Capitulo
20:
Tom
se puso rápidamente de pie y de un tirón paró a ______ a su lado, la acercó a
él lo más que pudo. Había alguien allí, y él estaba dispuesto a enfrentarse a
quien fuera con tal de que ella no fuera lastimada.
_______
se aferró a él como si su vida dependiera de ella. Otro trueno sonó, ella ahogó
un grito.
—Tengo
mucho miedo, Tom —murmuró con un hilo de voz.
—Tranquila,
enana… no voy a permitir que nada te pase —le aseguró él.
Le
tomó una mano y entrelazó sus dedos. Buscó algo para protegerlos a ambos, y en
sus pies encontró un largo palo de madera. Iba a atacar con eso si era
necesario.
—¿Pero
que demonios pasa aquí? —dijo una vieja y rasposa voz.
Y
de repente una luz se prendió sobre sus cabezas. Ambos entrecerraron un poco
los ojos y luego miraron al frente.
_____
por poco y se desmaya de todos los nerviosa que su corazón estaba sufriendo.
Pero comenzó a calmarse al ver que no era un monstruo, ni nada por el estilo lo
que estaba ahí.
Solo
era un viejo y arrugado hombre que los apuntaba con una vieja escopeta. Vestía
un anticuado piloto color patito, tenía botas y sombrero de lluvia.
Harry
lo miró bien, entonces su boca se abrió del asombro. ¿Podría ser él? ¿Era aquello
posible?
—¿Señor
Mcadams? —inquirió. El anciano bajó la escopeta y los miró bien.
—Si,
ese soy yo —dijo y se quitó el sombrero de lluvia —¿Quiénes son ustedes y qué
hacen en mis tierras?
—Soy
Tom Kaulitz, señor. Peón de la estancia de los Brooks —le contó —Y ella es
______ Brooks, hija del dueño.
Los
miró consecutivamente, reparó en que ambos estaban algo desnudos. Entonces
sonrió mostrando unos amarillentos y astillados dientes.
—¿Qué
hacen aquí y con esta lluvia, hijos? —quiso saber y arqueó una ceja —¿Acaso
iban a usar mi establo como lugar de encuentro prohibido?
Las
mejillas de _____ no tardaron en mostrar su vergüenza y se ocultó mejor detrás
de la espalda de Tom.
—No,
no señor Mcadams —dijo algo nerviosa —Solo nos perdimos en la tormenta y nuestro
caballo huyó. No pudimos volver.
Él
los miró con algo de desconfianza.
—Bien
—suspiró —Voy a creerles —caminó hacia la salida cojeando —Veo que han
encontrado un poco de mis cosas secas. Pero voy a traerles ropa y algo para
comer. Será mejor que se queden aquí a pasar la noche… está tormenta planea
quedarse hasta que amanezca.
Siguió
caminando. Tom solo lo miraba. Pero quería saber un poco de él. Todo el mundo
creía que ese hombre estaba muerto. Y no lo estaba.
—Señor
Mcadams —lo llamó él. El anciano se detuvo y se giró a verlo —Todo el mundo
cree que usted está muerto, ¿Por qué no ha salido a desmentir aquello?
El
hombre se encogió de hombros, y _______ vio la tristeza en sus grisáceos ojos.
Según lo que ella sabía, o mejor dicho lo que su padre le había contado cuando
era una niña, era que hace muchos años hubo un gran incendio en la casa de los
Mcadams, en la que murió toda la familia, menos el hombre que estaba parado
frente a ellos. Supuestamente Joe Mcadams había quedado completamente loco
después de aquello, ya que no había podido salvar a su esposa e hijos. Entonces
un día desapareció y nadie supo más de él. Se decía que se había suicidado y
que su alma vagaba por aquellas tierras lamentando la perdida de sus seres
queridos.
—Es
como si lo estuviera, muchacho —murmuró sacándola de sus pensamientos.
Salió
de allí, dejándolos solos y desconcertados. Tom giró la cabeza para mirarla.
—¿Cómo
estás? —le preguntó.
—Algo
perturbada —asintió ella —No puedo creer que ese hombre esté vivo…
—Yo
no estaba seguro, pero lo sospechaba. Varias veces vi movimientos por estos
lados.
—¿Y
si en realidad es su fantasma y nosotros estamos perdiendo completamente el
juicio, Tom?
Él
se rió y se alejó de ella solo para observar bien el lugar en el que estaban,
ya que ahora tenían un poco de luz.
—Enana,
nada de eso es verdad. Y no estamos perdiendo el juicio.
Ella
asintió y buscó su celular. ¡Tenía señal! Lo abrió rápidamente y marcó el
número de Mattie. Luego del primer tono, atendió.
—¡POR
EL AMOR DE CRISTO, _______! ¿DONDE DEMONIOS ESTÁS?
Ella
tuvo que alejarse un poco el teléfono ante el histérico grito de su mejor
amigo.
—Tranquilo,
Mattie —intentó calmarlo —Estoy bien…
—¿Es
_____, Matt? —ella escuchó que su padre preguntaba y luego le quitaba el teléfono
a Mattie —¿Dónde estás, dios santo? Ya estaba montando un operativo para salir
a buscarte a ti y a Tom… tampoco sabemos donde está él. Simone está por sufrir
un ataque.
—Tom
está conmigo, papá —le dijo ella.
—¿Contigo?
—inquirió.
—Si…
es largo de contar ahora. Pero para hacerlo corto, nos perdimos, el caballo
escapó y estamos atrapados en el establo de los Mcadams.
—Dios
santo —suspiró Jhon —Juro que llegué a pensar lo peor. Gracias al cielo estás
bien, mi vida. Y por suerte bien acompañada.
Ella
miró a Tom y le sonrió.
—Si,
es una suerte muy grande.
—¿Están
bien protegidos? ¿Podrán aguantar hasta que la tormenta acabe? —le preguntó.
______
miró a su alrededor. Gracias a la luz, aquel lugar ya no era tan tétrico. Miró
hacia la ventana y vio el fuerte viento que había.
—Si,
papi… estamos bien. Podemos esperar.
—Cuídate
mucho, mi cielo —dijo dulce —Y ahora pásame con Tom.
—Adiós
—se despidió ella y le dio el teléfono al pelinegro.
—Señor
—dijo él al atender. ______ lo observó atenta, reparando en aquel devastador
gesto de concentración. ¿Por qué era tan lindo? Sacudió la cabeza —Está bien,
señor, no se preocupe.
Colgó
y le devolvió el aparato.
—Aquí
tienen, muchachos —dijo el viejo Mcadams entrando de nuevo.
Se
giraron a verlo y se acercaron a él. Les había traído todo lo que les había
prometido. Tom tomó las cosas.
—De
verdad muchas gracias, señor Mcadams —le dijo ______ —Y… perdón por creer que
estaba muerto.
El
anciano sonrió cortamente y volvió a caminar hacia la salida.
—No
se preocupe, niña. No me ha hecho ningún mal. Ahora los dejo. Que pasen una
buena noche.
_______
se acercó a Tom para buscar algo que ponerse. Él le dio una vieja remera de
mangas largas y un pantalón gris de dormir. Ella los aceptó más que encantada.
Fue hacia un rincón para cambiarse. Él también se apartó para hacer lo mismo.
Se cambiaron el silencio, escuchando los movimientos del otro. _____ se aguantó
las ganas de girar a verlo… no podía hacerlo. Suspiró aliviada al sentirse seca
y abrigada. Volvió hacia el fuego y vio que Tom terminaba de colocarse la
remera.
—Ven,
vamos a comer un poco —le dijo él mientras se sentaba.
—No
tengo hambre —dijo ella y se sentó a su lado. Pero entonces su estomago gruñó.
Tom la miró divertido y le tendió un poco de pan.
—Mentirosa,
tu panza está implorando por un poco de lo que sea.
Ella
rió y tomó el pan. Volvieron a quedarse en silencio, comiendo despacio. El
sonido de un rayo llegó a sus oídos y la luz se fue en un instante.
______
buscó la mano de Tom en la oscuridad, pero encontró que él se acercaba por
detrás y la abrazaba, formando un refugio para ella con su cuerpo. Más tranquila
se apoyó contra su pecho. Al parecer la luz se había cortado. Ella pensó en
Mattie, sabía lo miedoso que era con la oscuridad.
Entonces
sintió que él tomaba una de sus manos y la elevaba un poco, ella miró sus manos
unidas y observó sus diferencias. Su mano era el doble de la de ella, era
fuerte y caliente.
Tom
no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Ella tenía el anillo que él le
había regalado antes de que se fuera. Con uno de sus dedos acarició la pequeña
joya.
—Aun
lo tienes —murmuró más para si mismo que para ella. Pero ya que ______ estaba
apoyada contra su pecho lo escuchó.
—Siempre
lo cuidé mucho, por eso lo tenía guardado —le contó y giró un poco la cabeza
para observarlo. Él miraba fijamente su mano —Fue raro… antes de volver hacia aquí
lo había estado perdiendo cada dos por tres, por eso había decidido guardarlo
en mi joyero.
Tom
alzó ambas cejas y siguió mirando el anillo. Aquello era bastante extraño. Se
tocó, con la otra mano, el pecho, buscando su medallita. Y allí estaba, pegada
a su corazón.
Desde
que _______ estaba allí, no había vuelto a perdérsele.
¿Aquello
era casualidad o algo más?
Capitulo
21:
El
silencio que había allí adentro los dejaba escuchar con perfecta claridad los
sonidos de la lluvia y el viento. Entre ellos ya no había tensión, solo un poco
de confusión. Tom sintió como el cuerpo de _______ se relajaba contra él, y
supo que estaba por quedarse dormida.
—¿Vamos
a dormir? —le preguntó.
Ella
solo asintió. Se pusieron de pie y Tom arregló un poco el improvisado colchón
que había armado. Le dio el paso y ella se acostó. La tapó con una de las
sábanas y se sentó en el suelo, a su lado.
______
lo miró extrañada. No esperaba que él se sentara allí, sino que se acostara a
su lado. El colchón era amplio y ambos entraban perfectamente.
—Tom,
¿acaso vas a dormir allí sentado?
Él
la miró algo sorprendido por su pregunta. No tenía ningún problema en dormir
así, no le resultaba incomodo.
—Si,
¿Por qué?
—Ven
aquí, Tom —le dijo y abrió las sábanas indicándole el lugar —Entramos los dos…
no quiero que duermas sentado.
Estaba
sorprendido. No esperaba que ella le dijera aquello. Sintió cosquillas en la
panza, pero sacudió la cabeza.
—Yo…
no creo que sea correcto.
_____
sonrió.
—Hablas
como un anciano, Tom —le aseguró —Cuando éramos niños dormíamos hasta en el
suelo del establo juntos…
‘Pero
ya no somos niños’ —pensó él.
—Lo
sé —le dijo —Pero yo aquí estoy bien. No quiero que duermas incomoda.
—¿Puedes
dejar de tratarme como a una princesa? No lo soy. Conozco los dolores, las incomodidades,
etc. No soy de cristal, Tom. No me rompo. Ni me quejo.
—Pero
le temes a las tormentas…
—Eso
le puede pasar a cualquiera. Desde a la princesa Carolina de Mónaco, hasta a un
pobre hombre que duerme en la calle.
—No
me refería a que no eres fuerte o capaz, ______ —le sonrió —Solo… aagh, nada.
Se
puso de pie y se acostó a su lado. ______ sonrió abiertamente sin que él la
viera. Estaba segura de que aquello era solo una tonta excusa.
—¿A
quien iba a abrazar si no era a ti cuando haya un rayo? —le preguntó.
Tom
suspiró, se acomodó mejor y abrió sus brazos para ella. En ese momento un
trueno llegó y ______ lo abrazó más rápido de lo que se tarda en dar un
respiro. Una estúpida sonrisa se le escapó, ella lo hacía sentirse así. Su
corazón latió rápido cuando ella apoyó la cabeza en su pecho.
—Hasta
mañana, SúperTom —le dijo. Él sonrió aun más.
—Hasta
mañana, enana bonita.
Él
comenzó a despertarse, por el suave canto de un pájaro. Abrió un ojo para
encontrarse en un lugar que no era su habitación. Miró a su alrededor y reparó
que estaba en un viejo establo. La luz del sol entraba implacable por la
ventana. Entonces se despertó del todo y recordó por qué y con quien estaba
allí. Bajó la mirada hacia el suave peso que descansaba contra su pecho. Su corazón
comenzó a latir rápido al tener su bello rostro tan cerca. ¿Cómo podía ser tan
hermosa? ¿Cómo podía hacer latir su corazón de aquella forma?
Debería
estar sintiendo rencor por ella, por haberle roto el corazón siendo solo un
niño. Pero extrañamente no podía sentir aquello por ella. Y lo que sentía lo
confundía, lo abrumaba. Se encontró levantando la mano y corriendo el cabello
que caía sobre su frente. Lo llevó detrás de su pequeña oreja, en una caricia
silenciosa. Ella se movió un poco, pero no despertó. Se concentró en mirar cada
facción de ella, cada línea de expresión. Estaba complemente relajada, una
pequeña sonrisa parecía tirar de las comisuras de sus labios. Sus pestañas se
arqueaban elegantes e imponentes en aquellos ojos suavemente cerrados. Con
cuidado acarició aquella parte de su rostro, luego bajó por su nariz, siguió
bajando hasta descansar el pulgar contra su labio inferior. Estaba húmedo y
algo tibio. Hizo una pequeña presión separándolo del otro labio y entonces un
suave suspiro escapó de la boca de ella. Al instante el dejó de tocarla.
_______
se removió de nuevo y esta vez sus ojos se abrieron lentamente. Lo miró algo
confundida con los ojos entrecerrados, pero luego de unos segundos le regaló
una linda sonrisa.
—Buenos
días —lo saludó con la voz algo rasposa.
—Buen
día, enana —dijo él algo nervioso. Ella volvió a cerrar los ojos sin dejar de
sonreír. Se acomodó para seguir durmiendo —Oye, no sigas durmiendo. Debemos
levantarnos, hay un sol radiante.
—Nooo
—se quejó —Un ratito más.
—______
—rió él —Si nos vamos ahora vas a poder dormir más cómoda en tu cama.
—Dormir
contra ti también es muy cómodo.
Entonces
abrió los ojos para mirarlo. A Tom se le cortó la respiración, realmente
estaban cerca, a escasos centímetros.
______
se olvidó de cómo respirar. Todo su cuerpo fue conciente de la cercanía de él,
del calor y protección que le brindaba. Ahora que lo tenía así de cerca podía
apreciar perfectamente el cafe de sus ojos. Pequeñas motas de un color grisáceo
se esparcían por su perfecto iris y sus pupilas negras se agrandaban cada vez
un poco más. Ella se mordió el labio inferior mientras sin intención bajaba la
mirada a la boca masculina. ¿Era normal las ganas terribles que tenía de
besarlo? No, no lo era. Encima se veía demasiado bien con aquella expresión de
recién levantado, algo despeinado y mirándola de manera tierna.
‘Al
diablo con todo’ —pensó Tom. Él tenía que besarla, quería hacerlo.
Acercó
su rostro un poco más al de ella. Solo para ver si se alejaba. ______ no se
alejó, sino que también se acercó un poco. Cerraron los ojos y se acercaron
otro poco. Sus labios rozaron los de ella. Fue una pequeña caricia que hizo
estragos en él. Se alejó un poco para observarla. Ella tenía los ojos cerrados
y los labios levemente separados para él. Sonrió bobamente y volvió a
acercarse.
Pero
se detuvo al escuchar aquel peligroso sonido. Lentamente abrió los ojos para
observar lo que justo había detrás de ______. Se paralizó al ver que era nada
más y nada menos que una maldita serpiente de cascabel, y agitaba su cola,
enojada.
—¿Tom?
—inquirió ella y abrió los ojos para mirarlo.
—No
te muevas —murmuró él.
—Pero,
¿Qué sucede? —quiso saber.
—Tú
solo quédate quieta —le ordenó.
La
cascabel seguía agitando su cola con furia. Tom sabía que si ______ hacía algún
movimiento la serpiente iba a atacar. Pero tenía que sacarla de allí.
—Tom,
¿Qué pasa? —dijo ella. No entendía nada. Él iba a besarla, pero de repente no
lo había hecho.
—Voy
a moverte hacia mi lado, ______. Hay una serpiente detrás de ti…
Ella
se tensó al instante.
—¿Una…
serpiente? —inquirió nerviosa.
—Tranquila,
no voy a dejar que nada te pase —le aseguró. Ella solo pudo asentir. El miedo
recorría cada parte de su ser —Voy a contar hasta tres, bonita, y te voy a
pasar para este lado ¿Si? —volvió a asentir. Ni siquiera se animaba a hablar
—Uno… dos… tres…
La
alzó rápidamente de una manera tan natural y fácil que _____ pensó que no
pesaba ni un gramo. La rodó hacia su lado y entonces él sintió un fuerte
pinchazo en su hombro derecho. Siseó por lo bajo.
—¡Tom!
—exclamó ______ y observó como la serpiente se alejaba a toda prisa de ellos.
Se acercó a él y vio como la remera comenzaba a llenarse de sangre justo en su
hombro —Oh por dios, Tom…
Simplemente
le desgarró la remera para ver mejor la herida.
—________
—dijo él algo agitado —Ve a buscar un poco de ayuda.
—¡No
voy a dejarte aquí solo! —dijo nerviosa —Debe haber algo que yo pueda hacer en
este momento…
—Necesito
que alguien extraiga el veneno —dijo apretando los dientes. El dolor comenzaba
a ser insoportable. Sentía como el veneno comenzaba a correr por su sangre —Y
no quiero que tú lo hagas…
—¡Claro
que voy a hacerlo! —chilló y tomó su rostro —Dime que tengo que hacer.
—No,
______, no…
—¡Dímelo!
—le exigió. Él suspiró, ella podía ser muy terca.
—Tienes…
tienes que extraer el veneno, succionando la herida y escupiendo toda la sangre
que saques de allí.
A
____ se le revolvió el estomago. Jamás había sido una persona muy tolerante a
la sangre. No sabía como era que todavía no se había desmayado al ver la sangre
de Tom. Pero iba a hacerlo.
—Voy
a hacerlo, Tom —le contó —Voy a hacerlo.
Capitulo
22:
Él
la miró fijo a los ojos. Sabía que a ella le impresionaba la sangre. Y no
quería hacerla pasar por aquello. Pero vio la firmeza en sus ojos y sabía que
no iba a aceptar que él se negara.
—Está
bien —suspiró y se apoyó contra una pequeña montaña de paja.
—¿Vas
a decirme cuando tengo que detenerme? —le preguntó con miedo.
—Si
—asintió algo débil. Comenzaba a sentirse mareado y lugar de la mordida le
ardía como mil demonios.
Ella
respiró profundamente y se arrodilló a su lado. Contó mentalmente hasta diez
para calmarse. Ella solo tenía que succionar y escupir, nada más. Se inclinó
sobre su hombro y sus labios hicieron el primer contacto con la sangre de la
herida. El sabor metálico le tocó la lengua. Ella retuvo una arcada y posicionó
sus labios bien. Comenzó con la succión. Cuando un poco de sangre llenó su
boca, se alejó y escupió. Tosió un poco y volvió a acercarse a él.
—______—murmuró
Tom —No tienes que hacer esto…
Ella
volvió a escupir.
—Cállate
la boca —le pidió —Claro que tengo que hacerlo.
Volvió
a repetir la acción una y otra vez. De vez en cuando observaba a Tom y él
mantenía sus ojos cerrados y una leve mueca de dolor. Su boca estaba repleta de
aquel extraño y algo salado sabor. Tenía ganas de vomitar, pero se las aguantó.
Escupió una última vez y lo miró.
—¿Debo
seguir, Tom? —le preguntó preocupada.
Por
así decirlo ya se le había ido un poco el asco. Pero no quería dejarlo sin
sangre.
—Solo
una vez más —musitó él.
Ella
asintió y repitió la acción por última vez. Luego se puso de pie y fue por un poco
de agua para enjuagarse la boca. Rápidamente volvió a su lado y le acercó la
botella a los labios. Él estaba con los ojos cerrados y abrió la boca levemente
para recibir el líquido. Se ahogó un poco y comenzó a toser. _______ dejó la
botella a un lado y tomó su rostro. Tom abrió los ojos para mirarla. Había
tanta preocupación en sus ojos.
—¿Estás
bien? —le preguntó. Él sonrió débilmente.
—Gracias
—murmuró. Ella lo acarició y sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No,
lindo, gracias a ti. Esa mordida debió ser mía, no tuya.
—Enana,
te dije que no iba a dejar que nada te pasara.
Volvió
a cerrar los ojos al sentirse tan cansado.
—Ya
vienen por nosotros, ¿si? —le volvió a acariciar el rostro. Él hizo el esfuerzo
de mirarla. Pero realmente comenzaba a sentirse mal. Pero por suerte ______
había actuado rápido y estaba seguro de que su cuerpo ya no tenía tanto del
veneno que la serpiente le había proporcionado. Pero un poco del veneno que ya
había actuado en su cuerpo, estaba haciendo efecto. De repente comenzó a sentir
que su estomago se contraía y un terrible mareo lo atacó. Cerró los ojos
fuertemente para soportar el malestar.
_________
se puso de pie y buscó su celular. Ellos ya debían estar allí por ellos.
Entonces escuchó el sonido de un auto y salió para ver. Su padre y Georg
bajaban del auto. Ella corrió hacia ellos.
—¡Gracias
a dios que ya están aquí! Tom no está bien —sus lágrimas se hicieron más
presentes. Estaba tan asustada —Lo mordió una serpiente.
—¿Qué?
—preguntó Georg espantado y corrió hacia el establo en busca de su primo.
Ingresó
y lo vio acostado contra una pared de paja. Se acercó rápidamente a él. El
pelinegro abrió los ojos para mirarlo.
—Georg…
—Shhh,
tranquilo —le dijo él y se acercó a un mas. Vio los dos agujeritos profundos
que estaban sobre su hombro —Vamos, hermano, salgamos de aquí…
Colocó
un brazo debajo del hombro sano y lo paró. Tom sentía las piernas pesadas y
dormidas, pero hizo todo el esfuerzo para caminar.
—______
ha… ha sacado el veneno.
—Bien
—asintió Georg —Ahora solo tenemos que desinfectar eso y que te vea el doctor…
Jhon
ingresó al establo y se acercó a ellos.
—Por
dios, hijo —dijo preocupado —¿Cómo fue que pasó?
—Iba
a morderme a mi —dijo ______ entrando —Pero Tom lo impidió y lo mordió a él.
Tom
la miró y vio en sus ojos las lágrimas que luchaban por salir.
—No
llores, por favor —susurró.
Y
entonces la primera lágrima cayó por su mejilla.
—Tranquila,
_______ —le dijo Jhon —Tom va a estar bien…
Ella
asintió y entre los tres lo llevaron hacia el auto. ______ se sentó atrás y
Georg metió a Tom a su lado. El pelinegro no podía mantenerse sentado así que
lentamente fue acostándose hasta apoyar la cabeza sobre el regazo de _______.
Ella acarició sus cabellos. Él abrió los ojos y la miró. Ambos sintieron como
el auto comenzaba a ponerse en marcha.
—No
quiero que llores —le dijo con voz débil.
—Lo
siento —murmuró ella —Pero no puedo evitarlo —se le aguaron los ojos —Todo es
mi culpa.
—No,
no —susurró —No digas eso…
Ella
volvió a acariciarlo. Se le hacía tan familiar tocarlo. Darle consuelo de
aquella manera tan simple. Él volvió a cerrar los ojos. Solo quería dormir.
—¡No
le dimos las gracias al señor Mcadams! —dijo ______ recordándolo. Jhon la miró
a través del espejo retrovisor.
—Tranquila,
cariño, luego se las das —le dijo.
—¡Y
nuestras cosas quedaron ahí! —exclamó.
—Yo
vendré por ellas luego —le aseguró Georg —Tranquila.
Ella
asintió y volvió la vista al pelinegro. Al parecer se había quedado dormido, se
inclinó un poco para escuchar si respiraba. Si, su respiración estaba allí.
Estaba tan preocupada por él, tan asustada. El auto se detuvo frente a la casa
y Georg se bajó rápidamente.
—Tom
—lo llamó _______. Él ni se movió —Tom, ya llegamos.
Está
vez abrió un poco los ojos. Eso la calmó bastante. Él le sonrió como un bobo y ella
no pudo evitar reírse.
—Eres
tan linda —le dijo. Las mejillas de _______ se sonrojaron al instante. Tragó
saliva y le acarició el pelo.
—Tú
también lo eres —le aseguró.
La
puerta del auto se abrió y Georg sacó a Tom con una facilidad terrible. ________
salió del otro lado y todos entraron a la casa. Simone se acercó a ellos y miró
horrorizada a su hijo.
—¿Qué
le pasó, dios mío? —preguntó.
—Lo
mordió una bicha —le dijo Georg. Simone se cubrió la boca espantada y se acercó
a su hijo para tocarle el rostro.
—Llévalo
al cuarto, Georg —le pidió a su sobrino —Voy a llamar al doctor…
—No
hace falta, Simone —dijo Jhon —Ya lo llamé yo y esta en camino.
—Gracias
—dijo ella.
Llevaron
a Tom a su cuarto y lo acostaron en la cama. Georg se encargó de limpiarle la
herida. _______ estaba parada fuera de la habitación. Mattie llegó corriendo
hacia donde ella estaba.
—Sweetness,
¿Qué pasó? —le preguntó y la abrazó.
Al
instante ella se echó a llorar en los brazos de su mejor amigo. Se sentía tan
culpable por todo lo que estaba pasando. El doctor llegó y Simone lo llevó
hasta la habitación. _______ y Matt observaron como él ingresaba y sacaba a
todo el mundo de allí adentro. Ella soltó un suspiro y miró a Matt.
—A
Tom lo picó una serpiente.
—Oh
my god —dijo sin poder creerlo —Eso es horrible.
—Me
muero si le pasa algo, Matt, me muero —aseguró ella.
Él
volvió a abrazarla y le acarició la espalda.
—Nada
va a pasarle a tu galán, darling —le aseguró —Él es fuerte.
Ella
solo asintió y se quedó junto a él. No iba a irse de esa puerta hasta que el
doctor saliera. Luego de unos interminables minutos al fin salió. Todos se
acercaron a él.
—¿Cómo
está mi hijo? —le preguntó Simone.
—Él
esta bien —sonrió el doctor —Solo tiene mareos, pero es normal… tiene un poco
de veneno, pero la gran parte ha sido extraída a tiempo. La persona que lo
hizo, lo hizo muy bien.
Todos
miraron a ______. Ella no supo que decir y solo pudo sonreír nerviosamente.
—¿Puedo
pasar a verlo? —preguntó ella.
—En
este momento esta sedado y le dejé un par de medicamentos que tiene que tomar
por una semana. Lo más probable es que levante fiebre en estas primeras 48
horas. Pero si puede entrar a verlo.
_______
iba a entrar pero se giró a mirar a Simone.
—¿No
quieres entrar tú, Simone? —le preguntó. La mujer le sonrió dulcemente.
—No,
cielo, ve tú.
—¿Segura?
—inquirió.
—No
hay nada mejor para Tom, que su dulce ______ —le dijo.
Capitulo
23:
Simone entró al cuarto de su hijo y encontró a Felicity sentada en una de las sillas,
mirando una revista de moda que seguramente Matt había dejado tirada por allí.
La rubia la miró al instante y se puso de pie para acercarse a Tom y fingir
preocupación. Simone resopló, ella ya conocía aquel teatro. Lo peor de todo era
que se había quedado todo el día en la casa, no dejando a su hijo descansar
realmente. Por suerte ya había venido por ella.
—Tu
padre está esperándote en la puerta —le dijo. Felicity la volvió a mirar.
—Dile
que voy a quedarme a dormir aquí.
—No
—dijo Simone —Vas a irte ahora, Felicity.
—¿Qué
te pasa, Simone? —le preguntó —¿Por qué me tratas así?
—Niña,
estoy cansada. Ha sido un largo día y quiero ser yo la que cuide de mi hijo. Tú
vete a tu casa y mañana puedes volver a verlo.
—Pero…
—Sin
peros, Felicity. Vamos.
Felicity
se puso de pie y salió de allí sin siquiera despedirse de Tom. Simone negó con
la cabeza y miró a su hijo una vez más antes de cerrar la puerta y dejarlo
solo.
—_______
—murmuró el pelinegro entre medio despierto y medio dormido.
Levemente
abrió los ojos, pero los volvió a cerrar al sentirse tan cansado. Comenzaba a
despertarse y la sensación de que un millón de caballos le pasaron por encima
lo invadió. Le dolía todo el cuerpo, principalmente el hombro derecho.
Respiró
profundamente y se destapó un poco. Estaba sudado, pero sentía un molesto frío
calándose hasta los huesos. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba
en su cuarto.
Pero
¿Dónde estaba ______? ¿Por qué no estaba allí con él? Él la quería a su lado,
quería ver su bello rostro. Verla sonreír, escucharla hablar, sentirla
respirar. Simplemente la quería frente a él. Si, necesitaba verla, necesitaba
buscarla y tenerla cerca.
¿Qué
podía pasar? Absolutamente nada. Desde que ella había llegado solo había hecho
estragos con él, y ahora él tenía que cobrarse aquello. Si, claro que si.
Se
puso lentamente de pie. Todo dio vueltas a su alrededor. Sonrió estúpidamente,
se sentía como un borracho. En ese momento se sentía perfectamente bien como
para ir hasta el cuarto de ______ Brooks y cantarle las 40 de una vez…
_______
suspiró mientras salía del baño luego de una merecida ducha. Había estado todo
el día con Matt, recorriendo el campo, haciendo cosas de mujeres, mirando películas
y comiendo las ricas comidas de Simone. No había ido a ver a Tom porque sabía
que la indeseable aquella seguía pegada a él como la garrapata asquerosa que
era. Apretó los dientes al pensar en ella y que en ese momento estaba con él.
Terminó
de vestirse en el baño, se puso se camisón de dormir. Tomó una toalla y comenzó
a secarse el cabello. Abrió la puerta y salió hacia su habitación.
Su
corazón se sobresaltó cuando levantó la mirada y él estaba allí parado. Lo
observó bien. Y él sonrió bobamente al verla. ______ sintió una linda presión
en el estomago al verlo sin remera… era tan… masculino. Una gran venda blanca
cubría todo su hombro derecho. Recordó el dolor que vio en sus ojos cuando la
serpiente lo había mordido. No quería volver a ver dolor en su linda mirada.
—¿Tom?
—inquirió confundida.
Otra
estúpida sonrisa se formó en el rostro de él. Ella se aguantó las ganas de
reír. Se veía realmente gracioso. Dejó su toalla a un costado y se acercó a él.
—Hola,
enanita —la saludó algo tonto. Ella arrugó la nariz, divertida.
—No
deberías estar aquí, Tom —le dijo dulce —El doctor dijo que tenías que hacer
reposo.
—¿Quién
es ese doctor que cree saber todo, eh? —preguntó —Yo no necesito hacer eso…
necesito decirte algo.
_______
se acercó un poco más y tocó su frente. Se sorprendió al sentir lo caliente que
estaba su piel. Volaba de fiebre.
—Tom,
estás volando de fiebre —dijo preocupada.
—_____
—murmuró él y entonces tomó su rostro con ambas manos.
Ella
se vio apresada por aquel toque que se le había vuelto tan familiar en tan
pocos días.
—Vamos,
Tom, voy a llevarte a tu cuarto…
Intentó
salir de su agarre pero no pudo. Él unió sus frentes, y ella se quedó
totalmente hipnotizada por aquellos ojos cafeces.
—¿Por
qué estás todo el día metida en mi cabeza? —le preguntó. ______ se estremeció
ante el calor de su aliento rozándole la boca. Tenía aquella mirada tan fija en
la suya, que se le hizo imposible respirar —¿No estás cansada de estar allí?
—ella se mordió el labio inferior. Él solo estaba delirando. Debía llevarlo a
su habitación.
—Tom
—le habló —Debes ir a la cama. Deja que te lleve…
—¿Sabes
todo lo que sufrí el día que te fuiste? —quiso saber él. ______ se quedó
callada. Quería llevarlo a su habitación, pero también quería escucharlo —Tenía
13 años, y fue el dolor más… extraño y fuerte que sentí en mi vida. ¿Cómo es
aquello posible? Era solo un estúpido niño que se había enamorado de la hija de
su jefe. Y ese día lloré, lloré luego de que te llevaron. Y supuestamente yo
era el niño que nunca lloraba —se sentía bien consigo mismo. Tenerla así de
cerca era tan maravilloso como estar diciéndole todo eso. Se sentía libre, no
le importaba lo que podría pasar después. Solo tenerla así —Y esperé que
volvieras, ______. Pero no lo hiciste —un nudo se formó en la garganta de ella
y se agarró a las manos de él, que sostenían su rostro —Así que simplemente… te
olvidé.
—Yo…
—Y
ahora vuelves como si nada y llenas mi vida de confusión y peligro —siguió
hablando como si nada importara —¿Con qué derecho, ______? ¿Con qué derecho
llegas aquí y pones mi mundo al revés? ¿Con qué derecho haces latir mi corazón
tan rápido?
Los
ojos de _____ se poblaron de lágrimas. Levantó un poco el rostro y acarició la
nariz de él con la suya.
—Yo
jamás quise hacerte daño, jamás —murmuró y sus ojos se cerraron. Era tan
maravilloso tenerlo tan cerca —Perdóname, Tom… por favor, tienes que…
Se
vio interrumpida por unos labios que tomaron los suyos, acallándola
completamente. Todo a su alrededor pasó a ser nada, en comparación a las cosas
que su corazón estaba sintiendo. Sus labios comenzaron a moverse suavemente
sobre los de ella. El corazón de _____ dio un vuelco. La boca de Tom tenía el
sabor más maravilloso que ella había probado en su vida. Era tan terrenal y
masculino. Estaba segura de que jamás iba a poder olvidarlo. Se dejó llevar por
él, por su boca, por su sabor. Se encontró apretando las manos de él sobre su
rostro, en un silencioso pedido de que no la dejara.
¿Cuándo
fue la última vez que alguien la había besado de aquella manera? Ella no lo
sabía. Y si alguna vez había pasado no lo recordaba. En ese momento no podía
pensar en nada más que no fuera aquel beso.
Le
respondió de la misma manera dulce y delicada, recorriendo cada centímetro de
su boca, dejándole conocer un poco más.
Entonces
él comenzó a alejarse de ella, otorgándole pequeños y suaves besos. ______ no
podía abrir los ojos, no quería peder la sensación que se mantenía en sus
bocas.
Él
volvió a unir sus frentes. Su respiración agitada le enfrió los labios húmedos.
—Besarte
era algo tan necesario —murmuró él agitado —Tan necesario como respirar.
_______
solo asintió con los ojos cerrados. Se sentía tan… no podía explicarlo. No
podía entenderlo. ¿Y qué iba a hacer ella ahora con todo aquello?
—Tom…
—Era
necesario, _____.
Ella
abrió los ojos para mirarlo y él aun no los abría. Entonces ella sonrió.
—¿Quieres
acostarte a dormir aquí, en mi cuarto? —le preguntó.
—¿Crees
que sea correcto? —quiso saber él y entonces abrió los ojos para mirarla.
—No
deberías estar aquí, eso no es correcto.
—Entonces,
¿Qué hago? ¿Te vuelvo a besar?
—No
puedes —musitó ella. Tom sonrió.
—¿Por
qué? —murmuró en el mismo tono que ella.
—Porque
estás volando de fiebre y tienes que descansar.
De
repente la soltó y ella se sintió tan dejada que casi se lo reprochó. Él giró y
sin dudarlo se tiró en la cama que estaba frente a sus ojos.
—Tengo
frío —le contó. ______ se acercó a él.
—Eso
es porque tienes fiebre —le aseguró mientras abría las sábanas y lo tapada. Tom
se acurrucó bien y se acomodó en la almohada.
—¿Vas
a dormir conmigo? —le preguntó con los ojos cerrados.
—Tal
vez…
—Mejor
si lo haces.
—¿Por
qué? —preguntó ella.
—Porque
cuando me despierte también voy a besarte. Y te necesito cerca para eso.
HOLA!!! AQUI ESTAN LOS CAPS .. UNA DISCULPA POR LA DEMORA ... MAÑANA SI PODRE AGREGAR YA QUE NO TENGO SERVICIO ... GRACIAS POR ESPERAR ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD CHICAS ... DISFRUTEN EL DIA ... LAS QUIERO Y LAS CONSIDERO MIS AMIGAS AUNQUE NO NOS CONOZCAMOS EN PERSONA ...
AHORA SI ADIOS :))
Extraño laa fics!
ResponderEliminarAww se beaaron.. Subee ya Virgi. Besos
Feliz dia!
Sigueeeee
ResponderEliminarMe esta encantando
Porwue cancelaste la otra?:(
Que belloo
ResponderEliminarSube pronto *.*
:O Xfin se besaron :) que lindo Tom prefirió que la serpiente lo mordiera a el antes que a (Tn), la quiere de verdad, me encanto virgi espero los próximos caps!!!
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