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WILD HORSES (ADAPATA- TERMINADA)
domingo, 28 de febrero de 2016
36 37 38 39 40 y 41
CAPITULOS FINALES
Capitulo
36:
Él
salió del baño luego de haberse dado una merecida ducha. Realmente estaba
agotado y lo que necesitaba era tirarse a dormir, por lo menos una hora. Miró la
hora en el reloj de pared y marcaban las dos de la tarde. ¡Que rápido que
pasaba la hora!
Luego
de haber dejado a _____ en la puerta de la casa, se había dirigido a las
caballerizas, había acomodado a White y se había puesto a trabajar un poco con
un par de sus compañeros. Luego su panza había gruñido del hambre y decidió
dejar sus tareas para otro momento. Su cuerpo estaba pidiendo a gritos parar
por un par de horas.
Se
dejó caer en la cama, luego de ponerse un pantalón cómodo para dormir. Hacía
algo de calor, así que había obviado la remera. Colocó los brazos detrás de su
cabeza y miró fijamente al techo. Enseguida ella llegó a su mente…
En
ningún momento _____ había salido de sus pensamientos. Constantemente recordaba
cada beso y caricia compartida y se estremecía como un niño. Sonrió divertido.
Ella tuvo razón en decirle que iba a pasar todo el día pensando en lo que
pudieron haber hecho si se quedaban…
Dos
suaves golpes llegaron a la puerta. Él se incorporó y dio el permiso para que
entraran. Ella se asomó y él sonrió abiertamente.
—Estaba
pensando en ti… —le confesó.
Ella
sonrió tímidamente e ingresó del todo. Cerró la puerta con cuidado y se acercó
lentamente a la cama. Se iba a sentar en la silla que allí estaba, pero Tom fue
rápido y la tomó de la cintura para sentarla sobre su regazo. Pudo notar que
había algo raro en ella, ya que su expresión era algo seria.
—¿Estabas
por dormir? —le preguntó ella dulcemente y le acarició el rostro, para luego
acomodar un poco sus mechones.
—Solo
estaba descansando el cuerpo —respondió él. ____ evitaba sus ojos. Miraba su
boca, su nariz, su frente… pero no sus ojos —¿Qué sucede?
—Tengo
que decirte algo…
—¿Qué
cosa? —inquirió algo preocupado.
Ella
sonrió y entonces le plantó un largo besó en los labios. Era un beso simple,
sin necesidad, pero con amor. Separó sus bocas y volvió a jugar con su pelo.
Pero
él no se conformó. Le tomó el rostro con una mano y la posicionó a su
comodidad, para luego capturar su boca y besarla a gusto. ______ suspiró y le
rodeó el cuello con ambos brazos, acercándolo a ella hasta casi ahogarlos a
ambos.
Cuando
se alejaron, ambos luchaban por encontrar un poco de aire que llenara sus
pulmones. Tom le acarició el cuello, subió hasta sus mejillas y tocó sus labios
húmedos.
—Tom…
—No
quiero escuchar si es algo malo.
—Pero
por ahí no es algo malo.
—¿Lo
es? —preguntó.
—No…
no lo sé.
—Entonces,
de verdad, no quiero saberlo, ______…
—Pero…
Tom…
—_______…
—Solo…
—No…
—…
escúchame…
—…
necesito…
—…
por un segundo…
—…saberlo…
—¡Debo
irme a la ciudad hoy mismo! —elevó un poco más su voz sobre la de él.
Tom
se quedó mirándola fijamente. ¿Qué es lo que ella acababa de decir? No, no
podía ser verdad. Sacudió la cabeza y la miró bien.
—¿Qué
dijiste?
—Voy
a viajar dentro de 4 horas a la ciudad…
—Me
dijiste que no ibas a irte —murmuró perplejo.
—Si,
lo sé, pero escúchame —dijo y tomó su rostro con ambas manos, manteniendo la
mirada de él sobre la suya —Quiero que vengas conmigo.
Él
frunció el ceño y volvió a repetir mentalmente las palabras que ella acababa de
decirle.
—¿Qué?
—Papá
necesita que vaya a la ciudad para hacerme cargo de la empresa hasta que
logremos venderla…
Tom
se puso de pie, separándose de ella y comenzó a caminar de un lado hacia el
otro. ______ lo miraba nerviosa, sabía que aquello no iba a ser bueno.
Entonces
así como si nada el pelinegro salió de la habitación. Ella tardó un poco en
reaccionar pero siguió sus pasos, llamándolo repetidas veces. Él no se detuvo y
siguió caminando hasta estar fuera de la casa. Cuando estuvo fuera se sorprendió
de ver las nubes negras que cubrían el cielo. Y sintió una presión en el pecho.
—¡Tom!
—lo llamó ella de nuevo saliendo de la casa también. Tom giró para mirarla.
_____ caminó a paso rápido hasta quedar frente a él —¡¿Por qué diablos me dejas
sola cuando estoy tratando de decirte algo importante?!
—No
puedo irme… —musitó con los ojos vidriosos.
Ella
dejó de parecer alterada, para pasar a asombrada y algo… decepcionada.
—¿No…
no vas a venir conmigo? —preguntó con duda.
Capítulo
37:
Él
apretó los labios. ¿Cómo demonios él iba a dejar todo aquello que lo rodeaba?
Pero principalmente ¿Cómo iba a dejarla ir de nuevo? ¿Otra vez? ¿Otra vez la
iba a perder? Pero él no era un hombre de ciudad. No le iban las
aglomeraciones, ni las grandes construcciones. El tráfico incontrolable y el
caos de cada día en aquel infierno urbano. Él era un hombre de campo, al que le
gustaba despertarse por las mañanas con el fresco aire de campo entrando por
sus pulmones y gracias al canto de algún gallo. Le gustaba su trabajo. Amaba
los caballos que cuidaba. Aquel era su lugar.
—No,
no voy a ir…
______
sintió algo más que decepción al oír sus palabras. Sabía que por ahí aquello
era todo muy exagerado, ya que solo se iría por un par de meses y podría volver
y todo estaría bien y ellos podrían seguir con su historia juntos. Pero… ¿Por
qué ella iba a sacrificar todo lo que amaba de la ciudad por él, cuando él no
lo hacía por ella? Claro que a ______ le encantaba el campo y se sentía ella
misma en ese lugar. Pero saber que Tom no estaba dispuesto a jugarse por ella,
solo un poco, la llenaba de simple dolor.
Asintió
y sacó su mirada de él para fijarla en el horizonte. ‘Tormenta’ pensó al ver
las nubes negras que estaban allí.
—Bien
—habló luego de unos segundos —Respeto tu decisión, Tom, y te entiendo… Mattie
vendrá conmigo, así que no estaré sola…
—Pero
no quiero que te vayas…
Ella
rió, pero en una especie de frustración.
—No
puedes estar hablando en serio…
—Claro
que estoy hablando en serio —dijo ya algo nervioso —Te dije que te amaba y que
quería pasar el resto de mi vida contigo hace un par horas y ahora… ¿te vas?
—No
me voy porque quiera irme —aseguró ella apretando los dientes. ¿Acaso él creía
que ella se iba porque amaba la idea de volver al caos? —Me voy porque tengo
que irme… Y de verdad, Tom, me encantaría que vinieras conmigo…
—¿Acaso
no lo entiendes, ______? —preguntó —Yo no pertenezco a ese lugar, ¿Qué voy a ir
a hacer allí mientras tú estés de reunión en reunión todo el día? ¿Me vas a
llevar a las fiestas que se te van a presentar en la alta sociedad? ¿Me
presentaras como que? ¡Soy un simple peón! Sé leer, sé escribir, sé algunas
cosas de historia y soy bueno con los números. Pero eso no le alcanza a tu
gente… para ellos no seré más que tu empleado, que seguramente esta intentando
sacarle ventaja a la situación…
—No
es así —musitó ella.
—¿No?
—dijo y rió nerviosamente —Claro que es así… Ya me puedo imaginar lo que dirán
tus amigas cuando digas que te enamoraste del capataz del campo de tu padre:
_______, que bajo has caído.
—¡No
me importa lo que digan los demás! —exclamó ella ya no conteniendo las lágrimas
en sus ojos.
—¡Pues
a mí si! —dijo él, dio unos pasos hacia atrás, alejándose de ella —No quiero
que el día de mañana me recrimines que no soy lo suficiente bueno para ti,
cuando empieces a darte cuenta de que en realidad no soy lo que esperabas…
—Tom…
Él
negó con la cabeza y dio media vuelta para dirigir sus pasos hacia otro lugar.
Necesitaba pensar un poco. Ella vio como él se iba haciendo más pequeño a
medida que caminaba. Se le estrujó el corazón. Él no entendía aun lo que ella
sentía por él, y ella no entendía que más tenía que hacer para demostrarselo.
Pero sabía que en ese momento no podía hacer nada. Simplemente iba a irse...
Tom
siguió caminando, sin mirar atrás. Le dolía saber que en realidad no todo era
color de rosa. Se pasó la mano por el rostro, frustrado.
—Te
amo, princesa...
—Te
amo, salvaje…
Murmuraron
los dos a la vez pero sin saber que el otro también lo decía.
Capitulo
38:
Ella
terminó de sacar la última valija que le quedaba. Charlie la tomó y la metió en
el baúl de la camioneta que iba a llevarla a ella y a Mattie a tomar el avión
que salía dentro de dos horas de allí. Soltó un suspiro y miró hacia la casa
que estaba detrás de ella. Su mejor amigo salía de allí con todos sus bolsos y
cosas. Ella sonrió levemente y se acercó a para ayudarlo.
—¿Por
qué te niegas a decirme que pasó? —le preguntó él y la dejó ayudarlo.
—Ya
te dije que no pasó nada, Mattie…
—Mentira
—sentenció él —Llegaste llorando y te encerraste en tu cuarto a hacer las
valijas.
—Solo
las cosas no van a suceder como yo lo creí…
—¿Lo
vas a dejar aquí? —preguntó.
—No
puedo obligarlo a ir conmigo… Este es su lugar y lo entiendo.
—Debería
ir a patearle el trasero… —ella sonrió y llegaron hasta Charlie. El chofer
terminó de acomodar las cosas. Jhon salió de la casa con Simone del brazo.
—¿Están
listos? —les preguntó.
______
respiró profundamente y asintió. Su padre se acercó a ella y le dio los pasajes
y varias carpetas con negocios y esas cosas. El cielo relampagueó y ellos
miraron hacia arriba. Ya comenzaba a lloviznar.
—Vamonos
—informó Charlie —Antes de que los caminos se llenen de lodo y lleguemos más
tarde de lo que tenemos que llegar.
El
chofer se subió al auto y prendió el mismo. Matt se acercó a Simone para
abrazarla cariñosamente.
—Te
voy a extrañar muchísimo, Simone, eres un encanto de mujer. Y yo mismo me voy a
encargar de mandar a hacerte el mejor vestido de novias del mundo…
Simone
sonrió con los ojos vidriosos.
—Muchas
gracias, Mattie. Me alegro mucho de haberte conocido. Más te vale que estés
aquí para la boda…
—¡No
me la pierdo ni loca! —exclamó y rieron por lo bajo. Se alejó de ella y abrazó
a Jhon.
—Cuida
bien a mi princesa —le indicó.
—Siempre,
Jhoni, ¿con quien crees que estás hablando? —preguntó divertido. Se despidió de
ellos con la mano y se subió al coche.
______
se acercó a la pareja y les dedicó una pequeña sonrisa. Simone miró a Jhon y él
también la miró a ella, para luego volver la mirada a su hija.
—Dale
tiempo… —le dijo Simone —Está asustado.
______
apartó la mirada de ella y sintió que el nudo en su pecho se hacía más grande.
En ese momento Tom era lo que ella más necesitaba… y él simplemente la dejaba
caer.
—Nos
veremos en un par de meses, Simone —le sonrió y la miró —Cuida mucho a mi
papito lindo… sé que lo dejo en un muy buenas manos.
—Claro
que si —dijo ella y se acercó a abrazarla. ______ cerró los ojos y dejó que
aquel abrazo la llenara. Simone era una mujer que le trasmitía seguridad —Él te
ama, ______, jamás dudes eso —le susurró al oído —Pero solo teme no poder darte
lo que él cree que necesitas…
—Yo
solo lo necesito a él —murmuró ella.
—Lo
sé, lo sé —asintió Simone y le acarició el cabello.
Charlie
tocó la bocina, avisándole a _____ que se apresurara, ya que la lluvia
comenzaba a caer con más fuerza. La chica se alejó de Simone y abrazó a su
padre.
—Te
llamaré cuando lleguemos —le dijo.
—Está
bien, mi cielo… No sabes como te agradezco que estés haciendo todo esto por mí.
Te amo.
—Y
yo a ti, papi —asintió.
Él
besó su frente. En ese momento Georg salió de la casa. ______ le dedicó una
pequeña sonrisa.
—Adiós,
señorita ______ —le dijo él —Muchas gracias por todo lo que ha hecho por
nosotros.
—Adiós,
Georg.
Suspiró
y salió de debajo del pequeño techo que los resguardaba de la lluvia para
acercarse a la camioneta. La lluvia empapó un poco su rostro y cabello. Estaba
por subir cuando escuchó el relinche de un caballo a lo lejos. Giró la cabeza
hacia el sonido y allí los vio a ambos. Tom y White la miraban desde la
distancia.
—Estaré
bien —musitó ella, creyendo que él por ahí podía leer sus labios. Pero en
realidad no lo estaría. Claro que no.
Tom
vio como ella se subía al auto y cerraba la puerta. La lluvia comenzó a caer
con más fuerza, empapándolo aun más. White se movió algo nervioso, pero él lo
calmó.
La
camioneta arrancó y con ello la desesperación de Tom. Ahí se iba de nuevo el
amor de su vida. Lo dejaba. La veía alejarse, la perdía esa noche. No lo
entendía… no entendía por qué simplemente no podía agarrar e irse con ella.
No
entendía por qué no podía mantenerla a su lado. Golpeó a White a un costado y
el caballo salió a toda velocidad por el medio de un camino de árboles que daba
justo al costado del camino por el cual la camioneta iba pasando.
Logró
alcanzar la velocidad del vehículo. Pero no podía ver a _____, ya que los
vidrios eran polarizados. Y entonces el auto aceleró, la lluvia se hizo más
intensa. White se detuvo y ella y todas sus esperanzas desaparecieron bajo el
temporal.
Otra
vez se sentía como un niño de 13 años, al que le arrebataron una parte de su
corazón. Entonces las primeras lágrimas cayeron por sus empapadas mejillas. La
había perdido de nuevo, solo que ahora él tenía toda la culpa.
Una
semana después…
Capitulo
39:
Una
semana después…
Él
arrojó el pedazo de tronco caído que llevaba sobre su hombro, en medio de la
caballeriza. Los caballos protestaron ante el molesto sonido que irrumpió en la
paz en la cual se encontraban. Tom suspiró y se secó la frente con el dorso de
su mano. Tomó el hacha que había apartado y se dispuso a cortar el tronco en
pequeños pedazos de madera para una futura fogata o lo que se precisara.
Hacía
exactamente una semana que su vida era simplemente una porquería. No podía dormir,
no quería comer. Ni siquiera sabía como era que seguía respirando. Todas las
noches soñaba con ella y se despertaba a la mitad de su sueño para darse cuenta
de que no estaba allí. Se sentía miserable. Era miserable sin ella.
Extrañaba
verla sonreír, escucharla hablar, sentirla respirar. Extrañaba salir a cabalgar
con ella. Extrañaba el calor de sus labios, su sabor.
Comenzó
a cortar la madera con más fuerza. En todas las veces que ella había llamado
jamás pidió hablar con él. Y lo sabía porque en más de una ocasión se había
tomado el atrevimiento de escuchar la conversación por otro teléfono.
—Realmente
eres un imbécil —dijo sacándolo de sus pensamientos.
Algo
agitado dejó de hachar la madera y se enderezó para mirarlo.
—No
estoy de humor para tolerarte, Georg —le advirtió.
—Óyeme,
yo no tengo la culpa de que seas completamente infeliz en este momento. Tú eres
el único culpable.
Tom
lo miró coléricamente y comenzó a hachar de nuevo. Georg negó con la cabeza y
suspiró. ¿Es que acaso su primo era un completo imbécil?
—¿No
tienes nada más importante que hacer que estar ahí parado mirándome como un
idiota, Georg? —le preguntó sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.
—Solo
estoy tratando de entender por qué mi primo se está comportando como todo un
cobarde…
Tom
suspiró y tiró el hacha a un costado para mirar de frente al castaño.
—La
amo, ¿entiendes eso? —preguntó.
—¿Y
por qué sigues aquí, eh? ¿Por qué si tanto la amas no vas a buscarla? Tom… por
una vez en tu vida, deja de pensar en el campo. No va a morirse, va a estar
aquí siempre, esperándote. Pero ______ no, y creo que ella te necesita más a ti
que el campo en este momento.
—No
es tan fácil…
—¡Claro
que es fácil, Tom! —exclamó —¿No eras tú el que me decía que debía jugarme por
Lola? —preguntó —Mírame, me jugué por ella y ahora su padre ha aceptado nuestra
relación. Robert Montoya me acepta porque yo me jugué por su hija. ¿Qué hiciste
tú por ______? La dejaste ir…
—¿Qué
pasa si no funciona? —preguntó frustrado.
—Jamás
vas a saberlo si no te arriesgas. Por lo que sé ______ ha estado como loca con
todas las cosas que tiene para hacer. Y con la ayuda de Matt no le basta,
necesita de alguien más. Y ese alguien… eres tú…
Tom
asintió levemente. Cada palabra que Georg le acababa de decir era cierta. Él se
estaba comportando como un completo cobarde. Dejó que ella se fuera pensando
que no la amaba realmente. La dejó ir y enfrentar las cosas sola. Realmente no
se merecía el amor de esa mujer. Pero le rogaba a Dios que lo aceptara cuando
fuera a buscarla. Si, eso mismo iba a hacer… en ese preciso momento.
Ella
llegó a su departamento completamente destruida. Estar a cargo de una empresa
jamás creyó que sería tan frustrante. Todos consultaban con ella. Todos la
necesitaban. Todos le preguntaban que estaba bien y que estaba mal. Ahora
entendía el stress por el cual había pasado su padre. Por eso mismo quería
encontrar rápidamente un comprador.
Entró
a su cuarto, se quitó los incómodos zapatos de tacón y se dio una pequeña
ducha, para relajar un poco los músculos de su cuerpo. Se puso se camisón de
dormir y encima una pequeña bata de seda. El clima había refrescado un poco por
esos lados. Desde que había llegado los días habían estado algo nublados, como
su vida.
A
pesar de estar ocupada todo el día, no podía dejar de pensar en Tom, en cuanto
lo extrañaba y necesitaba. Las veces que había llamado, había evitado preguntar
por él. Solo para no sentirse peor. Extrañaba cada cosa de él. Su sonrisa, su
voz, su mirada, sus besos, sus abrazos, su aroma…
Voy
a estar bien, tengo que estar bien.
Pensó.
Pero cada día que pasaba era una tortura. Daría lo que fuera por tenerlo allí
con ella. Para que la ayudara con la empresa, para acompañarla en la cena, para
mimarla en la noche. Necesitaba a su príncipe salvaje, más de lo que necesitaba
vender la maldita empresa familiar.
Capítulo
40:
El
teléfono de su departamento comenzó a sonar. Corrió a atender antes de que
cortaran.
—¿Hola?
—atendió.
—¿Qué
estás haciendo, Sweetness? —le preguntó él.
—Hola,
Mattie —suspiró y llevó el teléfono inalámbrico con ella hacia la cocina. Iba a
cocinarse algo —Acabo de llegar a casa.
—¿Tan
tarde? —preguntó él —Son casi las 10 de la noche, cariño.
—Lo
sé, lo sé —asintió ella y comenzó a buscar algo en su refrigerador —Pero las
cosas en la oficina son un caos. No sabía que papá tenía tantos negocios por
resolver y esas cosas.
—Debes
estar agotada —dijo él preocupado —¿Quieres que vaya a quedarme contigo?
—No,
Mattie, muchas gracias. Pero voy a comer algo y me voy a tirar a dormir.
Necesito descansar, por el amor de Dios.
—Bueno
—rió él —Entonces te dejo tranquila. Solo llamaba para ver como estabas y para
avisarte que ya resolví el problema de los pagares.
—Oh
Dios, eso es genial —aseguró —Muchas gracias, hermana, eres genial.
—Ya
lo sé —dijo orgulloso —Te amo, adiós.
—Yo
también. Adiós.
Colgó
con una pequeña sonrisa en los labios. De verdad ella no sabía que sería de su
vida si no tuviera a Matt Donovan a su lado. El sonido del agua llegó a sus
oídos. Frunció el ceño y se acercó a la ventana de la cocina. Llovía
torrencialmente. Y de repente el sonido de un rayo, acompañado de un pequeño temblor,
llegó a ella. La piel se le erizó del miedo y las luces del departamento se
apagaron dejándola completamente a oscuras.
—Maldita
sea, esto no puede estar pasando —murmuró entre dientes y salio de la cocina.
Acostumbró
su mirada a la penumbra. Todo estaba tan oscuro y el sonido de la lluvia le
daba aun más aquel aspecto tenebroso. Odiaba estar sola en momentos como ese.
Entonces
unos golpes llegaron desde la puerta principal. Ella se paralizó. OH POR DIOS.
¿Quién podía ser a esa hora? Respiró profundamente y tomó un pequeño palo de
metal que estaba cerca de la chimenea artificial que tenía en su sala de estar.
Se acercó con cuidado a la puerta… tal vez ella solo estaba loca y era el
encargado del edificio informando que había un corte parcial en el edificio.
Bajó su arma de defensa pero no la soltó. Llegó a la puerta y la persona que
estaba del otro lado volvió a golpear. El pulso de la chica se aceleró. Intentó
mirar por la pequeña mirilla, pero del otro lado todo estaba oscuro y solo
podía distinguir una enorme figura negra del otro lado. ¿Y si no era el
encargado y era un asesino como en las películas de terror? Se le congeló la
sangre.
—¡______,
mi amor, ábreme por favor!
Ella
se quedó totalmente quieta al oír aquella voz. Entonces no lo dudó más y abrió
la puerta para encontrarse de frente con un empapado príncipe salvaje que fue
hermosamente iluminado por un trueno que acababa de sonar.
Capitulo
41: Ultimo capitulo.
La
luz volvió al lugar, iluminando el departamento y el sector en el cual él
estaba parado. Era un sueño, ella estaba segura de eso. Estaba realmente
empapado, con un pequeño bolso en la mano. Estaba vestido de una manera
diferente a la que ella estaba acostumbrado verlo. Llevaba una camiseta blanca,
que a causa de la lluvia se le pegaba al cuerpo, unos pantalones color crema y
unas zapatillas de lona negras. Era un Tom muy despreocupado, vestido de
aquella forma. Respiraba como si hubiese estado corriendo mucho.
—Perdón
—fue lo primero que los labios masculinos soltaron.
Ella
sonrió emocionada y luego se mordió el labio inferior para tirarse sobre él y
plantar su boca en la suya.
Tom
la abrazó con fuerza contra él, sintiéndose completamente dichoso de ser amado
por ______. Le respondió el beso desesperadamente. La había extrañado
demasiado. ______ soltó su boca solo para besarle el resto de la cara. Él rió
por lo bajo y luego ella lo abrazó, escondiendo el rostro en su cuello.
—¿No
es un sueño, verdad? —le preguntó.
—No,
princesa —susurró él mientras le acariciaba la espalda —No es un sueño. Vine a
buscarte… no podía seguir viviendo sin ti…
Ella
se alejó un poco para mirarlo a los ojos. Debería simplemente arrojarle algo
por la cabeza y decirle que no lo necesitaba. Pero… ¡No podía! No podía
hacerlo. Porque aquello sería completamente mentira. Claro que lo necesitaba…
por Dios, lo necesitaba tanto.
—Ay,
Tom te necesito tanto…
—Ya
estoy aquí, mi amor —sonrió levemente y acarició su rostro —Perdóname, por
haber sido tan imbécil, ______.
—Ya
está, ya no me pidas más perdón… ya estás aquí. Eso es todo lo que necesito, mi
amor, mi vida —lo besó de nuevo en los labios.
Y
aquel suave beso pasó a ser demandante y desesperado. Ambos sabían lo que necesitaban.
En ese momento no podían detenerse y ponerse a hablar de todo lo que había
pasado. Necesitaban sentirse, ser uno…
______
acercó a Tom un poco más a ella, incitándolo a entrar del todo al departamento.
El pelinegro dio los primeros pasos, pero entonces recordó que su bolso estaba
afuera. Maldita sea, realmente necesitaban controlarse un poco. Soltó los
labios femeninos.
—Mi
amor, mis cosas —susurró agitado.
_____
lo soltó al instante y rió algo nerviosa. Simplemente se estaba comportando
como una desesperada. Él estaba empapado y seguramente cansado por el largo viaje.
Era una pervertida. Tom tomó su bolso y entró al departamento de _____. Ella
cerró la puerta y soltó un suspiro cuando se giró a verlo. Todavía no podía
creer que él estuviera allí.
—¿Quieres
darte un baño? —le preguntó. Tom estaba mirando atentamente a su alrededor.
Aquel lugar era agradable. Él volvió la mirada a ella…
—¿Qué
tipo de baño? —quiso saber. Ella sonrió.
—Un
baño… para poder ponerte cómodo y sacarte esa ropa mojada.
—¿Lo
tomare solo?
______
sintió cosquillas en su vientre, y en su mente se filtró la imagen de él y ella
en la ducha. Sería grandioso. Aunque ella ya se había bañado. Pero al demonio,
no iba a gastarse por un poco más de agua.
—¿Te
gustaría que te acompañe? —le preguntó.
—Estoy
loco por ello.
_____
sonrió pícaramente y lo tomó de la mano para conducirlo hacia el pequeño baño
que aun retenía algo de vapor en su interior. Encendió la luz y giró
rápidamente para encontrarse con la boca de su salvaje.
Tom
vagó sus manos sobre el cuerpo de ella mientras sus lenguas se encontraban en
un caliente baile. Le quitó la pequeña bata. Aquel pequeño camisón que llevaba
puesto comenzaba a estorbarlo de una manera increíble.
_____
fue un poco más rápida, soltó sus labios para poder quitarle la camiseta mojada
y tirarla al suelo. Él copió su acción y se deshizo de su camisón.
______
soltó una pequeña risita y se escapó de sus brazos para entrar a la ducha y
prender el agua. Desesperadamente Tom terminó de quitarse el resto de sus ropas
y entró detrás de ella. Intentó abrazarla de nuevo, pero ______ se hizo a un
lado dejando que el agua cayera sobre él.
—Primero
la ducha —dijo ella y entonces tomó la esponja y la llenó de jabón para después
comenzar a pasarla sobre el pecho de él. Levantó la mirada para encontrarse con
sus ambarinos ojos llenos de amor y deseo. Antes de que se derritiera por él lo
hizo girar para poder pasar la esponja por aquella majestuosa espalda —¿Cómo
llegaste hasta aquí?
—Charlie
me fue a buscar al aeropuerto —le contó él sobre su hombro.
—¿Por
qué decidiste venir? —quiso saber.
—Porque
era infeliz sin ti, ______ —dijo él entonces giró, quitándole la esponja de la
mano y mirándola como jamás ningún hombre la había mirado – Porque cuando tenía
13 años no podía ir detrás de ti, no sabía lo que realmente era el amor. Pero
ahora si pude, tardé un poquito, pero pude. No iba a pederte de nuevo…
Ella sonrió con lágrimas en
los ojos y él la tomó de la nuca para
acercarla a sus labios y besarla dulcemente. _____ gimió suavemente ante la
sensación de tener de nuevo su cuerpo pegado al suyo. La colocó con cuidado
contra la pared de la ducha…. Ella enterró las manos en sus cabellos
acercándolo más a ella.
Tom
estaba desesperado por tocarla, por hacerla reaccionar, por escuchar como
susurraba su nombre con aquella encantadora nota de placer. Bajó sus besos
hasta encontrar el lugar dónde latía desencadenadamente su pulso.
—Te
amo, Tom —susurró ella en su oreja —Te he amado toda mi vida…
Ella
se agarró con fuerza de sus hombros y soltó un alto gemido cuando él entró en
ella de manera imprevista, llenándola completamente. Era el paraíso.
Tom
gruñó por el sentimiento de estar dentro de ella otra vez. Cada parte de su ser
gritaba aliviado. Estaba en dónde tenía que estar. Alzó la vista para
encontrarse con aquellos hermosos ojos mirándolo necesitadamente.
El
agua caliente de la ducha caía sobre ambos, mezclándose con sus gemidos y la
leve transpiración que bañaba a ambos. Y el lugar al que ambos querían llegar
los envolvió. _____ enterró las uñas en sus brazos mientras gritaba su nombre y
se envía a si misma contra él una y otra vez. Tom se le unió, mirándola siempre
a los ojos, para dejarle ver cuanto amor le tenía.
Cuando
todo se calmó, ella lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro contra su
pecho. Depositó un suave besó sobre el lado dónde latía su corazón. Tom le alzó
el rostro y besó cortamente sus labios.
—Te
amo, princesa, te amo.
—También
yo a ti —le besó y decidieron terminar con aquella ducha.
Terminaron
y se secaron con dos grandes toallas blancas. ______ volvió a ponerse su
camisón mientras que Tom solo sacó un pantalón de dormir de su bolso.
Apagaron
las luces del departamento y _____ lo llevó hasta la habitación. Se dejaron
caer en la cama y ella se acurrucó como un animalito contra él. Afuera seguía
lloviendo, pero ella ya estaba completamente tranquila, no estaba sola.
Tom
comenzó a acariciar su cabello y cerró los ojos, sintiéndose completamente en
paz. Había sido la mejor decisión de su vida venir por ella, claro que si.
—Tom
—lo llamó.
—¿Qué,
mi amor? —preguntó en un susurró.
Ella
se acomodó mejor contra su pecho y alzó la cara para poder mirarlo. Sonrió al
verlo con los ojos cerrados.
—¿Vas
a quedarte conmigo?
Él
abrió los ojos y la miró. Su corazón palpitó… era como tener un caballo salvaje
latiendo en su tórax. Ella lo hacía sentir así, salvaje, libre, completamente
ajeno al mundo que los rodeaba. Iría con ella hasta el fin del mundo si era
necesario.
—Iré
a dónde vayas, mi amor —le dijo. Ella suspiró aliviada y lo besó antes de
volver a acomodarse para dormir.
—Mañana
voy a llevarte a conocer toda la cuidad —le aseguró.
—Eso
me asusta… por lo poco que vi mientras venía en ese auto amarillo, horrible
color para un auto, parece una jungla de cemento.
—Lo
es —asintió divertida —Pero sé que va a gustarte. Pero, mi amor, volveremos al
campo, o iremos a otro, no lo sé, pero sé que estaremos bien.
—Yo
también sé eso, mi vida —suspiró —Hasta mañana, enana de mi corazón.
—Hasta
mañana, príncipe salvaje de mis sueños.
Cerraron
los ojos y durmieron con una leve sonrisa en el rostro. Un nuevo comienzo los
esperaba.
FIN
HOLA!!! BUENO ESTE ES EL FINAL DE ESTA NOVELA ... COMO PUEDEN VER SE QUEDARON JUNTOS :)) BUENO MUCHAS GRACIAS POR HABER AGUANTADO TODO ESTO DE NO AGREGAR SEGUIDO ... ESPERO Y ME ENTIENDAN EL PORQUE NO PUEDO AGREGAR AVECES ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO ... HAGO EL BLOG DE LA SIG Y AGREGO EL LINK ... GRACIAS Y HASTA PRONTO :))
viernes, 26 de febrero de 2016
28 29 30 31 32 33 34 y 35
ULTIMOS CAPITULOS/ MARATON 8 CAPITULOS
Capitulo
28:
Tom
estaba parado frente a todos los peones de la estancia. Era más que necesario
terminar de una buena vez con las indicaciones. En los últimos días había hecho
de todo menos su trabajo. Principalmente por culpa de ________. Ella se la
pasaba metida todo el día en su cabeza, confundiéndolo cada vez más. Luego de
que Matt los interrumpiera (si, inoportuno Matt) no habían vuelto a estar
solos. Y él tenía ganas de estar a solas con ella. Demasiadas.
—Bien,
los reuní porque es hora de repartir los trabajos de ganadería. ¿Alguien quiere
algún puesto en especial? —les preguntó.
—No
—dijeron todos a la vez.
—¿Seguros?
—quiso saber.
—Si
—volvieron a contestar como soldados. Tom puso los ojos en blanco.
—Ya
les dije que no tienen que comportarse como maquinas cuando el señor Brooks
está aquí. Solo hagan su trabajo como siempre.
—Bien,
yo quiero encargarme del marcado de las vacas —dijo uno de ellos. El pelinegro
sonrió.
—Bien,
Jose, tienes ese puesto —dijo contento.
Entonces
todos comenzaron a pedir diferentes trabajos. Tom asentía y asentía, pero ya se
estaba mareando con tantas voces a su alrededor. Hasta que todos callaron. Él
frunció el ceño, ¿Por qué todos se habían quedado en silencio de tal forma?
—¿Qué
sucede? —les preguntó. Ninguno dijo nada —Oigan, ¿Por qué se quedaron callados
de golpe? —ellos miraban fijo hacia atrás de él. Entonces uno de ellos le hizo
un gesto con la cabeza, de que mirara. Y así lo hizo. Se sorprendió mucho al
verla allí parada con una media sonrisa en el rostro —______… ¿Qué… qué haces
aquí?
—Buenas
tardes a todos —dijo ella sin dejar de mirar a Tom.
—Buenas
tardes, señorita —contestaron como coro. El pelinegro comenzó a sentirse
nervioso. Ella estaba allí por alguna razón.
—Siento
haber interrumpido su charla… pero necesito hablar unos minutos con su capataz.
¿Me dan el permiso? —preguntó.
—Claro…
—Si,
señorita…
—Lléveselo,
ya nos estaba hartando…
Tom
se giró a verlos con un gesto serio. Todos volvieron a cerrar la boca al instante
y se pararon erguidamente.
—Señorita
_____, no creo que podamos hablar en estos momentos. Estoy muy ocupado con el
trabajo —dijo él.
—¿Mucho?
—inquirió ella y le hizo ojos. El pulso de Tom se aceleró.
—Pero
si ya has terminado de darnos los trabajos —habló Juan.
—Si
—dijo él apretando los dientes y con la vista fija en ella. —Terminé de darles
los trabajos pero yo también debo trabajar.
—Oh,
Tom, no te preocupes por eso —siguió hablando Juan —Nosotros hacemos tu
trabajo. No puedes dejar a la señorita _____ con la palabra en la boca.
—Además
de que si se tomó la molestia de venir a buscarte, es porque es algo realmente
importante —habló Georg, que hasta entonces se había mantenido callado. Tom lo
miró.
—Voy
a matarlos a todos —murmuró para ellos. Todos se aguantaron una sonrisa. Tom
volvió la vista a _____ —¿Le parece si hablamos más tarde? —le preguntó.
No
sabía por qué le estaba diciendo que no. Si lo que más él quería era poder
tener unos cuantos segundos a solas con ella. Pero algo dentro de él le decía
que no. Que primero debía aclarar todas las cosas con Felicity, y luego si
podría seguir a su corazón.
—No
será mucho tiempo, Tom —aseguró ella —Lo juro.
—Bien,
solo voy a decirles a estos que vayan a trabajar…
Giró
y se le fue la voz al ver que ya no había nadie detrás de él. ¡Se habían ido
todos! Por dios, esos eran más chismosos y metidos que viejas en una
peluquería.
_______
sonrió por lo bajo. Él la escuchó y nervioso volvió a mirarla.
—Parece
que ya se fueron —dijo ella.
—Si,
me adoran —sonrió él.
—Ven
—le dijo y estiró su mano para tomar la de él —Podemos dar un paseo y charlar
un poco, ¿te parece?
Él
vio sus manos unidas y se le secó la garganta. Siempre que la tomaba de la
mano, el cuerpo le empezaba a sudar.
—Tengo
toda la mano llena de tierra —le dijo.
—No
me importa —aseguró y comenzó a caminar, tirando de él.
Tom
tuvo que seguirle el paso. Tenía que corazón desbocado y no sabía que decir o
que hacer. Por dios, y él se hacía llamar el hombre con más carácter del mundo.
En esta situación simplemente parecía un idiota de 14 años.
Caminaron
en silencio, con los dedos entrelazados. Era hermoso tenerla de esa manera.
Observó su perfil. Estaba atardeciendo, y los rayos anaranjados del ocaso
jugaban con el color de sus ojos, cabello, piel… boca. Su mirada quedó clavada
en aquella parte de su anatomía. No había dejado de pensar en sus labios ni un
solo segundos. Entonces ella se detuvo y se giró a verlo. Tom sacudió la
cabeza. Ella le entregó una dulce sonrisa.
—Llegamos
—le indicó.
Tom
miró a su alrededor y se sorprendió al encontrarse frente al viejo roble que
estaba cerca de las caballerizas. Justo al lado del árbol había un mantel
blanco que estaba lleno de cosas. Él divisó dos tazas y una tetera. Miró a
______.
—¿Qué
es esto? —le preguntó. Ella soltó su mano, él se sintió vació, y caminó
contenta hasta el mantel.
—¿Acaso
me vas a decir que no recuerdas cuando éramos niños y yo te daba clases de
‘modales’ mientras tomábamos el té debajo de este árbol? —le preguntó.
Él
se sorprendió de aquello. Si lo recordaba, claro que lo recordaba. ¿Cómo poder
olvidar esas insufribles clases de palabras raras que luego él usaba en el
colegio?
—¿Cómo
olvidarlas? —dijo. _____ sonrió y se sentó. Tom soltó un suspiro y se acercó
para sentarse frente a ellos solo a unos pocos centímetros.
—No
eras un muy buen alumno, Tom —dijo ella mientras serbia un poco de té en su
taza y la taza de él.
—Claro
que era un buen alumno. Tú eres la maestra mala… siempre me retabas y me
enseñabas esas palabras por las cuales luego peleaba en la escuela.
—Eso
es porque siempre has sido un salvaje —terminó de servir y tomó un poco de su
taza. Lo miró sobre el borde de la misma.
—Yo…
—empezó a hablar él, pero las palabras se trabaron en su garganta.
—Creo
que me estoy enamorando de ti, Tom —le dijo ella cuando apoyó la taza en su
lugar.
Si,
se lo había dicho así sin más. Sin anestesia, sin avisar. De una y bien
frontal. Se sentía muy bien por haberlo hecho. Pero comenzó a sentirse nerviosa
al ver que él estaba simplemente helado, mirándola fijamente, sin pestañear. ¿Y
si había hecho mal en sacar su parte sincera? ¿Y si él no sentía lo mismo?
Dios, no podía ser tan impulsiva.
Pero
en un abrir y cerrar de ojos, los labios de Tom estaban sobre los suyos. La
tenía con firmeza de la nuca. ______ cerró los ojos, respondiendo al
desesperado impulso. Se aferró al cuello de su camisa sin mangas entreabierta.
Las puntas de sus dedos acariciaron la piel expuesta de su pecho. Sus pulmones,
alma y vida se llenaron de su sabor.
Entonces
él la soltó para poder respirar. Apoyó la frente sobre la suya, y le dio un
tierno beso esquimal. Ella sonrió con los ojos cerrados.
—Yo
no lo creo… simplemente estoy enamorado de ti —le susurró aun algo agitado.
______ buscó sus labios con los suyos, para volver a besarlo.
—¡_______!
—escuchó que él gritaba. Se alejó de Tom. No podía ser cierto. ¡¿Cuántas veces
más Matt iba a arruinarles los momentos?! El rubio llegó agitado hasta ellos.
Ambos se pusieron de pie con caras de pocos amigos —¡No me miren así! No quise
interrumpirlos, lo juro —dijo agitado —_______, tu padre esta tirado en su
despacho… parece como… muerto.
Capitulo
29:
Llegaron
corriendo al despacho de Jhon e ingresaron para encontrar que Simone estaba
arrodillada al lado de él y lo sostenía contra su pecho. Levantó la vista para
mirarlos y vieron las lágrimas que corrían por sus mejillas. El corazón de
_______ dejo de latir. Su padre no podía estar muerto, claro que no.
—¡Llamen
al doctor Henry! —exclamó Tom y se acercó hasta ellos para alzar a Jhon en
brazos.
Con
una facilidad que sorprendió a ______ salió de allí y comenzó a subir las
escaleras, como si su padre no pesara nada. Ella simplemente no podía
reaccionar, estaba totalmente ida.
—¿Qué
estas esperando? —le preguntó Mattie —¡Sube con ellos!
Asintió
tontamente y subió corriendo detrás de los pasos de Tom. Llegó a la habitación
de su padre y vio como Tom lo acomodaba sobre la cama. Se acercó hasta ellos.
—Papá
—lo llamó y se arrodilló a su lado —Por favor, papito, despierta…
Jhon
no reaccionó. Entonces los ojos de_____ soltaron las lágrimas que había estado
acumulando durante todo el camino. Su padre lo era todo para ella. Y si él… se
iba ella… ella no iba a soportarlo.
—Tranquila,
______ —le dijo Tom y acarició su hombro. Ella siguió con la mirada fija en su
padre —Le tomé el pulso, está vivo… solo está inconciente.
Ella
se giró a verlo.
—Me
muero si le pasa algo —dijo con la voz quebrada.
Tom
se arrodilló a su lado, la tomó del rostro y la acercó a él para acurrucarla
contra su pecho. Ella se echó a llorar a conciencia y se apretó más contra él.
—Nada
va a pasarle, te lo prometo…
Alguien
entró al cuarto. Era Simone. Ellos la miraron y se pusieron de pie. Ella se
acercó hasta la cama y se sentó al lado de Jhon. Estaba pálida y el cuerpo le
temblaba.
—Ya
viene el médico —dijo apenas audible.
—Mamá,
todo va a estar bien – la calmó él.
Ella
simplemente asintió y miró a Jhon. Había ido a buscarlo a su despacho para
decirle que si… que se quería casar con él y compartir el resto de los años que
le quedaban… juntos. Y lo había encontrado tirado en el suelo, inmóvil, con los
ojos cerrados. Su mundo se había venido abajo. Ella simplemente iba a morir si
al amor de su vida le pasaba algo… Él creía que ella ya no lo amaba, cosa que
no era cierta. Lo miró y levantó su mano para acariciar su rostro. Siempre iba
a amarlo, no importaba el daño, el dolor, los años… Jhon Brooks era la otra
mitad de su alma.
Mattie
entró corriendo al cuarto, todos se giraron a verlo.
—Llegó
el doctor —avisó.
______
salió rápidamente de la habitación y vio al hombre bastante mayor que terminaba
de subir con algo de dificultad las escaleras. Tardó un poco en reconocerlo,
pero lo hizo. Ese era el doctor que los atendía a ellos cuando ella aun vivía
allí. Por Dios ese hombre todavía estaba vivo… debía tener como más de 100
años.
Sacudió
la cabeza y se acercó hasta él.
—Por
aquí está mi padre, doctor —le indicó. El hombre la miró sobre sus anteojos y
asintió con la cabeza. La siguió en silencio en ingresó al cuarto. _____ iba a
entrar, pero él la detuvo.
—Necesito
estar solo —le dijo con voz rasposa. Ella asintió. Y se quedó parada en la
puerta. Apoyó la frente contra esta, y suspiró.
—Ven,
Simone —dijo Mattie —Vamos abajo… voy a hacerte un té de tilo así te calmas un
poco… Jhoni va a estar bien.
—Vamos,
vamos —susurró ella.
Tom
vio como ellos dos desaparecían por las escaleras. Giró y observó a ______
apoyada contra la puerta, dándole la espalda. Se le encogió el corazón. Saber
que ella estaba mal lo angustiaba. Se acercó un poco…
—Tengo
miedo —escuchó que ella murmuraba.
—Ven
aquí, _____ —le dijo.
Ella
giró para mirarlo. Y sin dudarlo dos veces casi corrió hacia él y se metió
entre sus fuertes brazos. Aquel único aroma a campo, sol, hombre y algo dulce la
invadió. Era el aroma de Tom. Aroma que la calmaba, que la abrumaba.
Él
la abrazó con firmeza, haciéndole escuchar los latidos rápidos de su corazón.
—¿De
verdad crees que él va a estar bien? —preguntó ella contra su pecho.
—Si,
mi amor, va a estar bien…
Ella
alejó su cabeza para mirarlo a la cara. Le había dicho mi amor. Miró fijo sus
ojos. Se le fue la respiración del cuerpo. Su mirada era de un cafe intenso,
que la dejó sin habla. Entonces lo comprendió… ella amaba a Tom. No había otra
explicación a lo que sentía. Levantó una de sus manos y acarició su mejilla. Él
la miró de manera tierna.
—Tom
yo…
—¿_______?
Ella
giró la cabeza y se paralizó al verlo allí. ¿Qué diablos hacía él ahí?
Torpemente se alejó de Tom.
—¿Ashton?
¿Qué haces aquí? —preguntó. Sintió como Tom se tensaba, e instintivamente se
puso delante de él. No quería montar un espectáculo en ese momento.
Ashton
miró fijamente a Tom y luego volvió la mirada a ______.
—Vine
a buscarte para que arreglemos nuestro amor, cariño ¿Para que más voy a venir?
—Yo…
—dijo ella nerviosa y miró al pelinegro —Este no es un buen momento, Ashton.
—¿Quién
ese? —preguntó por Tom —¿Y por qué estabas abrazada a él?
Ella
iba a contestar.
—Soy
Tom Kaulitz, capataz y encargado de la estancia…
Ashton
miró a ______ y sonrió negando con la cabeza.
—______,
dime que no has caído tan bajo de involucrarte con un simple peón solo por
despecho…
Tom
la miró algo sorprendido. ¿Él había dicho despecho?
—Ya
dije que este no es un buen momento, Ashton —dijo ella apretando los dientes.
—Cariño
—sonrió él —Vine para que arreglemos nuestros problemas. Tú me amas, lo sé… y
lo nuestro aun no esta terminado.
—No
way… —dijo él sin poder creerlo. Todos lo miraron —¿Qué haces aquí, imbécil?
—La
que me faltaba —murmuró Ashton —No tenía ganas de toparme contigo, mariquita.
—______
te dejó, estúpido, ¿Qué haces aquí?
Tom
volvió a mirarla. ¿Lo había dejado? Una tonta sonrisa se dibujó en su rostro. Y
aprovechó que el estirado ese no los estaba mirando para acercarse a su oído.
—¿Lo
amas, ______? —le preguntó en un susurro. Un escalofrío recorrió la espalda de
ella y giró la cabeza para mirarlo. Lo tenía tan cerca.
—N…
no, no lo amo —murmuró.
Él
sonrió y recorrió su rostro con una boba mirada. Y no pudo evitarlo, cortó la
distancia y la besó. _____ suspiró, olvidándose de todo lo que estaba a su
alrededor y giró del todo para rodear el cuello de Tom y responderle el beso.
—¡Hey!
—exclamó Ashton.
Ella
reaccionó y se alejó del pelinegro. Se aguantó una risa. ¡Dios santo! ¿Qué
estaba mal con ella? su padre estaba adentro, con un médico y no sabía lo que
tenía… y ella simplemente no podía sacarle las manos de encima a Tom y le
importaba poco y nada que Ashton estuviera allí.
—Ashton
—dijo ella y sonrió. Escuchó que Tom se aguantaba la risa —Creo que te dije que
no quería volver a verte…
—¡No
puedes hacerme esto, ______! —gritó él.
—¿No?
—inquirió ella —Ya lo hice, idiota. Ahora encontré lo que estaba buscando, lo
que me hacía falta – miró al pelinegro.
—¿Estás
completamente loca? —preguntó Ashton sin poder creerlo —¡Es un peón, _____! Tu
empleado…
—Es
mucho más que eso para mí —dijo ella.
—Enana
—la llamó Tom —¿Puedo encargarme de él?
Ashton
retrocedió un paso para chocarse con alguien. Giró y miró algo ‘asustado’ a
otro hombre que tenía tres hombres más detrás de él.
—Primo
—dijo Georg sin dejar de sonreír —Nosotros podemos sacarlo por ti…
—¿Me
harías ese favor? —sonrió divertido.
—Más
que encantado…
Se
acercaron a él y lo tomaron entre los tres. ______ simplemente observó como
Ashton maldecía y gritaba cosas horribles sobre ella. Tom estuvo a punto de
acercarse él pero ella colocó su mano frente a él.
—No
vale la pena —le aseguró y lo miró a los ojos.
La
puerta de la habitación de Jhon se abrió y el doctor se asomó. Todos se giraron
a verlo.
—Pasen
por favor… necesito hablar con ustedes.
Capitulo
30:
_____
fue la primera en entrar, pero se detuvo al ver que Tom no la seguía. Se giró a
verlo.
—¿Por
qué no vienes? —le preguntó.
—Yo…
¿quieres que entre? —dijo inseguro.
—Claro
que si, Tom, te necesito aquí… conmigo.
Él
sonrió e ingresó. Mattie también entró junto a ellos y cerró la puerta con
cuidado. ____ se acercó rápidamente a la cama al ver a su padre con los ojos
levemente abiertos.
—Por
Dios, papá… me asustaste tanto —le dijo ella y se acercó a él para abrazarlo.
Jhon sonrió levemente.
La
puerta de la habitación se abrió y Simone ingresó como un rayo. Corrió hacia la
cama y se sentó del otro lado.
—Dios
santo, estás bien —lloró y también lo abrazó.
_____
sonrió y se puso de pie. Miró al pelinegro y este se encogió de hombros. Mientras
Simone abrazaba y lloraba sobre Jhon, ellos dos y Mattie se acercaron al
doctor.
—¿Qué
es lo que tiene, doctor? —preguntó Tom.
—No
es para alarmarnos —les dijo primero —Pero si para tomar precauciones. Jhon
sufre de presión alta… por eso últimamente ha estado teniendo dolores de
cabeza, mareos y falta de aire, como me lo ha mencionado…
_____
miró a su padre.
—¿Por
qué no me dijiste nada? —le preguntó enojada. Jhon se sentó en la cama, con la
ayuda de Simone.
—No
quería preocuparte, hija…
—Eres
un… inconciente —le aseguró —Pero ya voy a hablar seriamente contigo… prosiga
doctor.
—Esto
de la presión se puede deber o mejor dicho… se debe a una serie de situaciones
de nervios y preocupaciones.
—¿Qué
más me has estado ocultando, Jhon Brooks? —dijo _____ sin poder creerlo.
—Ya
niña ____ —dijo Simone —No lo retes más…
____
suspiró y volvió la vista al frente.
—¿Qué
es lo que tenemos que hacer? —le dijo al doctor.
—Debe
descansar, relajarse, estar en cama, dar paseos tranquilos… Eso si, ya nada de
sal en las comidas. Y no más negocios por un tiempo.
—Doctor…
—murmuró Jhon. Todos lo miraron —Usted no me puede pedir dejar mis negocios.
Todo se va a venir abajo…
—Yo
voy a hacerme cargo de ellos —sentenció _____.
—Pero
hija, estás son tus vacaciones…
—También
las tuyas, papá. Yo puedo hacerlo, Mattie va a ayudarme y —miró a Tom y no pudo
evitar sonreír —Tom también.
—Claro
que si, señor —dijo él.
—Bien
—suspiró Jhon —Voy a tomarme las vacaciones… realmente.
Todos
sonrieron. El doctor guardó sus cosas y caminó hacia la puerta.
—Lo
acompaño abajo, doctor —dijo Mattie. Ellos dos salieron de la habitación. ____
se giró a ver a su padre.
—Te
vas a salvar de mi regañada, Jhon Brooks, solo porque no quiero que te vuelva a
dar un ataque…
—_______
—sonrió él —Voy a estar bien, hija. Voy a hacer todo lo que me diga el doctor
¿si?
—Más
te vale —miró la escena de Simone sentada a su lado. Ellos dos necesitan unos
momentos a solas. Miró a Tom —¿Me acompañas a hacer una sopa para mi padre?
—Por
supuesto —asintió él.
Salieron
con cuidado del cuarto. Y suspiraron a la vez cuando cerraron la puerta. Ahora
estaban solos. Si, solos. El corazón de ______ se aceleró.
—¿_______?
—dijo Tom.
—¿Si?
—preguntó ella.
—Voy
a besarte…
Ella
rió y comenzó a retroceder. Jugar un poco en aquel momento podía ser realmente
relajante.
—Solo…
si logras alcanzarme, salvaje —aseguró y comenzó a correr.
Corría
tan rápido como podía. Pero entonces giró la cabeza y Tom no estaba detrás de
ella. Frunció el ceño, ¿Por qué no la había seguido? ¿Acaso no había entendido
el juego?
Llegó
hacia las escaleras y las bajó sin dejar de mirar hacia atrás. Se sentía algo
decepcionada. Él no la había seguido. Pero entonces chocó con algo y ahogó un
grito… miró al frente y él estaba allí. ¿Cómo demonios lo había hecho?
—Te
atrapé —dijo tomándola de cintura. Ella miró hacia atrás y balbuceó tontamente.
—Pero…
pero… ¿Cómo es que… estás aquí? ¡No me seguiste! —exclamó.
—Primero
te beso, y luego te explico —sonrió él.
Bajó
la cabeza y capturó sus labios. _____ cerró los ojos y abrió la boca,
recibiendo su sabor. ¡Que descarada que estaba siendo! Besar así como si nada a
un hombre que todavía tenía novia. Pero no le importaba, realmente no le
importaba.
—¡¿QUE
SIGNIFICA ESTO?! —chilló ella.
Ellos
se alejaron asustados y se giraron a verla.
—¡Felicity!
—dijo Tom. La rubia los miraba sin poder creerlo.
—Uups,
creo que hoy mataremos dos pájaros… ¿de dos tiros? —inquirió ella en voz baja.
—¡Estoy
esperando una respuesta! —gritó histérica.
Tom
tragó saliva. Ya era hora de dejar todas las cosas bien claras.
Capitulo
31:
Tom
se sentó lentamente frente a una nerviosa Felicity. Sabía que en cualquier
momento iba a explotar, pero se estaba controlando bastante. La miró fijo a los
ojos.
—¿Y
bien? —inquirió ella nerviosa.
—Felicity,
lo siento…
—¡Lo
sientes! —exclamó —¿Es lo único que vas a decir?
—Traté
de decírtelo miles de veces, Felicity. Pero siempre evitaste el tema…
—¡Aaaah,
y por eso ahora soy la cornuda más grande de todo el condado! —casi gritó.
—Te
voy a pedir por favor que no grites —dijo él —Lamento que esto tenga que ser
así, Felicity… Pero estoy enamorado de _____.
—¿Acaso
no te das cuenta de que ella va a cansarse de ti, Tom? —le preguntó reteniendo
un par de lágrimas —No eres nada para esa mujer. Eres poca cosa. Un simple peón.
¿Acaso vas a vivir de ella dentro de par de años? O mejor dicho, ¿Acaso vas a
aceptar irte a la cuidad detrás de ella? Porque ella no va a quedarse en este
mugroso lugar para siempre…
Él
se puso a pensar en aquello. Sacudió la cabeza. En ese momento aquello era lo
que menos importaba. Fueran como fueran las cosas, él ya no podía seguir con
Felicity.
—No
sé lo que va a pasar, Felicity —dijo mirándola fijamente a los ojos —Pero lo
nuestro se terminó. Ya no puedo seguir mintiéndote.
—Bien
—aseguró ella mientras se ponía de pie —Espero que no te arrepientas. Yo no
estaré esperándote cuando ella te de una patada…
—Felicity…
Ella
salió de allí rápidamente. Tom dejó la cabeza entre sus manos, mientras
maldecía por lo bajo. Si, había hecho muchas cosas mal. Pero sabía que eran muy
necesarias. Soltó un suspiro y se puso de pie. Por ahí dentro de unos días
podría hablar perfectamente bien con Felicity, y quedar como amigos. A pesar de
muchas cosas, la apreciaba.
Se
puso de pie y se acercó al refrigerador, para buscar un poco de agua. Se sirvió
en un vaso y se sentó a tomarlo. Comenzó a pensar. Ahora _____ y él eran
completamente libres para poder expresar lo que sentían.
Sonrió
levemente y luego apretó los labios. ¿Qué iba a hacer ahora? Podía buscarla y
llevársela a algún lugar. Entonces lo recordó. ¡Podía llevarla al valle!
Miró
la hora y apenas eran las 5 de la tarde. Aun tenía tiempo. Si… al fin iban a
poder estar solos y tranquilos.
Estaba
por salir de la cocina cuando la puerta se abrió y Georg entró. Tom alzó ambas
cejas al ver el rostro alegre del castaño.
—¿Qué
pasó? —le preguntó.
—Sacamos
al carilindo ese de aquí y… le pregunté a Lola si quería ser mi novia…
—¿Y
qué te dijo ella?
—Me
dijo que… no
Tom
se sorprendió. ¿Ella le había dicho que no a Georg? ¿Luego de todo lo que
habían pasado, ella le había dicho que NO?
—¿Te
dijo que no? —preguntó sin poder creerlo.
—¡Mentira!
—rió Georg, haciendo que Tom frunciera el ceño —¡Me dijo que si! ¡Maldita sea,
tengo novia!
Tom
soltó un suspiro y sonrió. Su primo parecía un niño. Tenía aquella idiota
mirada y los ojos le brillaban. Se preguntó si él mismo se veía así cada vez
que estaba cerca de _____.
—Me
alegro por ustedes, Georg —le dijo —Solo espero que esto no traiga tantos
problemas…
—Es
un secreto —aseguró el castaño —Y lo mantendremos así… es mucho más… ¿intenso?
—Bueno,
Georg, ahora te dejo, tengo que ir a hacer unas cosas…
—Vi
como tú y _____ se besaban, ¿algo que quieras compartir con tu primito?
—No
en este momento —sonrió y salió de allí antes de que Georg lo llenara de
preguntas. Escuchó que lo llamaba, pero no le prestó atención. De verdad quería
ir a hacer un par de arreglos. Quería estar a solas con ______.
Salió
de la casa para ir hacia las caballerizas. Preparó a White y se subió a él para
salir de allí a toda marcha. Una gran sonrisa se curvó en su rostro, se le
había ocurrido una gran idea. Primero iría al pequeño valle a arreglar todo y
luego volvería a terminar de armar su plan maestro.
______
entró a la cocina y suspiró, él no estaba allí tampoco. Hacía como más de dos
horas que lo estaba buscando por todos lados. Pero no lo había encontrado. Por
ahí se había ido con la… con Felicity. Apretó los dientes. Los malditos celos
la invadieron al pensar que él podía estar con ella. No podía tolerarlo.
Sacudió la cabeza. Él y ella no eran nada para que sintiera esas cosas, pero…
no podía evitarlo. Su corazón se contraía de solo pensar que Tom podía estar
abrazando a Felicity en este momento.
Volvió
a salir de la cocina y se encontró con Mattie. Este tenía una pícara sonrisa en
el rostro. Ella lo miró entrecerrando los ojos. Cuando Matt tenía aquella cara,
era porque algo sabía. Se acercó a él.
—¿Qué
me estás ocultando? —le preguntó. Mattie apretó los labios.
—¿Yo?
—inquirió y miró a su alrededor —Nada, sweetness.
—Mentiroso
—lo acusó —Conozco perfectamente esa cara… algo sabes. Dímelo.
—Puedes
averiguarlo por ti misma —sonrió —Fíjate en tu habitación.
_____
miró hacia las escaleras y luego volvió la vista hacia Matt. No sabía si subir
corriendo o quedarse allí hasta que él le dijera que sabía.
—¿Tiene
que ver con Tom? —le preguntó. Él se encogió de hombros.
—No
lo sé —aseguró —Solo sé que hace horas que no lo veo, ¿le habrá pasado algo
malo?
Luego
de esas palabras, _____ salió corriendo de allí y subió las escaleras. Entró a
su habitación y la puerta se cerró con algo de fuerza detrás de ella. Se quedó
quieta al ver que en medio de su cama había un enorme oso de peluche que tenía
una rosa al lado y un sobre encima de su barriga. Miró a su alrededor y no
había nadie allí. Se acercó a la cama con cuidado y tomó el sobre. Lo abrió con
cuidado y sacó el papel que tenía dentro :
Hola, me presento,
soy Teddy, un lindo oso de peluche, que hace mucho tiempo esta esperándote.
Ahora estás aquí, así que… ya se terminó mi espera. Pero he observado que has
estado mucho con ese tal… Tom. Por eso mismo me deshice de él, y no volverás a
verlo a menos que vayas afuera y sigas las instrucciones. Hay alguien muy
cercano a ti y muy blanco, esperándote. Si quieres volver a ver con vida al
idiota ese, mejor has lo que te digo. Con amor, Teddy.
PD: Lleva la rosa
que esta a mi lado, sino mató a Tom.
Ella
dejó la carta a un costado y lentamente giró la cabeza para mirar al oso.
Entonces comenzó a reírse. Agarró la rosa y la acercó a su nariz. Tenía aquel
suave aroma a tarde y sol, combinado con su propia esencia.
Se
puso de pie y agarró al oso de peluche que era casi tan grande como ella. Lo
abrazó y besó su nariz. Luego lo dejó sobre la cama y salió de su habitación
para bajar corriendo las escaleras. Matt estaba sentado mirando la tele.
—¿Y
encontraste algo? —le preguntó.
—Si
—asintió ella sin dejar de sonreír —Pero ahora tengo que irme. La vida de una
persona depende enteramente de mí.
—Si,
ya lo creo —dijo divertido.
____
besó la mejilla de su mejor amigo.
—Te
amo, eres la mejor amiga que una persona podría tener.
Matt
hizo un gesto de: ‘no exageres’, con la mano. Pero ella vio las pequeñas
lágrimas que había en sus ojos.
—Ya,
vete, porque voy a ponerme a llorar como niña de 5 años. Estoy sensible y tú me
dices esas cosas… ¡vete ya! No creo que quieras que Teddy mate a tu bombón
campestre.
—Nooo
—exclamó divertida —Ni por asomo.
Salió
de allí y Mattie suspiro. Sabía que esta noche, ______ no iba a volver para
dormir.
Capitulo
32:
______
caminó con cuidado, acercándose a White, que estaba allí parado… como esperando
algo. Llegó hasta él y le acarició el hocico.
—Hola,
muchacho —le dijo de manera tierna —¿Tú eres lo que me estaba esperando?
White
meneó la cabeza y resopló en respuesta. Ella sonrió y entonces divisó la nota
que colgaba en el bozal del animal. La tomó sin dudarlo.
Para volver a ver a
Tom, tienes que subirte a White y dejar que te lleve… él sabe el camino. Mejor
que vayas sola, puedo hacerle algo al ‘papitaso de telenovela’ si vienes
acompañada… firma, Teddy.
Sonrió
y se guardó la nota en el pequeño bolsillo que tenía su vestido de verano. Se
había puesto algo cómodo luego de que Tom se había ido a hablar con Felicity. Y
había encontrado entre sus cosas un fresco vestido blanco que en el borde tenía
un mar de florcitas celestes.
Se
subió a White y el corcel blanco comenzó a andar apenas ella se acomodó. _____
se sorprendió un poco, pero lo dejó andar tranquilo. Levantó la cabeza para
mirar el cielo. Estaba completamente despejado y las estrellas parecían
interminables. Era perfecto. Era una agradable noche de verano. No hacia calor,
tampoco frío. No había viento, pero si una suave brisa que casi pasaba
desapercibida.
Entonces
White comenzó a andar más rápido y a adentrarse en el bosque. _____ tomó las
riendas e intentó detenerlo, pero el caballo no lo hizo. ¿Hacia donde la estaba
llevando? Comenzó a preocuparse. No le gustaba la oscuridad que había en aquel
lugar. Y sabía que había un par de animales salvajes por allí. El corazón
comenzó a latirle con nervios. Pero entonces recordó la carta… White sabía a
dónde la estaba llevando. Solo tenía que confiar en él y en… ¿Teddy el asesino?
Sonrió
y negó con la cabeza. Aquello si que había sido una gran ocurrencia. Romántico,
pero a la vez divertido. Conocía una nueva faceta de Tom. Al parecer se le
daban bien las ideas… Pensó en las veces que Felicity pudo haber recibido ese
tipo de atenciones. El estomago se le encogió de celos. No, él ya no estaba más
con ella. Lo presentía.
White
empezó a andar más rápido y _____ se aferró con él con fuerza. Al parecer se
estaban acercando a su destino. El caballo salió de entre los árboles para
meterse a lo que ella sin duda llamó: pequeña porción de paraíso.
Su
boca se abrió sin poder creerlo. ¿Cómo era posible que casi se había olvidado
de aquel lugar? White se detuvo y ella se bajó. El sonido de la cascada llegó a
sus oídos y giró para apreciar el espectáculo que había frente a sus ojos. El
pequeño lago estaba completamente iluminado por aquella enorme luna blanca, que
parecía estar más cerca de ella de lo normal. Respiró profundamente y el suave
olor a agua pura, noche calma y libertad le entró a los pulmones. Cerrando los
ojos se dejó llevar por los sonidos de la naturaleza. Había tanta paz allí, se
sentía tan bien. Pero entonces recordó que por allí tenía que estar su
príncipe. Abrió los ojos de golpe y miró a sus costados, buscándolo.
—¿Buscas
a alguien? —preguntó él.
______
se sobresaltó un poco y giró rápidamente para encontrarlo allí. Su corazón
había sufrido un gran susto por su causa, pero aun así le sonrió.
—Me
asustaste —le comentó. Él sonrió y se encogió de hombros.
—Lo
siento, no quise hacerlo —aseguró.
_____
miró a su alrededor una vez más y luego volvió la vista a él. Se veía tan…
hermoso. Y la luz de la luna jugaba con el brillo de sus bellos ojos. Llevaba
puestos unos vaqueros desgastados y una de sus siempre camisas sin mangas… los
botones llegaban hasta la mitad de su pecho. Dejándole ver un poco de aquella
bronceada piel. Quería tocarlo… se mordió la mejilla por dentro de la boca.
Tenía que controlarse un poco.
—¿Estás
bien? —quiso saber ella —Temía por tu vida… ese Teddy parece ser muy malo.
—Y
lo es —asintió Tom poniendo su mejor cara de preocupación. Se le estaba
haciendo imposible concentrarse y seguir el juego al pie de la letra.
Simplemente porque ella no podía verse más hermosa y encantadora. Solo quería
besarla hasta que el dolieran los labios y no pudiera respirar —Está
completamente loco. Cree que tú eres suya y me odia porque dice que nos vio…
besándonos un par de veces —ella se sonrojó un poco —Yo intenté decirle que no
era nada serio… —_____ alzó las cejas —Por ahora… Además creo que esta loco,
porque de verdad hace mucho tiempo que está esperándote.
—¿Cómo?
—preguntó ella.
Como
quitándole importancia a la situación Tom frunció el ceño y dio un paso hacia
ella, quedando un poco más cerca. Levantó su mano y acomodó unos mechones de su
largo cabello detrás de su oreja.
—Verás…
compré ese oso un año después de que te fuiste. Como pensé que ibas a volver
ese verano, creí que iba a gustarte. Pero no volviste así que Teddy estuvo
encerrado en un viejo baúl hasta hoy…
_____
sintió una presión en el pecho. Así que ese era el motivo por el cual Teddy
estaba completamente loco.
—Lo
siento —murmuró.
—No,
nonono, no, mi amor —sonrió él y la tomó del mentón —No te disculpes. Mejor
tarde que nunca, ¿verdad?
Ella
asintió levemente. Se mordió los labios para no sonreír como una imbécil a
causa de que su corazón latía acelerado porque él la llamaba ‘amor’. Sonaba tan
bien en sus labios.
Entonces
se alejó de él para caminar a su alrededor y seguir observando aquel maravilloso
lugar. Tom se acercó a White y le dio la orden de ir junto a Estrella y Apolo,
pero volver por la mañana. El caballo se fue de allí, dejándolos completamente
solos.
Giró
para ver en donde estaba su princesa. Y allí estaba, miraba todo como si jamás
hubiese visto algo igual. Se le llenó el corazón de amor por ella. Si, era
amor… mucho amor.
—Tom
—dijo ella sin dejar de mirar hacia todos lados.
—¿Qué?
—le preguntó él mientras se acercaba.
—¿Por
dónde bajaste hoy cuando te dije que me siguieras? —le preguntó. Él frunció el
ceño. No esperaba que dijera eso. Se encogió de hombros.
—Descubrí
que la casa tiene un atajo hacia abajo —le contó. Ella se giró a verlo.
—¿De
verdad? —dijo sorprendida —Después vas a mostrármelo, ¿verdad?
—Si
eso te hace feliz, claro que si…
Ella
lo miró de manera tierna y como si de una niña se tratara bajó su mirada para
mirarlo con timidez. Él sonrió bobamente.
—Este
era nuestro lugar secreto, ¿no? —inquirió aun tímida.
—Así
es… aquí nos escondíamos de los retos de nuestros padres. Y pasábamos tardes
enteras jugando en el laguito y corriendo, saltando, etc.
Ella
miró el agua.
—¿Nos
metemos? —dijo y sonrió contenta.
—¿Te
parece? —dijo él confundido —No tengo un traje de baño y creo que tú tampoco
trajiste uno…
—Por
favor —dijo ella y comenzó a quitarse los zapatos —Si yo me meto en ropa
interior, es como si me metiera con una bikini…
Tom
se tensó y sin dudarlo giró para no mirarla. No quería mirar como se quitaba el
vestido, no. Escuchó el sonido de un cierre y se lo imaginó perfectamente. Su
cabeza tuvo la intención de girar, pero se mantuvo firme. Luego escuchó una
pequeña risita y después el sonido del agua. Giró al instante y vio su pequeño
vestido blanco tirado cerca de la orilla, junto a sus zapatos. Miró hacia el
lago y ella justo asomaba la cabeza.
—_____,
¿estás loca? —le preguntó divertido.
—¡Vamos,
Tom, ven aquí! El agua está riquisima…
—No
lo sé…
—¿Quieres
que salga a buscarte? —inquirió.
—No
—se apresuró él a decirle —Pero no mires…
—¡Ay,
Tom, por el amor de Dios! ¿Me estás hablando en serio? —él simplemente asintió.
_____ negó con la cabeza —Bien, no voy a mirar…
Giró
en el agua, dándole la espalda. Tom suspiró y comenzó a quitarse la camisa
rápidamente. Podría decirse que casi rompió los botones para poder hacerlo
rápido y dejar de parecer un idiota. Arrojó la prenda a un costado y fue hacia
sus pantalones, pero entonces se detuvo y recordó aquello. ¡Maldita sea!
—_______
—la llamó.
—¿Qué?
—le preguntó ella sin girarse.
—No
puedo hacerlo —le dijo.
—¿Puedo
girar? —quiso saber.
—Si,
puedes girar —asintió.
Ella
giró con toda la intención del mundo y decirle algo, pero las palabras no
salieron de su boca. Él simplemente parecía una especie de dios griego allí
parado, observándola.
Sin
duda alguna ese hombre era perfecto en todos los sentidos. Aquellos firmes
músculos surcaban todo su torso, demostrándole que era un verdadero hombre de
campo. Era perfecto con aquella camisa y era aun más perfecto sin ella. Como
amaba a ese hombre…
—¿Ahora
cual es tu excusa para no entrar? —preguntó. Él se rascó la nuca.
—Bueno,
verás yo no… —dejó de hablar.
Se
sentía demasiado nervioso. ¿Cómo diablos había olvidado ponerse aquello? La
verdad era que él casi nunca usaba ropa interior, simplemente le era incomoda a
la hora de montar o trabajar.
—¿Qué?
—insistió ella.
—No
llevo ropa interior —susurró.
_____
frunció el ceño ya que no lo había escuchado y se acercó más a la orilla.
—Habla
más alto, no te escuché…
—No
llevo ropa interior —volvió a decir entre dientes.
—¿Qué?
—preguntó de nuevo —Por Dios, Tom, habla bien de una vez…
—¡No
llevo nada debajo del pantalón! —exclamó nervioso.
______
lo miró sin poder creerlo. Entonces estalló en risas, sin poder evitarlo. Tom
la miró severamente. Aquello no tenía nada de gracioso.
—Tom
—dijo entre risas —¿Por qué no llevas ropa interior?
—No
me parece cómodo —dijo él simplemente —Y ya deja de reírte, no es chistoso…
—Si
lo es —aseguró y luego de unos segundos más, se calmó —Ya, ya no me río más de
ti, ¿de acuerdo? Pero tengo la solución perfecta a todo esto…
—¿Cuál?
—quiso saber él.
—No
veo en dónde este lo malo de nadar… desnudos.
Ella
lo vio tragar pesadamente. Se aguantó una sonrisa. No sabía de dónde es que se
estaba comportando tan descaradamente. Pero con Tom se sentía completamente
libre de hacer lo que su corazón e impulsos le decían.
Entonces
sin decir nada, se desabrochó el sostén debajo del agua y lo lanzó hacia dónde
estaba su vestido. Luego estiró una mano hacia abajo y se quitó el calzoncito,
lo arrojó fuera también.
Tom
observó como cada prenda caía sobre su vestido y luego volvió la vista hacia ella.
Si, él la había traído a ese lugar para confesarle completamente todo su amor y
cenar algo dentro de la pequeña casita, que al parecer ella aun no había
observado. Dentro de la casita había comida y velas esperándolos. Pero allí
estaba ella, cambiando todos sus planes. Simplemente tentándolo a llegar al
borde del abismo.
—Date
la vuelta —le ordenó. Ella sonrió y giró para dejarle su ‘privacidad’
Tom
se desabrochó los pantalones rápidamente y se los quitó de un tirón. La suave
brisa de la noche le bajó como un escalofrío por la espalda. Sin quitar la
mirada de _____, fijándose de que no lo viera, tiró toda su ropa junta hacia un
costado.
Se
acercó rápidamente a la orilla y se tiró de cabeza. El agua realmente envolvió
su cuerpo, y fue de una manera agradable.
La
temperatura simplemente era perfecta. Nadó hacia la superficie y sacudió la
cabeza para poder mirar a su alrededor. Y allí a unos dos metros estaba ella
mirándolo con una leve sonrisa en el rostro. El corazón se le aceleró.
—¿Ya
se te fue la vergüenza? —quiso saber ella.
—Esto
no es lo que había planeado —aseguró él.
—¿Habías
planeado algo? —inquirió algo sorprendida.
Tom
asintió y nadó hacia más al centro. Alejándose un poco de ____. Quería tenerla
lejos para contarle cuales habían sido sus ‘planes’
—Si,
planeé todo —comenzó a hablar —Primero, lo de Teddy… claro que obtuve un poco
de la ayuda de Matt. La carta la hice yo y el nombre Teddy, también se lo puse
yo. Es el único nombre que conozco para un oso de peluche. No me molesta si
quieres cambiárselo. Luego le di las instrucciones a White y me pasé toda la
tarde arreglando la pequeña casita que está detrás de ti…
_____
giró y entonces la vio. La vieja casita de hadas, o así ella la llamaba cuando
era una niña. Observó que un par de tenues luces iluminaban su interior. Volvió
la vista hacia Tom.
—Intenté
hacer una especie de cena… pero soy muy malo para la cocina. Así que le robé
algo a mamá.. Supuestamente ahora tendríamos que estar allí dentro comiendo
algo a la luz de la velas. Pero como siempre cambias todos mis planes y ahora
estamos desnudos en el agua…
—Te
amo, Tom —le dijo ella sin dejar de mirarlo bobamente. El corazón del pelinegro
se detuvo y por poco y dejó de respirar —Te amo y quiero besarte en este mismo
momento…
Capitulo
33:
_____
sonrió al ver que él no hacía nada. Solo estaba allí, flotando, mirándola como
si se tratara de una loca. Al parecer tendría que hacer algo más para hacerlo
reaccionar de una buena vez. Entonces se acercó a la orilla y salió del agua,
siempre dándole la espalda. Escucho una suave maldición por parte de él y se
mordió los labios. Se acercó a su ropa y comenzó a vestirse. Cuando ya iba por
el vestido, lo miró sobre su hombro. Él estaba en el mismo lugar. Realmente él
estaba teniendo una guerra en su interior. Ella terminó de vestirse y se giró
del todo a verlo.
—Ya
que has planeado algo… vamos a hacer lo que preparaste —le dijo y entonces se
dirigió hacia la pequeña casita.
Tom
observó como ella se alejaba de allí e ingresaba a la pequeña casita. Bien,
pensó, todo estaba saliendo perfectamente bien. Si, claro. Él se estaba
comportando verdaderamente como un niño odita que no sabía como reaccionar.
Pero haber escuchado aquel ‘te amo’ de sus labios, lo había dejado
completamente sin pensamientos, sin habla, sin reacción. Lo que si había
reaccionado a ella había sido su cuerpo. Maldita sea, en situaciones así odiaba
ser hombre y tener algo que demostraba completamente su excitación. Haber visto
su cuerpo desnudo de espaldas, no lo había ayudado mucho a concentrarse.
_______ Brooks comenzaba a jugar con fuego y él sabía que ambos iban a
quemarse.
Suspirando
nadó hacia la orilla y salió para vestirse rápidamente. Cuando se colocó la
camisa, se dio cuenta de que no podía abotonarla, así que la dejó así nomás. Sacudió
un poco la cabeza, para secar su cabeza y respiró profundamente antes de
caminar hacia la casita. Bajó la mirada a su entrepierna, aun no se había
calmado.
—Compórtate,
compañero —le pidió —Si te mantienes a la raya, va a ser mejor…
Se
detuvo frente a la puerta y suspiró antes de entrar. Divisó que ella estaba
parada mirando la parte de la pequeña cocina. Se giró a verlo y le entregó una
dulce sonrisa.
—Esto
es realmente hermoso, Tom —le dijo.
—Me
alegro que te guste…
—Veamos
que hay para cenar —ella se acercó a una cesta y comenzó a sacar la comida. Él
solo la observaba. Entonces puso todo sobre la mesa y se sentó —¿No te sientas?
Él
asintió y se sentó en la silla que estaba pegada a la de ella. ______ lo miró
fijo a los ojos, haciendo que él se sintiera más intimidado. Pero ¿Qué diablos
pasaba con él? Allí estaba la mujer de su vida y lo único que podía hacer era
comportarse como un completo imbécil.
Entonces
ya no lo dudó. Nada ganaba con seguir con ese estúpido jueguito de quedarse
callado y haciendo nada. Se acercó en una respiración a ella y tomó su boca con
la suya. _____ gimió suavemente contra sus labios. Tom la tomó de la nuca,
acercándola más a su beso. Ella levantó los brazos y rodeó su fuerte cuello,
para no caerse. Cada parte de ella temblaba con aquel hermoso sentimiento que
latía en su corazón.
—Te
amo —murmuró él soltando su boca levemente para comenzar a besar su mentón. Los
ojos de ellas seguían completamente cerrados, entregándose a cada sensación.
Tom
bajó sus labios hacia su garganta. Encontró aquel punto en donde su pulso latía
desenfrenado y la lamió suavemente. Un escalofrío caló hasta los huesos de
ella. Pequeñas gotas de agua caían cerca del escote de su vestido, desde el
cabello húmedo de él, erizándole la piel.
Tom
volvió los besos hasta su rostro. Besó sus ojos, uno por uno, con suma
delicadeza. Bajó a su nariz, luego besó sus mejillas y cuando ella esperó que
volviera a su boca. Él se puso de pie. Ella abrió los ojos para mirarlo algo
extrañada. Él estiró su mano y se la entregó. ______ no lo dudó y la tomó. Tom
la puso de pie, en un solo tirón y la pegó a él, volviendo a capturar su boca.
Ahora ya no era un beso suave. Era un beso cargado de pasión y deseo. Un beso
que le hizo temblar hasta el alma. Sus lenguas se mezclaron y a ella le costó
respirar. Pero no podía detenerse, tampoco quería que él lo hiciera.
Sus
manos se apoyaron sobre su pecho. Gracias a que la camisa estaba abierta pudo
sentir el ardiente calor de su piel. Le cosquilleó el estomago con una irreverente
expectación. Sabía que iban a hacer el amor. Pero no estaba lista para los
sentimientos que se despertaban en su interior. Y se sintió asustada. Sintió
miedo de no ser lo que él esperaba.
—Eres
todo lo que siempre he soñado —dijo él como si acabara de leer sus
pensamientos. ______ levantó un poco la mirada para encontrarse con su profunda
mirada —Eres eso y mucho más…
—¿Crees
que esto funcione? —preguntó.
Necesitaba
saber si él creía que aquello no era algo pasajero. Tom levantó la mano y acarició
su rostro. Volvió a besar la punta de su nariz.
—Apostaría
mi alma a que si…
—Te
amo…
—Te
amo.
Volvieron
a besarse. Tom posó sus manos en la delicada espalda de _____, y buscó el
cierre de su vestido. Lo bajó delicadamente. Llevó la boca a su hombro derecho
y lo besó delicadamente. _____ hundió los dedos en sus cabellos. El pequeño
bretel del vestido cayó hacia un costado y Tom se encargó del otro. La prenda
cayó al suelo delicadamente. Ella tenía los ojos cerrados, sintiendo que así
sentía todo más intensamente.
Entonces
él la levantó en brazos, instintivamente ______ colocó los brazos alrededor de
su cuello y lo miró a los ojos.
Caminó
con ella en silencio hasta llegar a un costado de la pequeña casita en donde se
encontraba una cama, en la que apenas entraba una persona. _____ la miró y
luego volvió la vista a él. Iban a estar más que pegados en ese lugar. Acercó
su rostro al de él y acarició su masculina mejilla con la nariz. Respiró
profundamente para llenarse el cuerpo de su aroma.
Tom
la tendió delicadamente en la cama, que hizo un pequeño crujido ante el nuevo
peso que llevaba encima. Ella simplemente lo observó allí parado. Él se quitó
la camisa y se inclinó sobre ella volviendo a besarla.
______
comenzó a recostarse, llevándolo junto a ella. Tom se posicionó cuan largo
sobre el delicado cuerpo de ella. Pero trasladó todo su peso a su brazo
derecho, para no llegar a aplastarla. La ropa interior de ella le mojó el pecho
y entonces sin dudarlo, se alejó un poco y se lo quitó. Ella contuvo el
aliento, y sintió que un suave calor le cubría aquella parte de su anatomía y
corría rápidamente hacia sus mejillas. ¿Ahora sentía vergüenza? Luego de
haberse comportado tan descaradamente hacia unos cuantos minutos, no se atrevía
a mirarlo a los ojos. Sintió que Tom le levanta la barbilla con el canto de su
mano.
—No
volverás a irte, ¿verdad? —le preguntó.
—No…
—murmuró ella.
Él
volvió a besarla, tomando hasta la última gota de dulzura de sus labios. Y
______ sabía, sabía que jamás iba a poder dejarlo. Él estaba metido debajo de
su piel, en su corazón.
El
resto de las ropas que ambos llevaban terminaron silenciosamente en el suelo.
Sus corazones latían al mismo ritmo, diciéndose todo sin decir nada.
Entonces
_____ rodeó aquellas fuertes caderas y Tom entró en ella, sin dejar de mirarla
a los ojos. Ella se aferró a sus hombros y un suave gemido se le escapó de los
labios. Notó que él estaba tenso, ¿creía que podía hacerle daño?
—¿Te
provoco dolor? —preguntó él en un gruñido. Lo que más odiaba era saber que
podía lastimarla... de la forma que fuera.
—Se
siente hermoso —murmuró ella y lo alentó a que se moviera un poco más. Era la gloria,
su cuerpo tan pesado encima de ella, su piel tan caliente, sus músculos duros y
fluidos —Más, Tom. No voy a romperme. No puedes hacerme daño…
Entonces
él se enterró en ella. ______ gimió su nombre y arqueó su cuerpo hacia el suyo.
Elemental como respirar, era tenerlo en su interior. Jamás había sentido nada
como aquello. Y era simplemente suyo.
Cuando
comenzó a moverse desenfrenadamente, sus labios encontraron los de ella y metió
la lengua en su boca, tuvo el fugaz pensamiento de que nada en su vida volvería
a ser lo mismo, jamás.
Y
luego perdió su cuerpo, que se disparó por encima del borde, para caer en una
lluvia de estrellas. Como si estuviera a cierta distancia oyó a Tom rugir y
convulsionar, sacudiéndose una vez, y luego otra y otra más y muchas otras
veces más.
Él
se dejó caer sobre ella pesadamente, y _____ lo acunó con sus brazos, para
luego besarle la frente que estaba a su alcance. Permanecieron unidos,
entrelazados y sus respiraciones continuaron siendo agitadas durante un largo
rato.
Tom
levantó la cabeza y la miró a los ojos. Se sentía el hombre más afortunado del
mundo. Nada podía salirle mal.
—______…
¿qué vamos a hacer respecto al futuro?
—Construirlo…
juntos.
Él
sonrió y la besó cortamente antes de volver a apoyar la cabeza en su pecho y
escuchar los latidos de su corazón.
—Es
muy novelesco esto de la hija del jefe y el peón de la estancia…
Ella
rió entrecortadamente y acarició su espalda.
—Simplemente
es nuestra historia.
Capitulo
34:
Ella
se despertó sintiéndose completamente renovada, una nueva persona… Su cerebro
aun estaba medio dormido, así que todavía no entendía bien el motivo. Entonces
se movió un poco para sentir un poco de piel caliente debajo de su cuerpo.
Abrió
un ojo y miró hacia arriba. Aquel rostro era el de un ángel. El ángel más
hermoso que ella había visto en su vida. Levantó un poco la cabeza hasta apoyar
el mentón en aquel perfecto pecho masculino.
Los
leves rayos de sol que entraban por la ventana bañaban suavemente el rostro que
ella estaba observando. Y sus pestañas brillaban, al igual que sus cabellos…
mostrando un suave tono negro. Sonrió y recordó cada caricia, cada beso, cada
palabra que habían compartido hasta caer en un hermoso sueño, juntos.
Intentó
levantarse, pero no pudo. Había un pequeño peso sobre su cadera que se lo
estaba impidiendo. Miró y vio el brazo de Tom que la sostenía cerca de él de
manera posesiva. Volvió la vista a su rostro y aquellos hermosos ojos cafeces
ambar la estaban mirando.
—Pareces
un ángel —habló él con la voz ronca. _____ se mordió el labio inferior y luego
escondió el rostro contra él.
—Y
tú eres la cosa más hermosa que he visto en mi vida al despertar —murmuró ella
contra su pecho. Tom sonrió y soltó el aire acumulado en sus pulmones.
Se
incorporó un poco y tiró de ella, hasta que su rostro estuvo frente al suyo.
_____ mantenía la mirada baja.
—Mírame
—ordenó él.
—No
puedo —dijo ella. Tom frunció el ceño.
—¿Por
qué? —quiso saber él… ¿Acaso estaba arrepentida de lo que había pasado entre
ellos? Su cuerpo se tensó ante aquella idea. Tal vez ella simplemente no había
sentido lo mismo que él, y ahora quería… huir.
—Porque
si te miro voy a morirme de amor…
Sus
músculos se relajaron bajo el suave peso femenino. Tenerla así, desnuda, contra
su cuerpo era irreal. Sentir con cada célula de su cuerpo a la mujer que amaba
era inexplicable.
—Vamos,
mi amor, mírame —le pidió.
______
levantó la mirada bajo sus espesas pestañas, hasta encontrarse con sus
perfectos ojos. Y si, acababa de morirse de amor.
—Gracias
—susurró ella.
Él
arqueó una ceja interrogativamente.
—¿Por
qué? —preguntó y marcó el contorno de su cuello con un dedo. ______ se
estremeció y cerró los ojos suavemente.
—Por
hacer galopar mi corazón como si fuera un… caballo salvaje.
Él
alzó un poco más la cabeza y capturó sus labios, para luego recostarse con ella
y girar sobre el pequeño colchón, atrapándola debajo de él. _____ gimió
suavemente dentro de su boca. Y aquello fue un incentivo.
Ella
rodeó sus fuertes hombros, acercándolo más a ella. Pero entonces el relinche de
un caballo los hizo alejarse. Tom se incorporó un poco para mirar por la
ventana y observar a White allí acercándose al lago para tomar agua. Suspiró,
era hora de volver a la realidad. Volvió a mirar a ______.
—Debemos
volver…
Ella
hizo un leve puchero.
—Nooo…
—Si
—asintió él divertido y se puso de pie para comenzar a vestirse. Él, más que
ella, tenía ganas de quedarse allí durante toda la vida junto a ella. Pero era
conciente de que tenía un trabajo y varias cosas para supervisar y arreglar.
Vio que ______ no hacia ningún esfuerzo por ponerse de pie —Vamos, arriba.
—No
quiero —dijo cruzándose de brazos.
—_____,
tengo que trabajar…
—Al
demonio con tu trabajo —aseguró. Él soltó una estrepitosa carcajada. Ella
simplemente parecía una niña peleando por un dulce.
—Vamos,
mi amor… Recuerda que tu padre necesita cuidados y que prometiste hacerte cargo
de los negocios.
Ella
se puso rápidamente de pie y comenzó a vestirse también. Él sonrió y la miró
divertido.
—Tienes
razón, soy una irresponsable —aseguró ella mientras comenzaba a ponerse el
vestido.
Tom
terminó de acomodarse y se acercó a ella para abrazarla por detrás.
—Jamás
podré olvidarme de esto, _____ —le susurró al oído para luego besarle el
costado del cuello. Ella suspiró gustosamente y se recostó contra su pecho,
sujetándose de los brazos que rodeaban su cintura.
—Ni
yo… —aseguró.
Giró
entre sus brazos para mirarlo bien de frente y divisó su camisa entreabierta.
Intentó abotonarla pero descubrió que le faltaban varios botones. Lo miró divertida.
El pelinegro se encogió de hombros.
—Bien…
anoche cuando me forzabas a entrar desnudo al lago…
—¡Yo
no te forcé! —intentó sonar ofendida pero no pudo. Se estaba aguantando las
ganas de reír.
—
…sin querer arranqué algunos botones de mi linda camisa. Era la mejor que
tenía, y ahora simplemente no sirve —bajó la mirada como un niño triste. _____
sonrió y le dio un beso en medio del pecho, haciendo que él respirara
profundamente.
—Te
ves condenadamente bien con la camisa a medio abotonar —dijo pícara.
—_____…
—advirtió él.
Ella
rió y se alejó de él para acercarse a la puerta.
—Vamos,
aburrido, llévame a casa… —abrió la puerta y luego se giró a verlo —Por no
haberte quedado aquí conmigo. Vas a pensar todo el día en lo que podríamos
haber hecho.
Salió
de allí dejando a Tom con la boca levemente abierta. Entonces él reaccionó y maldijo
por lo bajo. Sabía que ella tenía razón.
Capitulo
35:
______
ingresó a su habitación con cuidado. Aun era muy temprano y al parecer todos
dormían. Sonrió y se dejó caer pesadamente en su cama. Tom y ella habían vuelto
hacia allí, abrazados sobre White. Habían hablado, reído y compartido uno que
otro beso. Hasta que se detuvieron frente a la casa y él la ayudó a bajarse. La
había mirado tiernamente desde el caballo y le había dicho que la veía luego,
antes de partir hacia las caballerizas.
Suspiró,
estaba enamorada. Muy enamorada de ese hombre. Se cubrió el rostro con ambas
manos mientras se aguantaba una estúpida sonrisa. Haber hecho el amor con Tom
Kaulitz había sido una de las mejores cosas que le pasaron en su vida.
La
puerta de su alcoba se abrió de golpe y él entró como un rayo. _____ se
incorporó un poco de la cama y miró sorprendida a Matt.
—¡Quiero
saberlo todo! ¡TODO! —exclamó histérico.
______
rió y se sentó en la cama.
—Ya,
tranquilo —intentó calmarlo.
—¡No
me puedes pedir tranquilidad, cariño! Soy tu mejor amiga y necesito saber que
es lo que pasó…
Ella
se dejó caer en la cama, suspirando.
—Hicimos
el amor…
—OH
MY GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASH —gritó y ______ rió pero intentó silenciarlo
porque sabía que su padre estaba durmiendo.
—¡No
grites! —dijo divertida.
—ME
MUERO MUERTISIMA RECONTRA ARCHI MEGA MUERTO, ______…
—Matt,
ya deja de gritar —exclamó.
—Bien
—suspiró él y se sentó en la cama —Me calmo, me calmo…
—Así
esta mejor —asintió ella.
—Cuéntame…
—susurró nervioso.
—Solo
voy a decirte que no puedo amar más a Tom porque no sé como hacerlo… Fue
hermoso, Mattie, hermoso, perfecto y… ¡Ay, no sé! —dijo y se volvió a cubrir el
rostro con ambas manos.
Matt
comenzó a dar saltitos sentado en la cama y a aplaudir como todo un niño.
—¿A
dónde te llevó?
—Al
paraíso…
—No
me refiero al placer, ______.
—¡Cállate,
tonto! —dijo sin dejar de reír y tirarle una almohada —De verdad, literalmente,
me llevó al paraíso. Es un lugar realmente hermoso, uno de estos días voy a
llevarte para que lo conozcas.
—Y
ya, entre nosotras… ¿Es bueno? —preguntó.
—¡Matt!
—chilló sin poder creerlo.
—Oh,
vamos, Sweetness —rió él —No puede haber secretos entre hermanas.
______
miró a su alrededor, como si hubiera alguien más en su habitación que pudiera
escucharla.
—No
usa ropa interior y es increíble…
—¡¿No
usa ropa interior?! —la mandíbula de Matt casi tocó el suelo y ella se echó a
reír con ganas —My re Gaaaaaaaash, ______ ¿será que todos los peones son así?
—No
lo sé —dijo ella encogiéndose de hombros.
—¿Te
preguntó si querías ser su novia? —quiso saber.
Entonces
la sonrisa de ______ comenzó a desaparecer lentamente. En ningún momento habían
hablado de noviazgo y ella lo veía como algo muy… ¿apresurado? Lo amaba, claro
que si. Pero ambos acababan de salir de sus respectivas relaciones. Aunque eso
no les impidió hacer lo que habían hecho. Y una parte de ella quería agarrar y
gritar: SI, SOY LA NOVIA DE TOM.
—No,
no me lo preguntó —murmuró al fin.
—¿Cómo
que no? ¡Hicieron el amor, tuvo que habértelo dicho!
—Estuvimos
muy ocupados como para pensar en eso, Mattie.
—Eres
tan pervertida —aseguró. Ella rió y se puso de pie.
—Voy
a bañarme…
La
puerta de su habitación sonó. _____ se detuvo y se encaminó hacia la puerta. La
abrió y se sorprendió de ver a su padre allí parado.
—Papá,
deberías estar en la cama.
—Lo
sé, hija —dijo él —Pero necesito que hablemos… Debes volver a la ciudad hoy
mismo.
Ella
lo miró espantada.
—¿Qué?
—preguntó.
—Te
juro que intenté hacerlo todo desde aquí, pero se me está haciendo imposible.
Tienes que ir a hacerte cargo de la empresa en la ciudad, por lo menos por unos
meses… hasta que pueda venderla.
—¿Vas
a vender la empresa? —dijo confundida.
—¿De
qué me perdí? —preguntó Matt asomándose por detrás de _____ —¿Cómo que vas a
vender la empresa, Jhoni?
—Simone
aceptó casarse conmigo —dijo así sin más —Y he decidido vender la empresa de la
ciudad para poner una aquí, en el pueblo y comenzar a manejar todo desde el
lugar al que realmente pertenezco.
______
procesaba cada palabra que su padre había dicho. Volver a la ciudad, casamiento,
vivir en el campo… ¿Y ella? ¿Y ella en dónde quedaba en todo eso? Pero sabía
que debía hacerlo. El médico había sido claro con respecto a los cuidados que
Jhon necesitaba. Y ella tenía que cumplir con lo que había dicho.
Pero,
¿tenía que ser justo ahora? Justo ahora que se había reencontrado con el amor y
que se había entregado completamente a el. ¿Cómo tomaría Tom aquello?
—¿Cuándo
tendría que irme? —preguntó ella en un susurro.
—Te
saqué un boleto para hoy a la tarde… mañana ya estarás en la ciudad y
comenzaras con las ventas. Calculo que todo estará listo en cinco meses y
podrás irte a donde quieras, hija mía. Incluso traer tu vida aquí…
¿Cinco
meses? ¿Cinco meses alejada del campo, de White y principalmente de Tom? ¿Cómo
podría ella soportarlo?
—¿Y
Mattie? —preguntó por su amigo.
—Saqué
un pasaje para él también, aunque no sabía si quería viajar…
—Sisi,
me voy con ella —asintió el rubio.
—Está
bien —murmuró.
—_____,
si no quieres hacerlo, hija, voy yo…
—¡No,
no! —se apresuró a decir —Claro que no… yo voy a ir y me haré cargo de todo.
Claro que te mantendré informado y te pediré tus consejos.
Jhon
sonrió y acarició su mejilla.
—Puedes
decirle a alguien especial que vaya contigo…
—¿Qué?
—dijo ella sorprendida. Él sonrió.
—Me
refiero a Tom…
—¿Puedo
hacerlo? —preguntó asombrada.
—Si
él quiere irse, claro que si…
______
asintió y se puso a pensar en aquello. Tal vez no todo era tan malo. Si, le
diría a Tom que fuera con ella a la ciudad.
HOLA!!! BUENO A LO MEJOR MAÑANA O EL LUNES PUBLICO EL FINAL ... GRACIAS POR ESPERAR ... 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))
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