Capitulo
36:
Él
salió del baño luego de haberse dado una merecida ducha. Realmente estaba
agotado y lo que necesitaba era tirarse a dormir, por lo menos una hora. Miró la
hora en el reloj de pared y marcaban las dos de la tarde. ¡Que rápido que
pasaba la hora!
Luego
de haber dejado a _____ en la puerta de la casa, se había dirigido a las
caballerizas, había acomodado a White y se había puesto a trabajar un poco con
un par de sus compañeros. Luego su panza había gruñido del hambre y decidió
dejar sus tareas para otro momento. Su cuerpo estaba pidiendo a gritos parar
por un par de horas.
Se
dejó caer en la cama, luego de ponerse un pantalón cómodo para dormir. Hacía
algo de calor, así que había obviado la remera. Colocó los brazos detrás de su
cabeza y miró fijamente al techo. Enseguida ella llegó a su mente…
En
ningún momento _____ había salido de sus pensamientos. Constantemente recordaba
cada beso y caricia compartida y se estremecía como un niño. Sonrió divertido.
Ella tuvo razón en decirle que iba a pasar todo el día pensando en lo que
pudieron haber hecho si se quedaban…
Dos
suaves golpes llegaron a la puerta. Él se incorporó y dio el permiso para que
entraran. Ella se asomó y él sonrió abiertamente.
—Estaba
pensando en ti… —le confesó.
Ella
sonrió tímidamente e ingresó del todo. Cerró la puerta con cuidado y se acercó
lentamente a la cama. Se iba a sentar en la silla que allí estaba, pero Tom fue
rápido y la tomó de la cintura para sentarla sobre su regazo. Pudo notar que
había algo raro en ella, ya que su expresión era algo seria.
—¿Estabas
por dormir? —le preguntó ella dulcemente y le acarició el rostro, para luego
acomodar un poco sus mechones.
—Solo
estaba descansando el cuerpo —respondió él. ____ evitaba sus ojos. Miraba su
boca, su nariz, su frente… pero no sus ojos —¿Qué sucede?
—Tengo
que decirte algo…
—¿Qué
cosa? —inquirió algo preocupado.
Ella
sonrió y entonces le plantó un largo besó en los labios. Era un beso simple,
sin necesidad, pero con amor. Separó sus bocas y volvió a jugar con su pelo.
Pero
él no se conformó. Le tomó el rostro con una mano y la posicionó a su
comodidad, para luego capturar su boca y besarla a gusto. ______ suspiró y le
rodeó el cuello con ambos brazos, acercándolo a ella hasta casi ahogarlos a
ambos.
Cuando
se alejaron, ambos luchaban por encontrar un poco de aire que llenara sus
pulmones. Tom le acarició el cuello, subió hasta sus mejillas y tocó sus labios
húmedos.
—Tom…
—No
quiero escuchar si es algo malo.
—Pero
por ahí no es algo malo.
—¿Lo
es? —preguntó.
—No…
no lo sé.
—Entonces,
de verdad, no quiero saberlo, ______…
—Pero…
Tom…
—_______…
—Solo…
—No…
—…
escúchame…
—…
necesito…
—…
por un segundo…
—…saberlo…
—¡Debo
irme a la ciudad hoy mismo! —elevó un poco más su voz sobre la de él.
Tom
se quedó mirándola fijamente. ¿Qué es lo que ella acababa de decir? No, no
podía ser verdad. Sacudió la cabeza y la miró bien.
—¿Qué
dijiste?
—Voy
a viajar dentro de 4 horas a la ciudad…
—Me
dijiste que no ibas a irte —murmuró perplejo.
—Si,
lo sé, pero escúchame —dijo y tomó su rostro con ambas manos, manteniendo la
mirada de él sobre la suya —Quiero que vengas conmigo.
Él
frunció el ceño y volvió a repetir mentalmente las palabras que ella acababa de
decirle.
—¿Qué?
—Papá
necesita que vaya a la ciudad para hacerme cargo de la empresa hasta que
logremos venderla…
Tom
se puso de pie, separándose de ella y comenzó a caminar de un lado hacia el
otro. ______ lo miraba nerviosa, sabía que aquello no iba a ser bueno.
Entonces
así como si nada el pelinegro salió de la habitación. Ella tardó un poco en
reaccionar pero siguió sus pasos, llamándolo repetidas veces. Él no se detuvo y
siguió caminando hasta estar fuera de la casa. Cuando estuvo fuera se sorprendió
de ver las nubes negras que cubrían el cielo. Y sintió una presión en el pecho.
—¡Tom!
—lo llamó ella de nuevo saliendo de la casa también. Tom giró para mirarla.
_____ caminó a paso rápido hasta quedar frente a él —¡¿Por qué diablos me dejas
sola cuando estoy tratando de decirte algo importante?!
—No
puedo irme… —musitó con los ojos vidriosos.
Ella
dejó de parecer alterada, para pasar a asombrada y algo… decepcionada.
—¿No…
no vas a venir conmigo? —preguntó con duda.
Capítulo
37:
Él
apretó los labios. ¿Cómo demonios él iba a dejar todo aquello que lo rodeaba?
Pero principalmente ¿Cómo iba a dejarla ir de nuevo? ¿Otra vez? ¿Otra vez la
iba a perder? Pero él no era un hombre de ciudad. No le iban las
aglomeraciones, ni las grandes construcciones. El tráfico incontrolable y el
caos de cada día en aquel infierno urbano. Él era un hombre de campo, al que le
gustaba despertarse por las mañanas con el fresco aire de campo entrando por
sus pulmones y gracias al canto de algún gallo. Le gustaba su trabajo. Amaba
los caballos que cuidaba. Aquel era su lugar.
—No,
no voy a ir…
______
sintió algo más que decepción al oír sus palabras. Sabía que por ahí aquello
era todo muy exagerado, ya que solo se iría por un par de meses y podría volver
y todo estaría bien y ellos podrían seguir con su historia juntos. Pero… ¿Por
qué ella iba a sacrificar todo lo que amaba de la ciudad por él, cuando él no
lo hacía por ella? Claro que a ______ le encantaba el campo y se sentía ella
misma en ese lugar. Pero saber que Tom no estaba dispuesto a jugarse por ella,
solo un poco, la llenaba de simple dolor.
Asintió
y sacó su mirada de él para fijarla en el horizonte. ‘Tormenta’ pensó al ver
las nubes negras que estaban allí.
—Bien
—habló luego de unos segundos —Respeto tu decisión, Tom, y te entiendo… Mattie
vendrá conmigo, así que no estaré sola…
—Pero
no quiero que te vayas…
Ella
rió, pero en una especie de frustración.
—No
puedes estar hablando en serio…
—Claro
que estoy hablando en serio —dijo ya algo nervioso —Te dije que te amaba y que
quería pasar el resto de mi vida contigo hace un par horas y ahora… ¿te vas?
—No
me voy porque quiera irme —aseguró ella apretando los dientes. ¿Acaso él creía
que ella se iba porque amaba la idea de volver al caos? —Me voy porque tengo
que irme… Y de verdad, Tom, me encantaría que vinieras conmigo…
—¿Acaso
no lo entiendes, ______? —preguntó —Yo no pertenezco a ese lugar, ¿Qué voy a ir
a hacer allí mientras tú estés de reunión en reunión todo el día? ¿Me vas a
llevar a las fiestas que se te van a presentar en la alta sociedad? ¿Me
presentaras como que? ¡Soy un simple peón! Sé leer, sé escribir, sé algunas
cosas de historia y soy bueno con los números. Pero eso no le alcanza a tu
gente… para ellos no seré más que tu empleado, que seguramente esta intentando
sacarle ventaja a la situación…
—No
es así —musitó ella.
—¿No?
—dijo y rió nerviosamente —Claro que es así… Ya me puedo imaginar lo que dirán
tus amigas cuando digas que te enamoraste del capataz del campo de tu padre:
_______, que bajo has caído.
—¡No
me importa lo que digan los demás! —exclamó ella ya no conteniendo las lágrimas
en sus ojos.
—¡Pues
a mí si! —dijo él, dio unos pasos hacia atrás, alejándose de ella —No quiero
que el día de mañana me recrimines que no soy lo suficiente bueno para ti,
cuando empieces a darte cuenta de que en realidad no soy lo que esperabas…
—Tom…
Él
negó con la cabeza y dio media vuelta para dirigir sus pasos hacia otro lugar.
Necesitaba pensar un poco. Ella vio como él se iba haciendo más pequeño a
medida que caminaba. Se le estrujó el corazón. Él no entendía aun lo que ella
sentía por él, y ella no entendía que más tenía que hacer para demostrarselo.
Pero sabía que en ese momento no podía hacer nada. Simplemente iba a irse...
Tom
siguió caminando, sin mirar atrás. Le dolía saber que en realidad no todo era
color de rosa. Se pasó la mano por el rostro, frustrado.
—Te
amo, princesa...
—Te
amo, salvaje…
Murmuraron
los dos a la vez pero sin saber que el otro también lo decía.
Capitulo
38:
Ella
terminó de sacar la última valija que le quedaba. Charlie la tomó y la metió en
el baúl de la camioneta que iba a llevarla a ella y a Mattie a tomar el avión
que salía dentro de dos horas de allí. Soltó un suspiro y miró hacia la casa
que estaba detrás de ella. Su mejor amigo salía de allí con todos sus bolsos y
cosas. Ella sonrió levemente y se acercó a para ayudarlo.
—¿Por
qué te niegas a decirme que pasó? —le preguntó él y la dejó ayudarlo.
—Ya
te dije que no pasó nada, Mattie…
—Mentira
—sentenció él —Llegaste llorando y te encerraste en tu cuarto a hacer las
valijas.
—Solo
las cosas no van a suceder como yo lo creí…
—¿Lo
vas a dejar aquí? —preguntó.
—No
puedo obligarlo a ir conmigo… Este es su lugar y lo entiendo.
—Debería
ir a patearle el trasero… —ella sonrió y llegaron hasta Charlie. El chofer
terminó de acomodar las cosas. Jhon salió de la casa con Simone del brazo.
—¿Están
listos? —les preguntó.
______
respiró profundamente y asintió. Su padre se acercó a ella y le dio los pasajes
y varias carpetas con negocios y esas cosas. El cielo relampagueó y ellos
miraron hacia arriba. Ya comenzaba a lloviznar.
—Vamonos
—informó Charlie —Antes de que los caminos se llenen de lodo y lleguemos más
tarde de lo que tenemos que llegar.
El
chofer se subió al auto y prendió el mismo. Matt se acercó a Simone para
abrazarla cariñosamente.
—Te
voy a extrañar muchísimo, Simone, eres un encanto de mujer. Y yo mismo me voy a
encargar de mandar a hacerte el mejor vestido de novias del mundo…
Simone
sonrió con los ojos vidriosos.
—Muchas
gracias, Mattie. Me alegro mucho de haberte conocido. Más te vale que estés
aquí para la boda…
—¡No
me la pierdo ni loca! —exclamó y rieron por lo bajo. Se alejó de ella y abrazó
a Jhon.
—Cuida
bien a mi princesa —le indicó.
—Siempre,
Jhoni, ¿con quien crees que estás hablando? —preguntó divertido. Se despidió de
ellos con la mano y se subió al coche.
______
se acercó a la pareja y les dedicó una pequeña sonrisa. Simone miró a Jhon y él
también la miró a ella, para luego volver la mirada a su hija.
—Dale
tiempo… —le dijo Simone —Está asustado.
______
apartó la mirada de ella y sintió que el nudo en su pecho se hacía más grande.
En ese momento Tom era lo que ella más necesitaba… y él simplemente la dejaba
caer.
—Nos
veremos en un par de meses, Simone —le sonrió y la miró —Cuida mucho a mi
papito lindo… sé que lo dejo en un muy buenas manos.
—Claro
que si —dijo ella y se acercó a abrazarla. ______ cerró los ojos y dejó que
aquel abrazo la llenara. Simone era una mujer que le trasmitía seguridad —Él te
ama, ______, jamás dudes eso —le susurró al oído —Pero solo teme no poder darte
lo que él cree que necesitas…
—Yo
solo lo necesito a él —murmuró ella.
—Lo
sé, lo sé —asintió Simone y le acarició el cabello.
Charlie
tocó la bocina, avisándole a _____ que se apresurara, ya que la lluvia
comenzaba a caer con más fuerza. La chica se alejó de Simone y abrazó a su
padre.
—Te
llamaré cuando lleguemos —le dijo.
—Está
bien, mi cielo… No sabes como te agradezco que estés haciendo todo esto por mí.
Te amo.
—Y
yo a ti, papi —asintió.
Él
besó su frente. En ese momento Georg salió de la casa. ______ le dedicó una
pequeña sonrisa.
—Adiós,
señorita ______ —le dijo él —Muchas gracias por todo lo que ha hecho por
nosotros.
—Adiós,
Georg.
Suspiró
y salió de debajo del pequeño techo que los resguardaba de la lluvia para
acercarse a la camioneta. La lluvia empapó un poco su rostro y cabello. Estaba
por subir cuando escuchó el relinche de un caballo a lo lejos. Giró la cabeza
hacia el sonido y allí los vio a ambos. Tom y White la miraban desde la
distancia.
—Estaré
bien —musitó ella, creyendo que él por ahí podía leer sus labios. Pero en
realidad no lo estaría. Claro que no.
Tom
vio como ella se subía al auto y cerraba la puerta. La lluvia comenzó a caer
con más fuerza, empapándolo aun más. White se movió algo nervioso, pero él lo
calmó.
La
camioneta arrancó y con ello la desesperación de Tom. Ahí se iba de nuevo el
amor de su vida. Lo dejaba. La veía alejarse, la perdía esa noche. No lo
entendía… no entendía por qué simplemente no podía agarrar e irse con ella.
No
entendía por qué no podía mantenerla a su lado. Golpeó a White a un costado y
el caballo salió a toda velocidad por el medio de un camino de árboles que daba
justo al costado del camino por el cual la camioneta iba pasando.
Logró
alcanzar la velocidad del vehículo. Pero no podía ver a _____, ya que los
vidrios eran polarizados. Y entonces el auto aceleró, la lluvia se hizo más
intensa. White se detuvo y ella y todas sus esperanzas desaparecieron bajo el
temporal.
Otra
vez se sentía como un niño de 13 años, al que le arrebataron una parte de su
corazón. Entonces las primeras lágrimas cayeron por sus empapadas mejillas. La
había perdido de nuevo, solo que ahora él tenía toda la culpa.
Una
semana después…
Capitulo
39:
Una
semana después…
Él
arrojó el pedazo de tronco caído que llevaba sobre su hombro, en medio de la
caballeriza. Los caballos protestaron ante el molesto sonido que irrumpió en la
paz en la cual se encontraban. Tom suspiró y se secó la frente con el dorso de
su mano. Tomó el hacha que había apartado y se dispuso a cortar el tronco en
pequeños pedazos de madera para una futura fogata o lo que se precisara.
Hacía
exactamente una semana que su vida era simplemente una porquería. No podía dormir,
no quería comer. Ni siquiera sabía como era que seguía respirando. Todas las
noches soñaba con ella y se despertaba a la mitad de su sueño para darse cuenta
de que no estaba allí. Se sentía miserable. Era miserable sin ella.
Extrañaba
verla sonreír, escucharla hablar, sentirla respirar. Extrañaba salir a cabalgar
con ella. Extrañaba el calor de sus labios, su sabor.
Comenzó
a cortar la madera con más fuerza. En todas las veces que ella había llamado
jamás pidió hablar con él. Y lo sabía porque en más de una ocasión se había
tomado el atrevimiento de escuchar la conversación por otro teléfono.
—Realmente
eres un imbécil —dijo sacándolo de sus pensamientos.
Algo
agitado dejó de hachar la madera y se enderezó para mirarlo.
—No
estoy de humor para tolerarte, Georg —le advirtió.
—Óyeme,
yo no tengo la culpa de que seas completamente infeliz en este momento. Tú eres
el único culpable.
Tom
lo miró coléricamente y comenzó a hachar de nuevo. Georg negó con la cabeza y
suspiró. ¿Es que acaso su primo era un completo imbécil?
—¿No
tienes nada más importante que hacer que estar ahí parado mirándome como un
idiota, Georg? —le preguntó sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.
—Solo
estoy tratando de entender por qué mi primo se está comportando como todo un
cobarde…
Tom
suspiró y tiró el hacha a un costado para mirar de frente al castaño.
—La
amo, ¿entiendes eso? —preguntó.
—¿Y
por qué sigues aquí, eh? ¿Por qué si tanto la amas no vas a buscarla? Tom… por
una vez en tu vida, deja de pensar en el campo. No va a morirse, va a estar
aquí siempre, esperándote. Pero ______ no, y creo que ella te necesita más a ti
que el campo en este momento.
—No
es tan fácil…
—¡Claro
que es fácil, Tom! —exclamó —¿No eras tú el que me decía que debía jugarme por
Lola? —preguntó —Mírame, me jugué por ella y ahora su padre ha aceptado nuestra
relación. Robert Montoya me acepta porque yo me jugué por su hija. ¿Qué hiciste
tú por ______? La dejaste ir…
—¿Qué
pasa si no funciona? —preguntó frustrado.
—Jamás
vas a saberlo si no te arriesgas. Por lo que sé ______ ha estado como loca con
todas las cosas que tiene para hacer. Y con la ayuda de Matt no le basta,
necesita de alguien más. Y ese alguien… eres tú…
Tom
asintió levemente. Cada palabra que Georg le acababa de decir era cierta. Él se
estaba comportando como un completo cobarde. Dejó que ella se fuera pensando
que no la amaba realmente. La dejó ir y enfrentar las cosas sola. Realmente no
se merecía el amor de esa mujer. Pero le rogaba a Dios que lo aceptara cuando
fuera a buscarla. Si, eso mismo iba a hacer… en ese preciso momento.
Ella
llegó a su departamento completamente destruida. Estar a cargo de una empresa
jamás creyó que sería tan frustrante. Todos consultaban con ella. Todos la
necesitaban. Todos le preguntaban que estaba bien y que estaba mal. Ahora
entendía el stress por el cual había pasado su padre. Por eso mismo quería
encontrar rápidamente un comprador.
Entró
a su cuarto, se quitó los incómodos zapatos de tacón y se dio una pequeña
ducha, para relajar un poco los músculos de su cuerpo. Se puso se camisón de
dormir y encima una pequeña bata de seda. El clima había refrescado un poco por
esos lados. Desde que había llegado los días habían estado algo nublados, como
su vida.
A
pesar de estar ocupada todo el día, no podía dejar de pensar en Tom, en cuanto
lo extrañaba y necesitaba. Las veces que había llamado, había evitado preguntar
por él. Solo para no sentirse peor. Extrañaba cada cosa de él. Su sonrisa, su
voz, su mirada, sus besos, sus abrazos, su aroma…
Voy
a estar bien, tengo que estar bien.
Pensó.
Pero cada día que pasaba era una tortura. Daría lo que fuera por tenerlo allí
con ella. Para que la ayudara con la empresa, para acompañarla en la cena, para
mimarla en la noche. Necesitaba a su príncipe salvaje, más de lo que necesitaba
vender la maldita empresa familiar.
Capítulo
40:
El
teléfono de su departamento comenzó a sonar. Corrió a atender antes de que
cortaran.
—¿Hola?
—atendió.
—¿Qué
estás haciendo, Sweetness? —le preguntó él.
—Hola,
Mattie —suspiró y llevó el teléfono inalámbrico con ella hacia la cocina. Iba a
cocinarse algo —Acabo de llegar a casa.
—¿Tan
tarde? —preguntó él —Son casi las 10 de la noche, cariño.
—Lo
sé, lo sé —asintió ella y comenzó a buscar algo en su refrigerador —Pero las
cosas en la oficina son un caos. No sabía que papá tenía tantos negocios por
resolver y esas cosas.
—Debes
estar agotada —dijo él preocupado —¿Quieres que vaya a quedarme contigo?
—No,
Mattie, muchas gracias. Pero voy a comer algo y me voy a tirar a dormir.
Necesito descansar, por el amor de Dios.
—Bueno
—rió él —Entonces te dejo tranquila. Solo llamaba para ver como estabas y para
avisarte que ya resolví el problema de los pagares.
—Oh
Dios, eso es genial —aseguró —Muchas gracias, hermana, eres genial.
—Ya
lo sé —dijo orgulloso —Te amo, adiós.
—Yo
también. Adiós.
Colgó
con una pequeña sonrisa en los labios. De verdad ella no sabía que sería de su
vida si no tuviera a Matt Donovan a su lado. El sonido del agua llegó a sus
oídos. Frunció el ceño y se acercó a la ventana de la cocina. Llovía
torrencialmente. Y de repente el sonido de un rayo, acompañado de un pequeño temblor,
llegó a ella. La piel se le erizó del miedo y las luces del departamento se
apagaron dejándola completamente a oscuras.
—Maldita
sea, esto no puede estar pasando —murmuró entre dientes y salio de la cocina.
Acostumbró
su mirada a la penumbra. Todo estaba tan oscuro y el sonido de la lluvia le
daba aun más aquel aspecto tenebroso. Odiaba estar sola en momentos como ese.
Entonces
unos golpes llegaron desde la puerta principal. Ella se paralizó. OH POR DIOS.
¿Quién podía ser a esa hora? Respiró profundamente y tomó un pequeño palo de
metal que estaba cerca de la chimenea artificial que tenía en su sala de estar.
Se acercó con cuidado a la puerta… tal vez ella solo estaba loca y era el
encargado del edificio informando que había un corte parcial en el edificio.
Bajó su arma de defensa pero no la soltó. Llegó a la puerta y la persona que
estaba del otro lado volvió a golpear. El pulso de la chica se aceleró. Intentó
mirar por la pequeña mirilla, pero del otro lado todo estaba oscuro y solo
podía distinguir una enorme figura negra del otro lado. ¿Y si no era el
encargado y era un asesino como en las películas de terror? Se le congeló la
sangre.
—¡______,
mi amor, ábreme por favor!
Ella
se quedó totalmente quieta al oír aquella voz. Entonces no lo dudó más y abrió
la puerta para encontrarse de frente con un empapado príncipe salvaje que fue
hermosamente iluminado por un trueno que acababa de sonar.
Capitulo
41: Ultimo capitulo.
La
luz volvió al lugar, iluminando el departamento y el sector en el cual él
estaba parado. Era un sueño, ella estaba segura de eso. Estaba realmente
empapado, con un pequeño bolso en la mano. Estaba vestido de una manera
diferente a la que ella estaba acostumbrado verlo. Llevaba una camiseta blanca,
que a causa de la lluvia se le pegaba al cuerpo, unos pantalones color crema y
unas zapatillas de lona negras. Era un Tom muy despreocupado, vestido de
aquella forma. Respiraba como si hubiese estado corriendo mucho.
—Perdón
—fue lo primero que los labios masculinos soltaron.
Ella
sonrió emocionada y luego se mordió el labio inferior para tirarse sobre él y
plantar su boca en la suya.
Tom
la abrazó con fuerza contra él, sintiéndose completamente dichoso de ser amado
por ______. Le respondió el beso desesperadamente. La había extrañado
demasiado. ______ soltó su boca solo para besarle el resto de la cara. Él rió
por lo bajo y luego ella lo abrazó, escondiendo el rostro en su cuello.
—¿No
es un sueño, verdad? —le preguntó.
—No,
princesa —susurró él mientras le acariciaba la espalda —No es un sueño. Vine a
buscarte… no podía seguir viviendo sin ti…
Ella
se alejó un poco para mirarlo a los ojos. Debería simplemente arrojarle algo
por la cabeza y decirle que no lo necesitaba. Pero… ¡No podía! No podía
hacerlo. Porque aquello sería completamente mentira. Claro que lo necesitaba…
por Dios, lo necesitaba tanto.
—Ay,
Tom te necesito tanto…
—Ya
estoy aquí, mi amor —sonrió levemente y acarició su rostro —Perdóname, por
haber sido tan imbécil, ______.
—Ya
está, ya no me pidas más perdón… ya estás aquí. Eso es todo lo que necesito, mi
amor, mi vida —lo besó de nuevo en los labios.
Y
aquel suave beso pasó a ser demandante y desesperado. Ambos sabían lo que necesitaban.
En ese momento no podían detenerse y ponerse a hablar de todo lo que había
pasado. Necesitaban sentirse, ser uno…
______
acercó a Tom un poco más a ella, incitándolo a entrar del todo al departamento.
El pelinegro dio los primeros pasos, pero entonces recordó que su bolso estaba
afuera. Maldita sea, realmente necesitaban controlarse un poco. Soltó los
labios femeninos.
—Mi
amor, mis cosas —susurró agitado.
_____
lo soltó al instante y rió algo nerviosa. Simplemente se estaba comportando
como una desesperada. Él estaba empapado y seguramente cansado por el largo viaje.
Era una pervertida. Tom tomó su bolso y entró al departamento de _____. Ella
cerró la puerta y soltó un suspiro cuando se giró a verlo. Todavía no podía
creer que él estuviera allí.
—¿Quieres
darte un baño? —le preguntó. Tom estaba mirando atentamente a su alrededor.
Aquel lugar era agradable. Él volvió la mirada a ella…
—¿Qué
tipo de baño? —quiso saber. Ella sonrió.
—Un
baño… para poder ponerte cómodo y sacarte esa ropa mojada.
—¿Lo
tomare solo?
______
sintió cosquillas en su vientre, y en su mente se filtró la imagen de él y ella
en la ducha. Sería grandioso. Aunque ella ya se había bañado. Pero al demonio,
no iba a gastarse por un poco más de agua.
—¿Te
gustaría que te acompañe? —le preguntó.
—Estoy
loco por ello.
_____
sonrió pícaramente y lo tomó de la mano para conducirlo hacia el pequeño baño
que aun retenía algo de vapor en su interior. Encendió la luz y giró
rápidamente para encontrarse con la boca de su salvaje.
Tom
vagó sus manos sobre el cuerpo de ella mientras sus lenguas se encontraban en
un caliente baile. Le quitó la pequeña bata. Aquel pequeño camisón que llevaba
puesto comenzaba a estorbarlo de una manera increíble.
_____
fue un poco más rápida, soltó sus labios para poder quitarle la camiseta mojada
y tirarla al suelo. Él copió su acción y se deshizo de su camisón.
______
soltó una pequeña risita y se escapó de sus brazos para entrar a la ducha y
prender el agua. Desesperadamente Tom terminó de quitarse el resto de sus ropas
y entró detrás de ella. Intentó abrazarla de nuevo, pero ______ se hizo a un
lado dejando que el agua cayera sobre él.
—Primero
la ducha —dijo ella y entonces tomó la esponja y la llenó de jabón para después
comenzar a pasarla sobre el pecho de él. Levantó la mirada para encontrarse con
sus ambarinos ojos llenos de amor y deseo. Antes de que se derritiera por él lo
hizo girar para poder pasar la esponja por aquella majestuosa espalda —¿Cómo
llegaste hasta aquí?
—Charlie
me fue a buscar al aeropuerto —le contó él sobre su hombro.
—¿Por
qué decidiste venir? —quiso saber.
—Porque
era infeliz sin ti, ______ —dijo él entonces giró, quitándole la esponja de la
mano y mirándola como jamás ningún hombre la había mirado – Porque cuando tenía
13 años no podía ir detrás de ti, no sabía lo que realmente era el amor. Pero
ahora si pude, tardé un poquito, pero pude. No iba a pederte de nuevo…
Ella sonrió con lágrimas en
los ojos y él la tomó de la nuca para
acercarla a sus labios y besarla dulcemente. _____ gimió suavemente ante la
sensación de tener de nuevo su cuerpo pegado al suyo. La colocó con cuidado
contra la pared de la ducha…. Ella enterró las manos en sus cabellos
acercándolo más a ella.
Tom
estaba desesperado por tocarla, por hacerla reaccionar, por escuchar como
susurraba su nombre con aquella encantadora nota de placer. Bajó sus besos
hasta encontrar el lugar dónde latía desencadenadamente su pulso.
—Te
amo, Tom —susurró ella en su oreja —Te he amado toda mi vida…
Ella
se agarró con fuerza de sus hombros y soltó un alto gemido cuando él entró en
ella de manera imprevista, llenándola completamente. Era el paraíso.
Tom
gruñó por el sentimiento de estar dentro de ella otra vez. Cada parte de su ser
gritaba aliviado. Estaba en dónde tenía que estar. Alzó la vista para
encontrarse con aquellos hermosos ojos mirándolo necesitadamente.
El
agua caliente de la ducha caía sobre ambos, mezclándose con sus gemidos y la
leve transpiración que bañaba a ambos. Y el lugar al que ambos querían llegar
los envolvió. _____ enterró las uñas en sus brazos mientras gritaba su nombre y
se envía a si misma contra él una y otra vez. Tom se le unió, mirándola siempre
a los ojos, para dejarle ver cuanto amor le tenía.
Cuando
todo se calmó, ella lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro contra su
pecho. Depositó un suave besó sobre el lado dónde latía su corazón. Tom le alzó
el rostro y besó cortamente sus labios.
—Te
amo, princesa, te amo.
—También
yo a ti —le besó y decidieron terminar con aquella ducha.
Terminaron
y se secaron con dos grandes toallas blancas. ______ volvió a ponerse su
camisón mientras que Tom solo sacó un pantalón de dormir de su bolso.
Apagaron
las luces del departamento y _____ lo llevó hasta la habitación. Se dejaron
caer en la cama y ella se acurrucó como un animalito contra él. Afuera seguía
lloviendo, pero ella ya estaba completamente tranquila, no estaba sola.
Tom
comenzó a acariciar su cabello y cerró los ojos, sintiéndose completamente en
paz. Había sido la mejor decisión de su vida venir por ella, claro que si.
—Tom
—lo llamó.
—¿Qué,
mi amor? —preguntó en un susurró.
Ella
se acomodó mejor contra su pecho y alzó la cara para poder mirarlo. Sonrió al
verlo con los ojos cerrados.
—¿Vas
a quedarte conmigo?
Él
abrió los ojos y la miró. Su corazón palpitó… era como tener un caballo salvaje
latiendo en su tórax. Ella lo hacía sentir así, salvaje, libre, completamente
ajeno al mundo que los rodeaba. Iría con ella hasta el fin del mundo si era
necesario.
—Iré
a dónde vayas, mi amor —le dijo. Ella suspiró aliviada y lo besó antes de
volver a acomodarse para dormir.
—Mañana
voy a llevarte a conocer toda la cuidad —le aseguró.
—Eso
me asusta… por lo poco que vi mientras venía en ese auto amarillo, horrible
color para un auto, parece una jungla de cemento.
—Lo
es —asintió divertida —Pero sé que va a gustarte. Pero, mi amor, volveremos al
campo, o iremos a otro, no lo sé, pero sé que estaremos bien.
—Yo
también sé eso, mi vida —suspiró —Hasta mañana, enana de mi corazón.
—Hasta
mañana, príncipe salvaje de mis sueños.
Cerraron
los ojos y durmieron con una leve sonrisa en el rostro. Un nuevo comienzo los
esperaba.
FIN
HOLA!!! BUENO ESTE ES EL FINAL DE ESTA NOVELA ... COMO PUEDEN VER SE QUEDARON JUNTOS :)) BUENO MUCHAS GRACIAS POR HABER AGUANTADO TODO ESTO DE NO AGREGAR SEGUIDO ... ESPERO Y ME ENTIENDAN EL PORQUE NO PUEDO AGREGAR AVECES ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO ... HAGO EL BLOG DE LA SIG Y AGREGO EL LINK ... GRACIAS Y HASTA PRONTO :))
Muchas gracias por subirla, me encantoooo😁😁😁
ResponderEliminarLa ame *.*
ResponderEliminarMe gustoo muchoo!
ResponderEliminarAhira contiinuar con la siguiente :)
Hayyy que lindooos y que bueno que hayan quedado juntos me alegro mucho :) me encantooo virgi y voy a leer tu próxima fic :)
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