Capitulo
12:
Llegaron
al establo y se bajaron de los caballos. ______ se miró a si misma y se aguantó
la risa. Estaba tan embarrada que si Matt la veía iba a darle un infarto.
—Tom…
—lo llamó. Él la miró y a ella le temblaron las piernas.
—¿Qué
sucede? —quiso saber.
—¿Qué
te parece si bañamos a los caballos? Los pobres quedaron tan sucios y todo por
nuestra culpa.
—¿Tú
bañar a los caballos? —dijo y comenzó a reír.
______
abrió los ojos y la boca de la sorpresa a causa de su risa. Aquella risa viajó
a través de ella en forma de escalofrío. Era totalmente injusto que el hombre
le provocara tantas cosas. ¿Cómo era posible?
—¿Qué?
¿Acaso no puedo? —le preguntó recuperando sus pensamientos.
—Se
te estropearían las uñas —le dijo divertido.
—No
me subestimes, Tom. No he perdido la maña de hacer las cosas —le dijo
amenazante.
Él
sonrió levemente ante su tono de amenaza. No, él no debía subestimarla. Ella no
era una mujer a la que podía subestimar. Debía admitir que no era como todas
las mujeres refinadas y estiradas de la cuidad.
—Tienes
razón, lo siento —se disculpó. Ella se aguantó una sonrisa.
—No
sé, no sé si voy a perdonarte. Por mí puedes comerte tus palabras. Y no voy a
perdonarte.
—Tú
sabes que si lo harás, enana —sonrió Tom —Jamás fuiste muy buena enojándote
conmigo. Te durará apenas unos segundos.
—Ya
te demostraré que vas a comerte tus palabras.
—Ya
lo veremos.
Tom
se alejó un poco de ella para buscar las dos mangueras y bañar a los caballos.
Se sentía extrañamente feliz. Se sentía emocionado. Estar con _____ lo hacía
olvidarse de todo y de todos. Encontró las cosas y luego le tendió una manguera
a ______.
—¿Sabes?
—comenzó a hablar ella —Vivir en Londres jamás fue tan lindo como vivir aquí.
—Yo
jamás me iría de Estados Unidos, ni mucho menos de este campo. Así que te creo
cuando dices que jamás fue tan lindo.
Ella
rió por lo bajo. Sabía que él le diría algo así. Tom amaba aquel lugar.
______
desenroscó la manguera y se acercó a White.
—¿Listo
para asearte, bonito? —le preguntó al caballo. White le contestó.
—El
que limpia primero al caballo, gana —dijo él.
Ella
sonrió y asintió levemente. El juego comenzó. Aquel instinto de competencia
estaba dentro de ella de una manera asombrosa. Le gustaba competir con Tom. Era
algo total y completamente sano.
______
rió divertida cuando White sacudió su cuerpo, provocando que ella se mojara.
¡Hacía cuanto que no hacía nada de esto!
Tom
vio como ella iba tomando ventaja en eso. No pensó que sería tan rápida, y de
alguna manera quería ganarle. No sabía o entendía bien por qué. Pero tenía que
hacerlo.
Así
que decidió tomar ventaja. Sin que ______ se diera cuenta, él quitó la manguera
del caballo y la apuntó.
_______
pegó un pequeño grito al sentir la fría agua sobre ella.
Tom
comenzó a reír con fuerza, todo esto era tan divertido.
—¡Eres
un tramposo! —le reprochó ella.
—No
lo creo, señorita cuidad —le dijo él sin dejar de reír.
Ella
tomó su manguera y lo mojó. Él la miró sin poder creerlo, y la volvió a mojar.
Ambos reían. Parecían dos niños pequeños jugando con el agua y saltando y
corriendo.
—Ya,
ya me rindo —dijo ella agitada de tanto correr y saltar.
—Si,
yo también —le dijo él mientras se sentaba en un banco. ______ lo miró
divertida y negó con la cabeza —¿Qué sucede?
—Nada,
solo recuerdo cosas.
—¿Qué
cosas? —le preguntó mientras veía como ella se sentaba a su lado. Su piel se
erizó y no fue a causa de que estaba mojado. Su corazón bombeó más sangre de la
normal al sentirla tan cerca. Ella lo miró fijo a los ojos.
—Recuerdos
que tengo de todo esto… recuerdos de ti, recuerdos de nosotros.
Tom
no pudo evitarlo y levantó una de sus manos para secar una pequeña gota de agua
que pendía de la comisura derecha de la morena.
______
se congeló. Cada célula de su cuerpo fue conciente de aquel gesto tan… simple.
La respiración se le atoró en la garganta. Quiso levantarse y salir corriendo
de aquella extraña sensación. Pero no consiguió moverse.
Tom
quitó al fin la pequeña y molesta gota, pero no fue capaz de dejar de
acariciarla. Llevó su mano hasta su mejilla, y como lo había hecho la primera
vez que la volvió a ver, la acarició.
Ella
suspiró. Debería sentirse completamente alarmada por aquello, pero no lo hacía.
Es más, ella quería quedarse así.
Ambos
se sobresaltaron ante el repentino sonido de algo rompiéndose. Giraron la
cabeza para ver como White se paraba entre sus patas traseras y luego salía
hecho una fiera de la caballeriza. Tom se puso rápidamente de pie.
—¡White!
—lo llamó en un grito y salió rápidamente para ver hacia donde se dirigía.
______
lo siguió. Aun estaba algo tonta por lo que había pasado.
—¿Qué
sucede? —le preguntó confundida.
Tom
seguía mirando el camino del caballo. No podía dejarlo, tenía que ir tras él.
—Algo
no… —la miró y no pudo decirle nada. Ella estaba tan cerca. ______ fue
conciente y se alejó rápidamente.
—Lo
siento —dijo apresurada. Tom sacudió la cabeza.
—Va
a ser mejor que vuelvas a la casa. Voy a ir a buscar a White…
Entró
de nuevo al establo, ella detrás de él. Tom se acercó a un nuevo caballo y lo
montó sin ningún problema.
—Pero,
Tom, estás todo mojado —dijo preocupada.
Él
le dedicó una pequeña sonrisa.
—No
te preocupes, enana —la calmó —Casi siempre vivo así.
Sin
decir más nada salió galopando en el caballo. ______ se quedó parada observando
el lugar por el que él había salido. No era posible que él hombre se viera tan
bien mojado, sudado, lleno de barro y olor a caballo. Pero lo hacía.
Una
suave brisa sopló dentro del establo haciéndola temblar. Decidió hacerle caso a
Tom y volvió a la casa.
Cuando
ingresó el reconfortante calor hogareño la hizo cerrar los ojos. Lo que ella
necesitaba ahora era un buen baño de espuma y dormir un poco.
Pero
a decir verdad no iba a poder hacerlo. No hasta que Tom volviera y ella lo
viera sano y salvo. Subió hasta su habitación, entró al baño y abrió la
puertita en donde estaba el espejo para sacar las sales de baño. Cuando la
cerró dio un respingo ante el repentino reflejo de Matt detrás de ella.
—¡Matt,
me asustaste! —lo retó.
El
rubio sonrió pícaramente. Ella ya conocía esa sonrisa.
—¿Dónde
estabas? —preguntó.
—Mmm…
yo estaba…
—¿Por
qué estás toda mojada?
—Bañé
a los caballos y tan torpe como soy, ya sabes, me terminé bañando yo.
—¿Se
puede saber que estabas haciendo con el papitaso de telenovela?
—Nada,
yo no estaba haciendo nada —dijo nerviosa.
De
repente recordó la manera en la que él la había acariciado en el establo. Había
sido tan tierno, tan delicado.
—Pero
por favor, querida —dijo como si estuviera ofendido. Se acercó a la bañera y
prendió el agua mientras le quitaba a _____ las sales de las manos —¿Cuándo vas
a entender que no puedes ocultarme nada? Soy como tu gemelo, sé todo lo que te
sucede, siento tus emociones.
—Wow,
eso me asusta —dijo ella.
—Lo
que pasa es que tú te estabas haciendo la Heidy en versión moderna. Te vi,
Sweetness. Te vi yéndote con el bombón campestre hacia el bosque ¿Qué hicieron?
—No
hicimos nada de lo que estás pensando —aseguró ella.
Matt
soltó una divertida carcajada.
—Yo
no pensé nada. La que esta pensado eso eres tú.
______
lo miró con los ojos entrecerrados.
—Solo
me acompañó a montar, ¿contento?
—Mucho
—sonrió.
—Matt…
—¿Qué?
—inquirió.
—A
ti… ¿te gusta Tom?
—¿Si
me gusta Tom? —dijo confundido —Claro que si, ¿a quien no?
Capitulo
13:
Tom
casi perdió de vista a White, pero logró alcanzarlo. El caballo blanco parecía
algo alterado y nervioso. El pelinegro empezó a reconocer a donde se dirigía el
animal. Estaba yendo hacia le estancia de los Montoya, lugar en donde estaba
Estrella. Aquella yegua negra lo era todo para White. Era extraño, para ser
animales entendían muy bien la palabra amor.
White
dobló detrás del viejo establo de los Montoya y Tom lo siguió. Se detuvo al ver
aquella escena. Estrella estaba acostada en el suelo y Carl estaba arrodillado
delante de ella. White se acercó a ella y bajó la cabeza para tocarla con su
hocico.
—¿Qué
sucede, Carl? —le preguntó al viejo peón de aquella estancia. El hombre se giró
a verlo y le dedico una pequeña sonrisa.
—Estrella
está por parir —le contó.
Los
ojos de Tom se abrieron por la sorpresa. Así que eso era… White iba a ser papá.
Se bajó con cuidado del caballo y se acercó hasta donde estaban. Estrella se
veía algo cansada y White estaba muy cerca de ella.
—¿Por
qué no me dijiste que estaba premiada? —le preguntó.
—Queríamos
que fuera sorpresa, ¿verdad, White?
El
caballo blanco relinchó. Tom se acercó aun más. La yegua parecía estar muy
cansada, y Carl se encargaba de limpiar la sangre y todo lo que ella estaba
perdiendo.
Y
de repente todo fue rápido, Estrella hizo un raro sonido y dos segundos más
tarde el pequeño potrillo estaba fuera. Tom lo miró encantado. Era tan pequeño
y se veía completamente vulnerable. El pequeño comenzó a ponerse de pie,
mientras Estrella se incorporaba rápidamente y se acercaba a él para olerlo.
White también se acercó. Y una tonta sonrisa se dibujó en el rostro del
pelinegro.
El
pequeño potrillo era igual de blanco que White, asombroso y muy pequeño. Pero
entonces vio aquella pequeña mancha color negro alrededor de su ojo derecho.
Rió levemente. Carl se puso de pie y se secó la frente.
—Pfff,
ha sido difícil —le dijo a Tom.
—Ya
lo creo —sonrió el castaño.
—¿Te
parece si los dejamos solos? —preguntó el anciano.
—Si,
necesitan su espacio.
Se
alejaron de la nueva familia para llegar hasta la parte delantera de la caballeriza
de los Montoya. Tom miró extrañado hacia la casa de estos ya que unos cuantos
gritos llegaron a sus oídos. Y entonces los vio, Alejandro y Federico caminaban
a grandes zancadas hacia un par de caballos. Mientras que Robert Montoya los
seguía a paso decidido.
—¿Qué
habrá pasado? —inquirió Tom.
—Lola
—murmuró Carl. Tom se giró a verlo rápidamente.
—Lola,
¿Qué?
—Seguramente
escapó… otra vez.
—Mierda
—musitó él y corrió hacia su caballo.
Seguramente
la pequeña Lola había ido a buscar a Georg. Y si eso era así y ellos tres los
encontraban juntos iba a haber muchos problemas.
______
salió contenta de su habitación. Se sentía sumamente feliz, renovada. Y eso que
apenas habían pasado unas cuantas horas desde que había llegado. Bajó las
escaleras y vio que Matt también salía de su cuarto.
—¿A
dónde vas? —le preguntó el rubio.
—A
caminar —contestó ella con una sonrisa —¿Me acompañas?
—Mmm…
no lo sé.
—Vamos,
Mattie. Desde que llegaste no has salido a ningún lado. Tienes que conocer un
montón de lugares.
—Es
que no lo sé, Sweetness —dijo por lo bajo —Deben haber tantos bichos por ahí.
—¿Sabes
que más hay? —preguntó mientras meneaba las cejas.
—¿Qué?
—Peones
—respondió con una media sonrisa —Muchos sudados, acalorados, musculosos y
bronceados peones para ti.
—OMG
—dijo él y se abanicó con una mano —Eres una manipuladora horrible. Pero si que
sabes convencer a la gente.
Ella
rió y juntos bajaron las escaleras para salir de la casa. Pero entonces _____
divisó a Georg. Frunció el ceño.
—¿A
dónde vas? —le preguntó ella sobresaltándolo.
Georg
giró algo asustado y maldijo por lo bajo ante el punzante dolor en su brazo
herido. Se las arregló para pararse derecho y disimular. Pero ______ no era
tonta y pudo notarlo.
—Yo…
no iba a ningún lado —le respondió.
—Deberías
estar en cama, Georg. Tu tía va a enojarse mucho si alguien llega a contarle
que no estás en la cama.
—No
—murmuró él —No le digas nada, por favor.
—Entonces
vuelve a tu cuarto.
El
castaño dirigió sus pasos hacia la puerta de salida. ______ se acomodó la
garganta.
—¿Esa
no es la salida? —rió Matt divertido.
Georg
resopló y dio media vuelta para entrar en la cocina.
—Seguramente
iba a ir a buscar a la hija de Montoya —dijo ella.
—Aaaw,
eso es tan romántico.
—No,
es suicidio. Está herido, casi lo matan. Debe ser más prudente.
—Si,
tienes razón… Pero aun así sigue siendo romántico.
____
miró divertida a su amigo y luego tomó su mano para dirigirse hacia el mundo
exterior.
El
sol del atardecer era una suave caricia para el verde pasto que se presentaba
ante sus ojos. Todo se veía calmo y pacifico. Varios hombres estaban trabajando
por allí.
______
comenzó a caminar hacia lo que ella recordaba era el viejo gallinero. Sería
divertido ir a juntar un par de huevos con Matt para el desayuno. Más divertido
sería ver como Mattie insultaba a las gallinas porque estas iban a picotearlo.
Caminaron
hablando sobre cosas tontas mientras se empujaban y hacían chistes malos. Pero
muy malos. Llegaron. _______ se giró a verlo.
—¿Listo
para juntar huevos, Mattie? – le preguntó. Él puso su mejor cara de asco.
—No
lo sé, darling. Tu cara me dice: Vas a sufrir mucho Matt Donovan. Por haberme
robado mi novio en primer año.
______
soltó una estrepitosa carcajada.
—Eres
un tonto.
Ingresaron.
Los cacareos no eran tantos. Solo un par que estaban riñendo por ahí eran las
rebeldes. _____ sonrió. Matt puso cara de asco.
—______,
esto es asqueroso.
—Oh,
vamos… no es tan malo.
Se
acercó a una de las gallinas y revisó si había algo debajo de ella. Se
sorprendió de no encontrar nada. Era raro. Ella recordaba que casi siempre a
esa hora era que pasaban a recolectar los huevos. Quizás alguien les había
ganado de mano.
Algo
se cayó del otro lado del gallinero. Matt se acercó rápidamente a ______ y se
escondió detrás de ella como animal asustado. Ella miró en la dirección del
sonido.
—______,
tengo miedo.
—Shh
—lo calló ella —No pasa nada.
Se
alejó de él y comenzó a acercarse hacia la parte trasera. Estaba segura de que
había alguien ahí. Su corazón latió rápido. Sintió algo de miedo.
—Ten
cuidado —murmuro su amigo.
Ella
asintió. Y entonces alguien se asomó. ______ dejó de caminar para mirarla bien.
Ella también la miró fijo.
—No
eres Georg —dijo la chica.
—No,
soy _____ —dijo ella.
—Oh,
lo siento. Yo… no debería estar aquí —se disculpó y se dispuso a irse.
—¡Espera!
—la detuvo _____ —¿Tú eres Lola?
La
castaña asintió tímidamente. Matt se acercó a ___ y le sonrió a la muchacha.
—Así
que tú eres la famosa Lola por la que el lindo castañito está herido y postrado
en la cama.
—¡Matt!
—lo retó _____. Lola se sonrojó.
—Lo
siento —se disculpó —Yo no quise que eso pasara.
Lola
desapareció de allí. _____ miró mal a Matt y salió detrás de la chica para
pedirle disculpas por su amigo. La divisó caminando hacia la parte delantera
del gallinero.
—¡Oye,
Lola! —la llamó. La castaña no se detuvo. Pero entonces _____ aceleró el paso y
la alcanzó —Espera, espera —Lola se giró a verla —Disculpa a mi amigo, es algo…
tonto.
—No
pasa nada —murmuró ella.
Entonces
escucharon los galopes de varios caballos. Las dos miraron hacia la casa. y
allí estaban ellos. A Lola se le detuvo el corazón. Allí estaban su padre y sus
hermanos, buscandola.
—Oh,
oh... hay problemas —dijo _____.
Capitulo
14:
Tom
llegó justo cuando vio que Robert Montoya intentaba entrar a la casa de los
Brooks a la fuerza. Jhon y su madre le hacían frente en la puerta. Se bajó
rápidamente de su caballo y se acercó con paso decidido. En ese momento
Federico, el hijo mayor de Robert, se giró a verlo. Sonrió con malicia.
—Pero
miren a quien tenemos aquí —dijo con sarcasmo—Al peón jefe.
—Cállate,
Federico —dijo Robert —No estamos aquí para juegos infantiles, vinimos a buscar
a tu hermana. Déjame pasar, Brooks.
—Ya
te dije, Robert, tu hija no está aquí.
—Entonces
¿Por qué no me dejas entrar?
—Porque
usted no es bienvenido aquí —habló Simone apuradamente —No después de lo que
sus hijos le hicieron a mi sobrino.
—Ya
dije que fue un error.
—Si,
haber fallado —murmuró Alejandro. Robert lo miró mal.
Tom
se acercó hasta dónde estaba su madre y Jhon, se paró delante de ellos y miró
fijo a Robert Montoya.
—Creo
que el señor Brooks fue claro, señor Montoya. Su hija no está aquí.
Robert
se acercó otro paso a él, desafiándolo. Tom ni pestañeó, la verdad era que no
le tenía ni un poco de miedo a ese hombre. Entonces Federico y Alejandro
sacaron sus armas.
—Van
a dejarme pasar —aseguró Robert.
—No
—sentenció el castaño. Sintió la mano de su madre apretarlo con fuerza por
detrás.
—Esto
es demasiado, Montoya —dijo Jhon algo nervioso —No tienes ningún derecho a
amenazar a mi gente.
—Entonces
déjenme pasar.
—¿Qué
sucede aquí? —preguntó ella.
Todos
los ojos giraron a verla. _______ estaba parada con una mueca preocupada, y a
su lado estaban Lola y Matt, con dos canastas en las manos. Robert se alejó de
Tom y sus hijos guardaron sus armas.
—¿______?
—preguntó Federico. Ella lo miró y al instante puso cara de desagrado.
—Federico
—le dijo distante y volvió la vista a Tom —Vuelvo a preguntar, ¿Qué sucede?
Robert
dio unos pasos hasta Lola y justo cuando iba a tomarla del brazo, ______ se
puso en su camino. El pelinegro se tensó.
—Lola,
ven aquí —le dijo. Ella ni se movió.
—Espere,
espere, espere —dijo ______ —Necesito saber que sucede.
—Ellos
vinieron a buscar a Lola porque creyeron que estaba con Georg.
_______
y Matt soltaron unas sonoras carcajadas y se miraron realmente divertidos.
—¿Con
Georg? —dijo el rubio —Por dios, el pobre no puede ni salir de la cama después
del disparo que le dieron.
—Y
Lola ha estado con nosotros todo el día, juntando huevos —dijo ______ mientras
le mostraba una de las canastas.
Robert
los miró consecutivamente a los tres, parecía no estar del todo convencido.
Pero luego de unos cuantos segundos soltó un suspiro y se giró a ver a Jhon.
—Lo
siento, Brooks.
—Está
bien —dijo Jhon.
—Nos
vamos, muchachos —les dijo a sus hijos —Lola.
La
chica le entregó la canasta a _______ con una pequeña sonrisa en los labios.
—Muchas
gracias —murmuró.
—De
nada —sonrió ella.
Lola
se acercó a su padre. Luego de unos cuantos segundos todos vieron como ellos se
alejaban. ______ y Matt suspiraron aliviados, habían logrado convencer al ogro.
Chocaron sus manos y luego hicieron el baile que habían sacado de juego de
gemelas.
Tom
los miró divertido, al igual que Jhon y Simone.
—En
realidad no estuvieron todo el tiempo con ella, ¿cierto? —preguntó Jhon.
—No
—dijeron los dos al unísono.
—Estaba
por ver a Georg, ¿verdad? —preguntó Simone.
—Si
—volvieron a decir como loritos.
—Vamos
a tener que ponerle verdaderamente los límites a ese jovencito —dijo la madre
de Tom —Pero ya, entremos que el sol ya no está y la noche se pone algo fresca.
Todos
asintieron. Pero _____ y Tom se quedaron parados en sus lugares, mientras que
el resto ingresaba a la casa. Ella le sonrió levemente, él también lo hizo.
Parecían dos tontos.
—¿Qué
pasó con White? —preguntó ella luego de unos segundos.
—¿Quieres
ir a ver? —dijo él.
—Si
—asintió emocionada.
—Bien,
vamos.
Se
acercó a ella y tomó su mano para conducirla hasta su caballo. Se subió el
primero y luego la subió delante de él. ______ se puso algo nerviosa. Estaban
demasiado cerca el uno del otro. Su corazón comenzó a palpitar con más fuerza.
Tom
tenía aun el pelo húmedo por su tonto juego en las caballerizas, pero su ropa
estaba seca. _______ se percató de que él se tensaba. ¿Sería por el mismo
motivo que ella? Sin importar cuanto quisiera mirarlo a la cara, mantuvo la
vista al frente.
Tom
comenzó a andar. El suave viento de la noche les golpeó el rostro. Y no se
dijeron nada en todo el camino, era como si no pudieran hablarse. El galope del
caballo comenzó a disminuir. _______ vio que entraban como a un viejo establo.
Tom giró a la derecha y se detuvo. La bajó a ella y luego se bajó él.
—¿En
dónde estamos? —preguntó _____.
—Ya
verás —dijo él.
La
volvió a tomar de la mano. Un tonto cosquilleó se formó en el estomago de ella.
Era tan lindo que él la tomara de la mano como cuando eran niños. Era para
darle seguridad. Caminaron entre la oscuridad hasta detenerse en la nada.
______ frunció el ceño y de repente Tom la soltó. Sintió miedo.
—¿Tom?
—lo llamó.
—Espérame
un segundo que voy a buscar un poco de luz.
Ella
solo asintió, aunque sabía que él no podía verla. Los segundos comenzaron a
pasar lentamente para _____. Ella podía escuchar perfectamente a Tom buscando
algo, pero estaba nerviosa. Quería que él volviera a tomar su mano.
Entonces
una luz se prendió. Ella entrecerró un poco los ojos, para poder mirar bien. Y
allí estaba su caballo blanco, parado al lado de una yegua de color negro.
—¿White?
—lo llamó. El caballo la miró y relinchó un poquito.
Tom
volvió a acercarse a ella y se puso a su lado, mirando a la linda pareja frente
a ellos.
—Espera
a ver lo que hay entre ellos —le dijo por lo bajo. Ella frunció un poco el ceño
y de repente algo pequeño y blanco salió debajo de la yegua. Los ojos de ______
se abrieron bien a causa de la sorpresa.
—Me
muero —musitó anonadada.
—Si,
eres abuela —dijo Tom.
El
pequeño potrillo caminó unos pasos torpes hacia ellos, pero luego volvió hacia
atrás. ______ lo miró realmente enternecida. Era la cosa más bonita que ella
había visto en su vida. Tenía hasta los ojos claros de White, pero la
diferencia la hacía la mancha color negro en su ojo derecho.
—Es
tan hermoso —dijo ella emocionada.
—Si
—murmuró Tom —Cómo tú…
_______
siguió con la mirada fija en el potrillo, pero había escuchado perfectamente
esas palabras. Aunque estaba segura de que él no había querido decirlas en voz
alta, ya que apenas las había susurrado.
Lo
miró de reojo, él miraba fijamente al frente, y ella pudo distinguir un pequeño
sonrojo en su rostro. Se aguantó las ganas de reír.
—¿Cómo
se llama? —preguntó para cambiar de tema. Tom se acomodó la garganta.
—No
lo sé… no le puse ningún nombre ¿Cómo quieres llamarlo? —le dijo.
—No
soy buena para los nombres. Le puse White a mi caballo blanco, es un poco obvio
que es blanco, ¿verdad?
Tom
rió por lo bajo y la miró. Sus miradas conectaron. Y sus rostros de diversión
desaparecieron, para pasar a rostros de concentración. Más bien a rostros de
tontos. Lo único que haría que dejaran de mirarse así sería que Matt o alguien
los viniera a buscar, interrumpir o lo que fuera.
Tom
quiso que eso pasara. Porque por alguna estúpida razón quería acercarse más a
ella, juntar sus frentes y luego sus labios.
—Que
se llame Apolo —dijo Tom precipitadamente. Tenía que pensar en otra cosa.
—Si,
estoy muy de acuerdo —asintió ella, también tenía que pensar en otra cosa que
no fuera agarrar y besarlo.
Capitulo
15:
Volvieron
hablando animadamente. Por alguna extraña razón preferían hablar hasta del
color de un sapo antes que quedarse callados. Se detuvieron frente a la casa.
Tom la bajó con cuidado y luego se bajó él. _____ se giró a verlo.
—Muchas
gracias por el paseo —le sonrió.
—No
es nada.
Ella
se acercó a la puerta para ingresar a la casa, y se detuvo al ver que Tom no la
seguía para entrar.
—¿Qué
pasa? —le preguntó.
—Los
peones no entramos por la puerta principal —dijo él. Ella lo miró bien.
—¿Por
qué? —quiso saber.
—Porque
somos empleados y entramos por la cocina.
Ella
lo miró espantada. Eso era horrible.
—No
quiero que vuelvas a decir eso —le dijo —Ustedes no son ladrones para entrar
por atrás.
—Pero…
—Pero
nada, Tom. Es una orden.
Él
sonrió por lo bajo. Ella siempre había sido así de justa. Para ella todos eran
iguales y nadie era mejor que nadie. Soltó un suspiro.
—Está
bien, entremos.
Ingresaron
y casi toda la casa estaba en un completo silencio.
—¿Dónde
estarán todos? —preguntó _______.
—¿Durmiendo?
—inquirió Tom. Ella sonrió.
—Debe
ser eso —asintió —¿Vamos a tomar un té?
—Mmm,
no lo sé…
—Vamos,
Salvaje, solo un té. Por los viejos tiempos.
Ella
le había puesto su mejor cara de perrito mojado, y eso lo estaba matando
lentamente. Trato de calmar a su acelerado corazón.
—Bueno,
vamos.
______
dio un par de saltitos contenta y en un impulso se acercó a él para abrazarlo.
Tom, algo asombrado, la envolvió. Y se quedaron así, abrazados y sintiéndose
muy tontos. Luego de unos cuantos segundos ella se alejó algo avergonzada.
—Lo
siento —se disculpó.
—No
tienes por qué —aseguró el pelinegro.
Entraron
a la cocina y _____ se dirigió a las hornillas, mientras que Tom tomaba asiento
cerca de la mesada. Se quedó observándola. ¿Podía ser más hermosa? Seguramente
si. Entonces a su mente vino la charla que ella había tenido en la tarde con
ese tal… Ashton. ¿Debería preguntarle? Un nudo se le formó en medio del
estomago. No podía tolerar la idea de ______ con otro hombre. Le daba rabia la
idea.
—Oye,
te gané una carrera, y el lavado de los caballos —comentó ella mientras buscaba
té en una de las cajoneras de la cocina —¿No crees que me debes algo por eso?
—indagó y lo miró sobre su hombro con una sonrisita de autosuficiencia.
Tom
sonrió divertido y luego alzó una de sus espesas cejas. Ella se ruborizó y
volteó, para seguir buscando el té.
—Y
¿se puede saber que es lo que te debo? —inquirió.
Saltó
de la mesada sigilosamente y se posicionó detrás de ella. Cuando ______ al fin
dio con el té, volteó y se sobresaltó al encontrar el gran cuerpo de Tom frente
a ella. Abrió la boca, aunque incapaz de emitir palabra. Él se acercó un poco
más.
Por
dios, ¡¿qué había entendido?! O, ¿¡qué había insinuado ella!? Se ruborizó de
sobremanera, y la respiración se le agitó al sentir como Tom se acercaba
lentamente a ella.
Él
no podía dejar de mirarla a lo ojos, esos ojos profundos que siempre lo habían
cautivado. Pero, inevitablemente, su ambarina mirada bajó hasta los labios de
_____. Esos carnosos labios que había probado por primera vez cuando tenía 13
años. Y que quería volver a probarlos, justo ahora.
Ella
no pudo moverse de su lugar, simplemente parecía que sus pies estaban pegados
al suelo. Su respiración era algo irregular, y sentía como su corazón latía
fuerte. Tenerlo así de cerca era de unas las cosas más… maravillosas que le
habían pasado en los últimos tiempos.
Tom
no podía detener la leve inclinación que estaba haciendo su rostro hacia el de
ella, simplemente no podía. Él tenía que besarla, sacarse la duda, volver a
sentirla.
Y
justo, justo cuando estaba a muy pocos segundos de volver a hacerlo el agua
comenzó a silbar y el vapor comenzó a salir, avisando que ya había hervido.
______
volteó con rapidez, rompiendo el encanto, y él se quedó allí, quieto, con ganas
de besarla. Se alejó, algo incómodo, y volvió a sentarse.
Ella
vertió el agua en la taza azul, y ese fue el único sonido que llenó la
habitación. ¿Cómo se suponía que iría a mirarlo ahora? Aquello había sido más
que extraño.
Tom
se rascó la nuca, nervioso. Se maldijo unas tres mil veces mentalmente. Él no
debió acercarse así a ella, no. Pero el sentimiento era más fuerte que él.
Iba
a decirle algo pero la puerta trasera se abrió de golpe, dejándole el paso a
una mujer de pelo color castaño oscuro y tez clara. Sus ojos cafeces decían
casi todo de ella: soberbia.
Casi
corrió hasta Tom, quién apenas se había dado cuenta de que ya había ingresado,
y le echó los brazos al cuello, para luego besarlo en la boca, demasiado
acelerada.
Los
ojos de ______ se abrieron como platos y su mandíbula tocó el suelo. Una
repentina furia comenzó a crecer dentro de ella. Apartó la vista,
repentinamente asaltada por una ola de furiosos celos.
Las
ganas que tenía de arrojarle la taza con agua hirviendo encima eran enormes.
Apretó el mango de la taza con más fuerza de la habitual, y justo cuando
volteó, Tom intentaba apartarse a la chica de encima. Casi sonrió, pero se
mordió los labios.
Al
parecer la mujercita no tenía muchas intenciones de dejarlo en paz y _____ se
sentía demasiado molesta como pensar con claridad y decirle algo.
—Felicity,
Felicity… ¿Qué haces? —murmuró él entre dientes.
—Estoy
totalmente indignada contigo, Tom ¿Por qué no me devuelves las llamadas que te
hago? —le preguntó ella, ignorándolo. _____ puso los ojos en blanco.
Tom
suspiró, parecía un poco harto.
—¿Cuántas
veces te dije que no puedes entrar aquí de esa manera, Felicity?
Ella
se encogió de hombros.
—No
lo sé —contestó y se acercó para besarlo, pero Tom corrió la cara. Se percató
de que _____ seguía allí. Apartó a Felicity, y la miró severamente.
—No
estamos solos —le susurró, y entonces ella miró a ____.
Alzó
ambas cejas para mirarla de arriba a bajo. _____ sintió como su mandíbula se
tensaba y otra vez su mano apretaba con un poco de fuerza la taza.
—Señorita,
ella es Felicity —la presentó Tom.
—La
novia —puntualizó ella. _____ asintió y fingió una sonrisa.
—Ella
es la señorita _____, Felicity, la hija del señor Jhon —le contó.
—Oh,
¿enserio? —dijo algo asombrada —No sabía que él señor Brooks tenía una hija.
Nunca me la mencionaste, mi amor —le habló a él.
_____
miró fijo al pelinegro. Él le devolvió la mirada. Ella apretó los labios y
asintió con la cabeza. Así que nunca se la había mencionado.
Matt
entró de repente a la cocina, salvándola. Miró a cada uno alternadamente,
reparando en la presencia de Felicity. Pudo percibir la tensión del ambiente.
—¿Sucede
algo? —habló él. ____ lo miró y sonrió con ironía.
—No
—musitó ______.
—Matt,
ella es Felicity —le dijo Tom.
—La
novia —aclaró _____ con tono sarcástico. Matt le sonrió a la chica, pero su
mirada pronto volvió a su amiga.
_____
miró una vez más a Tom y negó levemente con la cabeza para luego tomar su taza
con firmeza, y sin decir nada abandonar la cocina. Tom la siguió con la mirada.
—Un
placer conocerte Felicity, lindo color de pelo —le dijo Matt y volvió a
desaparecer por la puerta.
Tom
se volvió hacia Felicity y la miró enojado.
—Que
rara la hija del señor Brooks —dijo ella no percatándose del enojo de su novio.
—Felicity,
te lo he dicho miles de veces, por favor. No lo hagas más, ¿entendiste? —dijo
enojado.
—Si,
mi amor pero… no me llamas y te extraño —dijo ella haciendo un leve puchero.
—Creo
que sabes que trabajo todo el día y si no te llamo es porque no tengo tiempo
—dijo con tono molesto aun. Se sentía ridículamente extraño. _____ se había ido
de una manera un poco rara, parecía enojada.
—Si,
pero… pero…
—Pero
nada Felicity, ahora la casa no esta sola. Los patrones están aquí y tienen
invitados… Así que de verdad voy a pedirte que vayas a tu casa. Te llevo si
quieres… es tarde, así que vamos —le dijo.
Ella
asintió y Tom se bajó de la mesada, alejándose. Salió de la cocina y Felicity
se quedó allí, enojada. Dio una patada al suelo, enfurecida, y gruñó. Odiaba no
encontrarlo de buen humor. Miró una vez más la puerta por la que se había ido
la tal _____, y entrecerró los ojos. Algo le decía que esa ‘estiradita’ le
traería varios problemas. Salió de allí, yendo detrás de Tom. Por lo menos
pasaría unos cuantos minutos con él, hasta que llegaran a su casa…
Tom
entró a su habitación y se tiró pesadamente en su cama, colocando sus brazos
detrás de su cabeza. Su mente no dejaba de pensar ni un solo segundo. Acababa
de llegar de la casa de Felicity, la había dejado en la puerta… y había tardado
un poco más de lo previsto ya que ella intentaba convencerlo para que se
quedara.
Maldita
sea, él era un mal novio...
Se
había olvidado por completo de la existencia de Felicity desde que _____ había
llegado a la estancia. Y se sentía mal por ello, Felicity era su novia, su
compañera. Desde los 17 años estaban juntos, y nunca, nunca le había pasado
algo como eso.
Y
por otro lado estaba ella, _____… la niña de la que él había estado completa y
perdidamente enamorado cuando apenas era un preadolescente.
La
chica que pensó que jamás volvería a ver en su vida… había vuelto y había
traído con ella una caja de recuerdos que lo estaban torturando.
Lo
que estuvo a punto de hacer en la cocina, lo desconcertó. Él iba a besarla, si
el agua no hubiese silbado el la habría besado. Eso era una locura, una total y
completa locura. _____ era la hija del jefe, de su jefe. Y por ende él tenía
que respetarla y mantener sus sentimientos lo más controlados posible. Pero el
impulso que lo recorrió había sido mayor que cualquier autocontrol en el mundo
entero. Se sintió preso de un sentimiento que nunca había sentido. Tuvo la
sensación de que un caballo salvaje galopaba en su pecho, en vez de su corazón.
Y
al verla de cerca, sentirla así de cerca, el calor de su aliento había rozado
sutilmente su mentón. Eso había sido suficiente para enloquecerlo.
Escuchó
que la puerta de su cuarto se abría y su madre entraba por ella. Simone lo miró
y con cuidado se acercó a él, para recostarse a su lado como lo hacía siempre,
cuando veía que a su hijo algo lo perturbaba.
—¿Quieres
contarme? —le preguntó ella.
Él
la miró de costado y luego soltó un largo suspiro.
—¿Puedes
dejar de amar a alguien de repente? —le preguntó.
—Quizás
sea porque nunca la amaste de verdad —le respondió su madre —¿Ya no amas a
Felicity?
—No…
no lo sé, mamá.
—¿Es
por la niña ______? —inquirió. Él volvió a mirarla.
—¿Qué?
—aquello lo tomó por sorpresa —Pff, ¿Qué cosas dices, Simone? Claro que no.
—Siempre
lo supe —dijo su madre con una leve sonrisa.
—¿Qué
cosa? —preguntó confundido.
—Siempre
supe que estabas enamorado de ella cuando eras un niño. No hacías otra cosa que
hablar de ella. Estabas pendiente de todo lo que hacía, de lo que le dolía, lo
que la hacía feliz. Cuando ella se enfermaba dormías parado en la puerta de su
habitación por si ella necesitaba algo… Aaay, Tom —suspiró —Y ahora que volvió,
volvió a traerte aquel sentimiento que perdiste el día en que se fue.
—Pero
era un niño mamá…
—¿Y
ahora lo eres? —dijo ella mirándolo. Tom no dijo nada —Ya no eres un niño,
ahora eres un hombre. Y ese sentimiento puro y hermoso que sentías por ella aun
esta… pero tal vez ahora que eres un hombre ya no solo este el sentimiento
puro…
—Mamá
—dijo reprimiendo un sonrisa —No creo que sea correcto que sigamos hablando de
este asunto.
Simone
rió por lo bajo y se puso de pie, para luego inclinarse y besar la frente de su
hijo. Le acarició el rostro, y lo miró de manera tierna.
—No
seas tonto, no cometas el mismo error que yo —le aconsejó.
Él
frunció el ceño y la miró bien.
—¿De
que error hablas? —le preguntó.
—No importa eso ya —le dijo
dulce —Solo voy a decirte que sigas a tu corazón. Quizás cuando te des cuenta
sea demasiado tarde… —comenzó a caminar hacia la puerta y se giró a verlo —Mamá
sabe lo que dice.
HOLA!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))
Au no Felicita será un problema!!
ResponderEliminarSiguelaa :)
Sube pronto *.*
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ResponderEliminarHay tenia que ser Felicity de imprudente que lala.. huyyy (Tn) esta celosa de Tom jajaja y el ni se imagina eso, me encanto virgi espero los próximos caps mira que quede intrigada eh..
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