domingo, 28 de febrero de 2016

NUEVA NOVELA

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36 37 38 39 40 y 41

CAPITULOS FINALES

Capitulo 36:
Él salió del baño luego de haberse dado una merecida ducha. Realmente estaba agotado y lo que necesitaba era tirarse a dormir, por lo menos una hora. Miró la hora en el reloj de pared y marcaban las dos de la tarde. ¡Que rápido que pasaba la hora!
Luego de haber dejado a _____ en la puerta de la casa, se había dirigido a las caballerizas, había acomodado a White y se había puesto a trabajar un poco con un par de sus compañeros. Luego su panza había gruñido del hambre y decidió dejar sus tareas para otro momento. Su cuerpo estaba pidiendo a gritos parar por un par de horas.
Se dejó caer en la cama, luego de ponerse un pantalón cómodo para dormir. Hacía algo de calor, así que había obviado la remera. Colocó los brazos detrás de su cabeza y miró fijamente al techo. Enseguida ella llegó a su mente…
En ningún momento _____ había salido de sus pensamientos. Constantemente recordaba cada beso y caricia compartida y se estremecía como un niño. Sonrió divertido. Ella tuvo razón en decirle que iba a pasar todo el día pensando en lo que pudieron haber hecho si se quedaban…
Dos suaves golpes llegaron a la puerta. Él se incorporó y dio el permiso para que entraran. Ella se asomó y él sonrió abiertamente.
—Estaba pensando en ti… —le confesó.
Ella sonrió tímidamente e ingresó del todo. Cerró la puerta con cuidado y se acercó lentamente a la cama. Se iba a sentar en la silla que allí estaba, pero Tom fue rápido y la tomó de la cintura para sentarla sobre su regazo. Pudo notar que había algo raro en ella, ya que su expresión era algo seria.
—¿Estabas por dormir? —le preguntó ella dulcemente y le acarició el rostro, para luego acomodar un poco sus mechones.
—Solo estaba descansando el cuerpo —respondió él. ____ evitaba sus ojos. Miraba su boca, su nariz, su frente… pero no sus ojos —¿Qué sucede?
—Tengo que decirte algo…
—¿Qué cosa? —inquirió algo preocupado.
Ella sonrió y entonces le plantó un largo besó en los labios. Era un beso simple, sin necesidad, pero con amor. Separó sus bocas y volvió a jugar con su pelo.
Pero él no se conformó. Le tomó el rostro con una mano y la posicionó a su comodidad, para luego capturar su boca y besarla a gusto. ______ suspiró y le rodeó el cuello con ambos brazos, acercándolo a ella hasta casi ahogarlos a ambos.
Cuando se alejaron, ambos luchaban por encontrar un poco de aire que llenara sus pulmones. Tom le acarició el cuello, subió hasta sus mejillas y tocó sus labios húmedos.
—Tom…
—No quiero escuchar si es algo malo.
—Pero por ahí no es algo malo.
—¿Lo es? —preguntó.
—No… no lo sé.
—Entonces, de verdad, no quiero saberlo, ______…
—Pero… Tom…
—_______…
—Solo…
—No…
—… escúchame…
—… necesito…
—… por un segundo…
—…saberlo…
—¡Debo irme a la ciudad hoy mismo! —elevó un poco más su voz sobre la de él.
Tom se quedó mirándola fijamente. ¿Qué es lo que ella acababa de decir? No, no podía ser verdad. Sacudió la cabeza y la miró bien.
—¿Qué dijiste?
—Voy a viajar dentro de 4 horas a la ciudad…
—Me dijiste que no ibas a irte —murmuró perplejo.
—Si, lo sé, pero escúchame —dijo y tomó su rostro con ambas manos, manteniendo la mirada de él sobre la suya —Quiero que vengas conmigo.
Él frunció el ceño y volvió a repetir mentalmente las palabras que ella acababa de decirle.
—¿Qué?
—Papá necesita que vaya a la ciudad para hacerme cargo de la empresa hasta que logremos venderla…
Tom se puso de pie, separándose de ella y comenzó a caminar de un lado hacia el otro. ______ lo miraba nerviosa, sabía que aquello no iba a ser bueno.
Entonces así como si nada el pelinegro salió de la habitación. Ella tardó un poco en reaccionar pero siguió sus pasos, llamándolo repetidas veces. Él no se detuvo y siguió caminando hasta estar fuera de la casa. Cuando estuvo fuera se sorprendió de ver las nubes negras que cubrían el cielo. Y sintió una presión en el pecho.
—¡Tom! —lo llamó ella de nuevo saliendo de la casa también. Tom giró para mirarla. _____ caminó a paso rápido hasta quedar frente a él —¡¿Por qué diablos me dejas sola cuando estoy tratando de decirte algo importante?!
—No puedo irme… —musitó con los ojos vidriosos.
Ella dejó de parecer alterada, para pasar a asombrada y algo… decepcionada.
—¿No… no vas a venir conmigo? —preguntó con duda.

Capítulo 37:
Él apretó los labios. ¿Cómo demonios él iba a dejar todo aquello que lo rodeaba? Pero principalmente ¿Cómo iba a dejarla ir de nuevo? ¿Otra vez? ¿Otra vez la iba a perder? Pero él no era un hombre de ciudad. No le iban las aglomeraciones, ni las grandes construcciones. El tráfico incontrolable y el caos de cada día en aquel infierno urbano. Él era un hombre de campo, al que le gustaba despertarse por las mañanas con el fresco aire de campo entrando por sus pulmones y gracias al canto de algún gallo. Le gustaba su trabajo. Amaba los caballos que cuidaba. Aquel era su lugar.
—No, no voy a ir…
______ sintió algo más que decepción al oír sus palabras. Sabía que por ahí aquello era todo muy exagerado, ya que solo se iría por un par de meses y podría volver y todo estaría bien y ellos podrían seguir con su historia juntos. Pero… ¿Por qué ella iba a sacrificar todo lo que amaba de la ciudad por él, cuando él no lo hacía por ella? Claro que a ______ le encantaba el campo y se sentía ella misma en ese lugar. Pero saber que Tom no estaba dispuesto a jugarse por ella, solo un poco, la llenaba de simple dolor.
Asintió y sacó su mirada de él para fijarla en el horizonte. ‘Tormenta’ pensó al ver las nubes negras que estaban allí.
—Bien —habló luego de unos segundos —Respeto tu decisión, Tom, y te entiendo… Mattie vendrá conmigo, así que no estaré sola…
—Pero no quiero que te vayas…
Ella rió, pero en una especie de frustración.
—No puedes estar hablando en serio…
—Claro que estoy hablando en serio —dijo ya algo nervioso —Te dije que te amaba y que quería pasar el resto de mi vida contigo hace un par horas y ahora… ¿te vas?
—No me voy porque quiera irme —aseguró ella apretando los dientes. ¿Acaso él creía que ella se iba porque amaba la idea de volver al caos? —Me voy porque tengo que irme… Y de verdad, Tom, me encantaría que vinieras conmigo…
—¿Acaso no lo entiendes, ______? —preguntó —Yo no pertenezco a ese lugar, ¿Qué voy a ir a hacer allí mientras tú estés de reunión en reunión todo el día? ¿Me vas a llevar a las fiestas que se te van a presentar en la alta sociedad? ¿Me presentaras como que? ¡Soy un simple peón! Sé leer, sé escribir, sé algunas cosas de historia y soy bueno con los números. Pero eso no le alcanza a tu gente… para ellos no seré más que tu empleado, que seguramente esta intentando sacarle ventaja a la situación…
—No es así —musitó ella.
—¿No? —dijo y rió nerviosamente —Claro que es así… Ya me puedo imaginar lo que dirán tus amigas cuando digas que te enamoraste del capataz del campo de tu padre: _______, que bajo has caído.
—¡No me importa lo que digan los demás! —exclamó ella ya no conteniendo las lágrimas en sus ojos.
—¡Pues a mí si! —dijo él, dio unos pasos hacia atrás, alejándose de ella —No quiero que el día de mañana me recrimines que no soy lo suficiente bueno para ti, cuando empieces a darte cuenta de que en realidad no soy lo que esperabas…
—Tom…
Él negó con la cabeza y dio media vuelta para dirigir sus pasos hacia otro lugar. Necesitaba pensar un poco. Ella vio como él se iba haciendo más pequeño a medida que caminaba. Se le estrujó el corazón. Él no entendía aun lo que ella sentía por él, y ella no entendía que más tenía que hacer para demostrarselo. Pero sabía que en ese momento no podía hacer nada. Simplemente iba a irse...
Tom siguió caminando, sin mirar atrás. Le dolía saber que en realidad no todo era color de rosa. Se pasó la mano por el rostro, frustrado.
—Te amo, princesa...
—Te amo, salvaje…
Murmuraron los dos a la vez pero sin saber que el otro también lo decía.

Capitulo 38:
Ella terminó de sacar la última valija que le quedaba. Charlie la tomó y la metió en el baúl de la camioneta que iba a llevarla a ella y a Mattie a tomar el avión que salía dentro de dos horas de allí. Soltó un suspiro y miró hacia la casa que estaba detrás de ella. Su mejor amigo salía de allí con todos sus bolsos y cosas. Ella sonrió levemente y se acercó a para ayudarlo.
—¿Por qué te niegas a decirme que pasó? —le preguntó él y la dejó ayudarlo.
—Ya te dije que no pasó nada, Mattie…
—Mentira —sentenció él —Llegaste llorando y te encerraste en tu cuarto a hacer las valijas.
—Solo las cosas no van a suceder como yo lo creí…
—¿Lo vas a dejar aquí? —preguntó.
—No puedo obligarlo a ir conmigo… Este es su lugar y lo entiendo.
—Debería ir a patearle el trasero… —ella sonrió y llegaron hasta Charlie. El chofer terminó de acomodar las cosas. Jhon salió de la casa con Simone del brazo.
—¿Están listos? —les preguntó.
______ respiró profundamente y asintió. Su padre se acercó a ella y le dio los pasajes y varias carpetas con negocios y esas cosas. El cielo relampagueó y ellos miraron hacia arriba. Ya comenzaba a lloviznar.
—Vamonos —informó Charlie —Antes de que los caminos se llenen de lodo y lleguemos más tarde de lo que tenemos que llegar.
El chofer se subió al auto y prendió el mismo. Matt se acercó a Simone para abrazarla cariñosamente.
—Te voy a extrañar muchísimo, Simone, eres un encanto de mujer. Y yo mismo me voy a encargar de mandar a hacerte el mejor vestido de novias del mundo…
Simone sonrió con los ojos vidriosos.
—Muchas gracias, Mattie. Me alegro mucho de haberte conocido. Más te vale que estés aquí para la boda…
—¡No me la pierdo ni loca! —exclamó y rieron por lo bajo. Se alejó de ella y abrazó a Jhon.
—Cuida bien a mi princesa —le indicó.
—Siempre, Jhoni, ¿con quien crees que estás hablando? —preguntó divertido. Se despidió de ellos con la mano y se subió al coche.
______ se acercó a la pareja y les dedicó una pequeña sonrisa. Simone miró a Jhon y él también la miró a ella, para luego volver la mirada a su hija.
—Dale tiempo… —le dijo Simone —Está asustado.
______ apartó la mirada de ella y sintió que el nudo en su pecho se hacía más grande. En ese momento Tom era lo que ella más necesitaba… y él simplemente la dejaba caer.
—Nos veremos en un par de meses, Simone —le sonrió y la miró —Cuida mucho a mi papito lindo… sé que lo dejo en un muy buenas manos.
—Claro que si —dijo ella y se acercó a abrazarla. ______ cerró los ojos y dejó que aquel abrazo la llenara. Simone era una mujer que le trasmitía seguridad —Él te ama, ______, jamás dudes eso —le susurró al oído —Pero solo teme no poder darte lo que él cree que necesitas…
—Yo solo lo necesito a él —murmuró ella.
—Lo sé, lo sé —asintió Simone y le acarició el cabello.
Charlie tocó la bocina, avisándole a _____ que se apresurara, ya que la lluvia comenzaba a caer con más fuerza. La chica se alejó de Simone y abrazó a su padre.
—Te llamaré cuando lleguemos —le dijo.
—Está bien, mi cielo… No sabes como te agradezco que estés haciendo todo esto por mí. Te amo.
—Y yo a ti, papi —asintió.
Él besó su frente. En ese momento Georg salió de la casa. ______ le dedicó una pequeña sonrisa.
—Adiós, señorita ______ —le dijo él —Muchas gracias por todo lo que ha hecho por nosotros.
—Adiós, Georg.
Suspiró y salió de debajo del pequeño techo que los resguardaba de la lluvia para acercarse a la camioneta. La lluvia empapó un poco su rostro y cabello. Estaba por subir cuando escuchó el relinche de un caballo a lo lejos. Giró la cabeza hacia el sonido y allí los vio a ambos. Tom y White la miraban desde la distancia.
—Estaré bien —musitó ella, creyendo que él por ahí podía leer sus labios. Pero en realidad no lo estaría. Claro que no.
Tom vio como ella se subía al auto y cerraba la puerta. La lluvia comenzó a caer con más fuerza, empapándolo aun más. White se movió algo nervioso, pero él lo calmó.
La camioneta arrancó y con ello la desesperación de Tom. Ahí se iba de nuevo el amor de su vida. Lo dejaba. La veía alejarse, la perdía esa noche. No lo entendía… no entendía por qué simplemente no podía agarrar e irse con ella.
No entendía por qué no podía mantenerla a su lado. Golpeó a White a un costado y el caballo salió a toda velocidad por el medio de un camino de árboles que daba justo al costado del camino por el cual la camioneta iba pasando.
Logró alcanzar la velocidad del vehículo. Pero no podía ver a _____, ya que los vidrios eran polarizados. Y entonces el auto aceleró, la lluvia se hizo más intensa. White se detuvo y ella y todas sus esperanzas desaparecieron bajo el temporal.
Otra vez se sentía como un niño de 13 años, al que le arrebataron una parte de su corazón. Entonces las primeras lágrimas cayeron por sus empapadas mejillas. La había perdido de nuevo, solo que ahora él tenía toda la culpa.

Una semana después…
Capitulo 39:
Una semana después…

Él arrojó el pedazo de tronco caído que llevaba sobre su hombro, en medio de la caballeriza. Los caballos protestaron ante el molesto sonido que irrumpió en la paz en la cual se encontraban. Tom suspiró y se secó la frente con el dorso de su mano. Tomó el hacha que había apartado y se dispuso a cortar el tronco en pequeños pedazos de madera para una futura fogata o lo que se precisara.
Hacía exactamente una semana que su vida era simplemente una porquería. No podía dormir, no quería comer. Ni siquiera sabía como era que seguía respirando. Todas las noches soñaba con ella y se despertaba a la mitad de su sueño para darse cuenta de que no estaba allí. Se sentía miserable. Era miserable sin ella.
Extrañaba verla sonreír, escucharla hablar, sentirla respirar. Extrañaba salir a cabalgar con ella. Extrañaba el calor de sus labios, su sabor.
Comenzó a cortar la madera con más fuerza. En todas las veces que ella había llamado jamás pidió hablar con él. Y lo sabía porque en más de una ocasión se había tomado el atrevimiento de escuchar la conversación por otro teléfono.
—Realmente eres un imbécil —dijo sacándolo de sus pensamientos.
Algo agitado dejó de hachar la madera y se enderezó para mirarlo.
—No estoy de humor para tolerarte, Georg —le advirtió.
—Óyeme, yo no tengo la culpa de que seas completamente infeliz en este momento. Tú eres el único culpable.
Tom lo miró coléricamente y comenzó a hachar de nuevo. Georg negó con la cabeza y suspiró. ¿Es que acaso su primo era un completo imbécil?
—¿No tienes nada más importante que hacer que estar ahí parado mirándome como un idiota, Georg? —le preguntó sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.
—Solo estoy tratando de entender por qué mi primo se está comportando como todo un cobarde…
Tom suspiró y tiró el hacha a un costado para mirar de frente al castaño.
—La amo, ¿entiendes eso? —preguntó.
—¿Y por qué sigues aquí, eh? ¿Por qué si tanto la amas no vas a buscarla? Tom… por una vez en tu vida, deja de pensar en el campo. No va a morirse, va a estar aquí siempre, esperándote. Pero ______ no, y creo que ella te necesita más a ti que el campo en este momento.
—No es tan fácil…
—¡Claro que es fácil, Tom! —exclamó —¿No eras tú el que me decía que debía jugarme por Lola? —preguntó —Mírame, me jugué por ella y ahora su padre ha aceptado nuestra relación. Robert Montoya me acepta porque yo me jugué por su hija. ¿Qué hiciste tú por ______? La dejaste ir…
—¿Qué pasa si no funciona? —preguntó frustrado.
—Jamás vas a saberlo si no te arriesgas. Por lo que sé ______ ha estado como loca con todas las cosas que tiene para hacer. Y con la ayuda de Matt no le basta, necesita de alguien más. Y ese alguien… eres tú…
Tom asintió levemente. Cada palabra que Georg le acababa de decir era cierta. Él se estaba comportando como un completo cobarde. Dejó que ella se fuera pensando que no la amaba realmente. La dejó ir y enfrentar las cosas sola. Realmente no se merecía el amor de esa mujer. Pero le rogaba a Dios que lo aceptara cuando fuera a buscarla. Si, eso mismo iba a hacer… en ese preciso momento.

Ella llegó a su departamento completamente destruida. Estar a cargo de una empresa jamás creyó que sería tan frustrante. Todos consultaban con ella. Todos la necesitaban. Todos le preguntaban que estaba bien y que estaba mal. Ahora entendía el stress por el cual había pasado su padre. Por eso mismo quería encontrar rápidamente un comprador.
Entró a su cuarto, se quitó los incómodos zapatos de tacón y se dio una pequeña ducha, para relajar un poco los músculos de su cuerpo. Se puso se camisón de dormir y encima una pequeña bata de seda. El clima había refrescado un poco por esos lados. Desde que había llegado los días habían estado algo nublados, como su vida.
A pesar de estar ocupada todo el día, no podía dejar de pensar en Tom, en cuanto lo extrañaba y necesitaba. Las veces que había llamado, había evitado preguntar por él. Solo para no sentirse peor. Extrañaba cada cosa de él. Su sonrisa, su voz, su mirada, sus besos, sus abrazos, su aroma…
Voy a estar bien, tengo que estar bien.
Pensó. Pero cada día que pasaba era una tortura. Daría lo que fuera por tenerlo allí con ella. Para que la ayudara con la empresa, para acompañarla en la cena, para mimarla en la noche. Necesitaba a su príncipe salvaje, más de lo que necesitaba vender la maldita empresa familiar.

Capítulo 40:
El teléfono de su departamento comenzó a sonar. Corrió a atender antes de que cortaran.
—¿Hola? —atendió.
—¿Qué estás haciendo, Sweetness? —le preguntó él.
—Hola, Mattie —suspiró y llevó el teléfono inalámbrico con ella hacia la cocina. Iba a cocinarse algo —Acabo de llegar a casa.
—¿Tan tarde? —preguntó él —Son casi las 10 de la noche, cariño.
—Lo sé, lo sé —asintió ella y comenzó a buscar algo en su refrigerador —Pero las cosas en la oficina son un caos. No sabía que papá tenía tantos negocios por resolver y esas cosas.
—Debes estar agotada —dijo él preocupado —¿Quieres que vaya a quedarme contigo?
—No, Mattie, muchas gracias. Pero voy a comer algo y me voy a tirar a dormir. Necesito descansar, por el amor de Dios.
—Bueno —rió él —Entonces te dejo tranquila. Solo llamaba para ver como estabas y para avisarte que ya resolví el problema de los pagares.
—Oh Dios, eso es genial —aseguró —Muchas gracias, hermana, eres genial.
—Ya lo sé —dijo orgulloso —Te amo, adiós.
—Yo también. Adiós.
Colgó con una pequeña sonrisa en los labios. De verdad ella no sabía que sería de su vida si no tuviera a Matt Donovan a su lado. El sonido del agua llegó a sus oídos. Frunció el ceño y se acercó a la ventana de la cocina. Llovía torrencialmente. Y de repente el sonido de un rayo, acompañado de un pequeño temblor, llegó a ella. La piel se le erizó del miedo y las luces del departamento se apagaron dejándola completamente a oscuras.
—Maldita sea, esto no puede estar pasando —murmuró entre dientes y salio de la cocina.
Acostumbró su mirada a la penumbra. Todo estaba tan oscuro y el sonido de la lluvia le daba aun más aquel aspecto tenebroso. Odiaba estar sola en momentos como ese.
Entonces unos golpes llegaron desde la puerta principal. Ella se paralizó. OH POR DIOS. ¿Quién podía ser a esa hora? Respiró profundamente y tomó un pequeño palo de metal que estaba cerca de la chimenea artificial que tenía en su sala de estar. Se acercó con cuidado a la puerta… tal vez ella solo estaba loca y era el encargado del edificio informando que había un corte parcial en el edificio. Bajó su arma de defensa pero no la soltó. Llegó a la puerta y la persona que estaba del otro lado volvió a golpear. El pulso de la chica se aceleró. Intentó mirar por la pequeña mirilla, pero del otro lado todo estaba oscuro y solo podía distinguir una enorme figura negra del otro lado. ¿Y si no era el encargado y era un asesino como en las películas de terror? Se le congeló la sangre.
—¡______, mi amor, ábreme por favor!
Ella se quedó totalmente quieta al oír aquella voz. Entonces no lo dudó más y abrió la puerta para encontrarse de frente con un empapado príncipe salvaje que fue hermosamente iluminado por un trueno que acababa de sonar.

Capitulo 41: Ultimo capitulo.
La luz volvió al lugar, iluminando el departamento y el sector en el cual él estaba parado. Era un sueño, ella estaba segura de eso. Estaba realmente empapado, con un pequeño bolso en la mano. Estaba vestido de una manera diferente a la que ella estaba acostumbrado verlo. Llevaba una camiseta blanca, que a causa de la lluvia se le pegaba al cuerpo, unos pantalones color crema y unas zapatillas de lona negras. Era un Tom muy despreocupado, vestido de aquella forma. Respiraba como si hubiese estado corriendo mucho.
—Perdón —fue lo primero que los labios masculinos soltaron.
Ella sonrió emocionada y luego se mordió el labio inferior para tirarse sobre él y plantar su boca en la suya.
Tom la abrazó con fuerza contra él, sintiéndose completamente dichoso de ser amado por ______. Le respondió el beso desesperadamente. La había extrañado demasiado. ______ soltó su boca solo para besarle el resto de la cara. Él rió por lo bajo y luego ella lo abrazó, escondiendo el rostro en su cuello.
—¿No es un sueño, verdad? —le preguntó.
—No, princesa —susurró él mientras le acariciaba la espalda —No es un sueño. Vine a buscarte… no podía seguir viviendo sin ti…
Ella se alejó un poco para mirarlo a los ojos. Debería simplemente arrojarle algo por la cabeza y decirle que no lo necesitaba. Pero… ¡No podía! No podía hacerlo. Porque aquello sería completamente mentira. Claro que lo necesitaba… por Dios, lo necesitaba tanto.
—Ay, Tom te necesito tanto…
—Ya estoy aquí, mi amor —sonrió levemente y acarició su rostro —Perdóname, por haber sido tan imbécil, ______.
—Ya está, ya no me pidas más perdón… ya estás aquí. Eso es todo lo que necesito, mi amor, mi vida —lo besó de nuevo en los labios.
Y aquel suave beso pasó a ser demandante y desesperado. Ambos sabían lo que necesitaban. En ese momento no podían detenerse y ponerse a hablar de todo lo que había pasado. Necesitaban sentirse, ser uno…
______ acercó a Tom un poco más a ella, incitándolo a entrar del todo al departamento. El pelinegro dio los primeros pasos, pero entonces recordó que su bolso estaba afuera. Maldita sea, realmente necesitaban controlarse un poco. Soltó los labios femeninos.
—Mi amor, mis cosas —susurró agitado.
_____ lo soltó al instante y rió algo nerviosa. Simplemente se estaba comportando como una desesperada. Él estaba empapado y seguramente cansado por el largo viaje. Era una pervertida. Tom tomó su bolso y entró al departamento de _____. Ella cerró la puerta y soltó un suspiro cuando se giró a verlo. Todavía no podía creer que él estuviera allí.
—¿Quieres darte un baño? —le preguntó. Tom estaba mirando atentamente a su alrededor. Aquel lugar era agradable. Él volvió la mirada a ella…
—¿Qué tipo de baño? —quiso saber. Ella sonrió.
—Un baño… para poder ponerte cómodo y sacarte esa ropa mojada.
—¿Lo tomare solo?
______ sintió cosquillas en su vientre, y en su mente se filtró la imagen de él y ella en la ducha. Sería grandioso. Aunque ella ya se había bañado. Pero al demonio, no iba a gastarse por un poco más de agua.
—¿Te gustaría que te acompañe? —le preguntó.
—Estoy loco por ello.
_____ sonrió pícaramente y lo tomó de la mano para conducirlo hacia el pequeño baño que aun retenía algo de vapor en su interior. Encendió la luz y giró rápidamente para encontrarse con la boca de su salvaje.
Tom vagó sus manos sobre el cuerpo de ella mientras sus lenguas se encontraban en un caliente baile. Le quitó la pequeña bata. Aquel pequeño camisón que llevaba puesto comenzaba a estorbarlo de una manera increíble.
_____ fue un poco más rápida, soltó sus labios para poder quitarle la camiseta mojada y tirarla al suelo. Él copió su acción y se deshizo de su camisón.
______ soltó una pequeña risita y se escapó de sus brazos para entrar a la ducha y prender el agua. Desesperadamente Tom terminó de quitarse el resto de sus ropas y entró detrás de ella. Intentó abrazarla de nuevo, pero ______ se hizo a un lado dejando que el agua cayera sobre él.
—Primero la ducha —dijo ella y entonces tomó la esponja y la llenó de jabón para después comenzar a pasarla sobre el pecho de él. Levantó la mirada para encontrarse con sus ambarinos ojos llenos de amor y deseo. Antes de que se derritiera por él lo hizo girar para poder pasar la esponja por aquella majestuosa espalda —¿Cómo llegaste hasta aquí?
—Charlie me fue a buscar al aeropuerto —le contó él sobre su hombro.
—¿Por qué decidiste venir? —quiso saber.
—Porque era infeliz sin ti, ______ —dijo él entonces giró, quitándole la esponja de la mano y mirándola como jamás ningún hombre la había mirado – Porque cuando tenía 13 años no podía ir detrás de ti, no sabía lo que realmente era el amor. Pero ahora si pude, tardé un poquito, pero pude. No iba a pederte de nuevo…
Ella sonrió con lágrimas en los ojos y él la tomó de la nuca para acercarla a sus labios y besarla dulcemente. _____ gimió suavemente ante la sensación de tener de nuevo su cuerpo pegado al suyo. La colocó con cuidado contra la pared de la ducha…. Ella enterró las manos en sus cabellos acercándolo más a ella.
Tom estaba desesperado por tocarla, por hacerla reaccionar, por escuchar como susurraba su nombre con aquella encantadora nota de placer. Bajó sus besos hasta encontrar el lugar dónde latía desencadenadamente su pulso.
—Te amo, Tom —susurró ella en su oreja —Te he amado toda mi vida…
Ella se agarró con fuerza de sus hombros y soltó un alto gemido cuando él entró en ella de manera imprevista, llenándola completamente. Era el paraíso.
Tom gruñó por el sentimiento de estar dentro de ella otra vez. Cada parte de su ser gritaba aliviado. Estaba en dónde tenía que estar. Alzó la vista para encontrarse con aquellos hermosos ojos mirándolo necesitadamente.
El agua caliente de la ducha caía sobre ambos, mezclándose con sus gemidos y la leve transpiración que bañaba a ambos. Y el lugar al que ambos querían llegar los envolvió. _____ enterró las uñas en sus brazos mientras gritaba su nombre y se envía a si misma contra él una y otra vez. Tom se le unió, mirándola siempre a los ojos, para dejarle ver cuanto amor le tenía.
Cuando todo se calmó, ella lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro contra su pecho. Depositó un suave besó sobre el lado dónde latía su corazón. Tom le alzó el rostro y besó cortamente sus labios.
—Te amo, princesa, te amo.
—También yo a ti —le besó y decidieron terminar con aquella ducha.
Terminaron y se secaron con dos grandes toallas blancas. ______ volvió a ponerse su camisón mientras que Tom solo sacó un pantalón de dormir de su bolso.
Apagaron las luces del departamento y _____ lo llevó hasta la habitación. Se dejaron caer en la cama y ella se acurrucó como un animalito contra él. Afuera seguía lloviendo, pero ella ya estaba completamente tranquila, no estaba sola.
Tom comenzó a acariciar su cabello y cerró los ojos, sintiéndose completamente en paz. Había sido la mejor decisión de su vida venir por ella, claro que si.
—Tom —lo llamó.
—¿Qué, mi amor? —preguntó en un susurró.
Ella se acomodó mejor contra su pecho y alzó la cara para poder mirarlo. Sonrió al verlo con los ojos cerrados.
—¿Vas a quedarte conmigo?
Él abrió los ojos y la miró. Su corazón palpitó… era como tener un caballo salvaje latiendo en su tórax. Ella lo hacía sentir así, salvaje, libre, completamente ajeno al mundo que los rodeaba. Iría con ella hasta el fin del mundo si era necesario.
—Iré a dónde vayas, mi amor —le dijo. Ella suspiró aliviada y lo besó antes de volver a acomodarse para dormir.
—Mañana voy a llevarte a conocer toda la cuidad —le aseguró.
—Eso me asusta… por lo poco que vi mientras venía en ese auto amarillo, horrible color para un auto, parece una jungla de cemento.
—Lo es —asintió divertida —Pero sé que va a gustarte. Pero, mi amor, volveremos al campo, o iremos a otro, no lo sé, pero sé que estaremos bien.
—Yo también sé eso, mi vida —suspiró —Hasta mañana, enana de mi corazón.
—Hasta mañana, príncipe salvaje de mis sueños.
Cerraron los ojos y durmieron con una leve sonrisa en el rostro. Un nuevo comienzo los esperaba.

FIN

HOLA!!! BUENO ESTE ES EL FINAL DE ESTA NOVELA ... COMO PUEDEN VER SE QUEDARON JUNTOS :)) BUENO MUCHAS GRACIAS POR HABER AGUANTADO TODO ESTO DE NO AGREGAR SEGUIDO ... ESPERO Y ME ENTIENDAN EL PORQUE NO PUEDO AGREGAR AVECES ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO ... HAGO EL BLOG DE LA SIG Y AGREGO EL LINK ... GRACIAS Y HASTA PRONTO :))

viernes, 26 de febrero de 2016

28 29 30 31 32 33 34 y 35

ULTIMOS CAPITULOS/ MARATON 8 CAPITULOS


Capitulo 28:
Tom estaba parado frente a todos los peones de la estancia. Era más que necesario terminar de una buena vez con las indicaciones. En los últimos días había hecho de todo menos su trabajo. Principalmente por culpa de ________. Ella se la pasaba metida todo el día en su cabeza, confundiéndolo cada vez más. Luego de que Matt los interrumpiera (si, inoportuno Matt) no habían vuelto a estar solos. Y él tenía ganas de estar a solas con ella. Demasiadas.
—Bien, los reuní porque es hora de repartir los trabajos de ganadería. ¿Alguien quiere algún puesto en especial? —les preguntó.
—No —dijeron todos a la vez.
—¿Seguros? —quiso saber.
—Si —volvieron a contestar como soldados. Tom puso los ojos en blanco.
—Ya les dije que no tienen que comportarse como maquinas cuando el señor Brooks está aquí. Solo hagan su trabajo como siempre.
—Bien, yo quiero encargarme del marcado de las vacas —dijo uno de ellos. El pelinegro sonrió.
—Bien, Jose, tienes ese puesto —dijo contento.
Entonces todos comenzaron a pedir diferentes trabajos. Tom asentía y asentía, pero ya se estaba mareando con tantas voces a su alrededor. Hasta que todos callaron. Él frunció el ceño, ¿Por qué todos se habían quedado en silencio de tal forma?
—¿Qué sucede? —les preguntó. Ninguno dijo nada —Oigan, ¿Por qué se quedaron callados de golpe? —ellos miraban fijo hacia atrás de él. Entonces uno de ellos le hizo un gesto con la cabeza, de que mirara. Y así lo hizo. Se sorprendió mucho al verla allí parada con una media sonrisa en el rostro —______… ¿Qué… qué haces aquí?
—Buenas tardes a todos —dijo ella sin dejar de mirar a Tom.
—Buenas tardes, señorita —contestaron como coro. El pelinegro comenzó a sentirse nervioso. Ella estaba allí por alguna razón.
—Siento haber interrumpido su charla… pero necesito hablar unos minutos con su capataz. ¿Me dan el permiso? —preguntó.
—Claro…
—Si, señorita…
—Lléveselo, ya nos estaba hartando…
Tom se giró a verlos con un gesto serio. Todos volvieron a cerrar la boca al instante y se pararon erguidamente.
—Señorita _____, no creo que podamos hablar en estos momentos. Estoy muy ocupado con el trabajo —dijo él.
—¿Mucho? —inquirió ella y le hizo ojos. El pulso de Tom se aceleró.
—Pero si ya has terminado de darnos los trabajos —habló Juan.
—Si —dijo él apretando los dientes y con la vista fija en ella. —Terminé de darles los trabajos pero yo también debo trabajar.
—Oh, Tom, no te preocupes por eso —siguió hablando Juan —Nosotros hacemos tu trabajo. No puedes dejar a la señorita _____ con la palabra en la boca.
—Además de que si se tomó la molestia de venir a buscarte, es porque es algo realmente importante —habló Georg, que hasta entonces se había mantenido callado. Tom lo miró.
—Voy a matarlos a todos —murmuró para ellos. Todos se aguantaron una sonrisa. Tom volvió la vista a _____ —¿Le parece si hablamos más tarde? —le preguntó.
No sabía por qué le estaba diciendo que no. Si lo que más él quería era poder tener unos cuantos segundos a solas con ella. Pero algo dentro de él le decía que no. Que primero debía aclarar todas las cosas con Felicity, y luego si podría seguir a su corazón.
—No será mucho tiempo, Tom —aseguró ella —Lo juro.
—Bien, solo voy a decirles a estos que vayan a trabajar…
Giró y se le fue la voz al ver que ya no había nadie detrás de él. ¡Se habían ido todos! Por dios, esos eran más chismosos y metidos que viejas en una peluquería.
_______ sonrió por lo bajo. Él la escuchó y nervioso volvió a mirarla.
—Parece que ya se fueron —dijo ella.
—Si, me adoran —sonrió él.
—Ven —le dijo y estiró su mano para tomar la de él —Podemos dar un paseo y charlar un poco, ¿te parece?
Él vio sus manos unidas y se le secó la garganta. Siempre que la tomaba de la mano, el cuerpo le empezaba a sudar.
—Tengo toda la mano llena de tierra —le dijo.
—No me importa —aseguró y comenzó a caminar, tirando de él.
Tom tuvo que seguirle el paso. Tenía que corazón desbocado y no sabía que decir o que hacer. Por dios, y él se hacía llamar el hombre con más carácter del mundo. En esta situación simplemente parecía un idiota de 14 años.
Caminaron en silencio, con los dedos entrelazados. Era hermoso tenerla de esa manera. Observó su perfil. Estaba atardeciendo, y los rayos anaranjados del ocaso jugaban con el color de sus ojos, cabello, piel… boca. Su mirada quedó clavada en aquella parte de su anatomía. No había dejado de pensar en sus labios ni un solo segundos. Entonces ella se detuvo y se giró a verlo. Tom sacudió la cabeza. Ella le entregó una dulce sonrisa.
—Llegamos —le indicó.
Tom miró a su alrededor y se sorprendió al encontrarse frente al viejo roble que estaba cerca de las caballerizas. Justo al lado del árbol había un mantel blanco que estaba lleno de cosas. Él divisó dos tazas y una tetera. Miró a ______.
—¿Qué es esto? —le preguntó. Ella soltó su mano, él se sintió vació, y caminó contenta hasta el mantel.
—¿Acaso me vas a decir que no recuerdas cuando éramos niños y yo te daba clases de ‘modales’ mientras tomábamos el té debajo de este árbol? —le preguntó.
Él se sorprendió de aquello. Si lo recordaba, claro que lo recordaba. ¿Cómo poder olvidar esas insufribles clases de palabras raras que luego él usaba en el colegio?
—¿Cómo olvidarlas? —dijo. _____ sonrió y se sentó. Tom soltó un suspiro y se acercó para sentarse frente a ellos solo a unos pocos centímetros.
—No eras un muy buen alumno, Tom —dijo ella mientras serbia un poco de té en su taza y la taza de él.
—Claro que era un buen alumno. Tú eres la maestra mala… siempre me retabas y me enseñabas esas palabras por las cuales luego peleaba en la escuela.
—Eso es porque siempre has sido un salvaje —terminó de servir y tomó un poco de su taza. Lo miró sobre el borde de la misma.
—Yo… —empezó a hablar él, pero las palabras se trabaron en su garganta.
—Creo que me estoy enamorando de ti, Tom —le dijo ella cuando apoyó la taza en su lugar.

Si, se lo había dicho así sin más. Sin anestesia, sin avisar. De una y bien frontal. Se sentía muy bien por haberlo hecho. Pero comenzó a sentirse nerviosa al ver que él estaba simplemente helado, mirándola fijamente, sin pestañear. ¿Y si había hecho mal en sacar su parte sincera? ¿Y si él no sentía lo mismo? Dios, no podía ser tan impulsiva.
Pero en un abrir y cerrar de ojos, los labios de Tom estaban sobre los suyos. La tenía con firmeza de la nuca. ______ cerró los ojos, respondiendo al desesperado impulso. Se aferró al cuello de su camisa sin mangas entreabierta. Las puntas de sus dedos acariciaron la piel expuesta de su pecho. Sus pulmones, alma y vida se llenaron de su sabor.
Entonces él la soltó para poder respirar. Apoyó la frente sobre la suya, y le dio un tierno beso esquimal. Ella sonrió con los ojos cerrados.
—Yo no lo creo… simplemente estoy enamorado de ti —le susurró aun algo agitado. ______ buscó sus labios con los suyos, para volver a besarlo.
—¡_______! —escuchó que él gritaba. Se alejó de Tom. No podía ser cierto. ¡¿Cuántas veces más Matt iba a arruinarles los momentos?! El rubio llegó agitado hasta ellos. Ambos se pusieron de pie con caras de pocos amigos —¡No me miren así! No quise interrumpirlos, lo juro —dijo agitado —_______, tu padre esta tirado en su despacho… parece como… muerto.

Capitulo 29:
Llegaron corriendo al despacho de Jhon e ingresaron para encontrar que Simone estaba arrodillada al lado de él y lo sostenía contra su pecho. Levantó la vista para mirarlos y vieron las lágrimas que corrían por sus mejillas. El corazón de _______ dejo de latir. Su padre no podía estar muerto, claro que no.
—¡Llamen al doctor Henry! —exclamó Tom y se acercó hasta ellos para alzar a Jhon en brazos.
Con una facilidad que sorprendió a ______ salió de allí y comenzó a subir las escaleras, como si su padre no pesara nada. Ella simplemente no podía reaccionar, estaba totalmente ida.
—¿Qué estas esperando? —le preguntó Mattie —¡Sube con ellos!
Asintió tontamente y subió corriendo detrás de los pasos de Tom. Llegó a la habitación de su padre y vio como Tom lo acomodaba sobre la cama. Se acercó hasta ellos.
—Papá —lo llamó y se arrodilló a su lado —Por favor, papito, despierta…
Jhon no reaccionó. Entonces los ojos de_____ soltaron las lágrimas que había estado acumulando durante todo el camino. Su padre lo era todo para ella. Y si él… se iba ella… ella no iba a soportarlo.
—Tranquila, ______ —le dijo Tom y acarició su hombro. Ella siguió con la mirada fija en su padre —Le tomé el pulso, está vivo… solo está inconciente.
Ella se giró a verlo.
—Me muero si le pasa algo —dijo con la voz quebrada.
Tom se arrodilló a su lado, la tomó del rostro y la acercó a él para acurrucarla contra su pecho. Ella se echó a llorar a conciencia y se apretó más contra él.
—Nada va a pasarle, te lo prometo…
Alguien entró al cuarto. Era Simone. Ellos la miraron y se pusieron de pie. Ella se acercó hasta la cama y se sentó al lado de Jhon. Estaba pálida y el cuerpo le temblaba.
—Ya viene el médico —dijo apenas audible.
—Mamá, todo va a estar bien – la calmó él.
Ella simplemente asintió y miró a Jhon. Había ido a buscarlo a su despacho para decirle que si… que se quería casar con él y compartir el resto de los años que le quedaban… juntos. Y lo había encontrado tirado en el suelo, inmóvil, con los ojos cerrados. Su mundo se había venido abajo. Ella simplemente iba a morir si al amor de su vida le pasaba algo… Él creía que ella ya no lo amaba, cosa que no era cierta. Lo miró y levantó su mano para acariciar su rostro. Siempre iba a amarlo, no importaba el daño, el dolor, los años… Jhon Brooks era la otra mitad de su alma.
Mattie entró corriendo al cuarto, todos se giraron a verlo.
—Llegó el doctor —avisó.
______ salió rápidamente de la habitación y vio al hombre bastante mayor que terminaba de subir con algo de dificultad las escaleras. Tardó un poco en reconocerlo, pero lo hizo. Ese era el doctor que los atendía a ellos cuando ella aun vivía allí. Por Dios ese hombre todavía estaba vivo… debía tener como más de 100 años.
Sacudió la cabeza y se acercó hasta él.
—Por aquí está mi padre, doctor —le indicó. El hombre la miró sobre sus anteojos y asintió con la cabeza. La siguió en silencio en ingresó al cuarto. _____ iba a entrar, pero él la detuvo.
—Necesito estar solo —le dijo con voz rasposa. Ella asintió. Y se quedó parada en la puerta. Apoyó la frente contra esta, y suspiró.
—Ven, Simone —dijo Mattie —Vamos abajo… voy a hacerte un té de tilo así te calmas un poco… Jhoni va a estar bien.
—Vamos, vamos —susurró ella.
Tom vio como ellos dos desaparecían por las escaleras. Giró y observó a ______ apoyada contra la puerta, dándole la espalda. Se le encogió el corazón. Saber que ella estaba mal lo angustiaba. Se acercó un poco…
—Tengo miedo —escuchó que ella murmuraba.
—Ven aquí, _____ —le dijo.
Ella giró para mirarlo. Y sin dudarlo dos veces casi corrió hacia él y se metió entre sus fuertes brazos. Aquel único aroma a campo, sol, hombre y algo dulce la invadió. Era el aroma de Tom. Aroma que la calmaba, que la abrumaba.
Él la abrazó con firmeza, haciéndole escuchar los latidos rápidos de su corazón.
—¿De verdad crees que él va a estar bien? —preguntó ella contra su pecho.
—Si, mi amor, va a estar bien…
Ella alejó su cabeza para mirarlo a la cara. Le había dicho mi amor. Miró fijo sus ojos. Se le fue la respiración del cuerpo. Su mirada era de un cafe intenso, que la dejó sin habla. Entonces lo comprendió… ella amaba a Tom. No había otra explicación a lo que sentía. Levantó una de sus manos y acarició su mejilla. Él la miró de manera tierna.
—Tom yo…
—¿_______?
Ella giró la cabeza y se paralizó al verlo allí. ¿Qué diablos hacía él ahí? Torpemente se alejó de Tom.
—¿Ashton? ¿Qué haces aquí? —preguntó. Sintió como Tom se tensaba, e instintivamente se puso delante de él. No quería montar un espectáculo en ese momento.
Ashton miró fijamente a Tom y luego volvió la mirada a ______.
—Vine a buscarte para que arreglemos nuestro amor, cariño ¿Para que más voy a venir?
—Yo… —dijo ella nerviosa y miró al pelinegro —Este no es un buen momento, Ashton.
—¿Quién ese? —preguntó por Tom —¿Y por qué estabas abrazada a él?
Ella iba a contestar.
—Soy Tom Kaulitz, capataz y encargado de la estancia…
Ashton miró a ______ y sonrió negando con la cabeza.
—______, dime que no has caído tan bajo de involucrarte con un simple peón solo por despecho…
Tom la miró algo sorprendido. ¿Él había dicho despecho?
—Ya dije que este no es un buen momento, Ashton —dijo ella apretando los dientes.
—Cariño —sonrió él —Vine para que arreglemos nuestros problemas. Tú me amas, lo sé… y lo nuestro aun no esta terminado.
—No way… —dijo él sin poder creerlo. Todos lo miraron —¿Qué haces aquí, imbécil?
—La que me faltaba —murmuró Ashton —No tenía ganas de toparme contigo, mariquita.
—______ te dejó, estúpido, ¿Qué haces aquí?
Tom volvió a mirarla. ¿Lo había dejado? Una tonta sonrisa se dibujó en su rostro. Y aprovechó que el estirado ese no los estaba mirando para acercarse a su oído.
—¿Lo amas, ______? —le preguntó en un susurro. Un escalofrío recorrió la espalda de ella y giró la cabeza para mirarlo. Lo tenía tan cerca.
—N… no, no lo amo —murmuró.
Él sonrió y recorrió su rostro con una boba mirada. Y no pudo evitarlo, cortó la distancia y la besó. _____ suspiró, olvidándose de todo lo que estaba a su alrededor y giró del todo para rodear el cuello de Tom y responderle el beso.
—¡Hey! —exclamó Ashton.
Ella reaccionó y se alejó del pelinegro. Se aguantó una risa. ¡Dios santo! ¿Qué estaba mal con ella? su padre estaba adentro, con un médico y no sabía lo que tenía… y ella simplemente no podía sacarle las manos de encima a Tom y le importaba poco y nada que Ashton estuviera allí.
—Ashton —dijo ella y sonrió. Escuchó que Tom se aguantaba la risa —Creo que te dije que no quería volver a verte…
—¡No puedes hacerme esto, ______! —gritó él.
—¿No? —inquirió ella —Ya lo hice, idiota. Ahora encontré lo que estaba buscando, lo que me hacía falta – miró al pelinegro.
—¿Estás completamente loca? —preguntó Ashton sin poder creerlo —¡Es un peón, _____! Tu empleado…
—Es mucho más que eso para mí —dijo ella.
—Enana —la llamó Tom —¿Puedo encargarme de él?
Ashton retrocedió un paso para chocarse con alguien. Giró y miró algo ‘asustado’ a otro hombre que tenía tres hombres más detrás de él.
—Primo —dijo Georg sin dejar de sonreír —Nosotros podemos sacarlo por ti…
—¿Me harías ese favor? —sonrió divertido.
—Más que encantado…
Se acercaron a él y lo tomaron entre los tres. ______ simplemente observó como Ashton maldecía y gritaba cosas horribles sobre ella. Tom estuvo a punto de acercarse él pero ella colocó su mano frente a él.
—No vale la pena —le aseguró y lo miró a los ojos.
La puerta de la habitación de Jhon se abrió y el doctor se asomó. Todos se giraron a verlo.
—Pasen por favor… necesito hablar con ustedes.


Capitulo 30:
_____ fue la primera en entrar, pero se detuvo al ver que Tom no la seguía. Se giró a verlo.
—¿Por qué no vienes? —le preguntó.
—Yo… ¿quieres que entre? —dijo inseguro.
—Claro que si, Tom, te necesito aquí… conmigo.
Él sonrió e ingresó. Mattie también entró junto a ellos y cerró la puerta con cuidado. ____ se acercó rápidamente a la cama al ver a su padre con los ojos levemente abiertos.
—Por Dios, papá… me asustaste tanto —le dijo ella y se acercó a él para abrazarlo. Jhon sonrió levemente.
La puerta de la habitación se abrió y Simone ingresó como un rayo. Corrió hacia la cama y se sentó del otro lado.
—Dios santo, estás bien —lloró y también lo abrazó.
_____ sonrió y se puso de pie. Miró al pelinegro y este se encogió de hombros. Mientras Simone abrazaba y lloraba sobre Jhon, ellos dos y Mattie se acercaron al doctor.
—¿Qué es lo que tiene, doctor? —preguntó Tom.
—No es para alarmarnos —les dijo primero —Pero si para tomar precauciones. Jhon sufre de presión alta… por eso últimamente ha estado teniendo dolores de cabeza, mareos y falta de aire, como me lo ha mencionado…
_____ miró a su padre.
—¿Por qué no me dijiste nada? —le preguntó enojada. Jhon se sentó en la cama, con la ayuda de Simone.
—No quería preocuparte, hija…
—Eres un… inconciente —le aseguró —Pero ya voy a hablar seriamente contigo… prosiga doctor.
—Esto de la presión se puede deber o mejor dicho… se debe a una serie de situaciones de nervios y preocupaciones.
—¿Qué más me has estado ocultando, Jhon Brooks? —dijo _____ sin poder creerlo.
—Ya niña ____ —dijo Simone —No lo retes más…
____ suspiró y volvió la vista al frente.
—¿Qué es lo que tenemos que hacer? —le dijo al doctor.
—Debe descansar, relajarse, estar en cama, dar paseos tranquilos… Eso si, ya nada de sal en las comidas. Y no más negocios por un tiempo.
—Doctor… —murmuró Jhon. Todos lo miraron —Usted no me puede pedir dejar mis negocios. Todo se va a venir abajo…
—Yo voy a hacerme cargo de ellos —sentenció _____.
—Pero hija, estás son tus vacaciones…
—También las tuyas, papá. Yo puedo hacerlo, Mattie va a ayudarme y —miró a Tom y no pudo evitar sonreír —Tom también.
—Claro que si, señor —dijo él.
—Bien —suspiró Jhon —Voy a tomarme las vacaciones… realmente.
Todos sonrieron. El doctor guardó sus cosas y caminó hacia la puerta.
—Lo acompaño abajo, doctor —dijo Mattie. Ellos dos salieron de la habitación. ____ se giró a ver a su padre.
—Te vas a salvar de mi regañada, Jhon Brooks, solo porque no quiero que te vuelva a dar un ataque…
—_______ —sonrió él —Voy a estar bien, hija. Voy a hacer todo lo que me diga el doctor ¿si?
—Más te vale —miró la escena de Simone sentada a su lado. Ellos dos necesitan unos momentos a solas. Miró a Tom —¿Me acompañas a hacer una sopa para mi padre?
—Por supuesto —asintió él.
Salieron con cuidado del cuarto. Y suspiraron a la vez cuando cerraron la puerta. Ahora estaban solos. Si, solos. El corazón de ______ se aceleró.
—¿_______? —dijo Tom.
—¿Si? —preguntó ella.
—Voy a besarte…
Ella rió y comenzó a retroceder. Jugar un poco en aquel momento podía ser realmente relajante.
—Solo… si logras alcanzarme, salvaje —aseguró y comenzó a correr.
Corría tan rápido como podía. Pero entonces giró la cabeza y Tom no estaba detrás de ella. Frunció el ceño, ¿Por qué no la había seguido? ¿Acaso no había entendido el juego?
Llegó hacia las escaleras y las bajó sin dejar de mirar hacia atrás. Se sentía algo decepcionada. Él no la había seguido. Pero entonces chocó con algo y ahogó un grito… miró al frente y él estaba allí. ¿Cómo demonios lo había hecho?
—Te atrapé —dijo tomándola de cintura. Ella miró hacia atrás y balbuceó tontamente.
—Pero… pero… ¿Cómo es que… estás aquí? ¡No me seguiste! —exclamó.
—Primero te beso, y luego te explico —sonrió él.
Bajó la cabeza y capturó sus labios. _____ cerró los ojos y abrió la boca, recibiendo su sabor. ¡Que descarada que estaba siendo! Besar así como si nada a un hombre que todavía tenía novia. Pero no le importaba, realmente no le importaba.
—¡¿QUE SIGNIFICA ESTO?! —chilló ella.
Ellos se alejaron asustados y se giraron a verla.
—¡Felicity! —dijo Tom. La rubia los miraba sin poder creerlo.
—Uups, creo que hoy mataremos dos pájaros… ¿de dos tiros? —inquirió ella en voz baja.
—¡Estoy esperando una respuesta! —gritó histérica.
Tom tragó saliva. Ya era hora de dejar todas las cosas bien claras.

Capitulo 31:
Tom se sentó lentamente frente a una nerviosa Felicity. Sabía que en cualquier momento iba a explotar, pero se estaba controlando bastante. La miró fijo a los ojos.
—¿Y bien? —inquirió ella nerviosa.
—Felicity, lo siento…
—¡Lo sientes! —exclamó —¿Es lo único que vas a decir?
—Traté de decírtelo miles de veces, Felicity. Pero siempre evitaste el tema…
—¡Aaaah, y por eso ahora soy la cornuda más grande de todo el condado! —casi gritó.
—Te voy a pedir por favor que no grites —dijo él —Lamento que esto tenga que ser así, Felicity… Pero estoy enamorado de _____.
—¿Acaso no te das cuenta de que ella va a cansarse de ti, Tom? —le preguntó reteniendo un par de lágrimas —No eres nada para esa mujer. Eres poca cosa. Un simple peón. ¿Acaso vas a vivir de ella dentro de par de años? O mejor dicho, ¿Acaso vas a aceptar irte a la cuidad detrás de ella? Porque ella no va a quedarse en este mugroso lugar para siempre…
Él se puso a pensar en aquello. Sacudió la cabeza. En ese momento aquello era lo que menos importaba. Fueran como fueran las cosas, él ya no podía seguir con Felicity.
—No sé lo que va a pasar, Felicity —dijo mirándola fijamente a los ojos —Pero lo nuestro se terminó. Ya no puedo seguir mintiéndote.
—Bien —aseguró ella mientras se ponía de pie —Espero que no te arrepientas. Yo no estaré esperándote cuando ella te de una patada…
—Felicity…
Ella salió de allí rápidamente. Tom dejó la cabeza entre sus manos, mientras maldecía por lo bajo. Si, había hecho muchas cosas mal. Pero sabía que eran muy necesarias. Soltó un suspiro y se puso de pie. Por ahí dentro de unos días podría hablar perfectamente bien con Felicity, y quedar como amigos. A pesar de muchas cosas, la apreciaba.
Se puso de pie y se acercó al refrigerador, para buscar un poco de agua. Se sirvió en un vaso y se sentó a tomarlo. Comenzó a pensar. Ahora _____ y él eran completamente libres para poder expresar lo que sentían.
Sonrió levemente y luego apretó los labios. ¿Qué iba a hacer ahora? Podía buscarla y llevársela a algún lugar. Entonces lo recordó. ¡Podía llevarla al valle!
Miró la hora y apenas eran las 5 de la tarde. Aun tenía tiempo. Si… al fin iban a poder estar solos y tranquilos.
Estaba por salir de la cocina cuando la puerta se abrió y Georg entró. Tom alzó ambas cejas al ver el rostro alegre del castaño.
—¿Qué pasó? —le preguntó.
—Sacamos al carilindo ese de aquí y… le pregunté a Lola si quería ser mi novia…
—¿Y qué te dijo ella?
—Me dijo que… no
Tom se sorprendió. ¿Ella le había dicho que no a Georg? ¿Luego de todo lo que habían pasado, ella le había dicho que NO?
—¿Te dijo que no? —preguntó sin poder creerlo.
—¡Mentira! —rió Georg, haciendo que Tom frunciera el ceño —¡Me dijo que si! ¡Maldita sea, tengo novia!
Tom soltó un suspiro y sonrió. Su primo parecía un niño. Tenía aquella idiota mirada y los ojos le brillaban. Se preguntó si él mismo se veía así cada vez que estaba cerca de _____.
—Me alegro por ustedes, Georg —le dijo —Solo espero que esto no traiga tantos problemas…
—Es un secreto —aseguró el castaño —Y lo mantendremos así… es mucho más… ¿intenso?
—Bueno, Georg, ahora te dejo, tengo que ir a hacer unas cosas…
—Vi como tú y _____ se besaban, ¿algo que quieras compartir con tu primito?
—No en este momento —sonrió y salió de allí antes de que Georg lo llenara de preguntas. Escuchó que lo llamaba, pero no le prestó atención. De verdad quería ir a hacer un par de arreglos. Quería estar a solas con ______.
Salió de la casa para ir hacia las caballerizas. Preparó a White y se subió a él para salir de allí a toda marcha. Una gran sonrisa se curvó en su rostro, se le había ocurrido una gran idea. Primero iría al pequeño valle a arreglar todo y luego volvería a terminar de armar su plan maestro.

______ entró a la cocina y suspiró, él no estaba allí tampoco. Hacía como más de dos horas que lo estaba buscando por todos lados. Pero no lo había encontrado. Por ahí se había ido con la… con Felicity. Apretó los dientes. Los malditos celos la invadieron al pensar que él podía estar con ella. No podía tolerarlo. Sacudió la cabeza. Él y ella no eran nada para que sintiera esas cosas, pero… no podía evitarlo. Su corazón se contraía de solo pensar que Tom podía estar abrazando a Felicity en este momento.
Volvió a salir de la cocina y se encontró con Mattie. Este tenía una pícara sonrisa en el rostro. Ella lo miró entrecerrando los ojos. Cuando Matt tenía aquella cara, era porque algo sabía. Se acercó a él.
—¿Qué me estás ocultando? —le preguntó. Mattie apretó los labios.
—¿Yo? —inquirió y miró a su alrededor —Nada, sweetness.
—Mentiroso —lo acusó —Conozco perfectamente esa cara… algo sabes. Dímelo.
—Puedes averiguarlo por ti misma —sonrió —Fíjate en tu habitación.
_____ miró hacia las escaleras y luego volvió la vista hacia Matt. No sabía si subir corriendo o quedarse allí hasta que él le dijera que sabía.
—¿Tiene que ver con Tom? —le preguntó. Él se encogió de hombros.
—No lo sé —aseguró —Solo sé que hace horas que no lo veo, ¿le habrá pasado algo malo?
Luego de esas palabras, _____ salió corriendo de allí y subió las escaleras. Entró a su habitación y la puerta se cerró con algo de fuerza detrás de ella. Se quedó quieta al ver que en medio de su cama había un enorme oso de peluche que tenía una rosa al lado y un sobre encima de su barriga. Miró a su alrededor y no había nadie allí. Se acercó a la cama con cuidado y tomó el sobre. Lo abrió con cuidado y sacó el papel que tenía dentro :

Hola, me presento, soy Teddy, un lindo oso de peluche, que hace mucho tiempo esta esperándote. Ahora estás aquí, así que… ya se terminó mi espera. Pero he observado que has estado mucho con ese tal… Tom. Por eso mismo me deshice de él, y no volverás a verlo a menos que vayas afuera y sigas las instrucciones. Hay alguien muy cercano a ti y muy blanco, esperándote. Si quieres volver a ver con vida al idiota ese, mejor has lo que te digo. Con amor, Teddy.
PD: Lleva la rosa que esta a mi lado, sino mató a Tom.

Ella dejó la carta a un costado y lentamente giró la cabeza para mirar al oso. Entonces comenzó a reírse. Agarró la rosa y la acercó a su nariz. Tenía aquel suave aroma a tarde y sol, combinado con su propia esencia.
Se puso de pie y agarró al oso de peluche que era casi tan grande como ella. Lo abrazó y besó su nariz. Luego lo dejó sobre la cama y salió de su habitación para bajar corriendo las escaleras. Matt estaba sentado mirando la tele.
—¿Y encontraste algo? —le preguntó.
—Si —asintió ella sin dejar de sonreír —Pero ahora tengo que irme. La vida de una persona depende enteramente de mí.
—Si, ya lo creo —dijo divertido.
____ besó la mejilla de su mejor amigo.
—Te amo, eres la mejor amiga que una persona podría tener.
Matt hizo un gesto de: ‘no exageres’, con la mano. Pero ella vio las pequeñas lágrimas que había en sus ojos.
—Ya, vete, porque voy a ponerme a llorar como niña de 5 años. Estoy sensible y tú me dices esas cosas… ¡vete ya! No creo que quieras que Teddy mate a tu bombón campestre.
—Nooo —exclamó divertida —Ni por asomo.
Salió de allí y Mattie suspiro. Sabía que esta noche, ______ no iba a volver para dormir.

Capitulo 32:
______ caminó con cuidado, acercándose a White, que estaba allí parado… como esperando algo. Llegó hasta él y le acarició el hocico.
—Hola, muchacho —le dijo de manera tierna —¿Tú eres lo que me estaba esperando?
White meneó la cabeza y resopló en respuesta. Ella sonrió y entonces divisó la nota que colgaba en el bozal del animal. La tomó sin dudarlo.

Para volver a ver a Tom, tienes que subirte a White y dejar que te lleve… él sabe el camino. Mejor que vayas sola, puedo hacerle algo al ‘papitaso de telenovela’ si vienes acompañada… firma, Teddy.

Sonrió y se guardó la nota en el pequeño bolsillo que tenía su vestido de verano. Se había puesto algo cómodo luego de que Tom se había ido a hablar con Felicity. Y había encontrado entre sus cosas un fresco vestido blanco que en el borde tenía un mar de florcitas celestes.
Se subió a White y el corcel blanco comenzó a andar apenas ella se acomodó. _____ se sorprendió un poco, pero lo dejó andar tranquilo. Levantó la cabeza para mirar el cielo. Estaba completamente despejado y las estrellas parecían interminables. Era perfecto. Era una agradable noche de verano. No hacia calor, tampoco frío. No había viento, pero si una suave brisa que casi pasaba desapercibida.
Entonces White comenzó a andar más rápido y a adentrarse en el bosque. _____ tomó las riendas e intentó detenerlo, pero el caballo no lo hizo. ¿Hacia donde la estaba llevando? Comenzó a preocuparse. No le gustaba la oscuridad que había en aquel lugar. Y sabía que había un par de animales salvajes por allí. El corazón comenzó a latirle con nervios. Pero entonces recordó la carta… White sabía a dónde la estaba llevando. Solo tenía que confiar en él y en… ¿Teddy el asesino?
Sonrió y negó con la cabeza. Aquello si que había sido una gran ocurrencia. Romántico, pero a la vez divertido. Conocía una nueva faceta de Tom. Al parecer se le daban bien las ideas… Pensó en las veces que Felicity pudo haber recibido ese tipo de atenciones. El estomago se le encogió de celos. No, él ya no estaba más con ella. Lo presentía.
White empezó a andar más rápido y _____ se aferró con él con fuerza. Al parecer se estaban acercando a su destino. El caballo salió de entre los árboles para meterse a lo que ella sin duda llamó: pequeña porción de paraíso.
Su boca se abrió sin poder creerlo. ¿Cómo era posible que casi se había olvidado de aquel lugar? White se detuvo y ella se bajó. El sonido de la cascada llegó a sus oídos y giró para apreciar el espectáculo que había frente a sus ojos. El pequeño lago estaba completamente iluminado por aquella enorme luna blanca, que parecía estar más cerca de ella de lo normal. Respiró profundamente y el suave olor a agua pura, noche calma y libertad le entró a los pulmones. Cerrando los ojos se dejó llevar por los sonidos de la naturaleza. Había tanta paz allí, se sentía tan bien. Pero entonces recordó que por allí tenía que estar su príncipe. Abrió los ojos de golpe y miró a sus costados, buscándolo.
—¿Buscas a alguien? —preguntó él.
______ se sobresaltó un poco y giró rápidamente para encontrarlo allí. Su corazón había sufrido un gran susto por su causa, pero aun así le sonrió.
—Me asustaste —le comentó. Él sonrió y se encogió de hombros.
—Lo siento, no quise hacerlo —aseguró.
_____ miró a su alrededor una vez más y luego volvió la vista a él. Se veía tan… hermoso. Y la luz de la luna jugaba con el brillo de sus bellos ojos. Llevaba puestos unos vaqueros desgastados y una de sus siempre camisas sin mangas… los botones llegaban hasta la mitad de su pecho. Dejándole ver un poco de aquella bronceada piel. Quería tocarlo… se mordió la mejilla por dentro de la boca. Tenía que controlarse un poco.
—¿Estás bien? —quiso saber ella —Temía por tu vida… ese Teddy parece ser muy malo.
—Y lo es —asintió Tom poniendo su mejor cara de preocupación. Se le estaba haciendo imposible concentrarse y seguir el juego al pie de la letra. Simplemente porque ella no podía verse más hermosa y encantadora. Solo quería besarla hasta que el dolieran los labios y no pudiera respirar —Está completamente loco. Cree que tú eres suya y me odia porque dice que nos vio… besándonos un par de veces —ella se sonrojó un poco —Yo intenté decirle que no era nada serio… —_____ alzó las cejas —Por ahora… Además creo que esta loco, porque de verdad hace mucho tiempo que está esperándote.
—¿Cómo? —preguntó ella.
Como quitándole importancia a la situación Tom frunció el ceño y dio un paso hacia ella, quedando un poco más cerca. Levantó su mano y acomodó unos mechones de su largo cabello detrás de su oreja.
—Verás… compré ese oso un año después de que te fuiste. Como pensé que ibas a volver ese verano, creí que iba a gustarte. Pero no volviste así que Teddy estuvo encerrado en un viejo baúl hasta hoy…
_____ sintió una presión en el pecho. Así que ese era el motivo por el cual Teddy estaba completamente loco.
—Lo siento —murmuró.
—No, nonono, no, mi amor —sonrió él y la tomó del mentón —No te disculpes. Mejor tarde que nunca, ¿verdad?
Ella asintió levemente. Se mordió los labios para no sonreír como una imbécil a causa de que su corazón latía acelerado porque él la llamaba ‘amor’. Sonaba tan bien en sus labios.
Entonces se alejó de él para caminar a su alrededor y seguir observando aquel maravilloso lugar. Tom se acercó a White y le dio la orden de ir junto a Estrella y Apolo, pero volver por la mañana. El caballo se fue de allí, dejándolos completamente solos.
Giró para ver en donde estaba su princesa. Y allí estaba, miraba todo como si jamás hubiese visto algo igual. Se le llenó el corazón de amor por ella. Si, era amor… mucho amor.
—Tom —dijo ella sin dejar de mirar hacia todos lados.
—¿Qué? —le preguntó él mientras se acercaba.
—¿Por dónde bajaste hoy cuando te dije que me siguieras? —le preguntó. Él frunció el ceño. No esperaba que dijera eso. Se encogió de hombros.
—Descubrí que la casa tiene un atajo hacia abajo —le contó. Ella se giró a verlo.
—¿De verdad? —dijo sorprendida —Después vas a mostrármelo, ¿verdad?
—Si eso te hace feliz, claro que si…
Ella lo miró de manera tierna y como si de una niña se tratara bajó su mirada para mirarlo con timidez. Él sonrió bobamente.
—Este era nuestro lugar secreto, ¿no? —inquirió aun tímida.
—Así es… aquí nos escondíamos de los retos de nuestros padres. Y pasábamos tardes enteras jugando en el laguito y corriendo, saltando, etc.
Ella miró el agua.
—¿Nos metemos? —dijo y sonrió contenta.
—¿Te parece? —dijo él confundido —No tengo un traje de baño y creo que tú tampoco trajiste uno…
—Por favor —dijo ella y comenzó a quitarse los zapatos —Si yo me meto en ropa interior, es como si me metiera con una bikini…
Tom se tensó y sin dudarlo giró para no mirarla. No quería mirar como se quitaba el vestido, no. Escuchó el sonido de un cierre y se lo imaginó perfectamente. Su cabeza tuvo la intención de girar, pero se mantuvo firme. Luego escuchó una pequeña risita y después el sonido del agua. Giró al instante y vio su pequeño vestido blanco tirado cerca de la orilla, junto a sus zapatos. Miró hacia el lago y ella justo asomaba la cabeza.
—_____, ¿estás loca? —le preguntó divertido.
—¡Vamos, Tom, ven aquí! El agua está riquisima…
—No lo sé…
—¿Quieres que salga a buscarte? —inquirió.
—No —se apresuró él a decirle —Pero no mires…
—¡Ay, Tom, por el amor de Dios! ¿Me estás hablando en serio? —él simplemente asintió. _____ negó con la cabeza —Bien, no voy a mirar…
Giró en el agua, dándole la espalda. Tom suspiró y comenzó a quitarse la camisa rápidamente. Podría decirse que casi rompió los botones para poder hacerlo rápido y dejar de parecer un idiota. Arrojó la prenda a un costado y fue hacia sus pantalones, pero entonces se detuvo y recordó aquello. ¡Maldita sea!
—_______ —la llamó.
—¿Qué? —le preguntó ella sin girarse.
—No puedo hacerlo —le dijo.
—¿Puedo girar? —quiso saber.
—Si, puedes girar —asintió.
Ella giró con toda la intención del mundo y decirle algo, pero las palabras no salieron de su boca. Él simplemente parecía una especie de dios griego allí parado, observándola.
Sin duda alguna ese hombre era perfecto en todos los sentidos. Aquellos firmes músculos surcaban todo su torso, demostrándole que era un verdadero hombre de campo. Era perfecto con aquella camisa y era aun más perfecto sin ella. Como amaba a ese hombre…
—¿Ahora cual es tu excusa para no entrar? —preguntó. Él se rascó la nuca.
—Bueno, verás yo no… —dejó de hablar.
Se sentía demasiado nervioso. ¿Cómo diablos había olvidado ponerse aquello? La verdad era que él casi nunca usaba ropa interior, simplemente le era incomoda a la hora de montar o trabajar.
—¿Qué? —insistió ella.
—No llevo ropa interior —susurró.
_____ frunció el ceño ya que no lo había escuchado y se acercó más a la orilla.
—Habla más alto, no te escuché…
—No llevo ropa interior —volvió a decir entre dientes.
—¿Qué? —preguntó de nuevo —Por Dios, Tom, habla bien de una vez…
—¡No llevo nada debajo del pantalón! —exclamó nervioso.
______ lo miró sin poder creerlo. Entonces estalló en risas, sin poder evitarlo. Tom la miró severamente. Aquello no tenía nada de gracioso.
—Tom —dijo entre risas —¿Por qué no llevas ropa interior?
—No me parece cómodo —dijo él simplemente —Y ya deja de reírte, no es chistoso…
—Si lo es —aseguró y luego de unos segundos más, se calmó —Ya, ya no me río más de ti, ¿de acuerdo? Pero tengo la solución perfecta a todo esto…
—¿Cuál? —quiso saber él.
—No veo en dónde este lo malo de nadar… desnudos.
Ella lo vio tragar pesadamente. Se aguantó una sonrisa. No sabía de dónde es que se estaba comportando tan descaradamente. Pero con Tom se sentía completamente libre de hacer lo que su corazón e impulsos le decían.
Entonces sin decir nada, se desabrochó el sostén debajo del agua y lo lanzó hacia dónde estaba su vestido. Luego estiró una mano hacia abajo y se quitó el calzoncito, lo arrojó fuera también.
Tom observó como cada prenda caía sobre su vestido y luego volvió la vista hacia ella. Si, él la había traído a ese lugar para confesarle completamente todo su amor y cenar algo dentro de la pequeña casita, que al parecer ella aun no había observado. Dentro de la casita había comida y velas esperándolos. Pero allí estaba ella, cambiando todos sus planes. Simplemente tentándolo a llegar al borde del abismo.
—Date la vuelta —le ordenó. Ella sonrió y giró para dejarle su ‘privacidad’
Tom se desabrochó los pantalones rápidamente y se los quitó de un tirón. La suave brisa de la noche le bajó como un escalofrío por la espalda. Sin quitar la mirada de _____, fijándose de que no lo viera, tiró toda su ropa junta hacia un costado.
Se acercó rápidamente a la orilla y se tiró de cabeza. El agua realmente envolvió su cuerpo, y fue de una manera agradable.
La temperatura simplemente era perfecta. Nadó hacia la superficie y sacudió la cabeza para poder mirar a su alrededor. Y allí a unos dos metros estaba ella mirándolo con una leve sonrisa en el rostro. El corazón se le aceleró.
—¿Ya se te fue la vergüenza? —quiso saber ella.
—Esto no es lo que había planeado —aseguró él.
—¿Habías planeado algo? —inquirió algo sorprendida.
Tom asintió y nadó hacia más al centro. Alejándose un poco de ____. Quería tenerla lejos para contarle cuales habían sido sus ‘planes’
—Si, planeé todo —comenzó a hablar —Primero, lo de Teddy… claro que obtuve un poco de la ayuda de Matt. La carta la hice yo y el nombre Teddy, también se lo puse yo. Es el único nombre que conozco para un oso de peluche. No me molesta si quieres cambiárselo. Luego le di las instrucciones a White y me pasé toda la tarde arreglando la pequeña casita que está detrás de ti…
_____ giró y entonces la vio. La vieja casita de hadas, o así ella la llamaba cuando era una niña. Observó que un par de tenues luces iluminaban su interior. Volvió la vista hacia Tom.
—Intenté hacer una especie de cena… pero soy muy malo para la cocina. Así que le robé algo a mamá.. Supuestamente ahora tendríamos que estar allí dentro comiendo algo a la luz de la velas. Pero como siempre cambias todos mis planes y ahora estamos desnudos en el agua…
—Te amo, Tom —le dijo ella sin dejar de mirarlo bobamente. El corazón del pelinegro se detuvo y por poco y dejó de respirar —Te amo y quiero besarte en este mismo momento…

Capitulo 33:
_____ sonrió al ver que él no hacía nada. Solo estaba allí, flotando, mirándola como si se tratara de una loca. Al parecer tendría que hacer algo más para hacerlo reaccionar de una buena vez. Entonces se acercó a la orilla y salió del agua, siempre dándole la espalda. Escucho una suave maldición por parte de él y se mordió los labios. Se acercó a su ropa y comenzó a vestirse. Cuando ya iba por el vestido, lo miró sobre su hombro. Él estaba en el mismo lugar. Realmente él estaba teniendo una guerra en su interior. Ella terminó de vestirse y se giró del todo a verlo.
—Ya que has planeado algo… vamos a hacer lo que preparaste —le dijo y entonces se dirigió hacia la pequeña casita.
Tom observó como ella se alejaba de allí e ingresaba a la pequeña casita. Bien, pensó, todo estaba saliendo perfectamente bien. Si, claro. Él se estaba comportando verdaderamente como un niño odita que no sabía como reaccionar. Pero haber escuchado aquel ‘te amo’ de sus labios, lo había dejado completamente sin pensamientos, sin habla, sin reacción. Lo que si había reaccionado a ella había sido su cuerpo. Maldita sea, en situaciones así odiaba ser hombre y tener algo que demostraba completamente su excitación. Haber visto su cuerpo desnudo de espaldas, no lo había ayudado mucho a concentrarse. _______ Brooks comenzaba a jugar con fuego y él sabía que ambos iban a quemarse.
Suspirando nadó hacia la orilla y salió para vestirse rápidamente. Cuando se colocó la camisa, se dio cuenta de que no podía abotonarla, así que la dejó así nomás. Sacudió un poco la cabeza, para secar su cabeza y respiró profundamente antes de caminar hacia la casita. Bajó la mirada a su entrepierna, aun no se había calmado.
—Compórtate, compañero —le pidió —Si te mantienes a la raya, va a ser mejor…
Se detuvo frente a la puerta y suspiró antes de entrar. Divisó que ella estaba parada mirando la parte de la pequeña cocina. Se giró a verlo y le entregó una dulce sonrisa.
—Esto es realmente hermoso, Tom —le dijo.
—Me alegro que te guste…
—Veamos que hay para cenar —ella se acercó a una cesta y comenzó a sacar la comida. Él solo la observaba. Entonces puso todo sobre la mesa y se sentó —¿No te sientas?
Él asintió y se sentó en la silla que estaba pegada a la de ella. ______ lo miró fijo a los ojos, haciendo que él se sintiera más intimidado. Pero ¿Qué diablos pasaba con él? Allí estaba la mujer de su vida y lo único que podía hacer era comportarse como un completo imbécil.
Entonces ya no lo dudó. Nada ganaba con seguir con ese estúpido jueguito de quedarse callado y haciendo nada. Se acercó en una respiración a ella y tomó su boca con la suya. _____ gimió suavemente contra sus labios. Tom la tomó de la nuca, acercándola más a su beso. Ella levantó los brazos y rodeó su fuerte cuello, para no caerse. Cada parte de ella temblaba con aquel hermoso sentimiento que latía en su corazón.
—Te amo —murmuró él soltando su boca levemente para comenzar a besar su mentón. Los ojos de ellas seguían completamente cerrados, entregándose a cada sensación.
Tom bajó sus labios hacia su garganta. Encontró aquel punto en donde su pulso latía desenfrenado y la lamió suavemente. Un escalofrío caló hasta los huesos de ella. Pequeñas gotas de agua caían cerca del escote de su vestido, desde el cabello húmedo de él, erizándole la piel.
Tom volvió los besos hasta su rostro. Besó sus ojos, uno por uno, con suma delicadeza. Bajó a su nariz, luego besó sus mejillas y cuando ella esperó que volviera a su boca. Él se puso de pie. Ella abrió los ojos para mirarlo algo extrañada. Él estiró su mano y se la entregó. ______ no lo dudó y la tomó. Tom la puso de pie, en un solo tirón y la pegó a él, volviendo a capturar su boca. Ahora ya no era un beso suave. Era un beso cargado de pasión y deseo. Un beso que le hizo temblar hasta el alma. Sus lenguas se mezclaron y a ella le costó respirar. Pero no podía detenerse, tampoco quería que él lo hiciera.
Sus manos se apoyaron sobre su pecho. Gracias a que la camisa estaba abierta pudo sentir el ardiente calor de su piel. Le cosquilleó el estomago con una irreverente expectación. Sabía que iban a hacer el amor. Pero no estaba lista para los sentimientos que se despertaban en su interior. Y se sintió asustada. Sintió miedo de no ser lo que él esperaba.
—Eres todo lo que siempre he soñado —dijo él como si acabara de leer sus pensamientos. ______ levantó un poco la mirada para encontrarse con su profunda mirada —Eres eso y mucho más…
—¿Crees que esto funcione? —preguntó.
Necesitaba saber si él creía que aquello no era algo pasajero. Tom levantó la mano y acarició su rostro. Volvió a besar la punta de su nariz.
—Apostaría mi alma a que si…
—Te amo…
—Te amo.
Volvieron a besarse. Tom posó sus manos en la delicada espalda de _____, y buscó el cierre de su vestido. Lo bajó delicadamente. Llevó la boca a su hombro derecho y lo besó delicadamente. _____ hundió los dedos en sus cabellos. El pequeño bretel del vestido cayó hacia un costado y Tom se encargó del otro. La prenda cayó al suelo delicadamente. Ella tenía los ojos cerrados, sintiendo que así sentía todo más intensamente.
Entonces él la levantó en brazos, instintivamente ______ colocó los brazos alrededor de su cuello y lo miró a los ojos.
Caminó con ella en silencio hasta llegar a un costado de la pequeña casita en donde se encontraba una cama, en la que apenas entraba una persona. _____ la miró y luego volvió la vista a él. Iban a estar más que pegados en ese lugar. Acercó su rostro al de él y acarició su masculina mejilla con la nariz. Respiró profundamente para llenarse el cuerpo de su aroma.
Tom la tendió delicadamente en la cama, que hizo un pequeño crujido ante el nuevo peso que llevaba encima. Ella simplemente lo observó allí parado. Él se quitó la camisa y se inclinó sobre ella volviendo a besarla.
______ comenzó a recostarse, llevándolo junto a ella. Tom se posicionó cuan largo sobre el delicado cuerpo de ella. Pero trasladó todo su peso a su brazo derecho, para no llegar a aplastarla. La ropa interior de ella le mojó el pecho y entonces sin dudarlo, se alejó un poco y se lo quitó. Ella contuvo el aliento, y sintió que un suave calor le cubría aquella parte de su anatomía y corría rápidamente hacia sus mejillas. ¿Ahora sentía vergüenza? Luego de haberse comportado tan descaradamente hacia unos cuantos minutos, no se atrevía a mirarlo a los ojos. Sintió que Tom le levanta la barbilla con el canto de su mano.
—No volverás a irte, ¿verdad? —le preguntó.
—No… —murmuró ella.
Él volvió a besarla, tomando hasta la última gota de dulzura de sus labios. Y ______ sabía, sabía que jamás iba a poder dejarlo. Él estaba metido debajo de su piel, en su corazón.
El resto de las ropas que ambos llevaban terminaron silenciosamente en el suelo. Sus corazones latían al mismo ritmo, diciéndose todo sin decir nada.
Entonces _____ rodeó aquellas fuertes caderas y Tom entró en ella, sin dejar de mirarla a los ojos. Ella se aferró a sus hombros y un suave gemido se le escapó de los labios. Notó que él estaba tenso, ¿creía que podía hacerle daño?
—¿Te provoco dolor? —preguntó él en un gruñido. Lo que más odiaba era saber que podía lastimarla... de la forma que fuera.
—Se siente hermoso —murmuró ella y lo alentó a que se moviera un poco más. Era la gloria, su cuerpo tan pesado encima de ella, su piel tan caliente, sus músculos duros y fluidos —Más, Tom. No voy a romperme. No puedes hacerme daño…
Entonces él se enterró en ella. ______ gimió su nombre y arqueó su cuerpo hacia el suyo. Elemental como respirar, era tenerlo en su interior. Jamás había sentido nada como aquello. Y era simplemente suyo.
Cuando comenzó a moverse desenfrenadamente, sus labios encontraron los de ella y metió la lengua en su boca, tuvo el fugaz pensamiento de que nada en su vida volvería a ser lo mismo, jamás.
Y luego perdió su cuerpo, que se disparó por encima del borde, para caer en una lluvia de estrellas. Como si estuviera a cierta distancia oyó a Tom rugir y convulsionar, sacudiéndose una vez, y luego otra y otra más y muchas otras veces más.
Él se dejó caer sobre ella pesadamente, y _____ lo acunó con sus brazos, para luego besarle la frente que estaba a su alcance. Permanecieron unidos, entrelazados y sus respiraciones continuaron siendo agitadas durante un largo rato.
Tom levantó la cabeza y la miró a los ojos. Se sentía el hombre más afortunado del mundo. Nada podía salirle mal.
—______… ¿qué vamos a hacer respecto al futuro?
—Construirlo… juntos.
Él sonrió y la besó cortamente antes de volver a apoyar la cabeza en su pecho y escuchar los latidos de su corazón.
—Es muy novelesco esto de la hija del jefe y el peón de la estancia…
Ella rió entrecortadamente y acarició su espalda.
—Simplemente es nuestra historia.

Capitulo 34:
Ella se despertó sintiéndose completamente renovada, una nueva persona… Su cerebro aun estaba medio dormido, así que todavía no entendía bien el motivo. Entonces se movió un poco para sentir un poco de piel caliente debajo de su cuerpo.
Abrió un ojo y miró hacia arriba. Aquel rostro era el de un ángel. El ángel más hermoso que ella había visto en su vida. Levantó un poco la cabeza hasta apoyar el mentón en aquel perfecto pecho masculino.
Los leves rayos de sol que entraban por la ventana bañaban suavemente el rostro que ella estaba observando. Y sus pestañas brillaban, al igual que sus cabellos… mostrando un suave tono negro. Sonrió y recordó cada caricia, cada beso, cada palabra que habían compartido hasta caer en un hermoso sueño, juntos.
Intentó levantarse, pero no pudo. Había un pequeño peso sobre su cadera que se lo estaba impidiendo. Miró y vio el brazo de Tom que la sostenía cerca de él de manera posesiva. Volvió la vista a su rostro y aquellos hermosos ojos cafeces ambar la estaban mirando.
—Pareces un ángel —habló él con la voz ronca. _____ se mordió el labio inferior y luego escondió el rostro contra él.
—Y tú eres la cosa más hermosa que he visto en mi vida al despertar —murmuró ella contra su pecho. Tom sonrió y soltó el aire acumulado en sus pulmones.
Se incorporó un poco y tiró de ella, hasta que su rostro estuvo frente al suyo. _____ mantenía la mirada baja.
—Mírame —ordenó él.
—No puedo —dijo ella. Tom frunció el ceño.
—¿Por qué? —quiso saber él… ¿Acaso estaba arrepentida de lo que había pasado entre ellos? Su cuerpo se tensó ante aquella idea. Tal vez ella simplemente no había sentido lo mismo que él, y ahora quería… huir.
—Porque si te miro voy a morirme de amor…
Sus músculos se relajaron bajo el suave peso femenino. Tenerla así, desnuda, contra su cuerpo era irreal. Sentir con cada célula de su cuerpo a la mujer que amaba era inexplicable.
—Vamos, mi amor, mírame —le pidió.
______ levantó la mirada bajo sus espesas pestañas, hasta encontrarse con sus perfectos ojos. Y si, acababa de morirse de amor.
—Gracias —susurró ella.
Él arqueó una ceja interrogativamente.
—¿Por qué? —preguntó y marcó el contorno de su cuello con un dedo. ______ se estremeció y cerró los ojos suavemente.
—Por hacer galopar mi corazón como si fuera un… caballo salvaje.
Él alzó un poco más la cabeza y capturó sus labios, para luego recostarse con ella y girar sobre el pequeño colchón, atrapándola debajo de él. _____ gimió suavemente dentro de su boca. Y aquello fue un incentivo.
Ella rodeó sus fuertes hombros, acercándolo más a ella. Pero entonces el relinche de un caballo los hizo alejarse. Tom se incorporó un poco para mirar por la ventana y observar a White allí acercándose al lago para tomar agua. Suspiró, era hora de volver a la realidad. Volvió a mirar a ______.
—Debemos volver…
Ella hizo un leve puchero.
—Nooo…
—Si —asintió él divertido y se puso de pie para comenzar a vestirse. Él, más que ella, tenía ganas de quedarse allí durante toda la vida junto a ella. Pero era conciente de que tenía un trabajo y varias cosas para supervisar y arreglar. Vio que ______ no hacia ningún esfuerzo por ponerse de pie —Vamos, arriba.
—No quiero —dijo cruzándose de brazos.
—_____, tengo que trabajar…
—Al demonio con tu trabajo —aseguró. Él soltó una estrepitosa carcajada. Ella simplemente parecía una niña peleando por un dulce.
—Vamos, mi amor… Recuerda que tu padre necesita cuidados y que prometiste hacerte cargo de los negocios.
Ella se puso rápidamente de pie y comenzó a vestirse también. Él sonrió y la miró divertido.
—Tienes razón, soy una irresponsable —aseguró ella mientras comenzaba a ponerse el vestido.
Tom terminó de acomodarse y se acercó a ella para abrazarla por detrás.
—Jamás podré olvidarme de esto, _____ —le susurró al oído para luego besarle el costado del cuello. Ella suspiró gustosamente y se recostó contra su pecho, sujetándose de los brazos que rodeaban su cintura.
—Ni yo… —aseguró.
Giró entre sus brazos para mirarlo bien de frente y divisó su camisa entreabierta. Intentó abotonarla pero descubrió que le faltaban varios botones. Lo miró divertida. El pelinegro se encogió de hombros.
—Bien… anoche cuando me forzabas a entrar desnudo al lago…
—¡Yo no te forcé! —intentó sonar ofendida pero no pudo. Se estaba aguantando las ganas de reír.
— …sin querer arranqué algunos botones de mi linda camisa. Era la mejor que tenía, y ahora simplemente no sirve —bajó la mirada como un niño triste. _____ sonrió y le dio un beso en medio del pecho, haciendo que él respirara profundamente.
—Te ves condenadamente bien con la camisa a medio abotonar —dijo pícara.
—_____… —advirtió él.
Ella rió y se alejó de él para acercarse a la puerta.
—Vamos, aburrido, llévame a casa… —abrió la puerta y luego se giró a verlo —Por no haberte quedado aquí conmigo. Vas a pensar todo el día en lo que podríamos haber hecho.
Salió de allí dejando a Tom con la boca levemente abierta. Entonces él reaccionó y maldijo por lo bajo. Sabía que ella tenía razón.

Capitulo 35:
______ ingresó a su habitación con cuidado. Aun era muy temprano y al parecer todos dormían. Sonrió y se dejó caer pesadamente en su cama. Tom y ella habían vuelto hacia allí, abrazados sobre White. Habían hablado, reído y compartido uno que otro beso. Hasta que se detuvieron frente a la casa y él la ayudó a bajarse. La había mirado tiernamente desde el caballo y le había dicho que la veía luego, antes de partir hacia las caballerizas.
Suspiró, estaba enamorada. Muy enamorada de ese hombre. Se cubrió el rostro con ambas manos mientras se aguantaba una estúpida sonrisa. Haber hecho el amor con Tom Kaulitz había sido una de las mejores cosas que le pasaron en su vida.
La puerta de su alcoba se abrió de golpe y él entró como un rayo. _____ se incorporó un poco de la cama y miró sorprendida a Matt.
—¡Quiero saberlo todo! ¡TODO! —exclamó histérico.
______ rió y se sentó en la cama.
—Ya, tranquilo —intentó calmarlo.
—¡No me puedes pedir tranquilidad, cariño! Soy tu mejor amiga y necesito saber que es lo que pasó…
Ella se dejó caer en la cama, suspirando.
—Hicimos el amor…
—OH MY GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASH —gritó y ______ rió pero intentó silenciarlo porque sabía que su padre estaba durmiendo.
—¡No grites! —dijo divertida.
—ME MUERO MUERTISIMA RECONTRA ARCHI MEGA MUERTO, ______…
—Matt, ya deja de gritar —exclamó.
—Bien —suspiró él y se sentó en la cama —Me calmo, me calmo…
—Así esta mejor —asintió ella.
—Cuéntame… —susurró nervioso.
—Solo voy a decirte que no puedo amar más a Tom porque no sé como hacerlo… Fue hermoso, Mattie, hermoso, perfecto y… ¡Ay, no sé! —dijo y se volvió a cubrir el rostro con ambas manos.
Matt comenzó a dar saltitos sentado en la cama y a aplaudir como todo un niño.
—¿A dónde te llevó?
—Al paraíso…
—No me refiero al placer, ______.
—¡Cállate, tonto! —dijo sin dejar de reír y tirarle una almohada —De verdad, literalmente, me llevó al paraíso. Es un lugar realmente hermoso, uno de estos días voy a llevarte para que lo conozcas.
—Y ya, entre nosotras… ¿Es bueno? —preguntó.
—¡Matt! —chilló sin poder creerlo.
—Oh, vamos, Sweetness —rió él —No puede haber secretos entre hermanas.
______ miró a su alrededor, como si hubiera alguien más en su habitación que pudiera escucharla.
—No usa ropa interior y es increíble…
—¡¿No usa ropa interior?! —la mandíbula de Matt casi tocó el suelo y ella se echó a reír con ganas —My re Gaaaaaaaash, ______ ¿será que todos los peones son así?
—No lo sé —dijo ella encogiéndose de hombros.
—¿Te preguntó si querías ser su novia? —quiso saber.
Entonces la sonrisa de ______ comenzó a desaparecer lentamente. En ningún momento habían hablado de noviazgo y ella lo veía como algo muy… ¿apresurado? Lo amaba, claro que si. Pero ambos acababan de salir de sus respectivas relaciones. Aunque eso no les impidió hacer lo que habían hecho. Y una parte de ella quería agarrar y gritar: SI, SOY LA NOVIA DE TOM.
—No, no me lo preguntó —murmuró al fin.
—¿Cómo que no? ¡Hicieron el amor, tuvo que habértelo dicho!
—Estuvimos muy ocupados como para pensar en eso, Mattie.
—Eres tan pervertida —aseguró. Ella rió y se puso de pie.
—Voy a bañarme…
La puerta de su habitación sonó. _____ se detuvo y se encaminó hacia la puerta. La abrió y se sorprendió de ver a su padre allí parado.
—Papá, deberías estar en la cama.
—Lo sé, hija —dijo él —Pero necesito que hablemos… Debes volver a la ciudad hoy mismo.
Ella lo miró espantada.
—¿Qué? —preguntó.
—Te juro que intenté hacerlo todo desde aquí, pero se me está haciendo imposible. Tienes que ir a hacerte cargo de la empresa en la ciudad, por lo menos por unos meses… hasta que pueda venderla.
—¿Vas a vender la empresa? —dijo confundida.
—¿De qué me perdí? —preguntó Matt asomándose por detrás de _____ —¿Cómo que vas a vender la empresa, Jhoni?
—Simone aceptó casarse conmigo —dijo así sin más —Y he decidido vender la empresa de la ciudad para poner una aquí, en el pueblo y comenzar a manejar todo desde el lugar al que realmente pertenezco.
______ procesaba cada palabra que su padre había dicho. Volver a la ciudad, casamiento, vivir en el campo… ¿Y ella? ¿Y ella en dónde quedaba en todo eso? Pero sabía que debía hacerlo. El médico había sido claro con respecto a los cuidados que Jhon necesitaba. Y ella tenía que cumplir con lo que había dicho.
Pero, ¿tenía que ser justo ahora? Justo ahora que se había reencontrado con el amor y que se había entregado completamente a el. ¿Cómo tomaría Tom aquello?
—¿Cuándo tendría que irme? —preguntó ella en un susurro.
—Te saqué un boleto para hoy a la tarde… mañana ya estarás en la ciudad y comenzaras con las ventas. Calculo que todo estará listo en cinco meses y podrás irte a donde quieras, hija mía. Incluso traer tu vida aquí…
¿Cinco meses? ¿Cinco meses alejada del campo, de White y principalmente de Tom? ¿Cómo podría ella soportarlo?
—¿Y Mattie? —preguntó por su amigo.
—Saqué un pasaje para él también, aunque no sabía si quería viajar…
—Sisi, me voy con ella —asintió el rubio.
—Está bien —murmuró.
—_____, si no quieres hacerlo, hija, voy yo…
—¡No, no! —se apresuró a decir —Claro que no… yo voy a ir y me haré cargo de todo. Claro que te mantendré informado y te pediré tus consejos.
Jhon sonrió y acarició su mejilla.
—Puedes decirle a alguien especial que vaya contigo…
—¿Qué? —dijo ella sorprendida. Él sonrió.
—Me refiero a Tom…
—¿Puedo hacerlo? —preguntó asombrada.
—Si él quiere irse, claro que si…

______ asintió y se puso a pensar en aquello. Tal vez no todo era tan malo. Si, le diría a Tom que fuera con ella a la ciudad.


HOLA!!! BUENO A LO MEJOR MAÑANA O EL LUNES PUBLICO EL FINAL ... GRACIAS POR ESPERAR ... 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))