martes, 26 de enero de 2016

8, 9, 10 y 11

Capitulo 8:

La cena había sido simplemente la cena más silenciosa de su vida. En sí los únicos que hablaban eran su padre y Tom. Algunas veces Matt opinaba algo, pero luego se quedaba quieto y le daba pequeños codazos debajo de la mesa para que lo mirara, y de una vez por todas dejara de mirar a Tom. Sacudió un poco la cabeza. ¿Qué era lo que estaba pasando con ella? Siguió ordenando mientras miraba de vez en cuando a su alrededor… Había vivido tantas cosas en aquella habitación. Se la pasaba tardes encerrada jugando con sus muñecas y haciendo tomar el té a Tom. Rió levemente al recordar aquello. Ahora no parecía ser alguien que tomara té. Y por la noche salía a andar a caballo con él. Volvió a sonreír al recordarlo de pequeño. De verdad estaba cambiado. Estaba mucho más… lindo y sexy de lo que ella recordaba. Todo un hombre frente a sus ojos.
Él se sentó lentamente en la cama y la miró fijo, esperando a que le dijera algo. Pero no, ella estaba muy concentrada terminando de guardar lo último de ropa que había dejado. No, él no era ningún jerk. Sabía perfectamente que algo pasaba entre ella y aquel guapetón de ojos verdes.
—Ya darling, ¿Vas a decirme porque te perturbó tanto ese bombón campestre? —le preguntó al fin luego de unos cuantos segundos.
______ se giró a verlo y reprimió una sonrisa al escuchar como lo había llamado.
—¿Cómo le dijiste? —le preguntó divertida.
—Bombón campestre —dijo él simplemente —¿Por qué lo mirabas tanto?
—Él y yo crecimos juntos aquí, y cuando éramos chicos él era mi único amigo en este lugar. Fue él el que me enseñó a andar a caballo. Me enseñó a subirme a los árboles y todas esas cosas que se hacen en el campo —le dijo y volvió la vista a su armario.
Matt resopló. Eso no le decía nada. Cualquiera pudo haberle enseñado esas cosas y ni loca ella iba a mirarlo de esa manera.
—¿Solo por eso lo mirabas tanto? Vamos, linda, no soy estupido. No solo lo mirabas porque te enseñó a subirte a un caballo.
—Bueno, en realidad no… —concedió ella —Solo está muy cambiado.
—¿Esta hecho un papitaso como de telenovela, verdad? Un estilo ‘pasión de gavilanes’. Es como un Mario Cimarro, pero con ojos claros —le dijo. Ella estalló en risas. A veces su mejor amigo tenía cada ocurrencia.
—No, no es eso. Solo que me sorprendió lo cambiado que está. Nada más. Hacía diez años que no lo veía…
—¡¿Diez años?! —exclamó exaltado —Con razón te miraba como si fueras una especie de hiper extraña roba campos. Te miraba con desconfianza, sweetheart.
—No creo que sea así. Quizás él también esté sorprendido de verme… Date cuenta que pasaron muchos años —sin darse cuenta sonrió mientras su mirada estaba fija en un punto vacío, como recordando —Además él fue mi primer beso…
Se maldijo internamente luego de soltar aquellas palabras. Cerró los ojos con fuerza. Ya se imaginaba las palabras que seguían… ‘Ajá, ¡te caché, linda!’
—Ajá, ¡te caché, linda! —casi gritó él. ______ rió por lo bajo. Mattie se puso de pie y comenzó a caminar a su alrededor —O sea… que el bombón campestre fue el primero que besarte.
—Si, eso dije —dijo algo incomoda —Pero teníamos 12 y 13 años…
—¿Cómo fue? —preguntó entusiasmado —Quiero saberlo.
—Mattie, no lo recuerdo —le mintió. Él entrecerró los ojos para mirarla mal.
—A mamá mona con bananas verdes no, chiquita —le aseguró él —Me lo cuentas ahora o se lo voy a preguntar a Simone.
—¡No! —exclamó ella —Eres tan chismoso.
—Lo sé —dijo muy orgulloso de si mismo. ____ suspiró.
—Bien… fue en las caballerizas. Yo estaba mirando a mi nuevo caballo y él vino a buscarme. Yo le tenía miedo al animal y no me animaba a tocarlo. Él se acerco e hizo que lo tocara. Luego giré para mirarlo y nos besamos. Fue como un impulso.
—Juro que me muero muerto, ese debió ser el beso más romántico de toda la historia de los primeros besos románticos —dijo emocionado.
Ella sonrió levemente.
—Eres un extremista —dijo divertida —Además estoy segura de que ni siquiera se acuerda bien de mí.
—Yo no estaría tan seguro —dijo él alzando un dedo y luego tocando su barbilla en forma pensativa —El bombón campestre parece estar tan perturbado como tú, por tu presencia… Se le notaba a leguas en la manera que te miraba.
—¿Y cómo me miraba según tú? —quiso saber ella.
—Era extraño —asintió él —A veces su mirada decía: wow, no puedo creer que ella esté aquí. Y en otras decía: ¿Por qué demonios está aquí? —_____ lo miró extrañada. Matt giró y la miró fijo a los ojos —En su mirada había una especie de dolor, sweetness.
______ pensó bien aquellas palabras. Y eran ciertas. En algunos momentos Tom la miraba con dolor. Creía saber por qué. Ella misma sentía ese dolor sin sentido a veces. Soltó un suspiro y al fin terminó de arreglar todo.
—Voy a ir a la cocina a buscar un algo de tomar, ¿quieres venir conmigo? —le preguntó a su amigo. Mattie se dejó caer pesadamente en la cama.
—No, Beauty, ve tú solita —le sonrió con los labios sellados —Pero tráeme algo para tomar aquí.
—Está bien —resopló y salió de la habitación.
Sin hacer demasiado ruido bajó y entró a la cocina. Tenía tantos lugares para recorrer al día siguiente, que se sentía realmente emocionada. Pero a decir verdad tenía muchas ganas de encontrar a Tom y sentarse a hablar con él.
Se acercó a la cocina y prendió la hornalla. Si, iba a prepararse un té. La puerta se abrió…
—Mamá…
Él dejó de hablar al encontrarla a ella allí parada. _______ casi sonrió. Al parecer la suerte estaba de su lado.
—Hola —lo saludó.
—Hola —dijo algo tímido —Lo siento, solo estaba buscando a mi madre.
Dio media vuelta para salir de allí. ______ caminó hacia él.
—No, espera —le pidió. Tom se detuvo y giró para encontrarla un poco más cerca de él. Su corazón comenzó a palpitar rápido —Tanto tiempo, ¿verdad?
—Si, diez años —asintió —Usted está igual…
‘¿Usted?’ —pensó ______.
—En cambio tú has cambiado bastante.
El silencio se hizo algo insoportable entre ellos. Tom se quedó allí parado, observándola todo el tiempo. ¿Qué podían decirse? Eran unos completos extraños ahora.
El agua comenzó a hacer un pequeño burbujeo, avisando que ya estaba hirviendo. _______ miró sobre su hombro.
—No he vuelto a tomar té después de que usted se fue —dijo él.
Ella volvió a mirarlo. Y sintió un nudo en el estomago.
—¿Quieres uno? —fue lo único que se atrevió a decirle.
—No, muchas gracias, señorita…
—¿Por qué me tratas de usted? No soy una anciana.
—Respeto.
—Bueno, no tienes por qué. Puedes tutearme.
—No creo que sea correcto.
—Oh, Tom —dijo ella divertida y se acercó a buscar una taza —Estamos en el siglo XXI, no creo que sea necesario que me trates de usted.
—Bien, voy a intentarlo.
—Me alegra saberlo —le sonrió.
Él respiró profundamente. Si, iba a preguntárselo.
—¿Por qué no volviste más? —fue al grano sin rodeos.
El aire abandonó a ______. En aquella mirada verde había mucho reproche. Y si, tenía derecho a reprocharle. Ella le había prometido que iba a volver. Y no lo hizo. Y el por qué era muy estúpido. Simplemente se había dedicado demasiado a sus estudios y a su nueva vida en la cuidad.
Se llenó de extravagantes lujos, y numerosos amigos. Pero aun así jamás se había sentido tan bien como en el campo… y con él.
—Tom…
Él negó con la cabeza levemente, impidiéndole hablar.
—Ya no importa.
Salió de allí sin darle tiempo a nada. _____ se quedó quieta mirando como la puerta se mecía levemente de un lado hacia el otro. Él volvió a asomarse. Ella se sobresaltó.
—Mañana la espero en las caballerizas a las 7 en punto. Ni más tarde, ni más temprano.
Se fue de allí de nuevo, dejándola totalmente desconcertada.

Capitulo 9:

Se sentía como en una especie de película de espionaje. Y a decir verdad no había podido dormir en toda la noche, pensando en cómo haría para salir de allí sin hacer ningún ruido. Además de que no había podido dejar de pensar en Tom y en que la había citado en las caballerizas. ¿Hablarían bien allí? ¿Él le diría todo lo que pensaba de ella? Su corazón se aceleró al pensar que estaría a solas con él. Logró salir de la casa sin hacer ningún escándalo. Soltó un suspiro y miró encantada a su alrededor. El sol comenzaba a asomarse, bañando a aquel campo de luz. Los suaves sonidos de las aves llegaron a sus oídos. Aquello si que era paz. Respiró profundamente y comenzó a caminar hacia las caballerizas. No se sentía demasiado segura de si era correcto. Pero de ninguna manera podía evitarlo. Tenía ganas de verlo, de saber por qué la había citado allí.
Comenzó a caminar hacia el lugar indicado. Se sentía como una boba niña de 15 años, estaba emocionada. Al parecer aun no había ningún peón por allí, ya que todo estaba completamente desierto.
Llegó y entró con cuidado. Aquel familiar olor volvió a invadirla. Miró a su alrededor buscando a Tom y él no estaba allí. Miró la hora en su reloj y marcaban las 7 en punto. Frunció el ceño. El sonido de un caballo le hizo levantar la mirada. Se congeló. No podía ser cierto… aquel, ese… ese era su caballo blanco. Sin poder evitarlo comenzó a caminar hacia él. El caballo se giró a mirarla y retrocedió unos pasos, mientras hacía un sonido con la boca. Se acercó un poco más pero se detuvo. Tenía miedo, el mismo miedo que había tenido la primera vez que lo había visto.
—No le tenga miedo —dijo él.
_______ giró rápidamente para encontrarlo parado en la puerta del establo, semiapoyado contra el marco.
—¿Es él? —le preguntó con un poco de timidez. Tom sonrió de costado e ingresó del todo. El pulso de _____ se aceleró.
—Si, es White.
Ella volvió a mirar al animal. Su corcel blanco estaba realmente hermoso. Sonrió levemente. Tom había cumplido su promesa de cuidarlo. En cambio ella… ella no había hecho nada. Se sintió una basura, y no era exagerado. El caballo resopló y _____ le prestó atención de nuevo. Quería tocarlo, pero no sabía como iba a reaccionar ante una desconocida.
—No le tenga miedo —volvió a decirle —Él no le hará daño…
____ volvió a mirar a Tom y ahora el estaba un poco más cerca. Sintió una presión en el pecho.
—Es que… no me conoce, no tiene ni idea de quien soy —dijo ella.
Tom suspiró y caminó hasta estar a su lado. ____ fue muy conciente de sus diferencias. Mientras él era todo músculo y fibra, ella era toda delicadeza y ropa cara. Tom se veía sexy como el infierno con aquel sombrero de vaquero. Pero la ponía nerviosa. La ponía nerviosa no poder ver bien sus ojos, no saber si él la estaba mirando, o como la miraba. Quería quitarle ese sombrero de un manotazo. Tragó saliva.
—White —lo llamó él al caballo.
Al instante el animal lo miró e hizo un relinche. ______ lo miró asombrada, era increíble que le respondiera de esa manera.
—Es increíble —musitó.
—¿Sabes quien es ella? —preguntó él. White meneó la cabeza y volvió a contestar. _____ estaba perpleja —Ella es la señorita ______ —el caballo relinchó un poco y golpeó el piso con una de sus patas —Puede tocarlo, señorita, él sabe quien es usted.
Ella se armó de valor. Ya no era una niña, no podía temerla a un lindo animal como ese. Pero su valor se fue en un abrir y cerrar de ojos. No podía hacerlo, de verdad tenía miedo.
Tom se quitó el sombrero, soltó un suspiro y sin darle aviso se acercó a ella por detrás y tomó su mano. Ella se quedó completamente quieta sintiendo su cercanía. Su mano era el doble más grande que la suya. Fuerte, áspera, caliente. Con cuidado la hizo caminar hacia delante, aun sosteniendo su mano. La levantó un poco cuando el caballo se acercó a ellos. _____ retrocedió unos pasos soltando un suspiro de sorpresa. Pero se encontró con el pecho de Tom. Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
White se acercó otro poco a ellos, hasta que la mano de _____ se apoyó sobre su hocico. La mano de Tom seguía sobre la de ella, e hizo el movimiento descendente para que ella acariciara a White. Se quedaron en silencio.
El corazón de Tom latía rápido. Él no sabía bien por qué estaba haciendo aquello. No debería estar tan cerca de ella. Su perfume lo rodeó. La tenía tan cerca, era como un sueño.
Ella se mordió los labios. La situación era la misma que hace diez años atrás. ¿Qué debería hacer ahora? ¿Besarlo? Sacudió la cabeza.
—¿Lo ve? —inquirió él cerca de su oído —Él no va a hacerle daño.
_______ se estremeció, su voz era tan masculina. Giró un poco la cabeza para encontrarse con sus ojos a escasos centímetros.
Él podía besarla si se inclinaba un poco, y la idea lo emocionó de una tonta manera. Ya no era un niño, no iba a besarla como tal. Pero, por dios, era como una extraña para él ahora. Aunque en su mirada podía ver que ella seguía siendo la misma de siempre. Se había ido una niña y ahora veía una mujer. Una hermosa mujer. Se alejó de ella rápidamente. Eso era extraño, él no podía comportarse de esa manera.
______ se quedó quieta en su lugar, acariciando a White por si sola. No sabía que decir, ni que hacer. Todo era tan raro. Acomodó su garganta.
—Está realmente hermoso White, Tom —le dijo para romper el hielo.
Él se rascó la nuca y no la miró.
—Es el mejor caballo de la estancia.
_____ le sonrió al caballo y lo palmeó un poco. White se le acercó más hasta tocar su rostro con su hocico. _____ rió por lo bajo. Tom la miró, y su corazón palpitó. Se veía tan hermosa allí parada, casi abrazando a White. Al parecer el caballo no lo había olvidado. Él no se mostraba tan cariñoso con las personas.
—Tom —lo llamó ella sin mirarlo.
—¿Si? —le preguntó. ____ tenía los ojos cerrados y ahora abrazaba a White. Era como si estuviera recordando algo.
—¿Recuerdas cuando éramos niños y jugábamos a las escondidas? —inquirió y abrazó un poco más fuerte a su caballo. Se sentía bien así —Tú te escondías en algún lugar de la caballeriza y yo tenía que buscarte. Y cuando te encontraba…
Abrió los ojos y él no estaba allí. Frunció el ceño extrañada. ¿Podía ser posible que él se fuera dejándola sola? Pero entonces escuchó el sonido de algo que se caía. Sonrió al recordar que esa era la señal. Él estaba escondido en algún lugar.
Comenzó a caminar, pero el sonido de paja bajo sus pies era muy delator. Se quitó los zapatos y los tiró a un costado.
—¿Dónde podrá estar Tom? —preguntó con cierto tono de burla.
Tom sonrió mientras estaba escondido detrás de uno de los caballos. No podía creer que ella recordara algo como aquello. Al parecer lo tenía presente. ¿Tendría presente también aquel beso que compartieron en aquel lugar? Tal vez no…
Un sonido proveniente de unas de las cuadras alertó a ______, él estaba cerca. Ella se acercó en silencio y se asomó de repente pensando que él estaba allí. Pero no, no estaba. Miró hacia su derecha y sonrió con malicia. Ya sabía en donde estaba.
Tom no escuchó ni un sonido más. Aquello era extraño. Asomó la cabeza con cuidado y ______ no estaba por ningún lado. ¿Se habría ido?
—¡Te encontré! —exclamó de repente haciendo que él cayera hacia atrás.
Ella estalló en risas.
—Esto no debería ser así —se quejó él divertido mientras se incorporaba.
_______ no podía dejar de reír, estaba tentada. Trato de calmarse, pero cada vez que lo hacía volvía a estallar en carcajadas.
Tom arqueó una ceja cuando ella se calmó del todo. Era su turno de vengarse.
—Oh, no —musitó ella.
Sin pensarlo dos veces comenzó a correr, ya que lo que venía después de haberlo encontrado eran las malditas cosquillas.
Tom fue mucho más rápido de lo que ella había esperado y en un abrí y cerrar de ojos ya la había atrapado. Cayeron juntos al suelo. A ____ le dolía el estomago, la garganta y hasta el pelo de tanto reír. Él era malvado, si que lo era.
Pero de alguna manera lo logró y giró sobre la paja, quedando sobre él. Ella también podía vengarse. Recordaba que Tom no era muy cosquilludo como ella, pero si que tenía un punto débil. Y ese era el cuello. Tom intentó esquivar sus manos pero no pudo. Le dolía el abdomen de tantas risas. Volvió a girar para vengarse. Y otra vez, y otra vez…
—Ya… ya no… puedo más, Tom —dijo ella sin dejar de reír.
Él detuvo sus manos y ambos comenzaron a calmar sus risas. Aquello había sido tan divertido. Pero todo rastro de diversión se fue cuando fueron consientes de cómo habían quedado.
Ella lo miró fijo a los ojos. Él había quedado sobre su cuerpo. El peso masculino era simplemente agradable, y no la aplastaba.
Tom la observó detenidamente, ¿Porqué tenia que  ser tan linda? Y de repente su mirada bajó hasta sus labios. Estaban semiabiertos…
—______, ¿estás aquí…? —preguntó entrando a la caballeriza. Sus ojos se abrieron bien al ver la escena.
‘No way, arruiné el momento’ —pensó Matt.
Tom se puso rápidamente de pie y tomó una mano de ______ para pararla de un solo tirón. Ella comenzó a acomodarse nerviosamente, mientras que Tom levantaba su sombrero del suelo y se lo colocaba.
—¿Qué pasó, Mattie? —preguntó nerviosa.
—Estaba buscándote —miró a Tom y volvió la mirada a ella —Porque el desayuno ya esta listo…
—¿Ya? —preguntó asombrada —¿Qué hora es?
—Más de las 8.30 —contestó su amigo.
—Bien —habló Tom —Voy a ver si mi madre necesita ayuda.
Salió de allí rápidamente, dejando a _______ completamente sola con la escena a cuestas. Ella miró a su amigo y sin decir nada comenzó a quitarse la paja que le había quedado en el cabello. Matt se tocó el mentón, mientras reprimía una sonrisa.
—¿Y bien? —le preguntó.
—Y bien, ¿Qué? —dijo ella.
—Vamos linda —dijo divertido —¿Qué estaban por hacer?
—No seas mal pensado, Matt Donovan —dijo con tono firme.
—¿Mal pensado yo? —inquirió —No, mi vida, estás muy equivocada. Porque déjame decirte que encontrar a dos personas en el suelo de una caballeriza, una encima de la otra, jadeantes… da que pensar.
—Pues, estás pensando mal… —lo miró bien —Y no estábamos jadeantes.
—¿Entonces que estaban haciendo? —le preguntó y se acercó a ella para ayudarla con su cabello. La miró divertido —Porque no estaban hablando, darling.
—Estábamos jugando —dijo ella.
—¿A que? ¿A revolcarse apasionadamente en la caballeriza? —dijo con cierto tono de burla.
—No, Mattie. Estábamos jugando a las escondidas. Lo encontré y comenzó a hacerme cosquillas y yo a él como cuando éramos niños.
—Pero ya no son niños, ¿Qué necesidad tenían de jugar?
—Fue un… impulso —dijo algo fastidiada.
—Como su beso de hace 10 años —dijo enternecido —¿Se besaron?
—¡No, no nos besamos!
—Solamente porque yo llegué —exclamó —Soy un idiota, no tuve que haber venido, ¡No tuve que haber llegado!
______ se alejó de él y comenzó a caminar hacia la salida. Matt la siguió.
—Mira no sé que es lo que debe estar maquinando tu pervertida mente, Matt. Pero Tom es un gran amigo para mí, como un hermano.
—Si, por eso se besaron —dijo asintiendo.
—¡Éramos niños! —chilló —Fue solamente para experimentar.
—Oh, por favor ¿Acaso vas a decirme que no sentías nada por él cuando eran niños?
_______ siguió caminando hasta que estuvieron fuera del lugar. No le contestó enseguida a Matt porque estaba pensando en aquello. Lo que ella había sentido por Tom siendo una niña no lo podía explicar. Era algo que no había vuelto a sentir por otra persona. Era extraño. Sacudió la cabeza y miró a su amigo.
—Una no sabe de esas cosas cuando es niña, por el simple echo de que es una niña. Pero no lo sé… creo que me gustaba.
—¿Y ahora te gusta? —le preguntó mientras movía ambas cejas en forma pícara.
_____ se aguantó las ganas de reír.
—Eres intratable, Mattie.
—Pero me amas… admítelo —dijo mientras la empujaba levemente —Y también admite que ese bombón campestre te movió hasta la médula.
—No, no me gusta —dijo ella poniendo sus ojos en blanco.
—Mentirosa —la acusó él —Además es increíble como ese hombre te mira.
______ se detuvo y lo miró bien.
—Eres un tonto… no me mira de ninguna manera —aseguró. Matt sonrió.
—Claro que si, ______. Te desea, Sweetness, el papitaso de telenovela, te desea.

Capitulo 10:

Se asomó con cuidado detrás de aquella ventana. Ella tenía que lograr acercarse a él y saber como estaba. Desde que había sabido que sus hermanos lo habían herido, no había podido dormir, ni dejar de pensar en él. Cruel destino que no los dejaba en paz. Idiotas hermanos le habían tocado. A veces lograba odiarlos.
Se acercó más al vidrio, logrando ver en el interior de la habitación. Y allí estaba él, acostado en la cama, con los ojos cerrados, cara de tranquilo. El corazón se le estrujó. Levantó una mano y la apoyó contra el cristal, deseando que él la viera.
Entonces Georg giró la cabeza mientras abría los ojos, sus miradas se encontraron. Ella sonrió bobamente mientras retenía un par de lágrimas. No sabía por qué quería llorar. El castaño se sentó rápidamente en la cama, siseó ante el repentino dolor que le invadió el brazo.
—No, Georg —musitó ella. Él ignoró el dolor y se puso de pie, caminó lentamente hasta la ventana, se arrodilló ante ella y con la poca fuerza de su otro brazo logró abrirla.
—¿Qué haces aquí, princesa? —le preguntó de manera tierna.
Eran increíbles las cosas que ella le hacía sentir. Simplemente verla allí parada lo había hecho olvidarse de todo, hasta del dolor.
—Tenía que saber como estabas —dijo Lola y de repente sus labios temblaron mientras trataba de no llorar —Lo siento tanto, Georg —no pudo evitarlo, la primera lágrimas resbaló por su mejilla —Te juro que no quería que eso pasara… casi muero cuando lo supe. Insulté a mi padre, a mis hermanos, a mi madre… me encerraron. Pero logré escapar.
—Nonono, princesa, no llores —murmuró el castaño y estiró su mano para tocar su mejilla. Secó las lágrimas con su pulgar —Como ya ves estoy vivito y coleando —Lola esbozó una pequeña sonrisa —Y no me tienes que pedir perdón… no fue tu culpa.
Se quedaron en silencio, mirándose detenidamente a los ojos. Georg seguía acariciando su rostro. Se sentía dichoso, su corazón latía fuerte. Se agachó un poco más. Podía besarla. Jamás lo había hecho antes, tenía miedo de no… agradarle. Pero ahora que la tenía allí, con los ojos llenos de lágrimas, mirándolo de aquella manera tan linda, no podía evitarlo.
Lola pestañeó. ¡Él iba a besarla! La respiración la abandonó por completo. Siempre había querido que el chico de sus sueños fuera el primero en besarla. Cerró los ojos lentamente, esperando sentir sus labios.
Georg sonrió, se veía adorable así. Se acercó un poco más. Su brazo protestó, pero no le prestó atención. Tenía algo mucho mejor al frente. Sus labios rozaron su nariz, depositó un casto beso allí. Bajó un poco más, y un suspiro chocó contra su mentón.
—Georg… ¿estás despierto?
Él se incorporó rápidamente al escuchar la voz de Tom a punto de entrar a la habitación. Miró hacia la puerta y luego miró a Lola. Ella tenía el ceño levemente fruncido.
—Viene alguien —le contó. La castaña alzó ambas cejas en un gesto de asombro. Sacudió la cabeza, tenía que irse de allí —En una hora te veo detrás del gallinero.
—Pero, Georg, tu brazo…
—Shhh —la calló —Te esperó allí, princesa —le sonrió bobamente. Ella copió su acción, sintiéndose demasiado tonta —No me falles.
Cerró la ventana y casi voló hasta su cama. Maldijo por lo bajo ante el asfixiante dolor que lo invadió.
‘Ella lo vale, ella lo vale’ —pensó.
La puerta se abrió y Tom entró. Georg lo miró extrañado. ¿Desde cuando su primo sonreía de aquella manera tan idiota? Tom caminó hasta la cama que estaba a su lado y se dejó caer pesadamente con los brazos detrás de la cabeza.
—¿Cómo está tu brazo? —le preguntó luego de unos segundos. Georg frunció el ceño.  Tom estaba raro… muy raro.
—Mejor —se limitó a contestar —Oye… no es que sea extraño en ti, ni nada por el estilo. Pero ¿Por qué estás sonriendo como imbécil?
Tom giró la cabeza para observarlo, y entonces comenzó a reír. Georg arqueó una ceja.
—No lo sé —siguió riendo —Dime, tú ¿Por qué tienes esa cara de idiota?
El castaño se tensó. ¿Tanto se le notaba? Pero no podía agarrar y decirle a Tom que Lola había ido a verlo y que casi la besa. Sería como estar a punto de cavar su propia tumba. Ya que el pelinegro le había dejado claro que no quería que ellos se vieran hasta que las cosas estuvieran arregladas con los Montoya.
—No… nada, nada —miró al techo tratando de pensar en otra cosa para cambiar de tema y que Tom no lo descubriera. Y de repente sonrió —Ya sé por qué estas así.
—Ah, ¿si? ¿Por qué? —inquirió el pelinegro.
—Porque vino la hija del jefe —sonrió con picardía. Tom lo miró algo sorprendido. No esperaba que Georg dijera eso —La chica de la foto que tenías escondida…
—Claro que no —aseguró.
—Oh, vamos, primo, ambos sabemos que si..
—Que no, idiota.
—Tom está enamorado, Tom está enamorado —comenzó a cantar.
Tom tomó una almohada y se la arrojó, golpeándolo en la cabeza. Georg carcajeó y se apretó el brazo fingiendo que le había pegado allí.
—Pareces un niño, Georg —lo retó —¿Qué va a pensar Lola?
Georg sonrió con soberbia.
—Ella me ama de cualquier forma.
—Si, si, seguro —ironizó Tom.
Se quedaron en silencio. Tom miró fijo al techo y una tonta sonrisa se curvó en su rostro. ¿Por qué se sentía tan idiota? Todavía tenía en sus oídos el retumbe de su risa. No había cambiado nada… era igual de contagiosa que siempre. Y se sentía extraño por lo que había pasado en la caballeriza. Si el amigo de ella no hubiese entrado, quizás él hubiese hecho una estupidez. ¿Sería solo un amigo? Había algo muy raro en ese amigo. Más bien daba la vista de ser una… amiga. Sacudió la cabeza y se levantó.
—¿Quieres que le diga a mamá que te traiga algo para desayunar? —le preguntó.
—Mmm —pensó él mientras se tapaba hasta el cuello —Puede que quiera unos waffles con mucha miel, un tazón de cereales, un poco de jugo de naranja y… ¡Tocino! Si que quiero eso. También sería muy agradable un par de tostadas con mantequilla y un café con leche, con mucha canela…
—¿Y si mejor te traigo el refrigerador completo? —le preguntó Tom con sarcasmo.
—Disculpe usted, señor Campo comedor de carne compulsivo. Pero necesito reponer fuerzas comiendo cosas saludables.
—El tocino no es saludable —dijo Tom.
—Claro que lo es. Sino mírate… te la pasas comiendo porquerías y eres el hombre por las que todas las muchachas del pueblo suspiran —hizo ojitos.
Harry no pudo evitar reír.
—Eres un idiota, Geo.
—Ya, vete… tráeme el desayuno.
Tom salió de allí y se dirigió a la cocina. Se detuvo al escuchar una voz allí.
—¿Por qué me hablas así? —preguntó ella. El pelinegro se asomó un poco y la divisó hablando desde un celular. Frunció el ceño —Ya te dije por qué acepté acompañar a papá… era importante para él que yo viniera —Tom se acercó un poco más para escuchar mejor —No me interesa nada de lo que hay en este campo, maldita sea —y sintió un presión en medio del pecho al escuchar aquellas palabras —¡Tú no quisiste acompañarme! —ella comenzó a llorar —¡Tuve que pedirle a Matt que lo hiciera! ¡Tú nunca estás disponible! —no le gustaba verla llorar, jamás le había gustado —¿Por qué me haces estás cosas, Ashton? —se tomó la frente con una mano mientras apretaba los labios —¿Sabes qué? Haz lo que quieras. ¿Quieres dejarme? Hazlo. ¿Quieres engañarme? Hazlo. ¿Quieres… irte al demonio? Hazlo. Al final Mattie siempre tiene la razón… no vales la pena —aquel infeliz que la estaba haciendo derramar lágrimas debía ser su pareja. Eso lo llenó de una extraña angustia —¡No, no me pidas perdón ahora, idiota! Siempre haces lo mismo… Aaargh, no quiero seguir hablando contigo.
Cortó y se sentó en una de las sillas con la cabeza gacha. Tom quiso entrar allí y acercarse a ella para abrazarla. Cuando eran niños siempre era él el que la consolaba y cuidaba de todo lo que pudiera hacerle mal. Tal vez ahora también podía hacerlo. Iba a entrar pero alguien se le adelantó.
Matt ingresó a la cocina y se arrodilló frente a ella. ______ lo abrazó por el cuello rápidamente y se echó a llorar con más fuerza.
Tom sonrió con amargura. Él ya no era su mejor amigo. Ya no era el que secaba sus lágrimas, ni el que la hacía reír para hacerla sentir mejor.
Alguien más ya había ocupado ese puesto. Y al parecer no era el único puesto que le habían usurpado. Su corazón también estaba ocupado por otro.
Soltó un suspiro. Aquello no tendría que importarle. Pero… ¡diablos! le importaba. Sacudió la cabeza y salió de allí antes de que alguno de los dos lo viera.
Era hora de entender que las cosas habían cambiado. Él ya no tenía 13, ella ya no tenía 12. Y sus corazones estaban en distintos caminos.

Capitulo 11:

______ caminó hasta su habitación. Entró y se dejó caer pesadamente en su cama. Se le partía la cabeza de tanto llorar por Ashton. ¿Por qué él era así con ella? ¿Por qué pretendía que ella pusiera todo en aquella relación, mientras él no hacía más que reprochar? Respiró profundamente y se quedó con la mirada fija en el techo.
—No me interesa nada de lo que hay en este campo, maldita sea.
Recordó sus propias palabras. Eso no era así. Claro que había cosas que le interesaban en ese campo. Ella había crecido allí, había sido muy feliz allí.
Se puso de pie, no iba a dejar que su novio le arruinara las hermosas vacaciones que tenía pensado pasar. Tenía muchas cosas por ver aun.
Se asomó al balcón y lo divisó a él. Llevaba un par de bolsas en ambas manos y caminaba hacia el establo. Su corazón latió con fuerza. Por ahí podía pedirle que la acompañara.
—¡Tom! —lo llamó.
El detuvo sus pasos y apoyó las bolsas en el suelo. Giró la cabeza y levantó la vista para encontrarla parada en el balcón de su habitación. Un nudo se le formó en el estomago. Solo atinó a hacerle un movimiento de cabeza en forma de saludo. Pero en realidad no quería estar allí, quería mantener su cabeza en otro lugar. Tomó las bolsas con más firmeza y volvió a caminar.
_____ miró extrañada como él se alejaba. Y sin dudarlo entró a su habitación. Algo tenía que haber pasado para que él la ignorara de aquella manera. Salió de su habitación y bajó para luego salir de la casa. No entendía muy bien por qué se sentía así de afectada con respecto a Tom. Pero no le había gustado nada la forma en la que la había mirado.
Llegó al establo y entró sin dudarlo. Allí estaba él, dándole de comer a un par de caballos.
Tom giró la cabeza y se sorprendió de verla allí.
—¿Necesita algo, señorita? —se atrevió a preguntarle.
—Si —asintió ella —Necesito saber que te sucede.
El pelinegro volvió la vista al caballo y lo palmeó levemente mientras le terminaba de colocar el bozal para que comiera por si solo. Volvió la vista a _____.
—No sé a qué se refiere…
Caminó hacia el segundo caballo, cargó su bozal y comenzó a colocárselo.
—Claro que te sucede algo, Tom —dijo ella —Pasamos un momento muy divertido hace un rato. Y ahora estás… no lo sé.
Tom la miró sobre su hombro.
—No creo que le interese, señorita. Aquí no hay nada que le interese.
Volvió a prestarle atención a lo que estaba haciendo.
Ella se quedó quieta en su lugar, procesando las palabras que él acababa de decirle. ¿Acaso él había escuchado la conversación que ella había tenido con Ashton?
—Tom —lo llamó. Él no la miró —Tomas Kaulitz, mírame.
Tom tensó la mandíbula. Solo ella lo había llamado así. Y que lo hiciera de nuevo, en aquel momento, lo hacía sentir enojado. ¿Con qué derecho se atrevía a hurgar en sus recuerdos, en sus emociones? Ella se había olvidado de todo. ¿Por qué iba a importarle ahora?
_____ resopló y caminó hasta él. Lo tomó del brazo, haciendo que él girara para enfrentarla.
—Estoy trabajando, señorita. Si no le molesta… puede irse.
Ella lo miró ofendida.
—¡Claro que me molesta! —exclamó —No quiero que me trates como a una extraña.
—Es una extraña para mí.
Los ojos de _____ se llenaron de lágrimas. Tom se maldijo internamente. No, no podía hacerla llorar. Ella no debía llorar delante de él.
—¡No quiero ser una extraña para ti! ¿Olvidaste todo lo que vivimos juntos? ¿Lo hiciste?
Tom no contestó al instante. Se quedó observándola detenidamente.
—¿Usted lo olvidó? —le contestó con otra pregunta.
_____ miró hacia otro lado. ¿Qué podía decirle? En realidad ella no lo había olvidado. Solo lo había dejado de lado… Solo se había dedicado a sus estudios, a su futuro.
—No —le contestó luego de varios segundos —No lo he olvidado.
—¿Segura? —inquirió él.
______ enfrentó su mirada.
—No lo olvidé, Tom —aseguró —Solo… lo dejé pasar.
El pelinegro sonrió con los labios sellados.
—Ya no se preocupe por eso. Pasaron muchos años, ¿a quién podría importarle? Éramos niños. Y ya nada queda de eso.
Los labios de _____ temblaron. Pero no iba a llorar, no debía llorar. Fijó la mirada en el pecho de Tom. Divisó una cadenita plateada que rodeaba su cuello. Lo miró a los ojos.
—¿Aun tienes mi regalo? —le preguntó.
Tom sacó a la vista la cadenita que estaba oculta entre él y su camisa.
—Yo cumplo mis promesas.
Y ella ya no pudo soportarlo. El primer sollozo escapó de sus labios. Tom se quedó quieto, sintiendo que su corazón se partía al escucharla llorar. Dio un paso hacia ella y la envolvió entre sus brazos. No podía dejarla llorar así.
_____ ocultó el rostro contra su pecho, sintiéndose minúscula, indefensa. Pero el reconfortante calor masculino la protegió.
—Lo siento, Tom —murmuró contra él —Eras importante para mí… lo juro. Y aun lo eres. Es raro el motivo. Pero estar contigo es como volver al tener 12 años.
Él se quedó en silencio, la abrazó un poco más. Entendía como ella se sentía. A él también le pasaba. Verla, estar cerca de ella lo hacía sentirse un niño de nuevo.
—Usted también era… es importante para mí…
Ella se alejó para mirarlo.
—Vuelve a tratarme de usted y vas a arrepentirte —le advirtió. Tom rió por lo bajo.
—Voy a tenerlo en cuenta.
—Más te vale, Tomas.
Se quedaron en silencio por varios segundos. Tom levantó la mano y secó las lágrimas que cubrían sus mejillas.
—¿Quiere… —sacudió la cabeza —quieres ir a montar?
Ella lo miró emocionada.
—¿Me vas a acompañar?
—Si quieres.
—Si quiero —asintió contenta.
—Bien —sonrió él —Prepararé a los caballos entonces.
_____ observó como él sacaba a White de su cuadra y luego agarra a otro caballo color café. Ella frunció el ceño levemente.
—Tom —le habló.
—¿Si? —preguntó.
—No estarás pensando que voy a subir a White ¿o si?
Él la miró sobre su hombro y le dedicó una galante sonrisa. _____ sintió cosquillas en el estomago.
—Es tu caballo, enana —dijo divertido. Ella sonrió —Obvio que vas a subirte a él. Además de que ya te dije que no tienes que tenerle miedo.
—¿Y cómo sabes que no va a hacerme daño? —quiso saber.
Tom les colocó las sillas a los animales.
—Yo mismo lo crié y enseñé todo lo que sabe.
—Así que… ¿debo confiar en tu enseñanza?
—Claro que si.
Terminó de acomodar todo y se giró a verla. Ella lo miró algo nerviosa.
—Creo que olvidé como montar, Tom.
—Tonterías —dijo él y se subió al caballo café —Ven aquí.
Lentamente ella se acercó hasta donde estaba él. Tom se inclinó un poco y sin el más mínimo esfuerzo la alzó y la colocó sobre White. El caballo protestó un poco y ella se agarró con firmeza del brazo de Tom. El pelinegro le habló al caballo y al instante este se quedó quieto. _____ lo miró sorprendida.
—¿Siempre es así de obediente? —quiso saber.
—Solo conmigo.
Tom le dio un leve golpecito a su caballo y este comenzó a galopar. _____ miró asombrada como se alejaba y salía del establo. Respiró profundamente y tomó las riendas de White. No era que ella había olvidado como hacerlo, no. Solo le faltaba un poco de práctica. Pateó el costado del caballo y este comenzó a andar a toda velocidad. _____ ahogó un gritito y la luz del sol le dio en el rostro cuando salió del establo. Divisó a Tom a unos cuantos metros, esperándola. El caballo se dirigió hasta él.
Ella lo detuvo cuando estuvo cerca. Tom la miró realmente divertido. ______ se aferró con firmeza y lo miró con seguridad.
—Te juego una carrera —le dijo. Él arqueó una ceja
—¿Una carrera? —inquirió.
—Si —sonrió ella —Hasta el viejo roble.
—¿Aun recuerdas donde queda? —dijo sorprendido.
—Claro que si, salvaje.
Él sonrió bobamente. _____ se acomodó mejor y lo miró. Tom también se acomodó.
—Nada de trampas, enana.
—Jamás hice trampa —aseguró.
—No lo sé, no lo sé.
Ella rió divertida.
—¿Listo? —él asintió —¡Ya!
White comenzó a tomar ventaja. Sorprendido, el pelinegro, intentó alcanzarlos. Pero le fue imposible, ese caballo era salvaje.
Ella llegó y detuvo a su caballo. Se bajó y comenzó a festejar divertida. Volvió a abrazar al gran corcel blanco. Parecía ese caballo de los cuentos de hadas, que traían encima al príncipe azul.
—¡Ay que lindo eres, White! Gracias hermoso, gracias por dejarme ganarle —le dijo sin soltarlo.
Tom llegó hasta ellos y se detuvo.
—Tú sigue, White, sigue que voy a contarle a Estrella que le estas coqueteando a la hija del jefe.
______ se giró a verlo y sonrió divertida.
—¿Quién es Estrella? —le preguntó.
—Estrella es la novia de White —le contó.
Ella se giro a ver al caballo.
—No puedo creer que mi caballo tengo una novia —le dijo divertida. El caballo pateo el suelo unas cuantas veces. Ambos rieron. Ella volvió a mirar a Tom —¡Te gane!
—Eso fue trampa —dijo él.
—¿Trampa? Claro que no —dijo ella sin poder creerlo —Siempre haces lo mismo, eres un mal perdedor.
—¿Yo mal perdedor? Tú eres una tramposa —le dijo él.
—Ahora por eso recibirás tu castigo.
Él la miró bien y cautelosamente comenzó a caminar.
______ se agachó y buscó lo que estaba buscando. Barro.
Se puso de pie y le arrojó lo que había tomado.
Tom no pudo evitar la maldad de _____, y no llegó a salirse a tiempo de su camino. El frío barro cayó justo en su brazo derecho. Se miró a si mismo para luego dirigir su mirada a ______. Ella rió divertida y volvió a tomar barro. Se acercó a él y comenzó a pasarle barro por la cara.
—Creo que así, te verás muy bien —dijo divertida.
Cuando quitó sus manos de su rostro, Tom tomó un poco de barro de su cara e imitó su acción.
______ cerró los ojos al sentir el asqueroso y frío barro sobre su piel.
—Creo que así, te verás igual de linda que Estrella —le dijo y se alejó de ella para empezar a correr.
Ella abrió los ojos y lo encontró corriendo.
—¡Ven aquí, Tom! —le dijo fuerte y comenzó a seguirlo.
El pelinegro rió divertido al verla correr detrás de él. Detuvo sus pasos y la esperó de espalda.
______ corrió más rápido al verlo detenido. Cuando lo alcanzó se subió a su fuerte espalda.
Tom la sujetó con firmeza y comenzó a correr.
—¡Ya, Tom! ¡Bájame! —gritó divertida.
Él no le hizo caso, siguió corriendo. Hasta que a causa del cansancio se dejó caer con ella encima. Ambos rieron divertidos.
—Creo que ya no tenemos 12 y 13 para hacer esto —le dijo agitado.
Ella rió divertida e intentó ponerse de pie, pero sus manos resbalaron en el barro y cayó de lleno sobre él. Lo volvió a mirar a los ojos.
Tom pensó que iba a volverse loco y no podría detenerse si ella seguía mirándolo así. Había tantas cosas en aquella mirada. Su corazón se aceleró aun más.
_______ otra vez intentó ponerse de pie, y está vez si tuvo éxito. Le entregó una mano y lo ayudó a ponerse de pie. Tom se rascó la nuca, algo nervioso.
—Creo… creo que deberíamos volver.
—Si, también yo... —asintió ella.

Se subieron a sus respectivos caballos y cabalgaron en el más completo silencio hasta la estancia.



HOLA!!! BUENO AQUI EL MOTIVO DEL PORQUE NO AGREGE EN ESTA SEMANA.
1.- SE ME DESCOMPUSO LA COMPU Y LA MANDE A COMPONER Y COMO EN LA OTRA ADAPTACION PUSE ... NO AGUANTA LA COMPU ESTAR OCUPANDOLA Y CARGANDO PORQUE SE APAGA ENTONCES NO PUEDO AGREGAR EN LAS DOS ASI QUE AVER SI MAÑANA LES AGREGO EN LA PROXIMA ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO .. YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... ADIOS Y DISCULPEN LA DEMORA :))

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