domingo, 14 de febrero de 2016

20 21 22 y 23

Capitulo 20:
Tom se puso rápidamente de pie y de un tirón paró a ______ a su lado, la acercó a él lo más que pudo. Había alguien allí, y él estaba dispuesto a enfrentarse a quien fuera con tal de que ella no fuera lastimada.
_______ se aferró a él como si su vida dependiera de ella. Otro trueno sonó, ella ahogó un grito.
—Tengo mucho miedo, Tom —murmuró con un hilo de voz.
—Tranquila, enana… no voy a permitir que nada te pase —le aseguró él.
Le tomó una mano y entrelazó sus dedos. Buscó algo para protegerlos a ambos, y en sus pies encontró un largo palo de madera. Iba a atacar con eso si era necesario.
—¿Pero que demonios pasa aquí? —dijo una vieja y rasposa voz.
Y de repente una luz se prendió sobre sus cabezas. Ambos entrecerraron un poco los ojos y luego miraron al frente.
_____ por poco y se desmaya de todos los nerviosa que su corazón estaba sufriendo. Pero comenzó a calmarse al ver que no era un monstruo, ni nada por el estilo lo que estaba ahí.
Solo era un viejo y arrugado hombre que los apuntaba con una vieja escopeta. Vestía un anticuado piloto color patito, tenía botas y sombrero de lluvia.
Harry lo miró bien, entonces su boca se abrió del asombro. ¿Podría ser él? ¿Era aquello posible?
—¿Señor Mcadams? —inquirió. El anciano bajó la escopeta y los miró bien.
—Si, ese soy yo —dijo y se quitó el sombrero de lluvia —¿Quiénes son ustedes y qué hacen en mis tierras?
—Soy Tom Kaulitz, señor. Peón de la estancia de los Brooks —le contó —Y ella es ______ Brooks, hija del dueño.
Los miró consecutivamente, reparó en que ambos estaban algo desnudos. Entonces sonrió mostrando unos amarillentos y astillados dientes.
—¿Qué hacen aquí y con esta lluvia, hijos? —quiso saber y arqueó una ceja —¿Acaso iban a usar mi establo como lugar de encuentro prohibido?
Las mejillas de _____ no tardaron en mostrar su vergüenza y se ocultó mejor detrás de la espalda de Tom.
—No, no señor Mcadams —dijo algo nerviosa —Solo nos perdimos en la tormenta y nuestro caballo huyó. No pudimos volver.
Él los miró con algo de desconfianza.
—Bien —suspiró —Voy a creerles —caminó hacia la salida cojeando —Veo que han encontrado un poco de mis cosas secas. Pero voy a traerles ropa y algo para comer. Será mejor que se queden aquí a pasar la noche… está tormenta planea quedarse hasta que amanezca.
Siguió caminando. Tom solo lo miraba. Pero quería saber un poco de él. Todo el mundo creía que ese hombre estaba muerto. Y no lo estaba.
—Señor Mcadams —lo llamó él. El anciano se detuvo y se giró a verlo —Todo el mundo cree que usted está muerto, ¿Por qué no ha salido a desmentir aquello?
El hombre se encogió de hombros, y _______ vio la tristeza en sus grisáceos ojos. Según lo que ella sabía, o mejor dicho lo que su padre le había contado cuando era una niña, era que hace muchos años hubo un gran incendio en la casa de los Mcadams, en la que murió toda la familia, menos el hombre que estaba parado frente a ellos. Supuestamente Joe Mcadams había quedado completamente loco después de aquello, ya que no había podido salvar a su esposa e hijos. Entonces un día desapareció y nadie supo más de él. Se decía que se había suicidado y que su alma vagaba por aquellas tierras lamentando la perdida de sus seres queridos.
—Es como si lo estuviera, muchacho —murmuró sacándola de sus pensamientos.
Salió de allí, dejándolos solos y desconcertados. Tom giró la cabeza para mirarla.
—¿Cómo estás? —le preguntó.
—Algo perturbada —asintió ella —No puedo creer que ese hombre esté vivo…
—Yo no estaba seguro, pero lo sospechaba. Varias veces vi movimientos por estos lados.
—¿Y si en realidad es su fantasma y nosotros estamos perdiendo completamente el juicio, Tom?
Él se rió y se alejó de ella solo para observar bien el lugar en el que estaban, ya que ahora tenían un poco de luz.
—Enana, nada de eso es verdad. Y no estamos perdiendo el juicio.
Ella asintió y buscó su celular. ¡Tenía señal! Lo abrió rápidamente y marcó el número de Mattie. Luego del primer tono, atendió.
—¡POR EL AMOR DE CRISTO, _______! ¿DONDE DEMONIOS ESTÁS?
Ella tuvo que alejarse un poco el teléfono ante el histérico grito de su mejor amigo.
—Tranquilo, Mattie —intentó calmarlo —Estoy bien…
—¿Es _____, Matt? —ella escuchó que su padre preguntaba y luego le quitaba el teléfono a Mattie —¿Dónde estás, dios santo? Ya estaba montando un operativo para salir a buscarte a ti y a Tom… tampoco sabemos donde está él. Simone está por sufrir un ataque.
—Tom está conmigo, papá —le dijo ella.
—¿Contigo? —inquirió.
—Si… es largo de contar ahora. Pero para hacerlo corto, nos perdimos, el caballo escapó y estamos atrapados en el establo de los Mcadams.
—Dios santo —suspiró Jhon —Juro que llegué a pensar lo peor. Gracias al cielo estás bien, mi vida. Y por suerte bien acompañada.
Ella miró a Tom y le sonrió.
—Si, es una suerte muy grande.
—¿Están bien protegidos? ¿Podrán aguantar hasta que la tormenta acabe? —le preguntó.
______ miró a su alrededor. Gracias a la luz, aquel lugar ya no era tan tétrico. Miró hacia la ventana y vio el fuerte viento que había.
—Si, papi… estamos bien. Podemos esperar.
—Cuídate mucho, mi cielo —dijo dulce —Y ahora pásame con Tom.
—Adiós —se despidió ella y le dio el teléfono al pelinegro.
—Señor —dijo él al atender. ______ lo observó atenta, reparando en aquel devastador gesto de concentración. ¿Por qué era tan lindo? Sacudió la cabeza —Está bien, señor, no se preocupe.
Colgó y le devolvió el aparato.
—Aquí tienen, muchachos —dijo el viejo Mcadams entrando de nuevo.
Se giraron a verlo y se acercaron a él. Les había traído todo lo que les había prometido. Tom tomó las cosas.
—De verdad muchas gracias, señor Mcadams —le dijo ______ —Y… perdón por creer que estaba muerto.
El anciano sonrió cortamente y volvió a caminar hacia la salida.
—No se preocupe, niña. No me ha hecho ningún mal. Ahora los dejo. Que pasen una buena noche.
_______ se acercó a Tom para buscar algo que ponerse. Él le dio una vieja remera de mangas largas y un pantalón gris de dormir. Ella los aceptó más que encantada. Fue hacia un rincón para cambiarse. Él también se apartó para hacer lo mismo. Se cambiaron el silencio, escuchando los movimientos del otro. _____ se aguantó las ganas de girar a verlo… no podía hacerlo. Suspiró aliviada al sentirse seca y abrigada. Volvió hacia el fuego y vio que Tom terminaba de colocarse la remera.
—Ven, vamos a comer un poco —le dijo él mientras se sentaba.
—No tengo hambre —dijo ella y se sentó a su lado. Pero entonces su estomago gruñó. Tom la miró divertido y le tendió un poco de pan.
—Mentirosa, tu panza está implorando por un poco de lo que sea.
Ella rió y tomó el pan. Volvieron a quedarse en silencio, comiendo despacio. El sonido de un rayo llegó a sus oídos y la luz se fue en un instante.
______ buscó la mano de Tom en la oscuridad, pero encontró que él se acercaba por detrás y la abrazaba, formando un refugio para ella con su cuerpo. Más tranquila se apoyó contra su pecho. Al parecer la luz se había cortado. Ella pensó en Mattie, sabía lo miedoso que era con la oscuridad.
Entonces sintió que él tomaba una de sus manos y la elevaba un poco, ella miró sus manos unidas y observó sus diferencias. Su mano era el doble de la de ella, era fuerte y caliente.
Tom no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Ella tenía el anillo que él le había regalado antes de que se fuera. Con uno de sus dedos acarició la pequeña joya.
—Aun lo tienes —murmuró más para si mismo que para ella. Pero ya que ______ estaba apoyada contra su pecho lo escuchó.
—Siempre lo cuidé mucho, por eso lo tenía guardado —le contó y giró un poco la cabeza para observarlo. Él miraba fijamente su mano —Fue raro… antes de volver hacia aquí lo había estado perdiendo cada dos por tres, por eso había decidido guardarlo en mi joyero.
Tom alzó ambas cejas y siguió mirando el anillo. Aquello era bastante extraño. Se tocó, con la otra mano, el pecho, buscando su medallita. Y allí estaba, pegada a su corazón.
Desde que _______ estaba allí, no había vuelto a perdérsele.
¿Aquello era casualidad o algo más?

Capitulo 21:
El silencio que había allí adentro los dejaba escuchar con perfecta claridad los sonidos de la lluvia y el viento. Entre ellos ya no había tensión, solo un poco de confusión. Tom sintió como el cuerpo de _______ se relajaba contra él, y supo que estaba por quedarse dormida.
—¿Vamos a dormir? —le preguntó.
Ella solo asintió. Se pusieron de pie y Tom arregló un poco el improvisado colchón que había armado. Le dio el paso y ella se acostó. La tapó con una de las sábanas y se sentó en el suelo, a su lado.
______ lo miró extrañada. No esperaba que él se sentara allí, sino que se acostara a su lado. El colchón era amplio y ambos entraban perfectamente.
—Tom, ¿acaso vas a dormir allí sentado?
Él la miró algo sorprendido por su pregunta. No tenía ningún problema en dormir así, no le resultaba incomodo.
—Si, ¿Por qué?
—Ven aquí, Tom —le dijo y abrió las sábanas indicándole el lugar —Entramos los dos… no quiero que duermas sentado.
Estaba sorprendido. No esperaba que ella le dijera aquello. Sintió cosquillas en la panza, pero sacudió la cabeza.
—Yo… no creo que sea correcto.
_____ sonrió.
—Hablas como un anciano, Tom —le aseguró —Cuando éramos niños dormíamos hasta en el suelo del establo juntos…
‘Pero ya no somos niños’ —pensó él.
—Lo sé —le dijo —Pero yo aquí estoy bien. No quiero que duermas incomoda.
—¿Puedes dejar de tratarme como a una princesa? No lo soy. Conozco los dolores, las incomodidades, etc. No soy de cristal, Tom. No me rompo. Ni me quejo.
—Pero le temes a las tormentas…
—Eso le puede pasar a cualquiera. Desde a la princesa Carolina de Mónaco, hasta a un pobre hombre que duerme en la calle.
—No me refería a que no eres fuerte o capaz, ______ —le sonrió —Solo… aagh, nada.
Se puso de pie y se acostó a su lado. ______ sonrió abiertamente sin que él la viera. Estaba segura de que aquello era solo una tonta excusa.
—¿A quien iba a abrazar si no era a ti cuando haya un rayo? —le preguntó.
Tom suspiró, se acomodó mejor y abrió sus brazos para ella. En ese momento un trueno llegó y ______ lo abrazó más rápido de lo que se tarda en dar un respiro. Una estúpida sonrisa se le escapó, ella lo hacía sentirse así. Su corazón latió rápido cuando ella apoyó la cabeza en su pecho.
—Hasta mañana, SúperTom —le dijo. Él sonrió aun más.
—Hasta mañana, enana bonita.
Él comenzó a despertarse, por el suave canto de un pájaro. Abrió un ojo para encontrarse en un lugar que no era su habitación. Miró a su alrededor y reparó que estaba en un viejo establo. La luz del sol entraba implacable por la ventana. Entonces se despertó del todo y recordó por qué y con quien estaba allí. Bajó la mirada hacia el suave peso que descansaba contra su pecho. Su corazón comenzó a latir rápido al tener su bello rostro tan cerca. ¿Cómo podía ser tan hermosa? ¿Cómo podía hacer latir su corazón de aquella forma?
Debería estar sintiendo rencor por ella, por haberle roto el corazón siendo solo un niño. Pero extrañamente no podía sentir aquello por ella. Y lo que sentía lo confundía, lo abrumaba. Se encontró levantando la mano y corriendo el cabello que caía sobre su frente. Lo llevó detrás de su pequeña oreja, en una caricia silenciosa. Ella se movió un poco, pero no despertó. Se concentró en mirar cada facción de ella, cada línea de expresión. Estaba complemente relajada, una pequeña sonrisa parecía tirar de las comisuras de sus labios. Sus pestañas se arqueaban elegantes e imponentes en aquellos ojos suavemente cerrados. Con cuidado acarició aquella parte de su rostro, luego bajó por su nariz, siguió bajando hasta descansar el pulgar contra su labio inferior. Estaba húmedo y algo tibio. Hizo una pequeña presión separándolo del otro labio y entonces un suave suspiro escapó de la boca de ella. Al instante el dejó de tocarla.
_______ se removió de nuevo y esta vez sus ojos se abrieron lentamente. Lo miró algo confundida con los ojos entrecerrados, pero luego de unos segundos le regaló una linda sonrisa.
—Buenos días —lo saludó con la voz algo rasposa.
—Buen día, enana —dijo él algo nervioso. Ella volvió a cerrar los ojos sin dejar de sonreír. Se acomodó para seguir durmiendo —Oye, no sigas durmiendo. Debemos levantarnos, hay un sol radiante.
—Nooo —se quejó —Un ratito más.
—______ —rió él —Si nos vamos ahora vas a poder dormir más cómoda en tu cama.
—Dormir contra ti también es muy cómodo.
Entonces abrió los ojos para mirarlo. A Tom se le cortó la respiración, realmente estaban cerca, a escasos centímetros.
______ se olvidó de cómo respirar. Todo su cuerpo fue conciente de la cercanía de él, del calor y protección que le brindaba. Ahora que lo tenía así de cerca podía apreciar perfectamente el cafe de sus ojos. Pequeñas motas de un color grisáceo se esparcían por su perfecto iris y sus pupilas negras se agrandaban cada vez un poco más. Ella se mordió el labio inferior mientras sin intención bajaba la mirada a la boca masculina. ¿Era normal las ganas terribles que tenía de besarlo? No, no lo era. Encima se veía demasiado bien con aquella expresión de recién levantado, algo despeinado y mirándola de manera tierna.
‘Al diablo con todo’ —pensó Tom. Él tenía que besarla, quería hacerlo.
Acercó su rostro un poco más al de ella. Solo para ver si se alejaba. ______ no se alejó, sino que también se acercó un poco. Cerraron los ojos y se acercaron otro poco. Sus labios rozaron los de ella. Fue una pequeña caricia que hizo estragos en él. Se alejó un poco para observarla. Ella tenía los ojos cerrados y los labios levemente separados para él. Sonrió bobamente y volvió a acercarse.
Pero se detuvo al escuchar aquel peligroso sonido. Lentamente abrió los ojos para observar lo que justo había detrás de ______. Se paralizó al ver que era nada más y nada menos que una maldita serpiente de cascabel, y agitaba su cola, enojada.
—¿Tom? —inquirió ella y abrió los ojos para mirarlo.
—No te muevas —murmuró él.
—Pero, ¿Qué sucede? —quiso saber.
—Tú solo quédate quieta —le ordenó.
La cascabel seguía agitando su cola con furia. Tom sabía que si ______ hacía algún movimiento la serpiente iba a atacar. Pero tenía que sacarla de allí.
—Tom, ¿Qué pasa? —dijo ella. No entendía nada. Él iba a besarla, pero de repente no lo había hecho.
—Voy a moverte hacia mi lado, ______. Hay una serpiente detrás de ti…
Ella se tensó al instante.
—¿Una… serpiente? —inquirió nerviosa.
—Tranquila, no voy a dejar que nada te pase —le aseguró. Ella solo pudo asentir. El miedo recorría cada parte de su ser —Voy a contar hasta tres, bonita, y te voy a pasar para este lado ¿Si? —volvió a asentir. Ni siquiera se animaba a hablar —Uno… dos… tres…
La alzó rápidamente de una manera tan natural y fácil que _____ pensó que no pesaba ni un gramo. La rodó hacia su lado y entonces él sintió un fuerte pinchazo en su hombro derecho. Siseó por lo bajo.
—¡Tom! —exclamó ______ y observó como la serpiente se alejaba a toda prisa de ellos. Se acercó a él y vio como la remera comenzaba a llenarse de sangre justo en su hombro —Oh por dios, Tom…
Simplemente le desgarró la remera para ver mejor la herida.
—________ —dijo él algo agitado —Ve a buscar un poco de ayuda.
—¡No voy a dejarte aquí solo! —dijo nerviosa —Debe haber algo que yo pueda hacer en este momento…
—Necesito que alguien extraiga el veneno —dijo apretando los dientes. El dolor comenzaba a ser insoportable. Sentía como el veneno comenzaba a correr por su sangre —Y no quiero que tú lo hagas…
—¡Claro que voy a hacerlo! —chilló y tomó su rostro —Dime que tengo que hacer.
—No, ______, no…
—¡Dímelo! —le exigió. Él suspiró, ella podía ser muy terca.
—Tienes… tienes que extraer el veneno, succionando la herida y escupiendo toda la sangre que saques de allí.
A ____ se le revolvió el estomago. Jamás había sido una persona muy tolerante a la sangre. No sabía como era que todavía no se había desmayado al ver la sangre de Tom. Pero iba a hacerlo.
—Voy a hacerlo, Tom —le contó —Voy a hacerlo.


Capitulo 22:

Él la miró fijo a los ojos. Sabía que a ella le impresionaba la sangre. Y no quería hacerla pasar por aquello. Pero vio la firmeza en sus ojos y sabía que no iba a aceptar que él se negara.
—Está bien —suspiró y se apoyó contra una pequeña montaña de paja.
—¿Vas a decirme cuando tengo que detenerme? —le preguntó con miedo.
—Si —asintió algo débil. Comenzaba a sentirse mareado y lugar de la mordida le ardía como mil demonios.
Ella respiró profundamente y se arrodilló a su lado. Contó mentalmente hasta diez para calmarse. Ella solo tenía que succionar y escupir, nada más. Se inclinó sobre su hombro y sus labios hicieron el primer contacto con la sangre de la herida. El sabor metálico le tocó la lengua. Ella retuvo una arcada y posicionó sus labios bien. Comenzó con la succión. Cuando un poco de sangre llenó su boca, se alejó y escupió. Tosió un poco y volvió a acercarse a él.
—______—murmuró Tom —No tienes que hacer esto…
Ella volvió a escupir.
—Cállate la boca —le pidió —Claro que tengo que hacerlo.
Volvió a repetir la acción una y otra vez. De vez en cuando observaba a Tom y él mantenía sus ojos cerrados y una leve mueca de dolor. Su boca estaba repleta de aquel extraño y algo salado sabor. Tenía ganas de vomitar, pero se las aguantó. Escupió una última vez y lo miró.
—¿Debo seguir, Tom? —le preguntó preocupada.
Por así decirlo ya se le había ido un poco el asco. Pero no quería dejarlo sin sangre.
—Solo una vez más —musitó él.
Ella asintió y repitió la acción por última vez. Luego se puso de pie y fue por un poco de agua para enjuagarse la boca. Rápidamente volvió a su lado y le acercó la botella a los labios. Él estaba con los ojos cerrados y abrió la boca levemente para recibir el líquido. Se ahogó un poco y comenzó a toser. _______ dejó la botella a un lado y tomó su rostro. Tom abrió los ojos para mirarla. Había tanta preocupación en sus ojos.
—¿Estás bien? —le preguntó. Él sonrió débilmente.
—Gracias —murmuró. Ella lo acarició y sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No, lindo, gracias a ti. Esa mordida debió ser mía, no tuya.
—Enana, te dije que no iba a dejar que nada te pasara.
Volvió a cerrar los ojos al sentirse tan cansado.
—Ya vienen por nosotros, ¿si? —le volvió a acariciar el rostro. Él hizo el esfuerzo de mirarla. Pero realmente comenzaba a sentirse mal. Pero por suerte ______ había actuado rápido y estaba seguro de que su cuerpo ya no tenía tanto del veneno que la serpiente le había proporcionado. Pero un poco del veneno que ya había actuado en su cuerpo, estaba haciendo efecto. De repente comenzó a sentir que su estomago se contraía y un terrible mareo lo atacó. Cerró los ojos fuertemente para soportar el malestar.
_________ se puso de pie y buscó su celular. Ellos ya debían estar allí por ellos. Entonces escuchó el sonido de un auto y salió para ver. Su padre y Georg bajaban del auto. Ella corrió hacia ellos.
—¡Gracias a dios que ya están aquí! Tom no está bien —sus lágrimas se hicieron más presentes. Estaba tan asustada —Lo mordió una serpiente.
—¿Qué? —preguntó Georg espantado y corrió hacia el establo en busca de su primo.
Ingresó y lo vio acostado contra una pared de paja. Se acercó rápidamente a él. El pelinegro abrió los ojos para mirarlo.
—Georg…
—Shhh, tranquilo —le dijo él y se acercó a un mas. Vio los dos agujeritos profundos que estaban sobre su hombro —Vamos, hermano, salgamos de aquí…
Colocó un brazo debajo del hombro sano y lo paró. Tom sentía las piernas pesadas y dormidas, pero hizo todo el esfuerzo para caminar.
—______ ha… ha sacado el veneno.
—Bien —asintió Georg —Ahora solo tenemos que desinfectar eso y que te vea el doctor…
Jhon ingresó al establo y se acercó a ellos.
—Por dios, hijo —dijo preocupado —¿Cómo fue que pasó?
—Iba a morderme a mi —dijo ______ entrando —Pero Tom lo impidió y lo mordió a él.
Tom la miró y vio en sus ojos las lágrimas que luchaban por salir.
—No llores, por favor —susurró.
Y entonces la primera lágrima cayó por su mejilla.
—Tranquila, _______ —le dijo Jhon —Tom va a estar bien…
Ella asintió y entre los tres lo llevaron hacia el auto. ______ se sentó atrás y Georg metió a Tom a su lado. El pelinegro no podía mantenerse sentado así que lentamente fue acostándose hasta apoyar la cabeza sobre el regazo de _______. Ella acarició sus cabellos. Él abrió los ojos y la miró. Ambos sintieron como el auto comenzaba a ponerse en marcha.
—No quiero que llores —le dijo con voz débil.
—Lo siento —murmuró ella —Pero no puedo evitarlo —se le aguaron los ojos —Todo es mi culpa.
—No, no —susurró —No digas eso…
Ella volvió a acariciarlo. Se le hacía tan familiar tocarlo. Darle consuelo de aquella manera tan simple. Él volvió a cerrar los ojos. Solo quería dormir.
—¡No le dimos las gracias al señor Mcadams! —dijo ______ recordándolo. Jhon la miró a través del espejo retrovisor.
—Tranquila, cariño, luego se las das —le dijo.
—¡Y nuestras cosas quedaron ahí! —exclamó.
—Yo vendré por ellas luego —le aseguró Georg —Tranquila.
Ella asintió y volvió la vista al pelinegro. Al parecer se había quedado dormido, se inclinó un poco para escuchar si respiraba. Si, su respiración estaba allí. Estaba tan preocupada por él, tan asustada. El auto se detuvo frente a la casa y Georg se bajó rápidamente.
—Tom —lo llamó _______. Él ni se movió —Tom, ya llegamos.
Está vez abrió un poco los ojos. Eso la calmó bastante. Él le sonrió como un bobo y ella no pudo evitar reírse.
—Eres tan linda —le dijo. Las mejillas de _______ se sonrojaron al instante. Tragó saliva y le acarició el pelo.
—Tú también lo eres —le aseguró.
La puerta del auto se abrió y Georg sacó a Tom con una facilidad terrible. ________ salió del otro lado y todos entraron a la casa. Simone se acercó a ellos y miró horrorizada a su hijo.
—¿Qué le pasó, dios mío? —preguntó.
—Lo mordió una bicha —le dijo Georg. Simone se cubrió la boca espantada y se acercó a su hijo para tocarle el rostro.
—Llévalo al cuarto, Georg —le pidió a su sobrino —Voy a llamar al doctor…
—No hace falta, Simone —dijo Jhon —Ya lo llamé yo y esta en camino.
—Gracias —dijo ella.
Llevaron a Tom a su cuarto y lo acostaron en la cama. Georg se encargó de limpiarle la herida. _______ estaba parada fuera de la habitación. Mattie llegó corriendo hacia donde ella estaba.
—Sweetness, ¿Qué pasó? —le preguntó y la abrazó.
Al instante ella se echó a llorar en los brazos de su mejor amigo. Se sentía tan culpable por todo lo que estaba pasando. El doctor llegó y Simone lo llevó hasta la habitación. _______ y Matt observaron como él ingresaba y sacaba a todo el mundo de allí adentro. Ella soltó un suspiro y miró a Matt.
—A Tom lo picó una serpiente.
—Oh my god —dijo sin poder creerlo —Eso es horrible.
—Me muero si le pasa algo, Matt, me muero —aseguró ella.
Él volvió a abrazarla y le acarició la espalda.
—Nada va a pasarle a tu galán, darling —le aseguró —Él es fuerte.
Ella solo asintió y se quedó junto a él. No iba a irse de esa puerta hasta que el doctor saliera. Luego de unos interminables minutos al fin salió. Todos se acercaron a él.
—¿Cómo está mi hijo? —le preguntó Simone.
—Él esta bien —sonrió el doctor —Solo tiene mareos, pero es normal… tiene un poco de veneno, pero la gran parte ha sido extraída a tiempo. La persona que lo hizo, lo hizo muy bien.
Todos miraron a ______. Ella no supo que decir y solo pudo sonreír nerviosamente.
—¿Puedo pasar a verlo? —preguntó ella.
—En este momento esta sedado y le dejé un par de medicamentos que tiene que tomar por una semana. Lo más probable es que levante fiebre en estas primeras 48 horas. Pero si puede entrar a verlo.
_______ iba a entrar pero se giró a mirar a Simone.
—¿No quieres entrar tú, Simone? —le preguntó. La mujer le sonrió dulcemente.
—No, cielo, ve tú.
—¿Segura? —inquirió.
—No hay nada mejor para Tom, que su dulce ______ —le dijo.

Capitulo 23:

Simone entró al cuarto de su hijo y encontró a Felicity sentada en una de las sillas, mirando una revista de moda que seguramente Matt había dejado tirada por allí. La rubia la miró al instante y se puso de pie para acercarse a Tom y fingir preocupación. Simone resopló, ella ya conocía aquel teatro. Lo peor de todo era que se había quedado todo el día en la casa, no dejando a su hijo descansar realmente. Por suerte ya había venido por ella.
—Tu padre está esperándote en la puerta —le dijo. Felicity la volvió a mirar.
—Dile que voy a quedarme a dormir aquí.
—No —dijo Simone —Vas a irte ahora, Felicity.
—¿Qué te pasa, Simone? —le preguntó —¿Por qué me tratas así?
—Niña, estoy cansada. Ha sido un largo día y quiero ser yo la que cuide de mi hijo. Tú vete a tu casa y mañana puedes volver a verlo.
—Pero…
—Sin peros, Felicity. Vamos.
Felicity se puso de pie y salió de allí sin siquiera despedirse de Tom. Simone negó con la cabeza y miró a su hijo una vez más antes de cerrar la puerta y dejarlo solo.
—_______ —murmuró el pelinegro entre medio despierto y medio dormido.
Levemente abrió los ojos, pero los volvió a cerrar al sentirse tan cansado. Comenzaba a despertarse y la sensación de que un millón de caballos le pasaron por encima lo invadió. Le dolía todo el cuerpo, principalmente el hombro derecho.
Respiró profundamente y se destapó un poco. Estaba sudado, pero sentía un molesto frío calándose hasta los huesos. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en su cuarto.
Pero ¿Dónde estaba ______? ¿Por qué no estaba allí con él? Él la quería a su lado, quería ver su bello rostro. Verla sonreír, escucharla hablar, sentirla respirar. Simplemente la quería frente a él. Si, necesitaba verla, necesitaba buscarla y tenerla cerca.
¿Qué podía pasar? Absolutamente nada. Desde que ella había llegado solo había hecho estragos con él, y ahora él tenía que cobrarse aquello. Si, claro que si.
Se puso lentamente de pie. Todo dio vueltas a su alrededor. Sonrió estúpidamente, se sentía como un borracho. En ese momento se sentía perfectamente bien como para ir hasta el cuarto de ______ Brooks y cantarle las 40 de una vez…

_______ suspiró mientras salía del baño luego de una merecida ducha. Había estado todo el día con Matt, recorriendo el campo, haciendo cosas de mujeres, mirando películas y comiendo las ricas comidas de Simone. No había ido a ver a Tom porque sabía que la indeseable aquella seguía pegada a él como la garrapata asquerosa que era. Apretó los dientes al pensar en ella y que en ese momento estaba con él.
Terminó de vestirse en el baño, se puso se camisón de dormir. Tomó una toalla y comenzó a secarse el cabello. Abrió la puerta y salió hacia su habitación.
Su corazón se sobresaltó cuando levantó la mirada y él estaba allí parado. Lo observó bien. Y él sonrió bobamente al verla. ______ sintió una linda presión en el estomago al verlo sin remera… era tan… masculino. Una gran venda blanca cubría todo su hombro derecho. Recordó el dolor que vio en sus ojos cuando la serpiente lo había mordido. No quería volver a ver dolor en su linda mirada.
—¿Tom? —inquirió confundida.
Otra estúpida sonrisa se formó en el rostro de él. Ella se aguantó las ganas de reír. Se veía realmente gracioso. Dejó su toalla a un costado y se acercó a él.
—Hola, enanita —la saludó algo tonto. Ella arrugó la nariz, divertida.
—No deberías estar aquí, Tom —le dijo dulce —El doctor dijo que tenías que hacer reposo.
—¿Quién es ese doctor que cree saber todo, eh? —preguntó —Yo no necesito hacer eso… necesito decirte algo.
_______ se acercó un poco más y tocó su frente. Se sorprendió al sentir lo caliente que estaba su piel. Volaba de fiebre.
—Tom, estás volando de fiebre —dijo preocupada.
—_____ —murmuró él y entonces tomó su rostro con ambas manos.
Ella se vio apresada por aquel toque que se le había vuelto tan familiar en tan pocos días.
—Vamos, Tom, voy a llevarte a tu cuarto…
Intentó salir de su agarre pero no pudo. Él unió sus frentes, y ella se quedó totalmente hipnotizada por aquellos ojos cafeces.
—¿Por qué estás todo el día metida en mi cabeza? —le preguntó. ______ se estremeció ante el calor de su aliento rozándole la boca. Tenía aquella mirada tan fija en la suya, que se le hizo imposible respirar —¿No estás cansada de estar allí? —ella se mordió el labio inferior. Él solo estaba delirando. Debía llevarlo a su habitación.
—Tom —le habló —Debes ir a la cama. Deja que te lleve…
—¿Sabes todo lo que sufrí el día que te fuiste? —quiso saber él. ______ se quedó callada. Quería llevarlo a su habitación, pero también quería escucharlo —Tenía 13 años, y fue el dolor más… extraño y fuerte que sentí en mi vida. ¿Cómo es aquello posible? Era solo un estúpido niño que se había enamorado de la hija de su jefe. Y ese día lloré, lloré luego de que te llevaron. Y supuestamente yo era el niño que nunca lloraba —se sentía bien consigo mismo. Tenerla así de cerca era tan maravilloso como estar diciéndole todo eso. Se sentía libre, no le importaba lo que podría pasar después. Solo tenerla así —Y esperé que volvieras, ______. Pero no lo hiciste —un nudo se formó en la garganta de ella y se agarró a las manos de él, que sostenían su rostro —Así que simplemente… te olvidé.
—Yo…
—Y ahora vuelves como si nada y llenas mi vida de confusión y peligro —siguió hablando como si nada importara —¿Con qué derecho, ______? ¿Con qué derecho llegas aquí y pones mi mundo al revés? ¿Con qué derecho haces latir mi corazón tan rápido?
Los ojos de _____ se poblaron de lágrimas. Levantó un poco el rostro y acarició la nariz de él con la suya.
—Yo jamás quise hacerte daño, jamás —murmuró y sus ojos se cerraron. Era tan maravilloso tenerlo tan cerca —Perdóname, Tom… por favor, tienes que…
Se vio interrumpida por unos labios que tomaron los suyos, acallándola completamente. Todo a su alrededor pasó a ser nada, en comparación a las cosas que su corazón estaba sintiendo. Sus labios comenzaron a moverse suavemente sobre los de ella. El corazón de _____ dio un vuelco. La boca de Tom tenía el sabor más maravilloso que ella había probado en su vida. Era tan terrenal y masculino. Estaba segura de que jamás iba a poder olvidarlo. Se dejó llevar por él, por su boca, por su sabor. Se encontró apretando las manos de él sobre su rostro, en un silencioso pedido de que no la dejara.
¿Cuándo fue la última vez que alguien la había besado de aquella manera? Ella no lo sabía. Y si alguna vez había pasado no lo recordaba. En ese momento no podía pensar en nada más que no fuera aquel beso.
Le respondió de la misma manera dulce y delicada, recorriendo cada centímetro de su boca, dejándole conocer un poco más.
Entonces él comenzó a alejarse de ella, otorgándole pequeños y suaves besos. ______ no podía abrir los ojos, no quería peder la sensación que se mantenía en sus bocas.
Él volvió a unir sus frentes. Su respiración agitada le enfrió los labios húmedos.
—Besarte era algo tan necesario —murmuró él agitado —Tan necesario como respirar.
_______ solo asintió con los ojos cerrados. Se sentía tan… no podía explicarlo. No podía entenderlo. ¿Y qué iba a hacer ella ahora con todo aquello?
—Tom…
—Era necesario, _____.
Ella abrió los ojos para mirarlo y él aun no los abría. Entonces ella sonrió.
—¿Quieres acostarte a dormir aquí, en mi cuarto? —le preguntó.
—¿Crees que sea correcto? —quiso saber él y entonces abrió los ojos para mirarla.
—No deberías estar aquí, eso no es correcto.
—Entonces, ¿Qué hago? ¿Te vuelvo a besar?
—No puedes —musitó ella. Tom sonrió.
—¿Por qué? —murmuró en el mismo tono que ella.
—Porque estás volando de fiebre y tienes que descansar.
De repente la soltó y ella se sintió tan dejada que casi se lo reprochó. Él giró y sin dudarlo se tiró en la cama que estaba frente a sus ojos.
—Tengo frío —le contó. ______ se acercó a él.
—Eso es porque tienes fiebre —le aseguró mientras abría las sábanas y lo tapada. Tom se acurrucó bien y se acomodó en la almohada.
—¿Vas a dormir conmigo? —le preguntó con los ojos cerrados.
—Tal vez…
—Mejor si lo haces.
—¿Por qué? —preguntó ella.
—Porque cuando me despierte también voy a besarte. Y te necesito cerca para eso.




HOLA!!! AQUI ESTAN LOS CAPS .. UNA DISCULPA POR LA DEMORA ... MAÑANA SI PODRE AGREGAR YA QUE NO TENGO SERVICIO ... GRACIAS POR ESPERAR ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :)) 

FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD CHICAS ... DISFRUTEN EL DIA ... LAS QUIERO Y LAS CONSIDERO MIS AMIGAS AUNQUE NO NOS CONOZCAMOS EN PERSONA ... 

AHORA SI ADIOS :))

4 comentarios:

  1. Extraño laa fics!

    Aww se beaaron.. Subee ya Virgi. Besos
    Feliz dia!

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  2. Sigueeeee
    Me esta encantando
    Porwue cancelaste la otra?:(

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  3. :O Xfin se besaron :) que lindo Tom prefirió que la serpiente lo mordiera a el antes que a (Tn), la quiere de verdad, me encanto virgi espero los próximos caps!!!

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