Capitulo
8:
La
cena había sido simplemente la cena más silenciosa de su vida. En sí los únicos
que hablaban eran su padre y Tom. Algunas veces Matt opinaba algo, pero luego
se quedaba quieto y le daba pequeños codazos debajo de la mesa para que lo
mirara, y de una vez por todas dejara de mirar a Tom. Sacudió un poco la
cabeza. ¿Qué era lo que estaba pasando con ella? Siguió ordenando mientras
miraba de vez en cuando a su alrededor… Había vivido tantas cosas en aquella
habitación. Se la pasaba tardes encerrada jugando con sus muñecas y haciendo
tomar el té a Tom. Rió levemente al recordar aquello. Ahora no parecía ser
alguien que tomara té. Y por la noche salía a andar a caballo con él. Volvió a
sonreír al recordarlo de pequeño. De verdad estaba cambiado. Estaba mucho más…
lindo y sexy de lo que ella recordaba. Todo un hombre frente a sus ojos.
Él
se sentó lentamente en la cama y la miró fijo, esperando a que le dijera algo.
Pero no, ella estaba muy concentrada terminando de guardar lo último de ropa
que había dejado. No, él no era ningún jerk. Sabía perfectamente que algo
pasaba entre ella y aquel guapetón de ojos verdes.
—Ya
darling, ¿Vas a decirme porque te perturbó tanto ese bombón campestre? —le
preguntó al fin luego de unos cuantos segundos.
______
se giró a verlo y reprimió una sonrisa al escuchar como lo había llamado.
—¿Cómo
le dijiste? —le preguntó divertida.
—Bombón
campestre —dijo él simplemente —¿Por qué lo mirabas tanto?
—Él
y yo crecimos juntos aquí, y cuando éramos chicos él era mi único amigo en este
lugar. Fue él el que me enseñó a andar a caballo. Me enseñó a subirme a los
árboles y todas esas cosas que se hacen en el campo —le dijo y volvió la vista
a su armario.
Matt
resopló. Eso no le decía nada. Cualquiera pudo haberle enseñado esas cosas y ni
loca ella iba a mirarlo de esa manera.
—¿Solo
por eso lo mirabas tanto? Vamos, linda, no soy estupido. No solo lo mirabas
porque te enseñó a subirte a un caballo.
—Bueno,
en realidad no… —concedió ella —Solo está muy cambiado.
—¿Esta
hecho un papitaso como de telenovela, verdad? Un estilo ‘pasión de gavilanes’.
Es como un Mario Cimarro, pero con ojos claros —le dijo. Ella estalló en risas.
A veces su mejor amigo tenía cada ocurrencia.
—No,
no es eso. Solo que me sorprendió lo cambiado que está. Nada más. Hacía diez
años que no lo veía…
—¡¿Diez
años?! —exclamó exaltado —Con razón te miraba como si fueras una especie de
hiper extraña roba campos. Te miraba con desconfianza, sweetheart.
—No
creo que sea así. Quizás él también esté sorprendido de verme… Date cuenta que
pasaron muchos años —sin darse cuenta sonrió mientras su mirada estaba fija en
un punto vacío, como recordando —Además él fue mi primer beso…
Se
maldijo internamente luego de soltar aquellas palabras. Cerró los ojos con
fuerza. Ya se imaginaba las palabras que seguían… ‘Ajá, ¡te caché, linda!’
—Ajá,
¡te caché, linda! —casi gritó él. ______ rió por lo bajo. Mattie se puso de pie
y comenzó a caminar a su alrededor —O sea… que el bombón campestre fue el
primero que besarte.
—Si,
eso dije —dijo algo incomoda —Pero teníamos 12 y 13 años…
—¿Cómo
fue? —preguntó entusiasmado —Quiero saberlo.
—Mattie,
no lo recuerdo —le mintió. Él entrecerró los ojos para mirarla mal.
—A
mamá mona con bananas verdes no, chiquita —le aseguró él —Me lo cuentas ahora o
se lo voy a preguntar a Simone.
—¡No!
—exclamó ella —Eres tan chismoso.
—Lo
sé —dijo muy orgulloso de si mismo. ____ suspiró.
—Bien…
fue en las caballerizas. Yo estaba mirando a mi nuevo caballo y él vino a
buscarme. Yo le tenía miedo al animal y no me animaba a tocarlo. Él se acerco e
hizo que lo tocara. Luego giré para mirarlo y nos besamos. Fue como un impulso.
—Juro
que me muero muerto, ese debió ser el beso más romántico de toda la historia de
los primeros besos románticos —dijo emocionado.
Ella
sonrió levemente.
—Eres
un extremista —dijo divertida —Además estoy segura de que ni siquiera se
acuerda bien de mí.
—Yo
no estaría tan seguro —dijo él alzando un dedo y luego tocando su barbilla en
forma pensativa —El bombón campestre parece estar tan perturbado como tú, por
tu presencia… Se le notaba a leguas en la manera que te miraba.
—¿Y
cómo me miraba según tú? —quiso saber ella.
—Era
extraño —asintió él —A veces su mirada decía: wow, no puedo creer que ella esté
aquí. Y en otras decía: ¿Por qué demonios está aquí? —_____ lo miró extrañada.
Matt giró y la miró fijo a los ojos —En su mirada había una especie de dolor,
sweetness.
______
pensó bien aquellas palabras. Y eran ciertas. En algunos momentos Tom la miraba
con dolor. Creía saber por qué. Ella misma sentía ese dolor sin sentido a
veces. Soltó un suspiro y al fin terminó de arreglar todo.
—Voy
a ir a la cocina a buscar un algo de tomar, ¿quieres venir conmigo? —le
preguntó a su amigo. Mattie se dejó caer pesadamente en la cama.
—No,
Beauty, ve tú solita —le sonrió con los labios sellados —Pero tráeme algo para
tomar aquí.
—Está
bien —resopló y salió de la habitación.
Sin
hacer demasiado ruido bajó y entró a la cocina. Tenía tantos lugares para
recorrer al día siguiente, que se sentía realmente emocionada. Pero a decir
verdad tenía muchas ganas de encontrar a Tom y sentarse a hablar con él.
Se
acercó a la cocina y prendió la hornalla. Si, iba a prepararse un té. La puerta
se abrió…
—Mamá…
Él
dejó de hablar al encontrarla a ella allí parada. _______ casi sonrió. Al
parecer la suerte estaba de su lado.
—Hola
—lo saludó.
—Hola
—dijo algo tímido —Lo siento, solo estaba buscando a mi madre.
Dio
media vuelta para salir de allí. ______ caminó hacia él.
—No,
espera —le pidió. Tom se detuvo y giró para encontrarla un poco más cerca de
él. Su corazón comenzó a palpitar rápido —Tanto tiempo, ¿verdad?
—Si,
diez años —asintió —Usted está igual…
‘¿Usted?’
—pensó ______.
—En
cambio tú has cambiado bastante.
El
silencio se hizo algo insoportable entre ellos. Tom se quedó allí parado,
observándola todo el tiempo. ¿Qué podían decirse? Eran unos completos extraños
ahora.
El
agua comenzó a hacer un pequeño burbujeo, avisando que ya estaba hirviendo.
_______ miró sobre su hombro.
—No
he vuelto a tomar té después de que usted se fue —dijo él.
Ella
volvió a mirarlo. Y sintió un nudo en el estomago.
—¿Quieres
uno? —fue lo único que se atrevió a decirle.
—No,
muchas gracias, señorita…
—¿Por
qué me tratas de usted? No soy una anciana.
—Respeto.
—Bueno,
no tienes por qué. Puedes tutearme.
—No
creo que sea correcto.
—Oh,
Tom —dijo ella divertida y se acercó a buscar una taza —Estamos en el siglo
XXI, no creo que sea necesario que me trates de usted.
—Bien,
voy a intentarlo.
—Me
alegra saberlo —le sonrió.
Él
respiró profundamente. Si, iba a preguntárselo.
—¿Por
qué no volviste más? —fue al grano sin rodeos.
El
aire abandonó a ______. En aquella mirada verde había mucho reproche. Y si,
tenía derecho a reprocharle. Ella le había prometido que iba a volver. Y no lo
hizo. Y el por qué era muy estúpido. Simplemente se había dedicado demasiado a
sus estudios y a su nueva vida en la cuidad.
Se
llenó de extravagantes lujos, y numerosos amigos. Pero aun así jamás se había
sentido tan bien como en el campo… y con él.
—Tom…
Él
negó con la cabeza levemente, impidiéndole hablar.
—Ya
no importa.
Salió
de allí sin darle tiempo a nada. _____ se quedó quieta mirando como la puerta
se mecía levemente de un lado hacia el otro. Él volvió a asomarse. Ella se
sobresaltó.
—Mañana
la espero en las caballerizas a las 7 en punto. Ni más tarde, ni más temprano.
Se
fue de allí de nuevo, dejándola totalmente desconcertada.
Capitulo
9:
Se
sentía como en una especie de película de espionaje. Y a decir verdad no había
podido dormir en toda la noche, pensando en cómo haría para salir de allí sin
hacer ningún ruido. Además de que no había podido dejar de pensar en Tom y en
que la había citado en las caballerizas. ¿Hablarían bien allí? ¿Él le diría
todo lo que pensaba de ella? Su corazón se aceleró al pensar que estaría a
solas con él. Logró salir de la casa sin hacer ningún escándalo. Soltó un
suspiro y miró encantada a su alrededor. El sol comenzaba a asomarse, bañando a
aquel campo de luz. Los suaves sonidos de las aves llegaron a sus oídos.
Aquello si que era paz. Respiró profundamente y comenzó a caminar hacia las
caballerizas. No se sentía demasiado segura de si era correcto. Pero de ninguna
manera podía evitarlo. Tenía ganas de verlo, de saber por qué la había citado
allí.
Comenzó
a caminar hacia el lugar indicado. Se sentía como una boba niña de 15 años,
estaba emocionada. Al parecer aun no había ningún peón por allí, ya que todo
estaba completamente desierto.
Llegó
y entró con cuidado. Aquel familiar olor volvió a invadirla. Miró a su
alrededor buscando a Tom y él no estaba allí. Miró la hora en su reloj y
marcaban las 7 en punto. Frunció el ceño. El sonido de un caballo le hizo
levantar la mirada. Se congeló. No podía ser cierto… aquel, ese… ese era su
caballo blanco. Sin poder evitarlo comenzó a caminar hacia él. El caballo se
giró a mirarla y retrocedió unos pasos, mientras hacía un sonido con la boca.
Se acercó un poco más pero se detuvo. Tenía miedo, el mismo miedo que había
tenido la primera vez que lo había visto.
—No
le tenga miedo —dijo él.
_______
giró rápidamente para encontrarlo parado en la puerta del establo, semiapoyado
contra el marco.
—¿Es
él? —le preguntó con un poco de timidez. Tom sonrió de costado e ingresó del
todo. El pulso de _____ se aceleró.
—Si,
es White.
Ella
volvió a mirar al animal. Su corcel blanco estaba realmente hermoso. Sonrió
levemente. Tom había cumplido su promesa de cuidarlo. En cambio ella… ella no
había hecho nada. Se sintió una basura, y no era exagerado. El caballo resopló
y _____ le prestó atención de nuevo. Quería tocarlo, pero no sabía como iba a
reaccionar ante una desconocida.
—No
le tenga miedo —volvió a decirle —Él no le hará daño…
____
volvió a mirar a Tom y ahora el estaba un poco más cerca. Sintió una presión en
el pecho.
—Es
que… no me conoce, no tiene ni idea de quien soy —dijo ella.
Tom
suspiró y caminó hasta estar a su lado. ____ fue muy conciente de sus
diferencias. Mientras él era todo músculo y fibra, ella era toda delicadeza y
ropa cara. Tom se veía sexy como el infierno con aquel sombrero de vaquero. Pero
la ponía nerviosa. La ponía nerviosa no poder ver bien sus ojos, no saber si él
la estaba mirando, o como la miraba. Quería quitarle ese sombrero de un
manotazo. Tragó saliva.
—White
—lo llamó él al caballo.
Al
instante el animal lo miró e hizo un relinche. ______ lo miró asombrada, era
increíble que le respondiera de esa manera.
—Es
increíble —musitó.
—¿Sabes
quien es ella? —preguntó él. White meneó la cabeza y volvió a contestar. _____
estaba perpleja —Ella es la señorita ______ —el caballo relinchó un poco y
golpeó el piso con una de sus patas —Puede tocarlo, señorita, él sabe quien es
usted.
Ella
se armó de valor. Ya no era una niña, no podía temerla a un lindo animal como
ese. Pero su valor se fue en un abrir y cerrar de ojos. No podía hacerlo, de
verdad tenía miedo.
Tom
se quitó el sombrero, soltó un suspiro y sin darle aviso se acercó a ella por
detrás y tomó su mano. Ella se quedó completamente quieta sintiendo su
cercanía. Su mano era el doble más grande que la suya. Fuerte, áspera,
caliente. Con cuidado la hizo caminar hacia delante, aun sosteniendo su mano.
La levantó un poco cuando el caballo se acercó a ellos. _____ retrocedió unos
pasos soltando un suspiro de sorpresa. Pero se encontró con el pecho de Tom. Un
escalofrío le recorrió el cuerpo.
White
se acercó otro poco a ellos, hasta que la mano de _____ se apoyó sobre su
hocico. La mano de Tom seguía sobre la de ella, e hizo el movimiento
descendente para que ella acariciara a White. Se quedaron en silencio.
El
corazón de Tom latía rápido. Él no sabía bien por qué estaba haciendo aquello.
No debería estar tan cerca de ella. Su perfume lo rodeó. La tenía tan cerca,
era como un sueño.
Ella
se mordió los labios. La situación era la misma que hace diez años atrás. ¿Qué
debería hacer ahora? ¿Besarlo? Sacudió la cabeza.
—¿Lo
ve? —inquirió él cerca de su oído —Él no va a hacerle daño.
_______
se estremeció, su voz era tan masculina. Giró un poco la cabeza para
encontrarse con sus ojos a escasos centímetros.
Él
podía besarla si se inclinaba un poco, y la idea lo emocionó de una tonta
manera. Ya no era un niño, no iba a besarla como tal. Pero, por dios, era como
una extraña para él ahora. Aunque en su mirada podía ver que ella seguía siendo
la misma de siempre. Se había ido una niña y ahora veía una mujer. Una hermosa
mujer. Se alejó de ella rápidamente. Eso era extraño, él no podía comportarse
de esa manera.
______
se quedó quieta en su lugar, acariciando a White por si sola. No sabía que
decir, ni que hacer. Todo era tan raro. Acomodó su garganta.
—Está
realmente hermoso White, Tom —le dijo para romper el hielo.
Él
se rascó la nuca y no la miró.
—Es
el mejor caballo de la estancia.
_____
le sonrió al caballo y lo palmeó un poco. White se le acercó más hasta tocar su
rostro con su hocico. _____ rió por lo bajo. Tom la miró, y su corazón palpitó.
Se veía tan hermosa allí parada, casi abrazando a White. Al parecer el caballo
no lo había olvidado. Él no se mostraba tan cariñoso con las personas.
—Tom
—lo llamó ella sin mirarlo.
—¿Si?
—le preguntó. ____ tenía los ojos cerrados y ahora abrazaba a White. Era como
si estuviera recordando algo.
—¿Recuerdas
cuando éramos niños y jugábamos a las escondidas? —inquirió y abrazó un poco
más fuerte a su caballo. Se sentía bien así —Tú te escondías en algún lugar de
la caballeriza y yo tenía que buscarte. Y cuando te encontraba…
Abrió
los ojos y él no estaba allí. Frunció el ceño extrañada. ¿Podía ser posible que
él se fuera dejándola sola? Pero entonces escuchó el sonido de algo que se
caía. Sonrió al recordar que esa era la señal. Él estaba escondido en algún
lugar.
Comenzó
a caminar, pero el sonido de paja bajo sus pies era muy delator. Se quitó los
zapatos y los tiró a un costado.
—¿Dónde
podrá estar Tom? —preguntó con cierto tono de burla.
Tom
sonrió mientras estaba escondido detrás de uno de los caballos. No podía creer
que ella recordara algo como aquello. Al parecer lo tenía presente. ¿Tendría
presente también aquel beso que compartieron en aquel lugar? Tal vez no…
Un
sonido proveniente de unas de las cuadras alertó a ______, él estaba cerca.
Ella se acercó en silencio y se asomó de repente pensando que él estaba allí.
Pero no, no estaba. Miró hacia su derecha y sonrió con malicia. Ya sabía en
donde estaba.
Tom
no escuchó ni un sonido más. Aquello era extraño. Asomó la cabeza con cuidado y
______ no estaba por ningún lado. ¿Se habría ido?
—¡Te
encontré! —exclamó de repente haciendo que él cayera hacia atrás.
Ella
estalló en risas.
—Esto
no debería ser así —se quejó él divertido mientras se incorporaba.
_______
no podía dejar de reír, estaba tentada. Trato de calmarse, pero cada vez que lo
hacía volvía a estallar en carcajadas.
Tom
arqueó una ceja cuando ella se calmó del todo. Era su turno de vengarse.
—Oh,
no —musitó ella.
Sin
pensarlo dos veces comenzó a correr, ya que lo que venía después de haberlo
encontrado eran las malditas cosquillas.
Tom
fue mucho más rápido de lo que ella había esperado y en un abrí y cerrar de
ojos ya la había atrapado. Cayeron juntos al suelo. A ____ le dolía el
estomago, la garganta y hasta el pelo de tanto reír. Él era malvado, si que lo
era.
Pero
de alguna manera lo logró y giró sobre la paja, quedando sobre él. Ella también
podía vengarse. Recordaba que Tom no era muy cosquilludo como ella, pero si que
tenía un punto débil. Y ese era el cuello. Tom intentó esquivar sus manos pero
no pudo. Le dolía el abdomen de tantas risas. Volvió a girar para vengarse. Y
otra vez, y otra vez…
—Ya…
ya no… puedo más, Tom —dijo ella sin dejar de reír.
Él
detuvo sus manos y ambos comenzaron a calmar sus risas. Aquello había sido tan
divertido. Pero todo rastro de diversión se fue cuando fueron consientes de
cómo habían quedado.
Ella
lo miró fijo a los ojos. Él había quedado sobre su cuerpo. El peso masculino
era simplemente agradable, y no la aplastaba.
Tom
la observó detenidamente, ¿Porqué tenia que ser tan linda? Y de repente su mirada bajó
hasta sus labios. Estaban semiabiertos…
—______,
¿estás aquí…? —preguntó entrando a la caballeriza. Sus ojos se abrieron bien al
ver la escena.
‘No
way, arruiné el momento’ —pensó Matt.
Tom
se puso rápidamente de pie y tomó una mano de ______ para pararla de un solo
tirón. Ella comenzó a acomodarse nerviosamente, mientras que Tom levantaba su
sombrero del suelo y se lo colocaba.
—¿Qué
pasó, Mattie? —preguntó nerviosa.
—Estaba
buscándote —miró a Tom y volvió la mirada a ella —Porque el desayuno ya esta
listo…
—¿Ya?
—preguntó asombrada —¿Qué hora es?
—Más
de las 8.30 —contestó su amigo.
—Bien
—habló Tom —Voy a ver si mi madre necesita ayuda.
Salió
de allí rápidamente, dejando a _______ completamente sola con la escena a
cuestas. Ella miró a su amigo y sin decir nada comenzó a quitarse la paja que
le había quedado en el cabello. Matt se tocó el mentón, mientras reprimía una
sonrisa.
—¿Y
bien? —le preguntó.
—Y
bien, ¿Qué? —dijo ella.
—Vamos
linda —dijo divertido —¿Qué estaban por hacer?
—No
seas mal pensado, Matt Donovan —dijo con tono firme.
—¿Mal
pensado yo? —inquirió —No, mi vida, estás muy equivocada. Porque déjame decirte
que encontrar a dos personas en el suelo de una caballeriza, una encima de la
otra, jadeantes… da que pensar.
—Pues,
estás pensando mal… —lo miró bien —Y no estábamos jadeantes.
—¿Entonces
que estaban haciendo? —le preguntó y se acercó a ella para ayudarla con su
cabello. La miró divertido —Porque no estaban hablando, darling.
—Estábamos
jugando —dijo ella.
—¿A
que? ¿A revolcarse apasionadamente en la caballeriza? —dijo con cierto tono de
burla.
—No,
Mattie. Estábamos jugando a las escondidas. Lo encontré y comenzó a hacerme
cosquillas y yo a él como cuando éramos niños.
—Pero
ya no son niños, ¿Qué necesidad tenían de jugar?
—Fue
un… impulso —dijo algo fastidiada.
—Como
su beso de hace 10 años —dijo enternecido —¿Se besaron?
—¡No,
no nos besamos!
—Solamente
porque yo llegué —exclamó —Soy un idiota, no tuve que haber venido, ¡No tuve
que haber llegado!
______
se alejó de él y comenzó a caminar hacia la salida. Matt la siguió.
—Mira
no sé que es lo que debe estar maquinando tu pervertida mente, Matt. Pero Tom
es un gran amigo para mí, como un hermano.
—Si,
por eso se besaron —dijo asintiendo.
—¡Éramos
niños! —chilló —Fue solamente para experimentar.
—Oh,
por favor ¿Acaso vas a decirme que no sentías nada por él cuando eran niños?
_______
siguió caminando hasta que estuvieron fuera del lugar. No le contestó enseguida
a Matt porque estaba pensando en aquello. Lo que ella había sentido por Tom
siendo una niña no lo podía explicar. Era algo que no había vuelto a sentir por
otra persona. Era extraño. Sacudió la cabeza y miró a su amigo.
—Una
no sabe de esas cosas cuando es niña, por el simple echo de que es una niña.
Pero no lo sé… creo que me gustaba.
—¿Y
ahora te gusta? —le preguntó mientras movía ambas cejas en forma pícara.
_____
se aguantó las ganas de reír.
—Eres
intratable, Mattie.
—Pero
me amas… admítelo —dijo mientras la empujaba levemente —Y también admite que
ese bombón campestre te movió hasta la médula.
—No,
no me gusta —dijo ella poniendo sus ojos en blanco.
—Mentirosa
—la acusó él —Además es increíble como ese hombre te mira.
______
se detuvo y lo miró bien.
—Eres
un tonto… no me mira de ninguna manera —aseguró. Matt sonrió.
—Claro
que si, ______. Te desea, Sweetness, el papitaso de telenovela, te desea.
Capitulo
10:
Se
asomó con cuidado detrás de aquella ventana. Ella tenía que lograr acercarse a
él y saber como estaba. Desde que había sabido que sus hermanos lo habían
herido, no había podido dormir, ni dejar de pensar en él. Cruel destino que no
los dejaba en paz. Idiotas hermanos le habían tocado. A veces lograba odiarlos.
Se
acercó más al vidrio, logrando ver en el interior de la habitación. Y allí
estaba él, acostado en la cama, con los ojos cerrados, cara de tranquilo. El
corazón se le estrujó. Levantó una mano y la apoyó contra el cristal, deseando
que él la viera.
Entonces
Georg giró la cabeza mientras abría los ojos, sus miradas se encontraron. Ella
sonrió bobamente mientras retenía un par de lágrimas. No sabía por qué quería
llorar. El castaño se sentó rápidamente en la cama, siseó ante el repentino
dolor que le invadió el brazo.
—No,
Georg —musitó ella. Él ignoró el dolor y se puso de pie, caminó lentamente
hasta la ventana, se arrodilló ante ella y con la poca fuerza de su otro brazo
logró abrirla.
—¿Qué
haces aquí, princesa? —le preguntó de manera tierna.
Eran
increíbles las cosas que ella le hacía sentir. Simplemente verla allí parada lo
había hecho olvidarse de todo, hasta del dolor.
—Tenía
que saber como estabas —dijo Lola y de repente sus labios temblaron mientras
trataba de no llorar —Lo siento tanto, Georg —no pudo evitarlo, la primera
lágrimas resbaló por su mejilla —Te juro que no quería que eso pasara… casi
muero cuando lo supe. Insulté a mi padre, a mis hermanos, a mi madre… me
encerraron. Pero logré escapar.
—Nonono,
princesa, no llores —murmuró el castaño y estiró su mano para tocar su mejilla.
Secó las lágrimas con su pulgar —Como ya ves estoy vivito y coleando —Lola
esbozó una pequeña sonrisa —Y no me tienes que pedir perdón… no fue tu culpa.
Se
quedaron en silencio, mirándose detenidamente a los ojos. Georg seguía
acariciando su rostro. Se sentía dichoso, su corazón latía fuerte. Se agachó un
poco más. Podía besarla. Jamás lo había hecho antes, tenía miedo de no…
agradarle. Pero ahora que la tenía allí, con los ojos llenos de lágrimas,
mirándolo de aquella manera tan linda, no podía evitarlo.
Lola
pestañeó. ¡Él iba a besarla! La respiración la abandonó por completo. Siempre
había querido que el chico de sus sueños fuera el primero en besarla. Cerró los
ojos lentamente, esperando sentir sus labios.
Georg
sonrió, se veía adorable así. Se acercó un poco más. Su brazo protestó, pero no
le prestó atención. Tenía algo mucho mejor al frente. Sus labios rozaron su
nariz, depositó un casto beso allí. Bajó un poco más, y un suspiro chocó contra
su mentón.
—Georg…
¿estás despierto?
Él
se incorporó rápidamente al escuchar la voz de Tom a punto de entrar a la
habitación. Miró hacia la puerta y luego miró a Lola. Ella tenía el ceño
levemente fruncido.
—Viene
alguien —le contó. La castaña alzó ambas cejas en un gesto de asombro. Sacudió
la cabeza, tenía que irse de allí —En una hora te veo detrás del gallinero.
—Pero,
Georg, tu brazo…
—Shhh
—la calló —Te esperó allí, princesa —le sonrió bobamente. Ella copió su acción,
sintiéndose demasiado tonta —No me falles.
Cerró
la ventana y casi voló hasta su cama. Maldijo por lo bajo ante el asfixiante
dolor que lo invadió.
‘Ella
lo vale, ella lo vale’ —pensó.
La
puerta se abrió y Tom entró. Georg lo miró extrañado. ¿Desde cuando su primo
sonreía de aquella manera tan idiota? Tom caminó hasta la cama que estaba a su
lado y se dejó caer pesadamente con los brazos detrás de la cabeza.
—¿Cómo
está tu brazo? —le preguntó luego de unos segundos. Georg frunció el ceño. Tom estaba raro… muy raro.
—Mejor
—se limitó a contestar —Oye… no es que sea extraño en ti, ni nada por el
estilo. Pero ¿Por qué estás sonriendo como imbécil?
Tom
giró la cabeza para observarlo, y entonces comenzó a reír. Georg arqueó una
ceja.
—No
lo sé —siguió riendo —Dime, tú ¿Por qué tienes esa cara de idiota?
El
castaño se tensó. ¿Tanto se le notaba? Pero no podía agarrar y decirle a Tom
que Lola había ido a verlo y que casi la besa. Sería como estar a punto de cavar
su propia tumba. Ya que el pelinegro le había dejado claro que no quería que
ellos se vieran hasta que las cosas estuvieran arregladas con los Montoya.
—No…
nada, nada —miró al techo tratando de pensar en otra cosa para cambiar de tema
y que Tom no lo descubriera. Y de repente sonrió —Ya sé por qué estas así.
—Ah,
¿si? ¿Por qué? —inquirió el pelinegro.
—Porque
vino la hija del jefe —sonrió con picardía. Tom lo miró algo sorprendido. No
esperaba que Georg dijera eso —La chica de la foto que tenías escondida…
—Claro
que no —aseguró.
—Oh,
vamos, primo, ambos sabemos que si..
—Que
no, idiota.
—Tom
está enamorado, Tom está enamorado —comenzó a cantar.
Tom
tomó una almohada y se la arrojó, golpeándolo en la cabeza. Georg carcajeó y se
apretó el brazo fingiendo que le había pegado allí.
—Pareces
un niño, Georg —lo retó —¿Qué va a pensar Lola?
Georg
sonrió con soberbia.
—Ella
me ama de cualquier forma.
—Si,
si, seguro —ironizó Tom.
Se
quedaron en silencio. Tom miró fijo al techo y una tonta sonrisa se curvó en su
rostro. ¿Por qué se sentía tan idiota? Todavía tenía en sus oídos el retumbe de
su risa. No había cambiado nada… era igual de contagiosa que siempre. Y se
sentía extraño por lo que había pasado en la caballeriza. Si el amigo de ella
no hubiese entrado, quizás él hubiese hecho una estupidez. ¿Sería solo un
amigo? Había algo muy raro en ese amigo. Más bien daba la vista de ser una…
amiga. Sacudió la cabeza y se levantó.
—¿Quieres
que le diga a mamá que te traiga algo para desayunar? —le preguntó.
—Mmm
—pensó él mientras se tapaba hasta el cuello —Puede que quiera unos waffles con
mucha miel, un tazón de cereales, un poco de jugo de naranja y… ¡Tocino! Si que
quiero eso. También sería muy agradable un par de tostadas con mantequilla y un
café con leche, con mucha canela…
—¿Y
si mejor te traigo el refrigerador completo? —le preguntó Tom con sarcasmo.
—Disculpe
usted, señor Campo comedor de carne compulsivo. Pero necesito reponer fuerzas
comiendo cosas saludables.
—El
tocino no es saludable —dijo Tom.
—Claro
que lo es. Sino mírate… te la pasas comiendo porquerías y eres el hombre por
las que todas las muchachas del pueblo suspiran —hizo ojitos.
Harry
no pudo evitar reír.
—Eres
un idiota, Geo.
—Ya,
vete… tráeme el desayuno.
Tom
salió de allí y se dirigió a la cocina. Se detuvo al escuchar una voz allí.
—¿Por
qué me hablas así? —preguntó ella. El pelinegro se asomó un poco y la divisó
hablando desde un celular. Frunció el ceño —Ya te dije por qué acepté acompañar
a papá… era importante para él que yo viniera —Tom se acercó un poco más para
escuchar mejor —No me interesa nada de lo que hay en este campo, maldita sea —y
sintió un presión en medio del pecho al escuchar aquellas palabras —¡Tú no
quisiste acompañarme! —ella comenzó a llorar —¡Tuve que pedirle a Matt que lo
hiciera! ¡Tú nunca estás disponible! —no le gustaba verla llorar, jamás le
había gustado —¿Por qué me haces estás cosas, Ashton? —se tomó la frente con
una mano mientras apretaba los labios —¿Sabes qué? Haz lo que quieras. ¿Quieres
dejarme? Hazlo. ¿Quieres engañarme? Hazlo. ¿Quieres… irte al demonio? Hazlo. Al
final Mattie siempre tiene la razón… no vales la pena —aquel infeliz que la
estaba haciendo derramar lágrimas debía ser su pareja. Eso lo llenó de una
extraña angustia —¡No, no me pidas perdón ahora, idiota! Siempre haces lo
mismo… Aaargh, no quiero seguir hablando contigo.
Cortó
y se sentó en una de las sillas con la cabeza gacha. Tom quiso entrar allí y
acercarse a ella para abrazarla. Cuando eran niños siempre era él el que la
consolaba y cuidaba de todo lo que pudiera hacerle mal. Tal vez ahora también
podía hacerlo. Iba a entrar pero alguien se le adelantó.
Matt
ingresó a la cocina y se arrodilló frente a ella. ______ lo abrazó por el
cuello rápidamente y se echó a llorar con más fuerza.
Tom
sonrió con amargura. Él ya no era su mejor amigo. Ya no era el que secaba sus
lágrimas, ni el que la hacía reír para hacerla sentir mejor.
Alguien
más ya había ocupado ese puesto. Y al parecer no era el único puesto que le
habían usurpado. Su corazón también estaba ocupado por otro.
Soltó
un suspiro. Aquello no tendría que importarle. Pero… ¡diablos! le importaba.
Sacudió la cabeza y salió de allí antes de que alguno de los dos lo viera.
Era
hora de entender que las cosas habían cambiado. Él ya no tenía 13, ella ya no
tenía 12. Y sus corazones estaban en distintos caminos.
Capitulo
11:
______
caminó hasta su habitación. Entró y se dejó caer pesadamente en su cama. Se le
partía la cabeza de tanto llorar por Ashton. ¿Por qué él era así con ella? ¿Por
qué pretendía que ella pusiera todo en aquella relación, mientras él no hacía
más que reprochar? Respiró profundamente y se quedó con la mirada fija en el
techo.
—No
me interesa nada de lo que hay en este campo, maldita sea.
Recordó
sus propias palabras. Eso no era así. Claro que había cosas que le interesaban
en ese campo. Ella había crecido allí, había sido muy feliz allí.
Se
puso de pie, no iba a dejar que su novio le arruinara las hermosas vacaciones
que tenía pensado pasar. Tenía muchas cosas por ver aun.
Se
asomó al balcón y lo divisó a él. Llevaba un par de bolsas en ambas manos y
caminaba hacia el establo. Su corazón latió con fuerza. Por ahí podía pedirle
que la acompañara.
—¡Tom!
—lo llamó.
El
detuvo sus pasos y apoyó las bolsas en el suelo. Giró la cabeza y levantó la
vista para encontrarla parada en el balcón de su habitación. Un nudo se le
formó en el estomago. Solo atinó a hacerle un movimiento de cabeza en forma de
saludo. Pero en realidad no quería estar allí, quería mantener su cabeza en
otro lugar. Tomó las bolsas con más firmeza y volvió a caminar.
_____
miró extrañada como él se alejaba. Y sin dudarlo entró a su habitación. Algo
tenía que haber pasado para que él la ignorara de aquella manera. Salió de su
habitación y bajó para luego salir de la casa. No entendía muy bien por qué se
sentía así de afectada con respecto a Tom. Pero no le había gustado nada la
forma en la que la había mirado.
Llegó
al establo y entró sin dudarlo. Allí estaba él, dándole de comer a un par de
caballos.
Tom
giró la cabeza y se sorprendió de verla allí.
—¿Necesita
algo, señorita? —se atrevió a preguntarle.
—Si
—asintió ella —Necesito saber que te sucede.
El
pelinegro volvió la vista al caballo y lo palmeó levemente mientras le
terminaba de colocar el bozal para que comiera por si solo. Volvió la vista a
_____.
—No
sé a qué se refiere…
Caminó
hacia el segundo caballo, cargó su bozal y comenzó a colocárselo.
—Claro
que te sucede algo, Tom —dijo ella —Pasamos un momento muy divertido hace un
rato. Y ahora estás… no lo sé.
Tom
la miró sobre su hombro.
—No
creo que le interese, señorita. Aquí no hay nada que le interese.
Volvió
a prestarle atención a lo que estaba haciendo.
Ella
se quedó quieta en su lugar, procesando las palabras que él acababa de decirle.
¿Acaso él había escuchado la conversación que ella había tenido con Ashton?
—Tom
—lo llamó. Él no la miró —Tomas Kaulitz, mírame.
Tom
tensó la mandíbula. Solo ella lo había llamado así. Y que lo hiciera de nuevo, en
aquel momento, lo hacía sentir enojado. ¿Con qué derecho se atrevía a hurgar en
sus recuerdos, en sus emociones? Ella se había olvidado de todo. ¿Por qué iba a
importarle ahora?
_____
resopló y caminó hasta él. Lo tomó del brazo, haciendo que él girara para
enfrentarla.
—Estoy
trabajando, señorita. Si no le molesta… puede irse.
Ella
lo miró ofendida.
—¡Claro
que me molesta! —exclamó —No quiero que me trates como a una extraña.
—Es
una extraña para mí.
Los
ojos de _____ se llenaron de lágrimas. Tom se maldijo internamente. No, no
podía hacerla llorar. Ella no debía llorar delante de él.
—¡No
quiero ser una extraña para ti! ¿Olvidaste todo lo que vivimos juntos? ¿Lo
hiciste?
Tom
no contestó al instante. Se quedó observándola detenidamente.
—¿Usted
lo olvidó? —le contestó con otra pregunta.
_____
miró hacia otro lado. ¿Qué podía decirle? En realidad ella no lo había
olvidado. Solo lo había dejado de lado… Solo se había dedicado a sus estudios,
a su futuro.
—No
—le contestó luego de varios segundos —No lo he olvidado.
—¿Segura?
—inquirió él.
______
enfrentó su mirada.
—No
lo olvidé, Tom —aseguró —Solo… lo dejé pasar.
El
pelinegro sonrió con los labios sellados.
—Ya
no se preocupe por eso. Pasaron muchos años, ¿a quién podría importarle? Éramos
niños. Y ya nada queda de eso.
Los
labios de _____ temblaron. Pero no iba a llorar, no debía llorar. Fijó la
mirada en el pecho de Tom. Divisó una cadenita plateada que rodeaba su cuello.
Lo miró a los ojos.
—¿Aun
tienes mi regalo? —le preguntó.
Tom
sacó a la vista la cadenita que estaba oculta entre él y su camisa.
—Yo
cumplo mis promesas.
Y
ella ya no pudo soportarlo. El primer sollozo escapó de sus labios. Tom se
quedó quieto, sintiendo que su corazón se partía al escucharla llorar. Dio un
paso hacia ella y la envolvió entre sus brazos. No podía dejarla llorar así.
_____
ocultó el rostro contra su pecho, sintiéndose minúscula, indefensa. Pero el
reconfortante calor masculino la protegió.
—Lo
siento, Tom —murmuró contra él —Eras importante para mí… lo juro. Y aun lo
eres. Es raro el motivo. Pero estar contigo es como volver al tener 12 años.
Él
se quedó en silencio, la abrazó un poco más. Entendía como ella se sentía. A él
también le pasaba. Verla, estar cerca de ella lo hacía sentirse un niño de
nuevo.
—Usted
también era… es importante para mí…
Ella
se alejó para mirarlo.
—Vuelve
a tratarme de usted y vas a arrepentirte —le advirtió. Tom rió por lo bajo.
—Voy
a tenerlo en cuenta.
—Más
te vale, Tomas.
Se
quedaron en silencio por varios segundos. Tom levantó la mano y secó las
lágrimas que cubrían sus mejillas.
—¿Quiere…
—sacudió la cabeza —quieres ir a montar?
Ella
lo miró emocionada.
—¿Me
vas a acompañar?
—Si
quieres.
—Si
quiero —asintió contenta.
—Bien
—sonrió él —Prepararé a los caballos entonces.
_____
observó como él sacaba a White de su cuadra y luego agarra a otro caballo color
café. Ella frunció el ceño levemente.
—Tom
—le habló.
—¿Si?
—preguntó.
—No
estarás pensando que voy a subir a White ¿o si?
Él
la miró sobre su hombro y le dedicó una galante sonrisa. _____ sintió cosquillas
en el estomago.
—Es
tu caballo, enana —dijo divertido. Ella sonrió —Obvio que vas a subirte a él.
Además de que ya te dije que no tienes que tenerle miedo.
—¿Y
cómo sabes que no va a hacerme daño? —quiso saber.
Tom
les colocó las sillas a los animales.
—Yo
mismo lo crié y enseñé todo lo que sabe.
—Así
que… ¿debo confiar en tu enseñanza?
—Claro
que si.
Terminó
de acomodar todo y se giró a verla. Ella lo miró algo nerviosa.
—Creo
que olvidé como montar, Tom.
—Tonterías
—dijo él y se subió al caballo café —Ven aquí.
Lentamente
ella se acercó hasta donde estaba él. Tom se inclinó un poco y sin el más
mínimo esfuerzo la alzó y la colocó sobre White. El caballo protestó un poco y
ella se agarró con firmeza del brazo de Tom. El pelinegro le habló al caballo y
al instante este se quedó quieto. _____ lo miró sorprendida.
—¿Siempre
es así de obediente? —quiso saber.
—Solo
conmigo.
Tom
le dio un leve golpecito a su caballo y este comenzó a galopar. _____ miró
asombrada como se alejaba y salía del establo. Respiró profundamente y tomó las
riendas de White. No era que ella había olvidado como hacerlo, no. Solo le
faltaba un poco de práctica. Pateó el costado del caballo y este comenzó a
andar a toda velocidad. _____ ahogó un gritito y la luz del sol le dio en el
rostro cuando salió del establo. Divisó a Tom a unos cuantos metros,
esperándola. El caballo se dirigió hasta él.
Ella
lo detuvo cuando estuvo cerca. Tom la miró realmente divertido. ______ se
aferró con firmeza y lo miró con seguridad.
—Te
juego una carrera —le dijo. Él arqueó una ceja
—¿Una
carrera? —inquirió.
—Si
—sonrió ella —Hasta el viejo roble.
—¿Aun
recuerdas donde queda? —dijo sorprendido.
—Claro
que si, salvaje.
Él
sonrió bobamente. _____ se acomodó mejor y lo miró. Tom también se acomodó.
—Nada
de trampas, enana.
—Jamás
hice trampa —aseguró.
—No
lo sé, no lo sé.
Ella
rió divertida.
—¿Listo?
—él asintió —¡Ya!
White
comenzó a tomar ventaja. Sorprendido, el pelinegro, intentó alcanzarlos. Pero
le fue imposible, ese caballo era salvaje.
Ella
llegó y detuvo a su caballo. Se bajó y comenzó a festejar divertida. Volvió a
abrazar al gran corcel blanco. Parecía ese caballo de los cuentos de hadas, que
traían encima al príncipe azul.
—¡Ay
que lindo eres, White! Gracias hermoso, gracias por dejarme ganarle —le dijo
sin soltarlo.
Tom
llegó hasta ellos y se detuvo.
—Tú
sigue, White, sigue que voy a contarle a Estrella que le estas coqueteando a la
hija del jefe.
______
se giró a verlo y sonrió divertida.
—¿Quién
es Estrella? —le preguntó.
—Estrella
es la novia de White —le contó.
Ella
se giro a ver al caballo.
—No
puedo creer que mi caballo tengo una novia —le dijo divertida. El caballo pateo
el suelo unas cuantas veces. Ambos rieron. Ella volvió a mirar a Tom —¡Te gane!
—Eso
fue trampa —dijo él.
—¿Trampa?
Claro que no —dijo ella sin poder creerlo —Siempre haces lo mismo, eres un mal
perdedor.
—¿Yo
mal perdedor? Tú eres una tramposa —le dijo él.
—Ahora
por eso recibirás tu castigo.
Él
la miró bien y cautelosamente comenzó a caminar.
______
se agachó y buscó lo que estaba buscando. Barro.
Se
puso de pie y le arrojó lo que había tomado.
Tom
no pudo evitar la maldad de _____, y no llegó a salirse a tiempo de su camino.
El frío barro cayó justo en su brazo derecho. Se miró a si mismo para luego dirigir
su mirada a ______. Ella rió divertida y volvió a tomar barro. Se acercó a él y
comenzó a pasarle barro por la cara.
—Creo
que así, te verás muy bien —dijo divertida.
Cuando
quitó sus manos de su rostro, Tom tomó un poco de barro de su cara e imitó su
acción.
______
cerró los ojos al sentir el asqueroso y frío barro sobre su piel.
—Creo
que así, te verás igual de linda que Estrella —le dijo y se alejó de ella para
empezar a correr.
Ella
abrió los ojos y lo encontró corriendo.
—¡Ven
aquí, Tom! —le dijo fuerte y comenzó a seguirlo.
El
pelinegro rió divertido al verla correr detrás de él. Detuvo sus pasos y la
esperó de espalda.
______
corrió más rápido al verlo detenido. Cuando lo alcanzó se subió a su fuerte
espalda.
Tom
la sujetó con firmeza y comenzó a correr.
—¡Ya,
Tom! ¡Bájame! —gritó divertida.
Él
no le hizo caso, siguió corriendo. Hasta que a causa del cansancio se dejó caer
con ella encima. Ambos rieron divertidos.
—Creo
que ya no tenemos 12 y 13 para hacer esto —le dijo agitado.
Ella
rió divertida e intentó ponerse de pie, pero sus manos resbalaron en el barro y
cayó de lleno sobre él. Lo volvió a mirar a los ojos.
Tom
pensó que iba a volverse loco y no podría detenerse si ella seguía mirándolo
así. Había tantas cosas en aquella mirada. Su corazón se aceleró aun más.
_______
otra vez intentó ponerse de pie, y está vez si tuvo éxito. Le entregó una mano
y lo ayudó a ponerse de pie. Tom se rascó la nuca, algo nervioso.
—Creo…
creo que deberíamos volver.
—Si,
también yo... —asintió ella.
Se
subieron a sus respectivos caballos y cabalgaron en el más completo silencio
hasta la estancia.
HOLA!!! BUENO AQUI EL MOTIVO DEL PORQUE NO AGREGE EN ESTA SEMANA.
1.- SE ME DESCOMPUSO LA COMPU Y LA MANDE A COMPONER Y COMO EN LA OTRA ADAPTACION PUSE ... NO AGUANTA LA COMPU ESTAR OCUPANDOLA Y CARGANDO PORQUE SE APAGA ENTONCES NO PUEDO AGREGAR EN LAS DOS ASI QUE AVER SI MAÑANA LES AGREGO EN LA PROXIMA ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO .. YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... ADIOS Y DISCULPEN LA DEMORA :))
Que bueno que arreglasteee la compuuuu!!
ResponderEliminarMe encantooooo
Sigue porfisss
Virgii esta buenisima!
ResponderEliminarSube ya! Porfaaa..
Esta buenisimaaaaa, me encanto virgi y tranquila que te entiendo espero el próximo cap..
ResponderEliminarBuenisimaaa la novela *.*
ResponderEliminarSube pronto
Subeeeeeee
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